Artículo/La Esclavitud/Camilo Valverde Mudarra/Camilo Valverde Mudarra
En Brasil, continúa latente la esclavitud. Unas cuarenta mil criaturas viven hoy sometidas, a pesar de que, oficialmente, la Princesa, Isabel de Bragança la abolió en 1888. Los esclavos actuales son obreros que malviven en áreas remotas, donde resultan atrapados por las inicuas condiciones del trabajo, en el que contraen, sin saberlo, unas deudas imposibles de pagar con el salario prometido, pero nunca recibido. Y la ciudadanía brasileña vive su vida ajena a la existencia de esta realidad en zonas alejadas, al Norte; pero el presidente, Lula da Silva ha entablado su batalla personal contra esta ignominiosa lacra histórica en su extensa nación.
Con la aprobación de una polémica enmienda de la Constitución, el Ejecutivo Brasileño ha comenzado una cruzada para erradicar definitivamente esta modalidad de esclavitud. La medida contempla la expropiación de las tierras, en que se constate jurídicamente la opresión de los operarios y la imposición de multas gigantescas a los terratenientes que se sirven del esfuerzo esclavo. La enmienda precisa aún la aprobación en su segunda vuelta, pero la iniciativa constituye la mayor audacia del Gobierno en el combate contra los usureros, que actúan en los estados de Para, Mato Grosso, Bahía, Maranháo, Tocantins y Rondonia, al Norte del país, donde la inmunda práctica se hace común y permanente. Los campesinos y braceros, en su mayoría analfabetos, sumidos en tan honda pobreza que no logran llevar el necesario alimento a la familia, se desplazan sin ningún documento oficial, porque jamás lo han tenido y corren subyugados hacia El dorado que ofrece la oportunidad vital de encontrar un trabajo productivo en aquellas zonas de expansión agrícola. Abandonan su hábitat y su vida y andan tras la ilusión, se hospedan donde pueden, buscando siempre las proximidades de los extensos latifundios, en los que, desconociendo su ambicioso lucro y grosero ataque forestal, creen hallar, con su trabajo, la solución del hambre que inveterada los corroe, para caer en la más absoluta de las miserias: la pérdida de su libertad y su dignidad. Son ya muchas las denuncias de estos hechos; se han alzado, por todo el territorio, voces que delatan el trabajo en situaciones similares a la esclavitud; condiciones parecidas, se comprueba, que, incluso, se producen en las grandes capitales.
La esclavitud soterrada se está dando todavía con mucha frecuencia. Mafias constituidas trafican con chicas y niños que, recluidos en prostíbulos, son explotados, vejados y maniatados con contratos en los que garantizan con su propia vida el pago de la supuesta deuda, bajo la amenaza de devolverlos a su país y asesinar a su familia. Los miles de africanos que recorren miles de kilómetros exhaustos, pagan grandes sumas a las mafias que los hacinan en frágiles pateras y los estrellan en la soledad a expensas del bravío oleaje. En nuestro mismo entorno, empresarios codiciosos que comercian y amasan grandes sumas, muchas veces ilegales, mientras mantienen a los empleados en la perentoriedad con salarios básicos de miseria, se aprovechan de la precariedad e impotencia.
Por ello, Naciones Unidas decretó el 2004, «año de conmemoración de la lucha contra la esclavitud», para recordar el uso del trabajo esclavo en varios países y denunciar el tráfico de seres humanos. Informes de organizaciones humanitarias revelan que unas ochocientas mil personas son objeto de comercio y transacción y ejercen, forzadas, trabajos denigrantes en todo el mundo. En Mauritania, más de un millón de personas aún son una auténtica "propiedad" del rico amo. En Tailandia, se estima que unas doscientas mil niñas son obligadas a prostituirse para satisfacer la demanda de los turistas y viajeros.
Un informe del Gobierno, difundido en Brasil, manifiesta que las condiciones de pobreza crónica que soportan los obreros de los latifundios les hacen caer en el mismo horror y aceptar un empleo precario repetidamente. «Incluso tras ser liberados, los trabajadores vuelven a un círculo vicioso. Gastan dinero en alcohol, y, durante las borracheras, les roban los dineros y sus documentos y ya no saben, cómo pagar la cuenta de las noches que pasan en burdeles, lo que les conduce a la cadena de servidumbre». Su desesperación los convierte en presa fácil de los gatos - apodo de los intermediarios-, los agentes buscadores de mano de obra para los explotadores latifundistas. La palabrería de persuasión de los gatos engloba un paquete atractivo: ayudas económicas para sus familias, el pago de las deudas y la oferta de un aceptable empleo, con hospedaje, manutención y viaje gratuito. Pero, al final, les espera el negro terror de la injusticia, la opresión y la avaricia. Cuando llegan a la finca, les presentan la relación de las deudas de que acaban de contraer y, atónitos, se enteran que aún han de pagar los utensilios y los trajes de faena.
Sólo, unos cuantos logran huir y escapar de ese horrible infierno. Todo intento de fuga resulta doblemente penoso, al hallarse trabajando en regiones lejanas y apartadas; los que fracasan en su huida se ven envueltos por las garras de la despiadada crueldad; les infringen tales castigos que terminan muchas veces con su vida. «Las dificultades para liberar a estos trabajadores son innumerables y las frustraciones del Gobierno son, al mismo tiempo, enromes», concluye el documento gubernamental.
Camilo Valverde Mudarra
| Natural de Jaén, vive entre Granada y Vélez Málaga. Está casado y tiene cuatro hijas. Hizo Humanidades y Filosofía en el Seminario Conciliar de Jaén. En la Universidad de Granada, estudió Filosofía y Letras y obtuvo la Licenciatura en Filología Románica. Es Catedrático de Lengua y Literatura Españolas de Instituto de Bachillerato en Málaga. Diplomado en Ciencias Bíblicas, fue nombrado Profesor de la Escuela Bíblica de la Axarquía, donde imparte clases. La docencia, impartida con vocación y entrega, la lectura amplia y profusa, y la pasión por escribir han sido desde siempre su preferencia y dedicación. Ha publicado un manual para Bachillerato, un ensayo: “LAS MUJERES DEL EVANGELIO”, un libro de poesía y comentarios: “DEL SONETO AL EVANGELIO”, y otro de poemas. En publicación, “Consideraciones Lingüísticas”, “Reflexiones Bíblicas”, “La religión del amor más grande” y “Cien Sonetos de Amor y Quebranto”. Tiene escritos doce libros de poemas y algunos ensayos más. Ha escrito y escribe actualmente en varios periódicos y revistas: el "Correo de Málaga", la "Prensa de la Axarquía", en la revista poética "Utopía" y colabora en el "Sur" de Málaga. Y también en algunas páginas de Internet, como: www.blog.votoenblanco.com, mediaIsla.gruposyahoo.com, www.autorescatolicos.org y www.autenticapoesia.com. |
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