Revista Literaria Periódico Cultural

8.2.2011 GMT

Casa de Reposo Ian Welden Dinamarca

CASA DE REPOSO

Es tan fácil perder la cordura.
Fui reina y el amor me resultaba fácil.
Miles de hombres batían sus alas ridículamente
para alcanzar el paraíso de mi almíbar.
Yo los hacía esperar y sufrir
como el torero
ante su pobre bestia torturada y confundida.
Coleccionaba espermatozoides
y los exhibía los domingos
ante los temerosos feligreses
de las aburridoras misas de las doce.
Hoy colecciono gestos de amabilidad
y bonos de caridad
en esta triste morada de reposo.
Ya no sé distinguir
entre la soledad y mis alucinaciones cotidianas.
Habito en un pequeño cuarto
donde me visitan mis muertos por las noches
y las enfermeras barren mis recuerdos
con mucha profesionalidad todas las mañanas.
Parece ser solamente ayer
que Caín me besó en la boca
marcándome para siempre
con su perpetuo estigma de la muerte.
Por la única ventana que da al mundo
tan sólo veo montañas de pañales orinados
Y en tacho de la basura
se revuelcan agonizantes
los fetos traicionados por mi.
Escucho las voces de Juan, Marcos, Mateo y Lucas
cuando el día se cansa y la noche revienta despiadada
y no sé si es un ángel o el demonio
el que me tienta a ponerle un final
a este cruel soneto llamado vida.


Ian Welden
Copenhague


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