COPIA FORMATO REVISTA VOCES /DICIEMBRE ·#22
Rumor y Gritos
Haiku de Navidad
Por Gloria E. Benítez. Argentina
Por los vitrales
un místico arcoiris
sobre el altar.
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Pinta un paisaje:
en silencio la nieve
copito a copo.
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¡ Brillante el cielo
ya se acerca la estrella
de Navidad !
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¡ En todo el mundo
corazones orando
pidiendo paz !
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Serie para la Salud El Mango
l Temporada: En Venezuela, la época más adecuada para su cultivo es al inicio de la estación de lluvia, la cual abarca los meses de abril y mayo. La planta florece entre enero y mayo, y la cosecha se inicia entre abril, mayo o junio, y puede extenderse hasta mediados de septiembre.
l Al comprarlo: La fruta que está lista para ser consumida debe tener una apariencia y consistencia medianamente firme. El truco para saber que está a punto es oler por la zona de donde se desprende la fruta. Si el aroma es el propio del mango, es que ya está listo. Descarte aquellos que presenten zonas blandas o manchadas de oscuro. A menos que vayan a ser ingeridos inmediatamente, prefiera siempre adquirirlos cuando la piel no esté completamente amarilla; es decir, cuando estén en proceso de maduración. De esta manera, evitará que todos se maduren en exceso, pues el fruto adquiere un sabor desagradable.
l Al degustarlo: Hay que saber que el gusto también está en dejar que las manos se empalaguen, aunque sea un poco, con el jugo de este delicioso fruto. Sin embargo, como la ocasión no siempre lo permite y la etiqueta impone sus reglas, existe más de un método para disminuir, al máximo, que manos y boca, e incluso la ropa, terminen coloreados de amarillo. Primero realice un corte longitudinal en uno de los cachetes del mango. Luego proceda a realizar cortes de manera tal que se forme una cuadrícula. Así, valiéndose de una cucharita, podrá ir retirando los daditos sin necesidad de ensuciarse las manos. Si lo prefiere puede intentar comerlo como si se tratara de un cambur. Para este fin tendrá que cortar la piel de manera tal que pueda ir retirándola en la medida que va consumiendo la fruta. Puede ayudarse sujetando el mango con un tenedor
Serie Poesía México
Amor, tú espigas
Amor, tu espigas con cristales el verano
En la onda bocanada de sus ramos
Y como me pegaría a tus labios
Para beber el cántaro de miel que se ha llenado
Y besarlos como nadie ¡como nadie!
Para cernirte en la urna del deseo
Y amarte simplemente
Y adherir mi pecho donde habites
Amor, si hoy derraman de tus labios
Los elixires que deseosos se han forjado
Sé de ellos: de tus besos por la tarde
¡Jamás me llames!
Iré yo solo a besarte como nadie
¡Y más!...¡ y más!...
Donde pueda encubrirte entre rosales
Y amarte como nadie... ¡Nunca nadie!
Salvador Pliego . Nacido en la ciudad de México. Con estudios en Antropología Social
y una Maestría en Sistemas de Computación. Como escritor inicia su carrera a finales de
2005 y desde entonces ha publicado dos libros: “Claro de la luna” y “Flores y espinas”.
Fue premiado como segundo lugar en poesía por la ENSL en México y nominado como
finalista por el II Certamen Internacional de Poesía “San Jordi” en España, 2006.
A la fecha ha realizado lectura de su poética en Estados Unidos, México, Perú y Chile.
Publica en revistas de Venezuela, Argentina, Chile y en diversos foros y grupos vía
Internet. Su poesía ha sido leída en diferentes ocasiones a través de radiodifusoras en
Venezuela, Perú, México y Argentina.
Declaración de amor
Yo ruego a mi corazón que se alce ante tus ojos:
vestimenta angelical de un paraíso,
pléyade del cielo que se nutre ante la vista,
sacramento de mi pecho que sustenta con suspiros.
Y pido que me mires con tus besos cristalinos,
de esos labios nacidos del sutil deseo,
de la noche en velo en que respiras el anhelo
en que tu cuerpo palpa crisantemos en sonidos…
Atónita e impactada,
una hormiga escuchaba desde abajo
a un hombre declarársele a su amada.
Después de un rato y aún estupefacta,
se dijo:
“¡Qué absurdo!.
A mi me basta y sobra mi corazoncito
para amar con todo a mi hermosa hormiguita…”
Y se fue sonriendo por el campo, moviendo su colita.
Los hijos Jalil Gibrán
Y una mujer que llevaba un niño contra su pecho dijo:
Háblanos de los hijos.
Y él contestó:
Vuestros hijos no son vuestros hijos.
Son los hijos y las hijas de los anhelos que la Vida tiene de si misma.
Vienen a través de vosotros, mas no de vosotros, y aunque vivan con nosotros no os pertenecen, ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis darles vuestro amor
Podéis dar albergue a sus cuerpos mas no a sus almas.
Porque sus almas moran en la casa del mañana, que ni aun en sueños os es dado visitar.
Podéis esforzaros por ser como ellos, mas no intentéis hacerlo como vosotros.
Porque la vida no marcha hacia atrás, no se detiene en el ayer.
Vosotros sois el arco por medio del cual vuestros hijos son disparados como flechas vivas.
El arquero ve el blanco en el sendero infinito, y os dobla con toda su fuerza a fin de que sus flechas vayan veloces y lejos.
Que el hecho, pues, de estar doblados en manos del arquero sea para vuestra dicha.
Porque así como él ama la flecha que dispara, ama también el arco que permanece firme.
Palabras del libro
El Profeta Loco y páginas escogidas de Jalil Gibrán
Nace en la ciudad de Becharré, Líbano. El 6 de diciembre de 1.883.
Muere el 10 de abril de 1.931 La prensa Libanesa escribió:
Gibrán ha muerto, ha caído el cedro más hermoso, más gigante y más perfumado del bosque de Dios.
El Loco
Me preguntasteis cómo me volví loco.
El caso ocurrió como sigue.
En tiempos muy remotos, mucho antes, que muchos dioses hubieran nacido, desperté de un profundo sueño, y noté que todas mis máscaras habían sido robadas.-Sí, las siete máscaras, corrí gritando:”¡Ladrones, ladrones, malditos ladrones!”
Hombres y mujeres se rieron de mí, y muchos se refugiaron en sus casas, de miedo a mí.
Y cuando llegué a la plaza de mercado, un joven que se hallaba en la azotea de su casa, señalándome, gritó:”¡Es un loco!”. Alcé los ojos para saber quién era el que hablaba, y fue cuando el sol, por vez primera, baño mi rostro desnudo.
Mi alma hinchóse de amor por el sol, y no volví a sentir desde entonces ningún deseo por mis máscaras. Y como en un éxtasis, grité:”¡Benditos, benditos, sean los ladrones que me robaron mi mascaras!”.
Es así como me volví loco.
Y encontré entonces tanta libertad como seguridad en mi locura: la libertad de la soledad y la seguridad de no ser nunca comprendido pues aquel que nos comprende esclaviza alguna cosa de nosotros.
Contra el Alzheimer... ¡ESPECTACULAR! SI CONSIGUES LEER LAS PRIMERAS PALABRAS, EL CEREBRO DESCIFRARÁ LAS OTRAS. Inténtalo que se puede.
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Compañía
Esta es la palabra perfecta
Estos son los libros que creaste o las páginas de los libros
Que haz de crear.
Esto es lo que fluye de mí. Estoa son mis remansos, mis ríos.
Pero piensa en los ríos subterráneos. Piensa que no siempre
Es sencillo fluir.
Piensa en el poeta callado. Y dile que en su silencio
También se escucha un ruiseñor.
Ida Gramcko De su libro.
Quehaceres
Conocimientos
Compañías.
Mala suerte /Narraciòn
Empezó muy joven, cerca de los catorce años, estaba muy enamorado de una mujer mayor y, dizque por que ella no lo quería, se tomó casi todo un frascos de pastillas. Las primeras que consiguió.
El resultado fue, tres días de intensa diarrea que no se paraba con nada.
El piensa que a partir de ese día, empezó su mala suerte.
Un tiempo más adelante, cortó una soga y la colocó en una viga en el techo. Se montó en una silla y cuando iba a colocarse la soga al cuello, a la silla se rompió una de las patas y el fue a caer con toda su humanidad al filo de la pared abriéndose una gran cortadura en la ceja derecha.
Resultado de su aventura; le cosieron varios puntos en la cara
Pero no todo quedó así, el amigo insistía y trato de cortarse la venas de las muñecas con un cuchillo que además de estar oxidado, era medio romo y lo que agarro fue una gran infección.
Según él, esto era el colmo de su mala suerte y para lograr combatirla, decidió lanzarse al vacío.
Subió a un cerro y observó el descampado, analizó su caída y las probabilidades. Pero en un descuido, la tierra bajo sus pies cedió y rodó.
Se deslizó por la pared de la cuesta, cayendo rápidamente, las ramas y los arbustos que crecían en la pendiente, amortiguaron su caída. Salió solo con rasguños, algunos moretones y corriendo, porque detrás iba un enjambre de furiosas avispas.
Al final el amigo estaba muy decepcionado y echaba la culpa de todo a su mala suerte. Entonces, decidió lanzarse a las vías férreas y se fue al metro.
Esta vez casi logra su cometido, pero con tan mala suerte, que al ver venir el tren y calculando su distancia, y tratando de caer al frente para así poder ser bien arrollado, se lanzó al aire y el tren lo regresó en un solo envión. Rebotó cual muñeco de plástico.
Resultado: Unos huesos rotos y aporreos y moretones en general, una buena reprimenda y amenazas de ponerlo preso por tratar de asesinarse.
Por ahora, descansa tranquilo en su habitación.
Se encuentra en una cama alquilada de hospital con un pie en el aire atado a ciertas pesas y medio cuerpo enyesado.
Solo su mente divaga y esta libre, planeando y maquinando su próxima aventura. A ver si sale de su mala suerte.
Rubén Patrizi
Un salto en Paracaídas y un aterrizaje solitario
por Gral. Agustín Berzares
frag.. del libro De Maracaibo a Persépolis
Seguimos con el entrenamiento de vuelo en las mañanas, las clases por la tarde. Las exigencias son cada vez mayores en una y otra actividad. La fecha de graduación tiene prioridad y todo se ajusta para que coincida con la fecha que marcará la primera gran experiencia de la Escuela de Aviación Militar, que no es otra que. LA PRIMERA PROMOCIÓN que se gradúa bajo el nuevo esquema académico y programas de vuelo con los tres niveles de entrenamiento. Primario-Básico y Avanzado, que van a garantizar un producto acabado capaz de integrarse a las UNIDADES TÁCTICAS, (Escuadrones) como verdaderos profesionales del aire. Piloto Aviador Militar.
Aún no terminamos, seguimos los trajines académicos y las prácticas de vuelo que están ahora en la fase acrobática. Toneles, Looping, Caída de ala, Inmelman, Perdidas de velocidad y aquí viene lo insólito. PROGRAMA DE VUELO. Avión E-21, piloto instructor Sub.-teniente Julio Cesar Castellano, alumno Sargento Técnico de 2da. José Luis hidalgo, llanerazo veterano. El vuelo despegó a la hora programada y se inició a los seis mil pies la secuencia de acrobacias. Perdidas de velocidad para calentar, toneles por la izquierda, por la derecha looping... de pronto, ya en posición de descenso -desde la línea de vuelo, presionando la palanca hacia delante se obliga al avión a bajar la nariz y aumentar la velocidad con el acelerador en la misma posición de aceleración, cuando el avión alcanza la velocidad para iniciar la acrobacia se va recogiendo el avión con la palanca de mando hacia atrás hasta que se completa la mitad de la circunferencia, momento en el cual y muy suavemente vamos elevando la palanca al centro y es cuando la nariz se perfila hacia abajo momento en el que se reducen los gases para evitar exceso de velocidad en la picada que se inicia de inmediato para completar el círculo del loops, pues bien, en ese mismo momento, cuando los gases se cortaban, el tubo de escape lanzó un chorro de llama y de calor que se dejó sentir con mayor intensidad en la cabina de atrás del avión (puesto del instructor), que generó una secuencia de alertas y órdenes del Sub.-teniente castellanos, pero no se comunica por el interfono del avión sino a viva voz. “¡El avión se está incendiando¡” ”¡Lánzate!” y acto seguido se lanza del avión y acciona el paracaídas. ¿Dónde está lo insólito? Una vez que el alumno aceleró para recuperar su línea de vuelo, la flama cedió ante la presión de nuevos gases de escape, el motor empezó a funcionar normalmente y el alumno recuperó su línea de vuelo, momento en el cual se da cuenta que el instructor no esta en el asiento de atrás y al mirar hacia fuera ve el paracaídas abierto y descendiendo normalmente. Lo demás lo sabe al llegar a tierra. Nunca llegó a oír las instrucciones del instructor para que se lanzara. Fue el primero del curso en volar solo el T-6...
"Edipo rey" Sófocles
Para Aristóteles el Edipo de Sófocles es el modelo de tragedia perfecta. En verdad es difícil hallar un héroe más trágico que Edipo, atrapado al fin en una red que él mismo anuda en una implacable investigación detectivesca que desarrolla con decisión, sin sospechar que el éxito de sus pesquisas lo destruirá, porque -¿fatalidad, castigo de sus culpas?- el asesino no es otro que el propio Edipo. Claro está que todo el mundo conoce el asunto y que no se trata de una historia de intriga normal.
La tensión radica precisamente en que el público conoce la identidad del buscado mientras que el investigador la ignora al principio, hasta que no le que queda más remedio que ponerle nombre, el suyo propio. El espectador quiere gritar a Edipo: «¡No sigas!», mientras ve sobrecogido cómo se encamina el héroe hacia su fatal destino. Sófocles ha dispuesto los hechos y el proceso de descubrimiento con una sabiduría admirable, capaz de provocar, como querían los antiguos, el temor y la compasión en grado supremo.
Nada tiene que ver este Edipo con el complejo que Freud bautizó con su nombre sin mucha justificación. Nunca ha pretendido matar a su padre ni acostarse con su madre, sino eludir precisamente ese aciago destino pronosticado por el oráculo, huyendo de Corinto y de los que él cree, erróneamente, sus padres. Tampoco ha querido matar a su verdadero padre, el rey Layo, al cual mata por azar, ni se ha sentido atraído especialmente por su verdadera madre, Yocasta, con la que se casa en un matrimonio político para ocupar el trono de Tebas después de matar a la Esfinge. Todos estos hechos quedan al margen de sus intenciones y fuera de sus impulsos conscientes o inconscientes. La perdición de Edipo y su tragedia vienen por otros cauces.
Descubridor de misterios El quieto transcurrir de la vida en Tebas se rompe con la explosión de una epidemia de peste que destruirá la entera ciudad (personas, animales, plantas) si no se purifica de una sangre vertida, mancha misteriosa y sagrada que contamina la ciudad en la que reina Edipo. El sacerdote de Zeus implora algún remedio de la sabiduría del rey: «La ciudad está demasiado sumida en la agitación y no puede levantar la cabeza ante la avalancha de muertes; se consume la tierra en los frutos de los cálices, se consume en los rebaños de bueyes que pastan y en los hijos que no llegan a nacer de las mujeres. Se ha abatido contra la ciudad un dios armado de fuego, la peste, el más cruel enemigo. Y ahora, Edipo, tú, a juicio de todos el más fuerte, halla algún remedio para nuestros males».
En efecto, ¿quién sería más capaz de averiguar el secreto de esta gran peste y hallar una solución que el rey, cuya inteligencia se midió con la Esfinge y fue capaz de adivinar sus enigmas? Si la inteligencia del héroe fue en otro tiempo la salvación de la ciudad ¿no deberá de nuevo esta inteligencia salvar a todos de la plaga? Y Edipo, el descifrador de misterios, se dispone a trabajar por el bien público, como es su obligación de rey compasivo y justo, lleno de piedad por sus súbditos. Creonte regresa de consultar el oráculo de Apolo con parte de la solución: mientras no se castigue al matador de Layo, ha prescrito el oráculo, no cesará la peste, pero ¿quién ha sido el matador del antiguo rey de Tebas? «Yo lo aclararé», promete Edipo, hallando «el rastro indiscernible de una culpa tan antigua». Interroga al adivino Tiresias, cuyas profecías lo enfurecen porque en ellas cree ver acusaciones injustas que no acaba de comprender : «El hombre al que buscas con amenazas y decretos sobre la muerte de Layo está aquí. Pasa por ser un extranjero que vive entre nosotros, pero después se verá que es tebano. Será ciego, aunque antes ha visto y pobre, en vez de rico, y tanteando ante sí con un bastón, se encaminará a extrañas tierras. Se verá que era a la vez hermano y padre de los hijos con que vivía, hijo y esposo de la mujer de que había nacido, y que asesino de su padre, en su propia mujer había sembrado». Misteriosas palabras. Pero si alguien puede descubrir el sentido de enigmas como estos es Edipo, que años atrás acertó los problemas de la Esfinge.
El trágico desenlace Nuevos datos vienen a iluminar el caso. En los interrogatorios hechos a Yocasta, a un mensajero y a un antiguo criado, Edipo va estableciendo los eslabones de una cadena que lo convierte en el protagonista del sacrilegio: no es hijo, como él pensaba, de Pólibo y Mérope de Corinto. Su fuga para evitar que se cumpliera el oráculo que vaticinó que había de dormir con su madre y matar al padre que lo engendró, solo consigue acercarlo al peligro, poniéndolo en contacto con su verdadero y desconocido padre, Layo, al cual mata en una encrucijada, y con su verdadera y desconocida madre, Yocasta, con la que se desposa. Averigua poco a poco su propia historia: cómo sus padres verdaderos, para eludir otro nefasto oráculo, ordenaron su muerte; cómo el encargado de matarlo lo abandonó en las selvas del monte Citerón, de donde fue recogido por un pastor que lo llevó a Corinto; cómo lo adoptaron Pólibo y Mérope... Al atar los cabos de todos estos antiguos sucesos, una conclusión impone con terrible claridad: el asesino de Layo fue Edipo, hijo del mismo rey y de Yocasta.
La verdad encontrada es demasiado espantosa y Edipo se perfora los ojos tras descolgar el cadáver de su madre y esposa, que se ha ahorcado desesperada: el mensajero narra la escena interior que por decoro se oculta a los ojos del espectador: «Edipo da un horrendo alarido, el miserable, afloja el nudo de que pende su madre; después cae al suelo a insoportable en su horror es la escena que vimos: arranca los alfileres de oro con que ella sujeta sus vestidos como adorno, los levanta y se los clava en las cuencas de los ojos, gritando que lo hacía para no verla, para no ver los males que sufría ni los que había causado».
Conclusión Estos ojos vacíos de Edipo seguirán, sin embargo, viendo la antigua ventura y la actual desgracia, ese atroz sufrimiento apenas visible para un hombre: gemido, ceguera, muerte y vergüenza.
¿Es culpable Edipo de nefandos pecados dignos de semejante castigo? ¿Es una víctima inocente de los designios de los dioses? ¿No ha cometido sus sacrilegios ignorante de lo que hacía? Hay, sin duda, ciertas culpas distribuidas en los personajes de la tragedia, de las cuales Edipo no está libre: la misma muerte de Layo es producto de una violenta soberbia de Edipo, cuya muerte inmisericorde, por cierto, dispusieron sus padres.
Pero la presencia de los oráculos y su cumplimiento ineluctable hacen sospechar que este miserable parricida es una víctima cuyos sufrimientos son mayores que sus culpas. Y en ese sufrimiento está quizá la lección última de la humanidad de Edipo, su condición de héroe, su dimensión trágica que lo hermana con la raza entera de los mortales. He ahí el lamento del coro, que observa compungido esta historia de dolor: «¡Ay, generaciones de los hombres, cómo calculo que vuestra vida y la nada son lo mismo! ¿Quién llega a tanta felicidad como pudo imaginar si no es para ver declinar lo que imaginó? Teniendo como ejemplo tu destino, el tuyo, sí, Edipo miserable, no hay en el mortal nada por lo que pueda llamarle feliz. Mirad aquí al famoso Edipo que descifró los famosos enigmas y era muy poderoso varón cuya fortuna ninguno podía contemplar sin envidia. Mirad a que cúmulo de desgracias ha venido. Tratándose de un mortal, hemos de ver hasta su último día, antes de considerarle feliz». O, como lo dijo, siglos más tarde -la lección es eterna- el poeta español Mira de Amescua en una de sus comedias: No hay dicha ni desdicha hasta la muerte. Edipo, el rey destronado, el vagabundo ciego, mientras tantea con un palo por los caminos, lo sabe perfectamente.
El escritor y ensayista Umberto Eco, considerado el autor italiano (aún "vivo") más conocido en el Mundo, no deja de ser número uno en ventas en las librerías... El autor de "El nombre de la rosa" y premio Príncipe de Asturias de Comunicación en el año 2000 nació en Alessandría, Piemonte, Italia, el 5 de enero de 1932. Reputado semiólogo, Eco concluyó sus estudios de Filosofía en 1954 y ese mismo año empezó a trabajar en la televisión pública italiana, la RAI, en programas culturales de televisión hasta que cuatro años más tarde dirigió su atención a la labor editorial y ensayística. De 1962 a 1965 fue profesor agregado de Estética, primero en la Universidad de Turín y después en la de Milán...
FELIZ NAVIDAD
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