Rumor y Gritos
Director Editor: Rubén Patrizi
Noviembre2006.AÑO1#9
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El mérito es el naufrago del alma
Vivo se hunde, pero muerto flota.
Rufino Blanco Fombona

Editorial
Pensamientos sueltos
“En Venezuela el que no se vuelve loco es porque no tiene juicio”
“Los hombres persiguen el talento con envidia y la virtud por celos”
“La constitución de Venezuela ha sido con frecuencia como los guantes que no vienen bien a todas las manos, si no a aquellos que les conviene”
“La historia es una vieja sempiterna que marcha constantemente a su juventud”
“El principio verdadero a que tienden los fines políticos en Venezuela es éste: sacar cosas de todos los casos y no hacer caso de todas las cosas”
“Todos los tiranos son de cualquier modo víctimas del porvenir y verdugo de si mismos”
“La verdad y la honradez son los más grandes inconvenientes de los intereses”
“Venezuela es el país donde hay menos cabezas para pensar y más juicios ajenos que seguir”
“Los políticos no tiene palabra de honor por más que sean ellos los que tengan el honor de la palabra”
“En la mayor parte de los venezolanos, la vida privada no es otra cosa, que la privación de los bines de la vida”
“En Venezuela es con frecuencia demasiado lo que se quiere y con frecuencia;poco o siempre nada lo que se puede”
José María Núñez de Cáceres
Nació en Maracaibo en 1822 Cursó en la Universidad Central los estudios de Jurisprudencia y completó en Alemania donde recibió el grado de Doctor en Filosofía. Aprendió Griego, Latín, Hebreo, entre lenguas muertas y Francés, Inglés Alemán, italiano, entre las vivas.
Viajó por Italia Francia, Rusia, Inglaterra, Holanda, Grecia, Palestina, Norte de África, Moldavia, Turquía y los Estados Unidos.
Compuso mil sonetos a Petrona, tres poemas con el Título de;La Ruina, La Churriada o las Metamorfosis de Ovidio y la Venezoliada;una sátira contra el estado político y social de las naciones hispano parlantes, además un volumen de pensamientos sueltos tomando algunos para la editorial de esta revista.
Manos Poesía
sonrosada del niño, de renovados bríos e impaciente inquietud, llena de risas fáciles y alegres juegos.
Mano que sufre el dolor de la máquina, troquel y prensas que tragan huesos, piel, sangre y gritos, junto con el dolor de sentirse desmembrado.
Mano que llora cuando no hay pan y se desespera cuando ve a sus criaturas que piden alimento, como los pájaros en sus nidos, piando más y más y aún más y más.
Otra mano de niño, de mujer, de hombre, que queda extendida pidiendo limosna.
Manos que no aprietan el dinero de la paga volátil, que se escapa de entre los dedos como arena de playa.
Mano que se sumerge en el mundo del vicio, que se inyecta en las venas, que mete en sus pulmones, néctar prohibido, miel maldita, que crea ilusiones y merma esperanzas y acaba las vidas.
Mano que acaricia otra mano y en el silencio de una sonrisa y el sostén de una mirada, ellas se estrujan y se tocan, fomentando en un afán de apretarse, de acariciarse y querer decir en un te amo mudo, un apretón entre dedos, uñas, y piel.
Y las manos de amistad que con calor de madre, de padre, de hermano, de amigo, guían con su consejo y ejemplo y ciñen en un ardoroso abrazo el sentimiento de amar.
Voces por romeo delta palma
Desde la antigüedad loa artistas han reconocido que la proporción áurea es la que resulta más agradable a la vista, diversos tejidos de plantas crecen precisamente en ángulo áureo.
De China:
Los científicos han desenterrado lo que llaman” Los fideos más antiguos que se conocen”: Son delgados amarillos, miden 50 cm de largo y están hechos de un mijo originario de China, hace más de 4.000 años. Se descubrieron en un tazón de barro sepultado bajo una capa de sedimento de tres metros de espesor cerca del río Huan Ho ( río Amarillo) en el noroeste de china.
La calefacción ecológica alimentada con huesos de aceituna.
Esta fuente de energía suministra calor y agua caliente para al menos 300 viviendas de Madrid. Los huesos de aceituna constituyen un combustible barato pues cuesta 60% menos que el gas óleo y un 20% menos que el carbón y particularmente no contamina el ambiente ya que la cantidad de dióxido de carbono que emiten es la misma que brota en su descomposición natural
A sus 175 años, Harriet, una tortuga gigante de las islas Galápagos que pesa 150 Kg. y que vive en un zoológico de Brisbone ( Australia) es el animal vivo más viejo del que se tiene noticia.
La ciencia es el arte del ensayo y el error, su producto más importante es la razón
nihil novum sub sole
Crónicas de este mundo.........
El Colmo Rubén Patrizi
Distraído, pensando de todo y en nada, montado en mi yegua y acompañado con mi hijo en otra, me despabiló una voz, que chillona y estentórea que gritaba :”Bájense de la mula”.

Fabulilla de conquistador ferviente.
Él a ella: "Señora, desearía libar con primor y elocuencia de sus pechos, que son como suaves vasijas repletas de leche de burra o de camella, o como los henchidos odres de agua que llevan a su espalda los oscuros porteadores, internándose bajo la férula del blanco en el corazón jamás hollado de la selva virgen. Mordería sus labios de coral hasta que aún más enrojecieran, como está profetizado de la luna en los postreros tiempos y tal que la gema conocida por rubí cuando la hiere el sol. Sueño asimismo, señora, con oprimir con mis manos su cintura, que puede compararse al tallo erguido de las flores, al tronco de las palmeras datileras, cuyo tito se escupe con juguetona puntería a la pupila del contrario, y también a las artísticas columnas de los templos en que se refugian los rescoldos de la moribunda fe de los ancianos. Me miraría, desde que alumbra el sol hasta el ocaso, en esos ojos que despiden rayos y de donde manan tiernamente lágrimas (cuando lo hacen), igual que la fuente vierte sus aguas al pilón en que sacian su sed las bestias que ayudan al campesino en su trabajo. ¿Y qué decir del pompis, oh señora, que en su turgencia y redondez emula los arriesgados aeróstatos que se mecen en el aire al compás de las corrientes, siendo arrastrados por océanos y cordilleras, lagos y desiertos, estepas y ciudades, sin que quepa adivinar en qué lugar, destrozada o incólume, a saber, depositarán la frágil barquilla con su humano y aterrado cargamento, ello en el caso de que, en previsión de un accidente, no se haya decidido embarcar un cabritillo? No es quién mi lengua impura para comparar su cabellera, negra como la noche sin estrellas, flexible como el junco, olorosa como la brea de asfaltar y sentenciosa como el aserto del sabio o ermitaño, a nada que no sea ella misma, ni siquiera la mata que se extiende por el pubis, que, amén seguramente de rizada, evidencia con probabilidad otro color, señal y prueba de teñirse, ardid que solamente un hombre tan enamorado como el que musita la presente letanía ha sido capaz de sospechar. He citado ya los ojos, señora –añadió él un poco seco–, el culo y par de tetas, sin olvidarme del cabello y sendos belfos. Opino que mi elocuencia dista de la vulgaridad de sentimientos, acaso conteniendo destilada poesía. ¿No es hora de que la señora mueva ficha, secundando mis amores, aunque sólo sea por no hacerme perder tiempo? He de seguir entregando por las casas las cebollas, los tomates, pepinos, legumbres y embutidos, galletas y dulces allí donde los piden, estropajos, cepillos y demás, conforme a mi oficio de repartidor de ultramarinos. No puedo continuar parado bajo el toldo renegrido de su expendeduría de tabaco, principalmente porque el tendero, mi jefe, me tiene vigilado, pero también debido a que, como estamos en invierno, se me ponen los pies como carámbanos, siéndome luego forzoso, para entrar en calor, patear los adoquines, emulando chusco baile que me gana injusta fama de aturdido. Vamos, señora, una sola palabra, si bien sea de desdén u olvido. Que además tengo ganas de echar una meada".
Javier Rey de Sola
España
“ La inteligencia debe gobernar a los pueblos”
Yapascua
Poesía/
De Profesión Amante
peregrina,, 25 Oct 2006 Uruguay
Aprendí
Que no existen
fronteras para amar
mas
que la que separa
el Cuerpo
del Alma
y es allí
donde se desdibujan
los caminos del Amor
como Muros
la Piel se levanta.
Aprendí
Del Arte de tus Promesas
a ser Constructor
del mañana
a poner velas
en tu mesa
a encenderle
a los Santos
el Alba.
Aprendí
Que no hace falta
Cien Años
para curar tus ofensas
de mi Cuerpo
su Resistencia
pues de ti
ya no quedan huellas
solo una triste
conciencia.
Aprendí
Que no se puede
esconder nada
que no revele
una Mirada…
que mis manos
Lloran
que mis Ojos
Hablan
que mi Lengua
Toca
que mis Pies
Abrazan
que hace frío
en tu Boca
y hace calor
en mi Cama.
Aprendí
De Ti,
pues de lo malo
lo bueno tengo
de tu Amor barato
solo tu retrato
y los buenos
momentos
solo de a ratos…
que no existe
mas vacío
que el desatino
del corazón
que alguien
duerme a mi lado
que la vida
no es constante
que en la carrera
de tu desamor
soy de Profesión
tu Amante.
Johana Alvez
25/10/06
Bolet Nicanor Peraza a su hijo.
“ En Venezuela cada nuevo gobernante canoniza al anterior”
Esperanto
Lejzer Ludwik Zamehof, llamado Doktoro Esperanto, Médico polaco. Nacido en Bialstok (Polonia) en 1859 y muerto en Varsovia en 1917 Inventó el Esperanto, lengua internacional.
Hay quien considera que muchas disputas y guerras podrían evitarse si todos los hombres hablasen la misma lengua y pudiesen entenderse y explicarse sin intermediarios.
Pero. ¿Qué idioma escoger entre los varios miles que se hablan en el mundo? En 1887, Zamenhot hizo saber al mundo que había inventado una lengua nueva, que deseaba ver adoptada por todos y enseñada en las escuelas con igual atención que la lengua nacional. Hoy 100.000 eperantistas leen, hablan y cantan en esperanto. Pero la lengua oficial de <Doktoro Esperanto>Todavía no ha ganado el favor de los grandes estados del mundo.
Crónicas de Antaño...
Paris que impone la moda en todo, impuso la de los duelos.
Por quítame esas pajas cualquiera se batía. Gil Fortoul también pagó su tributo en ella, pues no se limitó a escribir La Esgrima Moderna, si no que se batió con Gómez Carrillo. Por cierto que el célebre cronista le confesó a uno de sus testigos que, de no llegar la noche tan oportunamente, el enemigo le hubiese atravesado de parte en parte.
Concertaron en la referida ciudad un duelo a muerte Rufino Blanco Fombona y Tito Salas, quien nombro padrino suyo a un truculento general peruano.
Aguardaba el pintor en su taller la última decisión, la cual creía favorable, es decir, que el duelo no se llevaría a cabo.
En tal estado de cosas, se presentó el general de marras. Con voz estentórea y además resuelto le anunció, con la consiguiente pausa de Tito salas-Ambos contenedores como venezolanos y como hijos de la patria de Bolívar, deben quedar muertos en el campo de honor, para que así quede comprobada su proverbial bravura.
Eduardo Carreño ( Vida Anecdótica de Venezolanos)
Teatro.
La farsa Artelana
La farsa atelana, invención de los ascos de Atella, se conocía en Roma ya en el siglo II a.C. (La Penna, pág. 393). Se trataba de farsas populares improvisadas de tono satírico;mezcla de versos y de prosa intercalada con términos rústicos;se empleaban máscaras fijas, cuyos nombres eran: Dossennus, Maccus, Bucco, Manducus, Pappus.
En el siglo I a.C. hubo autores, sobre todo Lucio Pomponio y Novio, que le dieron dignidad literaria. Con el transcurrir del tiempo, las farsas atelanas se emplearon al igual que los dramas satíricos como apéndice de las tragedias (exodia). En la atelana, los papeles femeninos eran interpretados por actores de sexo masculino que eran libres y que escondían su identidad mediante máscaras (Giancotti, pág. 9).
A veces los actores se dejaban llevar por una arriesgada tentación: criticar a los poderosos. Por esta razón sufrieron trágicas consecuencias, como aquel actor que arremetió contra Calígula y fue quemado vivo en el anfiteatro por orden del emperador (Suetonio, Calígula, 27, 4).
La popularidad de este género alcanzó su punto álgido en el siglo II d.C. durante el periodo de Trajano y de Adriano (Bieber, pág. 247) Y tuvo éxito durante todo el periodo imperial, como demuestran las numerosas estatuillas y máscaras de terracota que representan los tipos característicos de la atelana, procedentes de todos los rincones del Imperio romano.
Maccus, un tontorrón generalmente enamorado, Bucco, un bocazas, Pappus, un viejo inconsciente que se pone continuamente en situaciones inconvenientes, y, por último,
Dossennus
Tetimimos
En el periodo imperial se pusieron de moda los espectáculos coreográficos acuáticos, denominados tetimimos por un estudioso moderno (Traversari) haciendo referencia al nombre de Tetis, diosa del mar.
El foso de la orquesta de los teatros, se transformaba en un embalse cerrado alimentado por conducciones de agua (Bieber, pág. 237,. pág. 253). Allí se representaban espectáculos de mimo con licenciosas exhibiciones de desnudos femeninos (Neppi Modona, pág.
316).
Marcial (De spectaculis, 26) nos propone una descripción: «un hábil coro de Nereidas jugueteó por toda la superficie y dibujó sobre las ligeras aguas una variada serie de cuadros. Hubo un tridente amenazador con rectos dientes y un ancla con curvos: creímos ver un remo y creímos ver una nave y que brillaba la constelación de los Dioscuros, grata a los navegantes, y que las amplias velas se inflaban con manifiesta curvatura.
¿Quién imaginó tan grandes destrezas en medio de las límpidas olas? O Tetis enseñó estos juegos, o los aprendió»
(traducción de D. Estefanía).
Cuento
Andrés Cerio
Manel Mora Sánchez.
Andrés Cerio se asomó a la ventana. Un tremendo escalofrío lo dejó con la mirada perpleja escrutando el vacío...
El verano ya otoñecía. Las nubes atenuaban los escasos verdes de las hojas. La superioridad de los grises y claroscuros era exultante. Ese día, el sol tampoco acababa de arrancar. A pesar de la agonía de la luz, los castaños y marrones salpicaban la arrogancia de las sombras.
Al sur, el perfil del instituto empezaba a dibujarse en la pizarra de oriente. Los días en que el viento lavaba la cara de la ciudad, se disfrutaba del suave y voluptuoso olor a mar. En el encerado de poniente, se veteaba la plaza con su pista de baloncesto en el centro. La sombra cedía, poco a poco. Jóvenes siluetas se precipitaban, a contraluz, por las aceras cercanas. La campana de entrada dejaba caer el comienzo de una nueva jornada.
En las aulas, el ronroneo de las voces revoloteaba la atmósfera. La voz fuerte de un hombre sonreía de pie junto a la puerta. «Buenos días». Risas y saludos se encaramaban a las mesas. «Buenos días, profe». El murmullo se iba suavizando. Sólo algún bisbiseo provenía de la última fila de pupitres.
El inicio de la clase era perezoso. Los alumnos remoloneaban en torno a los libros, intentando evitar el trabajo. A diario, había que empezar con un «¡venga, despertad!». Lo que hacía que naciera un nuevo bisbiseo. «Vamos, vamos...».
Andrés sabía que eran momentos difíciles. No bastaba con ser especialista de una materia concreta. Los tiempos te obligaban a más. Pedagogo, psicólogo, asistente social... No se podían rehuir los problemas. Había que implicarse. Enseñar en la diversidad suponía un esfuerzo considerable para cualquier educador. Sobre todo, si el instituto ya estaba en un barrio diverso de por sí. En ese caso, toda la plantilla tenía que trabajar perfectamente coordinada. La profesionalidad y el voluntarismo tiraban del carro de un plan de estudios con el que nadie parecía estar satisfecho. Salvo el delegado d’Ensenyament, claro. «Necesitamos más recursos humanos». «Bueno, estudiaremos vuestro caso». Pasan días, meses. El instituto continúa con sus infinitas súplicas. El Delegado conversa con Andrés. Brevemente. Le hace preguntas. Sobre diversos aspectos. Pero sólo son preguntas indiferentes. Preguntas con la sonrisa colgando de unos dientes lustrosos y un saludo o una despedida murmurada.
Detrás de los pupitres, se pertrechan un grupo de caras soñolientas con miradas apagadas. Pocos temas motivan a los chicos. En cambio, siempre hay una voz femenina con la respuesta a flor de labios. Los años –y los expedientes académicos- le han dado a Andrés constancia del mayor grado de madurez de las chicas.
El corazón se le sale de felicidad si consigue despertar la curiosidad entre aquellas cuatro paredes. Si consigue crear un espacio para el puñado de tierras natales que conviven en ellas. Para las fotografías de calles y monumentos que traen consigo los inmigrantes. Entonces el aula se inunda de palabras. Andrés les recita poemas de amor. Hablan de todo. De solidaridad. De racismo. Del ¡no a la guerra en Irak! Se exponen las diferencias. Se citan ejemplos. Andrés siente una reconfortante excitación y una inmensa realización. Escucha los tiernos comentarios con honda emoción y vivo interés. Las palabras tropiezan entre sí sin distinción de sexo.
Otros días, no hay nada que hacer. Es la identidad de los tiempos. El género de barullo enriquecedor que había reinado en el aula, quedaba dominado por una llanura de gigantesco silencio. La inteligencia creadora parecía haber desaparecido del aula sin dejar huella. Pese a todo, Andrés...
La campana de salida lo devolvió a la ventana. Con los codos apoyados en el marco carcomido, siguió la trayectoria del pedazo de luz que colgaba de los cristales. Los sentidos borrosos se habían apoderado de sus recuerdos. Una luz ciega prendía de sus ojos. Aquel día deambuló sin comprender lo que sucedía, envuelto por una creciente oscuridad. Sintió frío. Luego terror.
A Andrés Cerio, todos los otoñeceres se le resbalaba la arena de la vida entre los dedos mientras escrutaba el vacío. Ya nunca podría volver a ver el dibujo del instituto perfilándose en la pizarra de oriente.