Revista Literaria Periódico Cultural

29.12.2006

29.12.2006 GMT

Algunas Costumbres De Año Nuevo

Algunas costumbres de Año Nuevo

En algunos lugares, el comienzo del año se festeja con la tradición de las 12 uvas: en el sitio que ocupa cada comensal se coloca previamente un pequeño frutero con 12 uvas y, de acuerdo con el ritual, se debe comer una uva por cada una de las 12 campanadas del reloj. El significado de este ritual se relaciona con las aspiraciones y anhelos de cada participante y con el deseo expreso de que se conviertan en realidad. A continuación, se sigue con costumbres más habituales: comienzan los brindis, se exponen los buenos propósitos de alcanzar alguna meta específica hasta que, entonces sí, se disfruta de la cena de fin de año. Aflora así la añoranza de un año que termina y la esperanza de alcanzar mayor éxito durante el año que comienza.

Tarde o temprano, todos los pueblos del mundo se dieron cuenta de que, trascurrido cierto tiempo, las estaciones solares repetían su cauce luminoso. Los cultivos volvían a crecer y las lluvias retornaban para regar las nuevas semillas. Así, el hombre fue constatando el eterno retorno hacia el punto inicial.


Hace 4000 años los babilonios vieron en esta repetición de las estaciones un motivo digno de celebrarse e instauraron un ciclo festivo que dejaría corta la juerga más movida de nuestra época: eran 11 días de celebración, que comenzaban cuando la primavera describía sus primeros trazos entre los jardines colgantes de Babilonia.

Los egipcios también recibían con algarabía las señales que preludiaban el nuevo año. Su rostro se tornaba festivo cuando llegaba el ansiado momento en que el río Nilo empezaba a crecer y el caudal se hacía propicio para la siembra. Entonces, la tierra era labrada con confianza en los tiempos venideros.

Desde siempre, el nuevo año ha significado el festejo de un triunfo inexistente, una victoria que se desea pero aún no ha ocurrido, un elogio a la esperanza que se renueva cada 365 días.

En las diferentes culturas de todos los tiempos los cambios de ciclo han llevado implícitos ritos que atraen salud, amor y dinero, los tres pilares básicos de la felicidad del hombre. Por eso, no es extraño encontrar ritos ancestrales, propios de cada cultura y pueblo, que busquen la felicidad, el éxito y la abundancia.


La espera de fin de año es especial en Venezuela. Antes que den las 12, las familias se reúnen en sus hogares y preparan la hallaca, una especie de humita exuberante, repleta de condimentos y relleno especial, que se regala a los amigos durante la noche de víspera de Año Nuevo. Es una forma de reafirmar la amistad y de desear buena suerte para el próximo año.

En Alemania desafían al destino mediante la “ceremonia” del bleiglessen . Este ritual consiste en develar los misterios del futuro con una barra de plomo. El plomo se pasa por una soldadora, se funde hasta hacerse agua y las gotas plateadas se vierten en un vaso cuando el alba empieza a despuntar. El plomo líquido se vuelve sólido nuevamente y alcanza formas extrañas que -con una buena dosis de imaginación germánica- pueden predecir lo que depara el mañana.

Los escoceses festejanen el Hogmanay . El procedimiento es sencillo: se busca un barril de madera, se le prende fuego y se lo pone a rodar por las calles. Según dicen, es para permitir el paso del nuevo año. Además, después de medianoche, llega el momento de presentar su "primer pie". A esa hora van a ver a sus allegados para desearles feliz año nuevo y les ofrecen un trago de whisky y un pedazo de pastel de avena. Los más viejos se quedan y esperan que el "primer pie" en sus casas sea el de una persona bella y alta y, sobre todo, de cabello negro (que trae suerte).


En Rumania las mujeres solteras suelen caminar hacia un pozo, encender una vela y mirar hacia abajo. El reflejo de la llama dibujará en las oscuras profundidades del agua el rostro de su futuro esposo. Las que se quedan en sus casas toman una rama de albahaca y la colocan bajo la almohada: el sueño de esa noche tendrá como protagonista al hombre que las espera.

Umbanda es una religión practicada en Brasil, fruto de una mezcla de ritos africanos y que genera la fiesta de Iemanja . Las playas se llenan de gente y los cantos religiosos inician la ceremonia en honor a Iemanja . Incluso los que viven retirados en el campo viajan hacia la costa para realizar ofrendas al mar, que la mayoría de las veces son flores en pequeños barcos de madera. Los participantes llevan trajes de colores diferentes cada año (en función del santo que "gobernará" durante esa nueva etapa), bailan y cantan. Le rezan a la santa y piden deseos.

En Bahamas la fiesta del Junkanoo se romonta a los siglos XVI o XVII y tiene lugar en honor a John Canoe. Este propietario de plantaciones era bondadoso y permitía a sus esclavos tomarse algunos días para la Navidad. Ellos festejaban con danza y música africanas. Esta celebración hoy en día se ha convertido en un gran desfile formal y organizado, con disfraces sofisticados y músicas con mucho ritmo. Se realiza un cortejo de bailarines enmascarados en trajes coloridos y luminosos. Por grupo, los participantes eligen un tema y confeccionan sus trajes en función del tema retenido. Pero un solo grupo gana y es premiado al final de la ceremonia.



En: No Categorizado
Permaenlace: Algunas Costumbres De Año Nuevo
Comentarios: 0
Leído 1629 veces.



29.12.2006 GMT

Las Zaragozas/ Folklor Edo Lara/ Venezuela

--Cada 28 de diciembre los pobladores de Sanare celebran su tradicional Baile de los Zaragozas, una hermosa y colorida festividad con el cual conmemoran el Día de los Santos Inocentes, en medio de la creencia de que sólo ocultando su identidad y bailando durante todo el día podrán hacer realidad sus promesas

Entre el nacimiento del Niño Jesús y la llegada de los Reyes Magos se celebra en la parte andina del estado Lara una de sus manifestaciones folclóricas más bellas y coloridas del año, el Baile de los Zaragozas de Sanare cada 28 de diciembre.

Es la capital del municipio Andrés Eloy Blanco, Sanare, también llamada el Jardín de Lara, donde tiene lugar la festividad en homenaje a los Santos Inocentes, los niños asesinados por el Rey Herodes, según la cita bíblica.

El origen y la fecha de inicio del Baile de los Zaragozas es incierto, pero se sabe que es muy antiguo. Los historiadores e investigadores destacan que se trata de una tradición agrícola de origen indígena que con la evangelización se convirtió en una devoción a los Santos Inocentes, a quienes se acostumbra pedir promesas ese día y ocultar el rostro con disfraces para que se cumplan.

A los Zaragozas también se le denomina el baile de la locas como alusión simbólica al pasaje bíblico referido a la mujeres cuyos hijos fueron muertos por orden de Herodes, quienes se enloquecieron por el dolor de la perdida de sus hijos.

Entre las características de esta hermosa tradición sobresale la conformación de una cofradía encargada de la organización de la fiesta, encabezada por un Capitán Mayor, quien desde 1955 y después de cinco generaciones de capitanes, es el señor Berbabé Alvarado, quien ha creado una Escuela de la Zaragoza, dirigida por el mismo, donde entrena anualmente a los niños que reemplazarán a los viejos Zaragozas.

La estructura la componen otros capitanes menores, encargados de diferentes tareas en las festividad, como la custodia del cuadro de los Santos Inocentes, la organización de los Zaragozas que van a pagar promesas y la música.
Tradición con más de 200 años

La celebración comienza con los primeros rayos del sol en la casa de la señora María Elvira de González, la custodia del cuadro de los Santos Inocentes, frente al cual los Zaragozas se presentan a partir de las 4:00 de la mañana para ser bendecidos y pedir la promesa.

A las 8:00 de la mañana se ofrece la primera misa del día en la Iglesia San Isidro de Sanare, sede por tradición de los Zaragozas, antes de iniciar la procesión hasta la iglesia principal, donde se ofrece la segunda misa del día a las 10:00 de la mañana.

En las celebraciones litúrgicas los sacerdotes hacen un llamado a no bailar durante la misa porque es pagano festejar frente a la imagen de Jesús. La misa se desarrolla con intervalos de cantos de golpes y música sacra, como una muestra de la mezcla de bailes, ritos religiosos, indígenas, y cánticos tan diverso que conforman la tradición cultural.

La tradición de la Zaragoza sanareña es muy antigua, se estima que supera los 200 años. Una cofradía es la responsable de la organización de la festividad, la cual conserva una pintura al óleo que representa el degüello de los Santos Inocentes por ordenes del Rey Herodes El Grande.

La creencia generalizada en el pueblo es que este cuadro tiene poderes milagrosos. Se desconoce la fecha de la obra, pero según los testimonios de los Zaragozas más viejos fue realizada a principios del siglo XX por el artista sanareño Mateo Segundo Viera, sin embargo existe otra representación de la escena bíblica más antigua perteneciente a la familia del Capitán Menor José Nicolás Rodríguez, la cual fue heredada de sus antepasados y tampoco se conoce el autor ni la fecha de elaboración.

Después de la primera misa inicia una procesión encabezada por don Severiano Alvarado, capitán menor de las fiestas quien lleva el cuadro y es escoltado por un zaragoza que baté al viento una bandera amarilla, mientras son acompañados por filas de músicos y recitadores de décimas, entre quienes se cuentan instrumentos como cuatro, maraca, tambor, entre otros tradicionales.
El cura y los tres indígenas

Los indígenas que se quedaron en el antiguo asiento de la primera fundación de Sanare, en los alrededores de la laguna de Moreco (Chamíos y Yacambu), celebraban las festividades de los disfrazados con pantomimas y atuendos hechos de materiales recogidas del medio natural: bejucos, palmeras y flores.

Entre los aborígenes, los historiadores e investigadores resaltan a tres: Lucio, Saturno y Bruno, quienes usaban plantas de yagrumo, charrasca de carrizo y cuatros de totuma y recitaban al compás de la música el grito popular de la Zaragoza “Ay Zaragoza”, explica el folclorista, músico y compositor José Nemesio Godoy.

Los tres indígenas no viajaban a Sanare debido al estado crítico en el cual vivían, así que intercambiaban sus andanzas melódicas con sus vecinos de El Volcán, Escalera y El Degredo, hasta que en una oportunidad en el siglo XIX el reverendo español Pedro Antonio Pisá, inauguró las primeras misiones para evangelizar a los nativos del medio rural de Sanare.

Como los vestidos eran eminentemente rústicos, el padre Pisá modernizó la vertiente y los llevó a Sanare donde entronizó la festividad para conmemorar el Día de los Santos Inocentes. La esencia de los 28 de diciembre en Sanare, como en otros lugares de Lara y el resto del país, es pedir una promesa y bailar todo el día al son del golpe para que se cumpla.
Fuente: Diccionario de Cultura Popular
Fundación Bigott
La Fiesta del Jojoto

En su libro “Maíz taita coyon: Cultura y cultivo del maíz en Sanare”, sus autores, los hermanos Juan José y Juan Ramón Escalona, propone que las fiestas de los Santos Inocentes de Sanare son una extensión modificada de la Fiesta del Jojoto que realizaban los indígenas de la zona como tributo a la buena cosecha y la bendición de la tierra en la nueva temporada de siembra que iniciaba.

Los investigadores resaltan que los caseríos del Jardín de Lara estaban habitados por indígenas yacambúes, gayones y Jiraharas, a quienes se les atribuye el verdadero origen de la mascara, el traje adornado con hojasy espigas de maíz, hoy reemplazados con retazos de telas, así como el chaparro de membrillo, el ocultamiento de la identidad, las cintas de colores y la estructura jerarquica de capitanes.

Fabián Soto Rueda


En: No Categorizado
Permaenlace: Las Zaragozas/ Folklor Edo Lara/ Venezuela
Comentarios: 13
Leído 3758 veces.



Página 1 de 1. Total : 2 Artículos.

Rubén Patrizi

Venezuela, Venezuela

Las personas que adornan una esquina, dando colorido a su lucha diaria en su eterno vivir, para ellos,...

Mi perfil Completo


Buscar

 


atom



Blog Gratis para humanos.


vocessusurrosrumorygritos-vocessusurrosrumorygritos