Revista Literaria Periódico Cultural

24.9.2006

24.9.2006 GMT

Artículo /El ciclismo...Paseos en bici..

La BIci...

Considerado como uno de los deportes más completos y populares del mundo, el ciclismo es fuente de inagotables beneficios tanto para los más chicos como para los aficionados de la tercera edad. Por ejemplo, ayuda a prevenir enfermedades como la osteoporosis, contribuye a regular el metabolismo, ayuda a controlar el exceso de secreción pancreática de insulina que afecta a los diabéticos y modifica los factores de riesgo cardiovascular.

Por supuesto, además de mejorar el estado físico y psíquico de quienes lo practican, sus bondades también alcanzan la estética personal, a saber. Con 30 minutos de ejercicio se queman aproximadamente 150 calorías. La actividad ayuda a reducir grasas, combatir la celulitis y bajar de peso, fortalece, modela piernas y rodillas y aumenta la masa y tono muscular, además de trabajar abdomen y glúteos.



Cada fin de semana, distintos grupos de hasta medio centenar de aventureros salen a pedalear y compartir paseos, paisajes e incluso asados para recuperar energías

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Sábado, 9.30, estación Otamendi del ex ferrocarril Mitre, a 70 kilómetros de la Capital. Más de cuarenta ciclistas están a punto de comenzar una salida para recorrer 55 kilómetros del denominado Circuito de las Balsas, que comienza en el límite de la Reserva Natural Otamendi y, siempre por senderos de tierra, atraviesa en embarcaciones el río Paraná de las Palmas, el arroyo las Piedras y el río Carabelas, hasta llegar al recreo Blondeau, muy lejos de la ciudad y sus rutinas.

Con un líder que encabeza la marcha, otro que acompaña por el medio y un vehículo de apoyo que cierra el pelotón, la caravana se pone en movimiento y el horizonte se despliega generoso frente a un día de aventura. Los primeros 5 kilómetros hasta el río Paraná de las Palmas transcurren por un camino enroscado que atraviesa un sector de la Reserva Natural Otamendi, con vistas del típico paisaje del Delta, ceibos y sauces al costado del camino, y un concierto de aves. Son kilómetros clave para familiarizarse con la bici -los que no tenían una adecuada, la alquilaron por 15 pesos-, renovar el aire, ajustarse el casco y ensayar los primeros cambios.

Agil, liviana, económica, saludable, silenciosa, no contaminante, fácil de estacionar... Son muchas las virtudes de la bicicleta, tantas como las propuestas que en los últimos tiempos surgieron para hacer turismo en dos ruedas más allá de la General Paz.

El cicloturismo con mountain bike (MTB) es una modalidad de turismo aventura que consiste en recorrer un lugar, preferentemente natural, montado en una bicicleta de características especiales para todo tipo de terreno. A diferencia de la bicicleta de paseo, cuya utilidad está circunscripta a la ciudad y a recorridos cortos, o las bicis de carrera (normalmente, diseñadas para circular sobre asfalto), este tipo de bicicletas puede salir de la ruta e internarse en caminos de tierra y ripio, huellas, sendas peatonales o ir a campo traviesa, subir montañas, cruzar arroyos o trasponer arenales.

Según Ariel Belmonte, de 30 años, uno de los guías de esta expedición que organiza la firma Bike &Trek: "Esto no es una competencia;simplemente se trata de usar la bicicleta como medio para viajar. Cada uno lo hace en el ritmo que se siente más cómodo".

Al llegar al río Paraná, el grupo ya disperso vuelve a reencontrarse para subir a un transbordador que lo conducirá a la otra orilla, donde espera un camino de 8 kilómetros por un terraplén elevado, con tramos arenosos y muy poco transitados.

"Esta salida me encanta. Es como la quinta vez que vengo", cuenta Susana, una experimentada participante de unos 70 años. "Para mí esto es un entretenimiento. Tengo una bici exclusivamente para estas salidas y otra para andar por Buenos Aires, por si me la roban... Salgo todos los días por Olivos y voy hasta el Tigre", sigue Susana, que entre sus peripecias destaca una travesía de tres días por Sierra de la Ventana y otra de Nueva Palmira a Carmelo. "Fueron 40 kilómetros bajo la lluvia todo el tiempo", recuerda.

Sanamente, en familia

Según el nivel y la distancia, el cicloturismo comprende salidas de nivel avanzado (de 80 a 100 kilómetros), medio (entre 50 y 80) o principiante (no más de 50). También están las salidas de fin de semana largo y las de las vacaciones de verano, que pueden extenderse por 10 o 15 días, y otras de máxima aventura, como el doble cruce de la cordillera de los Andes. Por supuesto, según la dificultad del circuito, pueden participar chicos a partir de 7 años y hasta mayores de 70.

"Tengo intención de hacer alguna salida más larga, pero por ahora, por cuestiones de tiempo, no se dio. Claro que las ganas siempre están. El cruce de la Cordillera es tentador, pero son 10 días y lo tengo que dividir con las vacaciones de mi novia, porque a ella no le gusta. Es cero bicicleta", dice Alberto Bua, comerciante, de 33 años, con alguna experiencia en cicloturismo.

Según los organizadores, los circuitos alrededor de Buenos Aires ya están agotados . Por eso se buscan alternativas un poco más alejadas, sobre todo hacia el Norte, cerca del Delta, por lugares más verdes. También hay otras salidas de perfil más cultural, por pueblos centenarios, con viejos ramales y estaciones de tren abandonadas o sitios donde se libraron batallas históricas. Cada salida tiene su detalle particular.

Claro que, además del entretenimiento, los paseos son recomendados para tratar enfermedades tan diversas como el asma bronquial, la obesidad, la hipertensión, los problemas en las articulaciones y los cuadros cardiovasculares.

"En mi caso hago esta actividad a partir de una afección cardíaca. Y me viene bárbaro. Desde 2003 estoy haciendo vida sana, dejé el cigarrillo y la bicicleta es ideal para bajar revoluciones. Otra forma de vida muy sana, desde lo físico y lo mental", dice Víctor Pietropaolo, que participa de las salidas junto con Norma, su esposa.

"A veces hay que dejar la rutina de lado y animarse a algo distinto -dice Norma-. Nosotros ya pasamos los 40, pero a esta edad también se puede. No soy muy exigente con el entrenamiento, aunque hago spinning (bicicleta fija) tres veces por semana, y esto me gusta porque es al aire libre, puedo estar con mi marido, conversar, pasarla bien... Ya desde el día anterior disfrutamos con los preparativos."

Hasta cansarse

Con el entusiasmo intacto, el grupo avanza hacia la segunda balsa. El paisaje agreste, el sol tibio y el aire en la cara son el mejor regalo en las primeras horas de la mañana.

"Me gusta esta propuesta porque es muy organizada, lo que me hace sentir contenida. Son salidas que están pensadas tanto para el que se inicia como para el que tiene un buen entrenamiento", dice por su parte Gabriela Maltz, una arquitecta que viaja sola. Y sin dejar de pedalear agrega: "Si alguien quiere venir por primera vez y se cansa mucho, hay un vehículo de apoyo. A mí me pasó. Me cansé, así que los últimos kilómetros los hice sentada en la combi y lo disfruté igual".

Las paradas para cruzar los ríos dan un respiro para recuperar fuerzas y volver al sendero con las ganas renovadas. Por el borde del arroyo Las Piedras, y entre las forestaciones de álamos, el último tramo hasta el recreo Blondeau -destino final antes de emprender el regreso- es el más largo, unos 15 kilómetros por un terraplén elevado, más angosto y paralelo al río Carabelas.

"Además de ser un entrenamiento, de mantenerte en forma, de brindarte los beneficios aeróbicos para la salud y demás, acá se hacen amigos, se charla, se toma un buen vino y se comparte", dice Héctor Areco, ingeniero, de unos 65 años, que comenzó a practicar cicloturismo hace media década.

Entonces sí, después de comer un asado y de un bien ganado descanso, la lluvia sorprende a los ciclistas en los primeros kilómetros del camino de regreso, aunque a los pocos minutos de pedaleo la tormenta queda atrás.

Con el viento en contra y el cansancio acumulado de todo el día, los kilómetros finales hasta la estación Otamendi son los más duros de la jornada.

Ya se sabe, el esfuerzo físico por llegar a destino le da al paseo un valor agregado, satisfacción personal que sólo los participantes compartirán al final del recorrido, alrededor de las 18.30, felices de haber completado los 55 kilómetros en bicicleta y entre amigos.

Por Alejandro Rapetti




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24.9.2006 GMT

Fàbulas/

Fábulas:

La cólera de un particular

 El Rey de T'sin mandó decir al Príncipe de Ngan-ling:
-A cambio de tu tierra quiero darte otra diez veces más grande. Te ruego que accedas a mi demanda.
El Príncipe contestó:
-El Rey me hace un gran honor y una oferta ventajosa. Pero he recibido mi tierra de mis antepasados príncipes y desearía conservarla hasta el fin. No puedo consentir en ese cambio.
El Rey se enojó mucho, y el Príncipe le mandó a T'ang Tsu de embajador. El Rey le dijo:
-El Príncipe no ha querido cambiar su tierra por otra diez veces más grande. Si tu amo conserva su pequeño feudo, cuando yo he destruido a grandes países, es porque hasta ahora lo he considerado un hombre venerable y no me he ocupado de él. Pero si ahora rechaza su propia conveniencia, realmente se burla de mí.
T'ang Tsu respondió:
-No es eso. El Príncipe quiere conservar la heredad de sus abuelos. Así le ofrecieras un territorio veinte veces, y no diez veces más grande, igualmente se negaría.
El Rey se enfureció y dijo a T'ang Tsu:
-¿Sabes lo que es la cólera de un rey?
-No -dijo T'ang Tsu.
-Son millones de cadáveres y la sangre que corre como un río en mil leguas a la redonda -dijo el Rey.
T'ang Tsu preguntó entonces:
-¿Sabe Vuestra Majestad lo que es la cólera de un simple particular?
Dijo el Rey:
-¿La cólera de un particular? Es perder las insignias de su dignidad y marchar descalzo golpeando el suelo con la cabeza.
-No -dijo T'ang Tsu- esa es la cólera de un hombre mediocre, no la de un hombre de valor. Cuando un hombre de valor se ve obligado a encolerizarse, como cadáveres aquí no hay más que dos, la sangre corre apenas a cinco pasos. Y, sin embargo, China entera se viste de luto. Hoy es ese día.
Y se levantó, desenvainando la espada.
El Rey se demudó, saludó humildemente y dijo:
-Maestro, vuelve a sentarte. ¿Para qué llegar a esto? He comprendido.
 
 
El monje furioso

 Dos monjes zen iban cruzando un río. Se encontraron con una mujer muy joven y hermosa que también quería cruzar, pero tenía miedo.
Así que un monje la subió sobre sus hombros y la llevó hasta la otra orilla.
El otro monje estaba furioso. No dijo nada pero hervía por dentro. Eso estaba prohibido. Un monje budista no debía tocar una mujer y este monje no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros.
Recorrieron varias leguas. Cuando llegaron al monasterio, mientras entraban, el monje que estaba enojado se volvió hacia el otro y le dijo:
-Tendré que decírselo al maestro. Tendré que informar acerca de esto. Está prohibido.
-¿De que estás hablando? ¿Qué está prohibido? -le dijo el otro.
-¿Te has olvidado? Llevaste a esta hermosa mujer sobre tus hombros -dijo el que estaba enojado.
El otro monje se rió y luego dijo:
-Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchas leguas atrás. Tú todavía la estás cargando...
 
 
DISTURBIO SOCIAL

 Tamerlán, el soberano del mundo, estaba molesto por los disturbios en un rincón lejano de su imperio. Le llegó la noticia de que en una de las ciudades de esa comarca, los campesinos se habían rebelado y habían asesinado al propietario opresor.
Tamerlán llamó a sus generales para que sofocaran inmediatamente la violencia.
- Llevad toda la infantería que necesitéis. Coged escaleras con las que trepar las murallas de la ciudad;y cañones para reducir el lugar a polvo;y elefantes y camellos para sobrecoger a todo hombre, mujer y niño.
- Has olvidado la única arma que podría calmar los disturbios mejor que el elemento más poderoso de tus fuerzas, musitó Nasrudín al oído del rey.
- ¿Cuál es? - preguntó Tamerlán expectante.
- Un hombre sensible que escuche las quejas de los nativos y ocupe su puesto como señor.
 

¿CUANTO VIVIRE?

 Una noche, Tamerlán soñó que estaba en su lecho de muerte y era destinado a las llamas ardientes del infierno. Muy preocupado por la pesadilla, llamó a sus astrólogos.
- ¿Cuánto tiempo viviré? - les preguntó a todos, uno tras otro. El primero dijo al emir que viviría veinte años. El segundo que viviría cincuenta años. El tercero que viviría cien años. Y el cuarto dijo al emir que no moriría nunca.
- ¡Verdugo! - rugió Tamerlán -, decapita a estos hombres. Tres de ellos me han dado demasiado poco tiempo, y el cuarto trata de salvar su cuello.
Luego, volviéndose a Nasrudín, le dijo:
- Tú me has leído a veces el futuro ¿qué tienes que decir?
Tranquilamente el mulá contestó:
- Gran emperador, da la casualidad de que también yo tuve un sueño la noche pasada en el que un ángel me comunicó el día exacto de vuestro fallecimiento.
- ¿Y qué dijo? - preguntó Tamerlán con inquietud.
- El ángel me dijo que moriríais el mismo día que yo - replicó Nasrudín.


 NUNCA NACIDO

 Mientras estaba en la India, Nasrudín visitó un cementerio enorme. Deteniéndose delante de una elaborada tumba, leyó.
- "Aquí yace el mayor gobernante que este país conoció nunca. Condujo a sus ejércitos a la batalla contra las fuerzas enemigas. Construyó escuelas y alojamientos para los pobres. Su valor y caridad le convirtieron en leyenda ya durante su vida. Este nobrle gobernador murió a los cinco años de edad". ¿Cómo pudo un gobernador lograr tanto en tan poco tiempo? - preguntó Nasrudín al encargado de la tumba.
- El sultán llegó al trono a los veinte años de edad y gobernó durante sesenta años. En su lecho de muerte, a lo ochenta años, declaró: "He pasado siete años estudiando, ocho en la guerra y sesenta preocupado por los asuntos de Estado. En total he vivido cinco años en mivida. Ésta es la edad que quiero que se recuerde en mi lápida mortuoria.
- Si es así como aquí se considera la edad - dijo Nasrudín -, por favor, mira que en mi epitafio aparezcan estas palabras: "Aquí yace Nasrudín, ¡un hombre que nunca nació!".


 SOLDADOS Y ARMAS

 Las fuerzas del emperador estaban preparando la batalla.
- Nasrudín, observa las armas de mis hombres. Mira su reluciente armadura, sus poderosos cañones y brillantes espadas.
- Desgraciadamente - dijo Nasrudín -, no llevan el arma más importante de todas.
- ¿Cuál es?
- Valor en sus corazones.


Graciela E. Prepelitchi
No tratéis de guiar al que pretende elegir por sí su propio camino.
Shakespeare





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Rubén Patrizi

Venezuela, Venezuela

Las personas que adornan una esquina, dando colorido a su lucha diaria en su eterno vivir, para ellos,...

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