Revista Literaria Periódico Cultural

8.12.2007

8.12.2007 GMT

Amazonas/ Venezuela

Limita al norte con el estado Bolívar. Al este y al sur hace frontera con Brasil, y al oeste con Colombia.
El nombre del estado proviene del nombre de la selva más grande del planeta.

Capital : Puerto Ayacucho. fundada por Juan Vicente Gómez en 1924. Con una población de 75.670 habitantes

Superficie: 175.750 km2.

Aquí se encuentra la Piedra del Cocuy, donde coinciden las fronteras de Venezuela, Colombia y Brasil. Estado agreste, es el de menor población en proporción a su territorio, el segundo en tamaño, después de Bolívar y la quinta porción de la superficie total del país. Ubicado en parte sobre el Escudo Guayanés, plataforma de rocas cristalinas con sedimentos cuyo proceso de erosión generó los macizos Roraima, Parguaza y la Sierra de Parima, entre otros. Paisaje rico en altiplanicies y sabanas rodeadas de hermosos cerros. Acoge una extensa selva tropical húmeda sobre suelos tan ácidos y bajos en nutrientes que imposibilitan casi por completo la agricultura, sin embargo, las poblaciones indígenas -los más numerosos son los piaroas, yekuanas y yanomamis- cultivan en menor escala maíz, yuca, plátano, piña, lechosa, ñame, ocumo, mapuey y batata. Básicamente viven de las ventas de artesanías a los turistas que visitan el estado en busca de antiguas culturas milenarias, exuberantes bosques, parques nacionales, monumentos naturales, generosos toboganes de agua: el Parque Tobogán de la Selva y Pozo Azul, de reconocida fama en el país y diversidad de especies, que según expertos alcanza a 8.000. Dos recursos naturales no han sido explotados aún: los yacimientos mineros y el caudal de los ríos que podría generar energía eléctrica en grandes proporciones. De escasa vialidad asfaltada, por lo cual son recomendables los vehículos rústicos. La comunicación fluvial y aérea son las más efectivas. Es importante tomar en consideración que sólo en Puerto Ayacucho existe instalación telefónica.

LUGARES DE INTERES :

Balneario Pozo Azul:
30 km. al norte de la ciudad, cerca de la carretera Pequeño Pozo.
El Tobogán de la Selva:
Campamentos:

Existen diversos campamentos turísticos, que organizan excursiones, algunos de ellos son:
Amazonas Camp. Calipso., situado a unos 20 min. del aeropuerto de Puerto Ayacucho.
Camturama Amazonas Resort., ubicado en el propio Puerto Ayacucho en la ribera del Orinoco.
Tucán Resort., ubicado a 10 min. del Aeropuerto.
Poblados Indígenas.: Visita practicamente obligatoria, donde hay muestras de artesanía y cultura de las diferentes tribus.


Otras poblaciones del Estado son:



Maroa.
Samariapo.
San Carlos de Rio Negro.
San Fernando de Atabapo.
San Juan de Manapiare.

PUERTO AYACUCHO: (048)

Puerto Ayacucho fue fundada por orden del mandatario Juan Vicente Gómez en 1924 y declarada capital, cuatro años más tarde, el 9 de diciembre de 1928. Cabe destacar que los precios de los artículos varían considerablemente debido al difícil traslado de productos a la región.

Departamentos Capital
Atures Atures
Atabapo San Fernando de Atabapo
Casiquiare Maroa
Río Negro San Carlos


Población :
Temperatura media : 27 °C
Distancia a Caracas: 953 km.
Fiestas Populares: Mayo (Movible) Danzas indígenas. Diciembre 9: Aniversario del Puerto Ayacucho. Carnavales y Navidad: Mare-mare criollo.



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8.12.2007 GMT

Chimbangles de Bobures

Entre Musica y Tradiciones
Veneración al Santo Negro

Año: 10 Número: 12

En varios estados del país se celebran las festividades en honor al santo más bailador, fiestero y bebedor, San Benito

Nacido en Palermo, Sicilia, Benedetto Manasseri (nombre de pila de San Benito) tenía el don de sanar enfermos y hacer milagros con sus manos y oraciones. Fue pastor, cocinero y guardián del convento de Santa María de Jesús, además de ser el primer caso de un religioso negro que vestía el hábito de franciscano.

A San Benito se le compara con el hijo de un rey africano llamado Ajé, quien era considerado la divinidad que protegía las aguas de los mares, lagunas y ríos e igualmente sanaba enfermos y era misericordioso con los pobres. De acuerdo a la mitología, Ajé murió intentando localizar a su madre, búsqueda que tuvo que suspender, porque, el primer sábado de octubre, sus seguidores reclamaban su presencia, con el toque de los Chimbangles (tambores) para festejar la llegada de las lluvias. La Iglesia Católica, en su afán por cristianizar los pueblos africanos, sustituyó a Ajé por San Benito de Palermo.

Cuenta la leyenda que Ajé se complacía cuando sus seguidores lo bailaban como si estuviera sobre olas. De allí, la costumbre de bailar al santo negro en un mesón, cargado por cuatro hombres o mujeres, y moverlo como si estuviera en una canoa.

Todos los años, entre mediados del mes de diciembre y enero, los pueblos del sur del Lago de Maracaibo, del estado Lara y de la región andina, específicamente en Mérida y Trujillo, se visten de fiesta para rendirle culto al santo negro.

En el estado Zulia, específicamente en los poblados de Gibraltar, Bobure, San José, Palmarito, Santa María, Caja Seca y El Batey, las fiestas empiezan en el mes de octubre, extendiéndose hasta Semana Santa. Cuenta una leyenda zuliana que este santo, originalmente rubio y de ojos azules, se vio obligado a cambiar su color de piel para evitar ser tan asediado por las mujeres. En el estado Trujillo, las festividades de San Benito se realizan en el transcurso del año en varios de sus poblados: Betijoque, Granados, Pampanito, la Mesa de Esnujaque y Santa Isabel.

En la población merideña de San Rafael de Mucuchíes, a San Benito se le considera el patrono de los agricultores. Un elemento particular utilizado en su fiesta es el uso de pólvora entre mujeres, niños y jóvenes, participantes de la procesión, que luego es quemada en los llamados trabucos. El 2 de Abril, los habitantes del Municipio Torres, en el estado Lara, rinden culto a San Benito. Según la creencia de los vasallos de San Benito, este Santo tiene el privilegio de atraer o alejar la lluvia, para sus ritos, rogativas o velorios.

Al ritmo de los chimbangles, ya sea en Los Andes, Lara o Zulia, las costumbres y tradiciones propias de estos festejos evidencian una lucha de clases sociales: tal como señala Juan de Dios Martínez, estudioso del Santo, “los blancos se pintan la piel de negro, como símbolo de pobreza con dignidad, amor al prójimo, fe en la justicia divina y veneración a Dios, por medio del Santo Negro y la energía de sus tambores”.

Toques y bailes en honor a San Benito:
Conocido también como Chimbangueles o Chimbangles. Su fundamento consiste en agradecer e implorar favores a San Benito, patrono de los negros. La indumentaria que usan los participantes se compone de una soga de palma sobre el pantalón, sombrero de cogollo adornado con flores, cinta gruesa cruzada sobre el pecho, pañuelo al cuello y calzado de alpargatas. En el trayecto, los sambeniteros ejecutan reverencias y danzas individuales y colectivas, éstas en círculo, rápidas y alegres.



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8.12.2007 GMT

Oropéndola

Orilus Oriolus

La Oropéndola pertenece a un grupo de aves propias de los trópicos del Viejo Mundo, lo que parece intuirse observando su plumaje, sin ningún género de dudas, de los más vistosos entre todos los pájaros de Europa.

Su tamaño es similar al de un tordo. Habita con preferencia los pinares soleados de las sierras y los bosques ribereños, migrando a Africa en otoño. Se alimenta mayoritariamente de insectos y algunos frutos.

Construye su típico nido en forma de cesta suspendido entre dos ramas en lo alto de los árboles,, depositando de tres a cinco huevos mediada la primavera. La hembra es de tonos más verdosos, con el pecho algo rayado, lo mismo que los jóvenes. Aunque no se trata de un pájaro abundante, es común en las zonas donde existe.

Su nombre deriva del latín y quiere decir plumas de oro.

Pese a lo contrastado de su colorido, resulta extremadamente difícil de localizar a la oropéndola cuando se encuentra posada entre los claroscuros de la bóveda del bosque, localizándose mejor por su canto, un silbido aflautado.

Creado y diseñado por Human Mark S.L.



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8.12.2007 GMT

Los Toltecas Mexico/

Retrato de una sociedad: la escultura del pueblo mexica

Felipe Solís

La gran Tenochtitlan, mural de Diego Rivera. Foto Ricardo Garibay Ruiz / Gabriel Figueroa.

Todavía parecen escucharse los fragores de la lucha que los mexicas sostuvieron contra los invasores europeos por salvaguardar la integridad de su ciudad capital; corría el año de 1521 d.C. En la última centuria, todo el territorio mesoamericano había contemplado con asombro el deslumbrante ascenso al poder que los mexicas realizaron desde la humilde y sencilla fundación de México Tenochtitlan en el año 1325 d.C. Asimismo, había presenciado cómo mediante su habilidad en la guerra, su astucia militar y el sentido de grandeza y poder que les habían imbuido sus primeros dirigentes obtuvieron como resultado, primero su independencia política, liberándose del dominio de Atzcapotzalco y más tarde, el establecimiento de un estado militarista mediante la conquista no sólo de los pueblos vecinos, sino también de aquellos que se ubicaban en tierras lejanas.

Coatlicue. Diosa de la Tierra. Foto MNACNCA.

El jerarca supremo de este estado era el Tlatoani o señor. Fueron once de ellos los que gobernaron en sucesión desde Acamapichtli el primero hasta Cuauhtémoc el último, quien muere sacrificado después de haber defendido con todas su fuerzas la herencia de sus padresy sus abuelos.

De acuerdo a las versiones históricas que conservamos de este pueblo, sabemos que fueron muchas las dificultades que tuvieron que enfrentar para edificar en un terreno lodoso situado en medio de los lagos; sin embargo su fe en su destino y su tenacidad, los llevaron a crear una ciudad isla, que junto con su vecina Tlaltelolco adquirió su fisonomía característica y espectacular. Estas ciudades isla se comunicaban a tierra firme mediante calzadas que ingeniosamente fueron construidas en medio de los lagos.

Los señores mexicas recrearon el universo mítico elaborando un plano regulador de su ciudad, dividiendo el terreno en sectores que corresponderían a los cuatro rumbos del universo; estas cuatro divisiones o barrios sirvieron de acomodo a los calpullis, las células sociales básicas de la sociedad mexica.

Al centro de la urbe edificaron las construcciones de mayor jerarquía, su recinto ceremonial y la sede y habitación del grupo dirigente que equivaldría a lo que nosotros conocemos como palacios. Por lo que se refiere al espacio ritual se considera que era un enorme patio cuadrangular que medía más de 400 metros de lado; estaba delimitado por una muralla constituida por cabezas de serpientes llamada coatepantli, la cual tenía tres entradas de donde arrancaban las calzadas que hemos mencionado.

Aquella ciudad extraordinaria fue destruida en la guerra de conquista que comandó Hernán Cortés, quién finalmente la tomó a sangre y fuego el 13 de agosto de 1521. Si bien en tiempos recientes se han rescatado los restos arqueológicos del Templo Mayor, lo que nos permite darnos una idea de la imponente construcción y de su simbolismo, es fundamentalmente mediante su legado escultórico por el cual podemos aproximarnos a la sensibilidad artística, a la impecable destreza técnica y al extraordinario estilo plástico que impuso este pueblo en su tiempo.

Piedra de Tizoc. Foto EDITUR, S.A.

La colección de escultura mexica del Museo Nacional de Antropología es sin duda la más rica, no sólo por el número de ejemplares que posee sino además porque muchas de ellas, casi todas las que se exhiben en la sala mexica, podemos considerarlas obras maestras de los artistas de ese pueblo.

Destacan en primer término el conjunto de monolitos que tienen un carácter ritual relacionado con el dominio y el poder del Pueblo del Sol: la Coatlicue y la Piedra del Sol. Además, crearon modelos arquitectónicos como el teocalli de la Guerra Sagrada en donde los escultores, mediante un fino relieve, representaron el dominio del Sol en el universo, a su dios Huitzilopochtli y la imagen más apreciada por todos los mexicanos: el águila que parada sobre un nopal, lanza el grito de la guerra florida.

Los mexicas crearon un monumento que no tiene antecedentes en todo el arte prehispánico mesoamericano: un monolito de forma cilíndrica en cuya cara superior labraron el relieve del Sol y en la superficie curva representaron las conquistas de los principales pueblos que fueron vencidos, uno a uno, por los poderosos ejércitos de Tenochtitlan.

Asiento ceremonial que muestra el diálogo entre los guerreros águilas y los guerreros jaguares. Valle de México. Foto MNACNCA.

Sabemos que a estas creaciones pétreas las denominaron temalacatlcuauhxicalli y servían como altares donde se desarrollaban los encuentros entre prisioneros y guerreros victoriosos; ahí se realizaba el sacrificio humano y el desollamiento de las víctimas.

Con este carácter histórico fueron labradas la piedra de Tizoc y el nuevo cuauhxicalli de Moctezuma Ilhuicamina, que llegó a la sala en 1989 a raíz de su descubrimiento en los cimientos del antiguo palacio arzobispal de la Ciudad de México. La Piedra del Sol, monolito que relata el predominio del Quinto Sol OlliTonatiuh como el sol que les iluminaba (y antes del cual habían existido cuatro soles anteriores en un temalacatl inconcluso), es la escultura mexica más famosa y apreciada de tiempos prehispánicos mexicanos.

Era muy importante para los dirigentes mexicas dejar testimonio de su existencia sobre la tierra, por ello reconstruyeron sucesivamente su Templo Mayor y lo fueron decorando con esculturas humanas y de los animales de guerra: serpientes, águilas y jaguares; también labraban lápidas con fechas calendáricas conmemorativas y en ellas se inscribían imágenes de los tlatoanis y de sus hazañas de conquista.

Piedra del Sol. Foto MNACNCA.

Los mexicas utilizaron la escultura monumental también como vehículo de enseñanza de sus mitos y leyendas religiosas, ahí está presente Coyolxauhqui, que fue vencida por su hermano Huitzilopochtli, el astro rey, quien la decapitó, haciendo huir para siempre la oscuridad. Éste es el trasfondo mítico de la monumental cabeza de la diosa lunar, cuyo nombre deriva de los cascabeles que luce en las mejillas, que hoy es el orgullo del Museo del Templo Mayor.

Lápida conmemorativa del Templo Mayor, con fecha “8 caña” donde se reconoce a los Tlatoanis Tizoc y Ahuizotl. Ciudad de México. Foto MNACNCA.

Venus de Texcoco, escultura femenina de cánones humanos. Texcoco, Edo. de México. Foto MNACNCA.

Hacia el siglo XV, cuando este pueblo alcanzó su máximo desarrollo y esplendor, la simbología que definía a cada deidad estaba claramente estructurada, de ahí que las esculturas que representan imágenes de sus dioses se integren en grupos simbólicos definidos claramente.

Las imágenes relacionadas con la muerte y el inframundo presentan individuos de cuerpo esquelético, rostro descarnado, pelo enmarañado y las manos como garras de animal feroz en actitud de ataque. Ellos imaginaban que estos seres regían el inframundo, aquel oscuro destino del viaje final, donde perdemos la piel y sólo nos quedan los huesos.

Tláloc, la ancestral deidad de la lluvia, luce su impresionante máscara fantástica con anteojeras y narices que se entrelazan y una boca mostruosa con enormes colmillos curvos a manera de un ofidio. A este dios se le asociaba con otros fenómenos de la naturaleza como el rayo y el trueno y el pueblo creía que el dios guardaba el agua, líquido precioso, en ollas sagradas que esculpían en rocas volcánicas y decoraban con la máscara fantástica del Tláloc.

La escultura mexica, cuando trata temas religiosos, define a los dioses por su programa iconográfico, que inclusive se aprecia en otras regiones de Mesoamérica como un estilo artístico llevado a sitios conquistados o influidos por Tenochtitlan.

Serpiente de cascabel que muestra sus escamas y la lengua bífida.Ciudad de México. Foto MNACNCA.
Ocelotl Cuauhxicalli. Recipiente ceremonial con la forma de un gran jaguar. Templo Mayor. Foto MNACNCA .



Los mexicas utilizaron como patrón artístico fundamental en su producción escultórica la figura humana, con la que logran un retrato de su sociedad. Este pueblo consideró que la etapa ideal del hombre era la juventud, porque reunía la fuerza física y la potencialidad en la reproducción; la mayoría de las imágenes escultóricas así representaron a los hombres y mujeres de MéxicoTenochtitlan.

Indudablemente que es mediante las esculturas monumentales en piedra de los mexicas que podemos identificarnos con nuestros ancestros indígenas que establecieron los cimientos de nuestra nacionalidad.

Bibliografía.

BERNAL, Ignacio. El Museo Nacional de Antropología. Editorial Aguilar, Tercera edición. México, D.F., 1992.
FERNÁNDEZ, Justino. CoatlicueEstética del Arte Indígena Antiguo. Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de Estudios Filosóficos, México, D.F.,1954.
KUBLER, George. The Art and Architecture of Ancient America:
The Mexican, Maya, and Andean Peoples. Pelican History of Art, 2nd edition. Baltimore, 1975.
NICHOLSON, Henry B. “Major Sculpture in PreHispanic Central Mexico”, in Handbook of Middle American Indans (Robert Wauchope, gen. de., Gordon S. Ekholm and Ignacio Bernal, vol eds.) vol. 10.
NICHOLSON, Henry B.The Archaelogy of Northern Mesoamerica, part. I, pp.92134, University of Texas Press, Austin, 1971.
PASZTORY, Esther. Aztec Art. Harry N. Abrams, Inc., Publishers, New York. 1983
SOLÍS, Felipe. Tesoros Artísticos del Museo Nacional de Antropología. Editorial Aguilar, México, D.F. 1991.
SOLÍS, Felipe. Gloria y Fama Mexica. Smurfit, Cartón y Papel de México, México, D.F. 1991.



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