Revista Literaria Periódico Cultural

8.3.2007

8.3.2007 GMT

Narración /Navegantes/Jesus Alejandro Godoy

NAVEGANTES

Autor:

© Jesús Alejandro Godoy

...Y se mantuvieron unidos mirando al hombre que estaba cerca de las aguas. Sabían que estaban perdidos, no tenían nada, no había nada.

"Las voces del alma, son las justicieras de vuestros actos" les había dicho el hombre; pero en ése momento, poco importaban las voces del alma, y menos la justicia.

—¿¡Que hacemos, que hacemos?! —gritó uno de los hombres desaforadamente—.

—¡No sé! ¡Por todos los dioses no sé! —le gritó el otro mirándolo directamente al rostro.

"Y pacientemente, los días se van descubriendo uno a uno, como velos eternos; y al momento de caer el último, queda revelada la verdad cierta desnuda, sin prisas, sin ataduras. Y ése día, es cuando seréis libres como aves del cielo" había dicho el hombre.

—¡Para allá, para alláaaaa! —gritó otro de los hombres desesperado.

—¡No hay nada...! ¡Maldita sea! ¿Acaso no ves que no hay nada? —respondió otro con las venas de su cuello a punto de estallar—.

"Cuando vais en procesión decís en vuestro corazón: hoy diré las oraciones más alegres, y perdonaré a todo el que me haya hecho mal. ¡Hipócritas! ¿Cómo mataréis vuestras palabras de sus labios, si sus corazones aún piden venganzas? ¿Y como arroparéis la multitud de vuestros deseos más bajos, sino podéis cubrir ni siquiera vuestro cuerpo desnudo?" había dicho el hombre.

—¡Al revés, al revés! —señaló urgente el muchacho.

—¡No puedo idiota! —respondió el más viejo.

—¡No griten así...! ¡No se griten entre ustedes! —exclamó otro.

"Porque muchas veces oirán decir: Ustedes son poca cosa, no valen nada, y nada harán bien... Pero yo les digo: el Maestro ama a todos sus discípulos, ríe con los aventajados, pero más ríe con aquellos que sin entendimiento se fuerzan para quebrar sus dificultades; por que en ellos, vive el ansia divina de la realización del ser. Y les digo, que el ansia infinita de la verdad vive dentro de ustedes. Nada de lo que hagáis quedará sumiso a un camino olvidado. Nada de lo que digáis quedará oculto a los vientos del tiempo. Porque todas las obras buenas que hacéis son las obras del Maestro que habita en vosotros... ¿Y que no podéis realizar, si el Maestro vive en ustedes? ¿Qué no podéis alcanzar, si el Maestro murmura complacido por vuestros actos?" les había dicho

—¡Cuidado! —gritó otro de los hombres—.

Fueron sacudidos como muñecos de trapos; y varios cayeron al suelo. El más joven gritaba como un desgraciado: de su antebrazo se veía sobresalido un hueso astillado.

Otro, había perdido un diente cuando había resbalado y caído de bruces a uno de los asientos de madera. Uno de ellos tenía un dedo quebrado que había quedado señalando en una dirección extraña.

"Cuando un hombre lastima su conciencia está matando su crecimiento, y cuando eso sucede, es mejor que se acerque el funebrero y os corte un brazo, porque una conciencia herida, contamina el corazón, y éste estropea el alma. Por eso les digo: cuando un alguien os pregunte: ¿Cuánto vales? No digan: yo valgo esto o aquello porque ni uno de vuestros cabellos tiene el suficiente valor para ser comprado porque vosotros sois como las piedras más extrañas y hermosas como obras de arte invaluables, como días que jamás volverán... sois únicos; y nadie, más que vosotros mismos os podéis valorizar los dones y el ser" les había explicado.

—¡Cuidado, cuidado! —gritó el más viejo.

Ésta vez, la embestida fue terrible; los había lanzado a todos uno contra otro haciendo que sus cabezas chocaran e hiciesen un ruido seco. Enseguida se cubrieron las cabezas con las manos. Parecían monos de circo.

Insultaron en todos los idiomas, y en todos los estilos posibles.

—¡Vamos otra vez, vamos todos! —gritó el hombre más confiado—.Los otros lo miraron y lo siguieron.

"¿Cuántos días pasarán? ¿Cuántos años vendrán? ¿Cuántas vidas revisarán para que os deis cuenta y entréis en razón de que todo los que es del Maestro es de vosotros también?. ¿Cuál es el maestro que no deja algo de sí en un discípulo que ama? ¿Y cual es el discípulo que no deja sus vivencias en las esperanzas del maestro, cuando poco a poco enfrenta sus limitaciones y va creando su camino?

Os dijeron, esto es mío, y esto es tuyo. En realidad yo les digo: tomáis de vuestro espíritu lo que desees, porque en él vive la fe Dios, y cuando tomáis de vuestro aprendizaje podéis levantar vuestro castillo, y miles de castillos si así lo quisiereis. Realmente os digo: si la piedra bruta se doblega ante la mano del artista, ¿Cómo no vuestro propio corazón, y deseo se doblegará ante ustedes? Y si me decís que el alfarero crea su obra maestra a patadas y puñetazos del día a la noche, os diré que no existe artista de valor que deje sin pulir las formas de su obra hasta el último detalle; y, aún así, consiguiendo la perfección a los ojos ajenos con su arte en el mercado, él seguirá disconforme y volvería a su taller a superar su obra maestra.

¿Y que hacéis vosotros con vuestra vida, y vuestros dones? ¿Os dejáis de lado y os escupís a patadas y puñetazos? ¿O los vais dejando hábilmente pulidos al detalle como un gran artesano? Les digo que el Maestro os ha dejado el taller bien surtido hasta de las más finas y extrañas herramientas para la creación de vosotros mismos; y, sin embargo, vosotros cerráis la puerta del taller, y vais a esculpir a patadas, y a detallar a puñetazos... ¡Entonces es mejor que no pidáis nada al Maestro, porque jamás seréis oídos! ¡Si vosotros sois lo más grande que existe, y hasta el mismo Dios vive en sus almas, sin que vuestras almas den fe de ello, y vuestra lengua lo sepa" les había dicho.

El hombre los miró: sus acompañantes estaban desconcertados, gritando y asustados.

Se puso de pie haciendo equilibrio entre una red y un remo; sus heridas sangraban aún por los golpes que había recibido dentro de la barca por las enormes olas que embestían sin cesar. Miró el mar, miró el cielo. Sonrió. Con una parte de sus vestiduras, se secó el rostro empapado, y cubrió una de sus heridas

Miró el cielo una vez más, extendió los brazos, y las aguas se calmaron.

"Y ciertamente les digo, que así como el Padre que todo lo labra finamente, así os ha dejado a ustedes sus enseñanzas, y les digo que con vuestro poder, hasta el mismo mar os obedecería si así vosotros quisierais" les había dicho el hombre...


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8.3.2007 GMT

Poesía/ Argentina/ Me pierdo en tus palabras /Mirta Urdiroz

Me pierdo
en cada palabra
y me encuentro
más tarde
nombrándote


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8.3.2007 GMT

Mi Cosecha Luyis Alejandro Godoy/Narración

MI COSECHA

AUTOR

: © JESÚS ALEJANDRO GODOY

Aunque camine por este mundo, con zapatos de mendigo o de rey, mi alma es la misma desde el principio.

Ni los conocimientos que he cosechado durante el tiempo, me servirán para evadir el momento de mi último aliento.

Lo que tuve, solamente me ha servido para que mi cuerpo se pose en un lugar seguro y amable, el dinero me ha permitido tener y ver cosas que otros jamás verán, pero más allá de eso no tengo nada.

Mis conocimientos me han permitido hablar de cosas delante de los demás, para que sepan que he estudiado; y he visto, que hasta algunos se pasean con vanidad, mostrando sus títulos, honores y posesiones, ignorantes de lo que realmente alimenta el alma.

Mi trabajo me permitió utilizar descabelladamente u oportunamente mi tiempo, para insertarme en la sociedad, competir dentro de un ámbito por posesiones que nunca me pertenecieron, y jamás me pertenecerán; y delante de los demás, dar limosnas a los menos afortunados o a los falto de esfuerzos, para que todos me miraran, y dijeran que era una persona de bien.

Nada fue mío.

Perdí mí tiempo cosechando automóviles, propiedades, barcos, mujeres, y soledad; y todo eso, no sirvió de nada cuando me llegó el momento de dar cuenta de lo que realmente tendría que haber cosechado: sabiduría.

Todo lo que he vivido, mis sentimientos, y mis historias se disolvieron al viento del tiempo, y me descubrí desnudo, con mi alma repleta de preguntas sin respuestas, y a pesar de todo lo que había aprendido con mis ciencias, no pude dar cuenta del porque de mi ignorancia.

Partí hacia un lugar donde todo lo que tengo, todo lo que llevo, inclusive mi cuerpo, no sirve de nada.

Y ahora, tarde me doy cuenta, que opté en esos momentos, proteger mi cuerpo del frío y pasearme entre ambientes lujosos, y me olvidé de lo que llevaba dentro de mí.

Hoy, estoy loco, reviviendo mis acciones, y no puedo comprender como pude estar tan ciego.

Lloré, y amargué mi vida por acciones erróneas de hombres y mujeres hacia mi corazón, pero en realidad, tendría que haber reído, porque me estaban mostrando el camino que no debía seguir.

Pasé tardes deprimido, por palabras en contra de mis acciones, siendo que ellas, eran fortaleza para mi alma, y era justamente un llamado a batalla para ponerme de pie, y caminar por la vida.

Le temí al cambio, y me oculté en un rincón de mi casa a llorar por mis miedos, y preguntarme: ¿Qué pasará...? Mi mente sólo imaginaba derrota y desconsuelo.

Y ahora, veo que Dios me había dado mis monedas de oro, y preferí enterrarlas a que negociar con ellas, y ganar diez veces más. Y luego, acepté mi decisión, cargando culpas a los demás.

Ciego voluntario fui, y hoy padezco lo que elegí, en esta habitación solitaria.

Nací libre, y morí rodeado de gruesas y enormes ataduras, que yo solo anudé.

Nada de lo que tenía, me sirvió para evadir mi último suspiro. Y las palabras que en algún momento me aplazaron o me alentaron, quedaron vacías, porque yo mismo las maté con mis acciones.

Estuve rodeado de personas que me amaron, y otras que no lo hicieron, y lloré porque no era amado por todos, y lloré porque todos me odiaban, y perdí mi tiempo pensando en como agradarles a todos, y caí cuando supe que había quienes me odiaban.

"Ohh Dios mío" dije, pero solamente había montado mi propia obra de teatro, con mis propios espectadores. Y así me evadí de todo lo que realmente necesitaba, siempre tenía una excusa bajo la manga, y como el método siempre funcionaba, creí que estaba ileso.

Estaba equivocado.

Ahora estoy aquí, ya soy viejo. Mi piel está ajada y mis ojos perdieron su color. Mis manos tiemblan y mis piernas actúan por su propia voluntad.

No recuerdo mucho de lo que tuve, pero me doy cuenta que fue efímero. Mis propiedades las vendí, mis automóviles se están pudriendo en algún lugar; y otros quizá, andarán por ahí renovados.

Algunas de mis mujeres han muerto, y otras se pasean con sus enormes familias, de vez en cuando las veo, y las saludo de lejos. No están mejor que yo, y en su semblante, al igual que en el mío, veo la carga que llevan a cuestas.

Mis ciencias no me han permitido retrasar mi tiempo, y el dinero que he ganado con ellas, será para los que me precederán en esta carrera

Y ahora recuerdo que cuando tenía el dinero en mis manos, lo miraba como si fuera mi Dios, y sonreía, creía que tenía todo, pero me veo, y no puedo creer que haya perdido mi tiempo adulando a rostros extraños pintados en papeles de colores.

Hice todo lo que quise, y hasta algunos dirán que he vivido una buena vida.

Pero no les puedo decir lo verdadero de la vida, porque ya no puedo hablar.

Ayer, se me acercó un joven, y me leyó un cuento, era un buen cuento, pasamos un buen momento.

De vez en cuando yo miraba a través de la ventana, y veía los pájaros libres surcando el cielo, y entendí que vendí mi libertad, a un precio muy caro que, ahora estoy pagando.

El muchacho finalizó su lectura, y me acarició con cierto amor y lástima; yo, le di las gracias mentalmente, y se fue caminando rápido a leer su cuento a otro viejo más, que descansa conmigo en este hospital olvidado, pero lleno de sonidos extraños.

Estoy esperando cerrar mis ojos.

¿Pero eso no había sucedido ayer?

Existe alguien conmigo, que me dice que estoy en lo cierto. Y le pregunto si me dará una nueva oportunidad.

Me mira y sonríe.

Pero no me da el "SI" que yo espero, solamente se queda a mi lado, a escuchar mis historias.

Ya me he ido, y aunque nadie lo ha notado, aún sigo aquí.

Porque siendo un cuerpo viejo, mi alma aún tiene mucho que aprender, porque tengo la esperanza, de alcanzar un día, la sabiduría que me permita cosechar lo realmente importante.

Las luces se apagaron, pero yo sigo hablando con mi acompañante, ambos reímos. Él me está enseñando, que es lo realmente importante en mi cosecha.

Si...

Tengo mucho que aprender.


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8.3.2007 GMT

Artículo/La Liga de Los Libros Extraordinarios

orquidea (02).JPG

La liga de los libros extraordinarios

Enviado por: "zoiladulceuva" zoiladulceuva

Sáb, 24 de Feb, 2007 2:22 pm (PST)



Ricardo Laguna

Son obras que escaparon del papel y sirvieron de inspiración al cine,
la música, los cómics y nuevos libros. Personajes como Drácula, Jean
Valjean y Sherlock Holmes han penetrado en nuestro imaginario con la
misma fuerza que las imágenes infernales de Dante o los vagabundeos
de Kerouac.

RICARDO LAGUNA

Que se cuide Roma. Una horda de condenados hará de la ciudad eterna
un nuevo infierno. El responsable de esto es el compositor del
Vaticano, Marco Frisina. Según se anunció urbi et orbi, el músico y
sacerdote italiano ha creado una ópera monumental, "La divina
comedia", inspirada en el famoso poema de Dante Alighieri. El
proyecto, que se presentará en noviembre de este año, tendrá la
particularidad de incluir diversos géneros artísticos, como la danza,
la fotografía y las artes visuales. Y por supuesto, como toda buena
expresión del bel canto, la música jugará un papel fundamental en la
puesta en escena. Para ello a cada parte de la obra corresponderá un
género musical determinado. El Paraíso deleitará con la música
sinfónica, el Purgatorio redimirá con el canto gregoriano y el
Infierno torturará a los presentes con el heavy metal.

Monseñor Frisina explicó que la idea de realizar esta ópera,
subtitulada "El hombre que busca el amor", le llegó inspirándose en
la primera encíclica de Benedicto XVI, Dios es amor (2006), en la que
el Pontífice cita La divina comedia y la famosa frase "el amor que
mueve el sol y las otras estrellas".

Así como el de Dante, una serie de libros han golpeado fuertemente la
cultura contemporánea. Sea su presencia en películas, videojuegos,
cómics, televisión, series animadas, o como inspiración musical de
bandas de rock. Estos libros impulsan el turismo y tienen además un
marketing abundante: poleras, cuadros, memorabilia, figuras
coleccionables. En algunos casos están presentes en nuestro
vocabulario. Cuando se habla en el periodismo - con demasiada
frecuencia- de un incendio "dantesco" o, en Estados Unidos, de la
franken-food, para referirse a la comida intervenida genéticamente,
en alusión a Frankenstein.

TOUR INFERNAL

La divina comedia, de Dante Alighieri.

Entre 1304 y 1321, Dante escribió este famoso poema. El libro
presenta al autor conociendo junto a Virgilio las penurias del
Infierno para terminar su viaje en el Paraíso. Todo un clásico.
Artistas como Botticelli, Delacroix, Rodin y el poeta y pintor
William Blake utilizaron La divina comedia como inspiración. Sin
embargo, las ilustraciones de Gustave Doré son las más recordadas.

En la música popular, los tributos son innumerables. Existe un grupo
irlandés llamado The Divine Comedy. Asimismo, en "A Hard Rain's A-
Gonna Fall", de Bob Dylan, se cita una línea del canto XIII del
Infierno. Un caso reciente es el de "Dante XXI" (2006), último álbum
de la banda de metal Sepultura que se inspiró en este libro. Thom
Yorke, vocalista de Radiohead, reconoce que la obra ha influido en su
música: el tema "Pyramid Song" tiene múltiples referencias al
Infierno. También existen citas al séptimo círculo del averno
en "Roll Right", de la disuelta banda Rage Against the Machine.

En el cine la primera adaptación data de 1911 con la película
muda "L'Inferno", de Giuseppe de Liguoro. Más recientemente, "Los
siete pecados capitales" (1995) presentaba al actor Kevin Spacey como
un asesino que utilizaba la estructura del Infierno de Dante y los
siete pecados capitales para escoger a sus víctimas. En la novela
gráfica Sandman, Neil Gaiman nos presenta un Infierno fuertemente
inspirado en Dante, que incluye lugares como Malebolge y Dite,
presentes en el poema.

La obra de Dante también es inspiración para diversos videojuegos
como Doom, Final Fantasy IV, Castlevania, y Dungeons & Dragons.

"HIT THE ROAD JACK"

En el camino, de Jack Kerouac.

"Leí En el camino allá por 1959. Cambió mi vida tal como lo hizo con
la de muchos otros", afirmó Bob Dylan. El libro autobiográfico relata
los viajes que el autor y su amigo Neal Cassady realizaron entre 1947
y 1950. Los ingredientes de este cóctel incluyen drogas, jazz,
poesía, múltiples referencias a la generación beatnik y otras
manifestaciones culturales de la época. La obra fue escrita en sólo
tres semanas en un largo rollo de papel para teletipos. "El rollo",
como se conoce el original, aún existe. Jim Irsay lo compró en 2001
por $2.4 millones de dólares.

Es el libro de cabecera de músicos, escritores y pintores que han
visto en el viaje de Sal Paradise (el alter ego de Kerouac) y Dean
Moriarty (Cassady) un reflejo de su propias experiencias artísticas.
Son más de 300 las canciones que citan a Kerouac. Entre ellas: "We
Didn't Start the Fire" (Billy Joel), "3-Minute Rule" (The Beastie
Boys), "All The Madmen" (David Bowie), "Torch Song"
(Marillion), "Stranger than Fiction" (Bad Religion), "On the Move"
(Mudvayne) y "Hey Jack Kerouac" (10,000 Maniacs). En otros casos
existe un concepto detrás del homenaje musical. La canción de Tom
Waits, "Jack & Neal", imita la prosa de Kerouac. La banda King
Crimson editó en 1982 su álbum "Beat". El disco se inspiró en el 25°
aniversario de la publicación de On the road.

La adaptación cinematográfica de En el camino lleva años detenida. El
productor es Francis Ford Coppola; el escritor Russell Banks, el
guionista, y el brasileño Walter Salles, el director. Sin embargo,
Coppola, tras ver el filme de Salles "Diarios de motocicleta", se lo
está pensando mejor.

POR ROBAR UNA GALLINA

Los Miserables, de Victor Hugo.

Publicada en 1862, la obra ha sido llevada al cine, televisión,
novelas gráficas y videojuegos, pero indudablemente, su adaptación
más exitosa es el musical, visto por millones de espectadores en todo
el mundo.

De sus cuarenta versiones para el cine destacan "Les Misérables", de
Raymond Bernard (1934), la adaptación de Richard Boleslawski (1935) y
el largometraje de Jean-Paul Le Chanois (1958). Su protagonista, Jean
Valjean, ha sido interpretado por grandes actores, como Harry Baur,
Jean Gabin, Jean-Paul Belmondo o Liam Neeson.

Para la televisión, Josée Dayan adaptó la novela en 2001 con un
reparto que incluía a Gérard Depardieu en el papel de Jean Valjean y
John Malkovich como el implacable Javert.

El musical "Les Misérables" se estrenó en el Palacio de los Deportes
de París en 1980. La obra contaba con música de Claude-Michel
Schönberg y libretos de Alain Boublil. El reparto incluía a Maurice
Barrier como Jean Valjean y a Salvatore Adamo en un rol secundario.

Algunas animaciones de la novela son "La historia de Jean Valjean"
(1979) y "Les Misérables" (1988). Se encuentran, además, referencias
al libro en varias series de televisión. El número de prisionero que
utilizaba Jean Valjean (24601) es recurrente en la cultura popular.
Un centro de detención juvenil femenina en Phoenix, Arizona, se ubica
en el número 24601 de la North 29th Avenue. Sin embargo, no hay
ninguna edificación a kilómetros a la redonda. En la serie "South
Park", Eric Cartman es enviado a prisión por cometer un crimen. Se le
asigna el número 23654, pero el guardia lo llama como prisionero
24601.

Para este año se espera una nueva serie en dibujos de "Les
Misérables", de Nippon Animation.

ELEMENTAL, MI QUERIDO HOLMES

Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle.

Pasan los años y Holmes, creado en 1887, sigue siendo el detective
más famoso del mundo. A través de una observación felina y el uso de
la lógica, Sherlock y su fiel acompañante, el Doctor Watson,
resolvían los crímenes más intrincados. No por nada es el personaje
ficticio más representado en el cine, superando los 200 filmes. Basil
Rathbone fue el rostro habitual del detective: lo personificó en más
de una decena de películas. Se lo encuentra, además, en la serie
animada de Walt Disney "El gran ratón detective", donde el nombre de
su protagonista, Basil, se refiere obviamente al actor. Otro caso es
el animé del detective Conan. Este investigador juvenil toma el
segundo nombre de Arthur Conan Doyle como apodo.

La popular "CSI" le dedicó el capítulo "¿Quién mató a Sherlock?",
donde el equipo de detectives investiga el crimen de un seguidor del
personaje literario. Otras referencias se encuentran en "House", y
en "Law & Order: Criminal Intent".

Su creador, en tanto, protagoniza la novela más reciente de Julian
Barnes, Arthur & George, ayudando a resolver un enigma policial que
conmocionó a Inglaterra en 1903.

QUIERO TU SANGRE

Drácula, de Bram Stoker.

Publicada hace 120 años, la novela tenía todos los ingredientes para
la inmortalidad. Drácula no sólo dominaba perfectamente las
supersticiones rumanas que hablaban del vampiro, sino que continuaba
el legado de textos que habían introducido el tema en la literatura:
El Vampiro (1816), de John William Polidori; Carmilla (1872), de Le
Fanu... Una pluma ágil capaz de enganchar al lector hacía el resto. A
nadie extrañó, entonces, que Drácula clavara sus colmillos en el
cuello de la cultura popular. Internet Movie Database estima en 649
los filmes referidos a Drácula. Entre éstos destacan "Nosferatu"
(1922), de F.W Murnau; el clásico "Drácula" (1931), de Tod Browning,
que presenta al mítico actor húngaro Bela Lugosi como el conde; la
adaptación de Hammer Films dirigida en 1958 por Terence Fisher, con
actuaciones de Christopher Lee y Peter Cushing; "La danza de los
vampiros" (1967), de Roman Polanski (1967); "Nosferatu" (1979), de
Werner Herzog; "Drácula" (1992), de Francis Ford Coppola, y 'Drácula
2000' (2004), de Wes Craven.

Otros personajes del libro han tenido su espacio en la cultura
popular. Mina Harper, el amor del conde, es integrante de "La liga de
los caballeros extraordinarios", una novela gráfica de Alan Moore que
llegó al cine. La película "Van Helsing" (2004) se basa en el
cazavampiros del libro. En los cómics, el conde apareció en "La tumba
de Drácula", de Marv Wolfman y Gene Colan (DC Comics). El sello
permitió también el enfrentamiento entre el hombre murciélago y el
inmortal conde en "Batman y Drácula: Lluvia roja", y en la música,
Bauhaus dedicó "Bela Lugosi's Dead" al actor.

© El Mercurio S.A.P



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8.3.2007 GMT

Entrevista/ Revista Remolinos a Rubén Patrizi

Entrevista a Rubén Patrizi
Rubén Patrizi
¿Desde cuando empezó a escribir ?¿ por qué?
Empecé a escribir desde muy chico, casi desde que empecé leer, pero mis escritos eran muchas veces narraciones orales que les hacia a mis amigos inventando historias, era algo innato, salía por si mismo y a ellos les gustaban los cuentos, porque me pedían que les contara más. Todo eso ocurrió en mi primaria
Siempre me gustó escribir, luego hice algunas poesías que conservé mucho tiempo guardadas en una carpeta archivada por allí, hasta que aparecieron y las destruí todas, no tenían para mí ningún valor literario.
¿Qué es para usted ser escritor?
Si fuese seriamente un escritor, te diría que para mí, ser escritor es algo maravilloso, una persona que tiene la mente llena de relatos, fantasías y fantasmas, que circulan por ella tratando de escapar y ser plasmados en un papel. Ser un escritor es educar y tratar de enseñar por medio de historias, que ejemplaricen las situaciones, dándole a lo cotidiano la razón de ser.
Cuéntenos sobre su vida, sus obras, sus proyectos, su actividad literaria.
Leer, caminar, andar en el aire libre, montar en bici, caminar entre los senderos de las montañas de mi tierra, observar a las personas, a las cosas, a los animales y respirar bastante aire puro, ejercitarme, y por último escribir bastante.
Cómo te dije antes yo no me considero un escritor, si no una persona a la que le gusta escribir. En mente tengo un proyecto de hacer una editorial para los escritores noveles y de bajos recursos- que creo que somos todos- En ella editar libros económicos exclusivamente para los autores que así lo requieran y deseen, ya cumpliendo algunos requisitos..
¿Cómo define el estilo de su narrativa?
¿Cuál estilo?
¿Cómo ve la narrativa de estos últimos años?
Es un boom, ver toda esa gente que tiene ganas de decir algo y lo plasma en los escritos que se ven a diario, es el crecimiento exponencial de tantos escritores, me parece maravilloso.
¿Qué autores influyen en su obra?
Cuando uno ha leído tantos autores que han escrito infinidad libros, estoy seguro que como la miel se le pega a las moscas, un poco de cada uno de ellos se conecta con nuestro subconsciente y se une a nuestras experiencias y se consustancia para luego traducirlo, no se de que forma, y así nace una magia, que se va a manifestar luego en una obra
¿Cree qué el escritor es un ser obsesivo?
Tratar de hacer las cosas bien, como hacen los pintores que borran sus cuadros y empiezan de nuevo, conozco escritores que botan sus escritos, borran, tachan, estrujan el papel o golpean el monitor, y empiezan de nuevo una y otra vez, o cuando se despierta a las tres de la madrugada pensando en un acento o en una situación. Sí los escritores somos obsesivos.
¿Cuál es el fin que desea lograr con su escritura?
Un premio Nóbel . jajá jajá.
Dentro de su producción literaria, ¿Qué obra elegiría usted por optar en una en especial?
Yo creo que las obras que uno escribe en general, cada una de ellas, como unos hijos. La gente o el lector es el que decide cual es buena y cual les gusta, hay algunos escritos que a uno le agrada y considera que son buenos y a otros no. Esto es como los colores y sabores, hay para todos los gustos. Los escritos los considero de dos formas, el contenido que distrae y te informa y el que te llega muy dentro; el que te habla directamente al alma, ese para mí es el buen libro o el buen tema.
¿Cómo ha cambiado su lenguaje a lo largo de los años?
El estudio, la lectura, y la practica, hacen que un escritor, mejore y se comunique con más facilidad. Se cambia con los años y como un buen vino, se debería ser mejor.
¿Es necesario que el escritor sea un hombre comprometido?
Ya esta comprometido con su escritura y su pensamiento. Claro que debe influir con el medio, con la vida, con la idiosincrasia de su pueblo, en donde se halle, con los conflictos de su sociedad, el compromiso es denunciar y educar.
¿Qué libro nos recomendaría leer?
Si fuese local esta pregunta, los enviaría de inmediato a leer sobre los escritores venezolanos del siglo 20 y 19, escritores muy buenos todos ellos, en mi Blogs, voces susurros rumor y gritos, una revista cultural, los nombro a casi todos y recomiendo su lectura
Pero te diré que es imposible decir tal o cual, me gusta Gabriel Márquez, Oneti, Palma, Octavio Paz, Fernando Savater, Heminway etc, etc. Te digo algo más, los clásicos, leerlos y releerlos, Dostovieki, Leon Uris, Stendall, Máximo Gorky, etc. Obras de teatro, los griegos. Tantos y tantos, los contemporáneos etc. Solo hay que leer y leer, tratar de hacerlo un vicio.
¿Qué haces ante de escribir?
No tengo ninguna fórmula para ello, escribir para mí es espontáneo, tengo la mente como te dije antes, un bullir incansable de cosas y situaciones, de proyectos que vienen y se van, solo es sentarme a escribir, no me molesta el ruido, y muchas veces hasta los que como moscas pululan cerca interrumpiéndome, solo un gruñido y sigo escribiendo.
¿Cómo ve usted hoy por hoy la industria editorial?¡ Cómo autor qué soluciones le daría a este problema?
Un gran comercio; las editoriales y librerías. Editoriales y marketing, como todo lo comercial muchas veces priva la calidad, se va en cantidad y en propaganda de productos,
Es una industria ese es el objetivo, y priva muchas veces la calidad.
¿Cree en los concursos o certámenes literarios?
He sido finalista en alguno de ellos ya varias veces y hasta gané uno. También he leído en su contra y hasta no sufrir en carne propia, les daré el beneficio de la duda. No obstante para que algún escritor pueda ser conocido, es un medio, aunque el arte es arte y no debería evaluarse.
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión literaria por Internet como revistas literarias, blogs, páginas sobre literatura?.
Una gran solución, para la escasez de publicaciones. Y para dar a conocer los escritos de tantos autores que dejan de ser anónimos. Es un gran aliado la plataforma de Internet
Los interesados abren sus Blogs, sus tertulia, sus foros y poesías, cuentos, narraciones, sus pensamientos. Escriben y hacen cosas muy hermosas, como Remolinos y otras; Andrés Cerios, Collete, Mundo Cultural Hispano, Etc Magazine, etc. Hay Blogs muy hermosos en forma fondo y mensaje.
Es la difusión de la cultura y de escritores, es más, te diría democrática, yo mismo tengo un blogs revista que trata de ser literaria y amena, publica obras de escritores desconocidos y un sin fin de cosas relacionadas con la misma, ejemplos, bailes populares, viajes, sitios de interés, folklor etc, todo ello junto con un periódico en papel que lleva la misma editorial.
Por último: ¿Desea agregar algo más?
Sí dar las gracias a remolinos por publicar algunos de mis escritos y por invitarme a esta entrevista, y al mismo tiempo felicitarlos por llevar una obra maravillosa.
Felicidades. Y augurios.
Rubén Patrizi , Post grado en filosofía, fanático lector. Redactor y director de revista de papel voces susurros rumor y gritos. Realiza colaboraciones para revistas literarias de España, México, Argentina, Perú, Usa, Venezuela. Actualmente esta trabajando en la activación de una editorial y en la publicación de sus cuentos y relatos.
http://es.geocities.com/rremolinos20/index_p257.htm


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8.3.2007 GMT

Artículo/ ¿Qué Es Normal?

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De las muchas formas de conceptualizar la palabra "normalidad" . es de resaltar aquella que esta muy de moda. y me refiero al exito alcanzado. el exito no es considerado como normal, desde una manera formal, pero desde el punto de vista informal, es normal el exito y anormal el fracaso. luego el exito es una normalidad que no todos la alcanzamos pero si aceptamos, positivamente, como normal.
sin embargo, el exito de hoy puede demostrarse que es la causa de mañana. Así, hoy podemos aceptar que son exitosos los experimentos que nos permiten el atender necesidades, necesidades que a su vez no necesariamente son normales. si el empleo de metodos establecidos como standar los empleamos demesuradamente, puede originar que el exito a pequeña escala se trasnforme en un fracaso de proporciones planetarias, con lo que el exito inicial en vez de ser un freno para el empleo excesivo, se constituye en la justificación para su sobre uso, lo que origina el efecto paradójico.
luego el exito resulta ser más peligroso que el fracaso, y por tanto lo que hoy es normal mañana puede tener una conceptualizació n contraria. Luego, la normalidad depende de las condiciones iniciales, de los factores que intervienen en su desarrollo, de los controles que se instalan, y finalmente de los resultados temporales.
Nada es normal de un modo absoluto, todo es normal desde un punto de vista relativo. La normalidad no hace al hombre y sino el hombre hace vigente la normalidad.
virgilio salinas

Que es "normal" ?

La normalidad es uno de los conceptos humanos más abstractos.
Es un constructo que subsume una serie de palabras que encuadran "patrones
de conducta" socialmente aceptados por una sociedad y un momento historico
detrminados y regulan ciertas practicas y acciones.

Nos adecuamos a creer que existe una línea distintiva que separa a lo normal
de los que no lo es.

¿Quién decide que es "normal"?
La idea misma de normalidad es ajena al Ser humano.
Meternos en un molde de lo socialmente aceptado como "normal", ¿ahoga,
reprime, restringe, automatiza?.
Es diferente pensar situaciones y/o acciones desde la palabra "adecaudo".. .

¿Donde se encuadraria la Creatividad? Que etiqueta "le colgarian" a un acto
espontaneo, autentico, original, imaginativo, disrruptivo? ?.
Seria "normal", adecuado", "singular", anormal, o en el extremo "genialidad?

¿Qué consideras normal o anormal?
Reflexiona sobre tu idea acerca de lo "normal" y que te pasaria internamente
si te "sales" de las Clasificaciones consensuadas socialmente.

@Graciela E. Prepelitchi
No diga: "Es imposible".
Diga: "No lo he hecho todavia" .
Proverbio japones...



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8.3.2007 GMT

Artículo/ El relato Más Antiguo Del Diluvio

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EL RELATO MÁS ANTIGUO DEL DILUVIO
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Por Jean Bottéro


Tablilla con escritura cuneiforme. Con estos signos fue escrito el Poema del
Muy sabio o Atharasis, el más antiguo relato del diluvio.

Jean Bottéro es un gran asiriólogo francés. Aquí nos guía en el estudio del
Poema del Muy Sabio (Atrahasis), el relato más antiguo del diluvio, que
luego que se refleja en el canto XI de la Epopeya sumeria del Gilgamesh y en
la narración bíblico de la gran inundación universal.



EL RELATO MÁS ANTIGUO DEL DILUVIO
Desde hace ciento cincuenta años, en los países que formaban el marco
geográfico, político y cultural de los antiguos israelitas, autores de la
Biblia, se han sacado a la luz no sólo ciudades, palacios y templos, sino
también las reliquias de grandes civilizaciones y una enorme cantidad dc
documentos escritos y descifrables. La parte del león corresponde a los
habitantes del Irak: sumerios, babilonios,asirios, que en torno al 3000
antes de nuestra era -17 siglos antes de Moisés inventaron la escritura más
antigua que se conoce: medio millón de esas tablillas de arcilla sobre las
que grababan con un cálamo sus pesados e insólitos cuneiformes. En estos
gigantescos archivos hay cientos de obras literarias, "científicas",
religiosas, descifradas y estudiadas por el reducido y casi secreto gremio
de los asiriólogos.

Para quienes gustan de hacerse preguntas, la cuestión es saber si, ante una
documentación nueva tan prodigiosa, que estos historiadores extraen sin
cesar de estos galimatías, se puede leer la Biblia "como antes", cuando se
consideraba el libro más antiguo del mundo, el único que arrojaba luz sobre
las primeras edades del hombre.

Para "demostrar el movimiento andando" y contestar a esta pregunta, no con
un aforismo sino con una demostración y como un método, he elegido el
conocido tema, tan discutido y quizá tan enigmático todavía, del diluvio.


ASSURBANIPAL
Aislado, inesperado, lleno de detalles precisos y vivos, incluido en un
libro en el que se creía que estaban los archivos históricos más viejos del
mundo, el relato bíblico del diluvio (Génesis VI-VIII), como muchos otros
del mismo fondo, se ha visto durante mucho tiempo como la narración de una
aventura completamente histórica. Todavía hoy más de uno la ve así, a juzgar
por y el revuelo que se organizó hace algunos años en torno a una expedición
"científica" que fue a buscar en la cima de una montaña Armenia los
supuestos restos de la famosa arca en la que se habían refugiado Noé y su y
zoológico.

Sin embargo, este relato ni es de primera mano, ni se puede atribuir a
ningún "testigo ocular". Era de suponer, y hoy lo sabemos. Hace más de un
siglo que los asiriólogos empezaron a proporcionarnos la prueba de ello. En
efecto, el 2 de diciembre de 1872 G. Smith, uno de los primeros que se
dedicaron a descifrar y hacer el inventario de los miles de tablillas
cuneiformes de la biblioteca de Assurbanipal encontradas en Nínive, anunció
que había descubierto una narración demasiado parecida a la de la Biblia
para que las coincidencias entre ambas se pudieran atribuir al azar. Este
relato, en unos 200 versos, el más completo que nos ha llegado de
Mesopotamia hasta el momento, formaba el Canto XI de la famosa Epopeya de
Gilgamesh, el cual, en su búsqueda de la inmortalidad, llegó hasta el fin
del mundo para preguntar al héroe del diluvio, quien le contó cómo se había
producido este cataclismo.

Desde luego, la edición de la Epopeya de Gigalmesh encontrada en la
biblioteca de Assurbanipal y fechada, como este rey, en torno a 650 antes de
nuestra era, no podía, en sí misma, ser anterior a lo que según los
historiadores sería el estrato narrativo más antiguo de la Biblia, llamado
el documento yahvista" (siglo VIII) -aunque no podemos imaginarnos a los
escritores y pensadores de la altanera, brillante y formidable Babilonia
mendigando sus temas a los israelitas.. .

Un siglo de descubrimientos en los inagotables tesoros de las tablillas
cuneiformes nos ha permitido ver las cosas con más claridad. Ahora sabemos
que si bien la Epopeya de Gilgamesh tiene tras de sí una historia literaria
muy larga, que se remonta hasta mucho antes de los tiempos bíblicos por lo
menos hasta el año 2000, al principio el relato del diluvio no formaba parte
de ella, pues se incluyó más tarde, tomándolo de otra obra literaria en la
que ocupaba su lugar orgánico, el Poema del Muy Sabio (Atrahasis).

Durante mucho tiempo sólo se conocían fragmentos sueltos del Poema del Muy
Sabio, pero desde hace ya varios años, gracias a una serie de hallazgos
afortunados, disponemos de las dos terceras partes, unos 800 versos, más de
lo que hace falta para entender su sentido y su alcance. Nuestros
manuscritos más antiguos datan aproximadamente de 1700 antes de nuestra era,
y el poema se debió de componer poco antes, en Babilonia. No sólo contiene
el relato más antiguo del diluvio", que nos permite hacemos una idea mejor
de este fenómeno tal como lo "vieron" y pensaron los que incluyeron en sus
escritos, sino que es una composición admirable, tanto por su estilo como
por su pensamiento, una de esas obras literarias arcaicas que, por su tenor,
su amplitud de miras y su inspiración, merecen ser conocidas.

Empieza en la época en que el hombre aún no existía. Sólo los dioses
ocupaban el universo repartidos según la división fundamental de la economía
de la época y el lugar, entre productores y consumidores: para mantener a la
"aristocracia" de los anunnaki, una "clase" inferior, los igigi, trabajaba
la tierra: "¡Su tarea en considerable, / pesada su pena y sin fin su
tormento!", ya que además, según parece, no eran lo bastante numerosos.
Agorados, acaban iniciando lo que hoy llamaríamos el primer movimiento de
huelga. "Arrojando al fuego sus aperos, / quemando sus azadas, / incendiando
sus cuévanos" e incluso poniéndose en camino, en plena noche, para "cercar
el palacio" de su empleador y soberano, Enlil, con la intención de
destronarle. Entre los anunnaki cunde la preocupación: ¿cómo van a subsistir
si ya nadie quiere producir los alimentos? Se retine una asamblea plenaria y
Enlil trata de reducir a los rebeldes. Pero éstos declaran que están
decididos a resistir hasta el final. Su trabajo es demasiado duro, y están
dispuestos a todo con tal de no reanudarlo. Derrotado, Enlil piensa en
abdicar, un desorden aún más temible, que podría sumir en la anarquía y la
descomposició n a la sociedad divina.

Entonces interviene Ea, uno de los dioses principales que no presenta como
Enlil, la autoridad y la fuerza, sino en calidad de consejero y "visir" de
Enlil, la lucidez, la inteligencia, la astucia, la capacidad de adaptación e
invención y el dominio de las técnicas. Para sustituit a los recalcitrantes
igigi, Ea propone crear un sucedáneo, calculado para soportar el trabajo
impuesto por Enlil / y asumir la carga de los dioses": será el hombre.

No es una idea improvisada. Ea tiene un plan ingenioso y detallado, y lo
expone. El hombre se hará de barro -material que se encuentra en todo el
país-, de esa tierra a la que tendrá que volver cuando muera. Pero para
conservar algo de aquellos a quienes tendrá que sustituir y servir, su
arcilla se humedecerá con sangre de un dios de rango inferior inmolado para
la ocasión. La asamblea aprueba un proyecto tan ventajoso y sabio, y confía
su ejecución, bajo la dirección de Ea, a "la comadrona de los dioses:
Mammi-La Experta". Esta confecciona el prototipo, y luego, con la ayuda de
catorce diosas-madres, prepara otros tantos ejemplares, siete machos y siete
hembras, los primeros "padres" de la humanidad.

LAS TRES PLAGAS
Mammi-La Experta realiza su tarea a la perfección, y todo prospera tanto que
"las poblaciones se multiplican extraordinariamente " y "su rumor se vuelve
parecido al mugido de los bueyes", lo cual molesta a los dioses, que llevan
una vida apacible y despreocupada y les "quita el sueño". Para acabar con el
escándalo, Enlil, tan impetuoso y partidario de soluciones extremas como
siempre, decide diezmar a los hombres con la Epidemia. Pero Ea, consciente
del riesgo que supone una reducción demasiad fuerte del número de hombres,
que sería catastrófica para los dioses, avisa a Atrahasis, el Muy Sabio
-sobrenombre de un importante personaje terrenal-,que goza de su confianza y
tiene una gran autoridad sobre la población humana. Ea le indica cómo podrán
evitar la plaga: bastan con que desvíen todas las ofrendas alimentarias a
Namtar, dios de la Epidemia mortífera, y los dioses, reducidos al hambre, se
verán obligados a interrumpir la plaga. Así sucede, en efecto. Pero los
hombres, otra vez seguros, reanudan sus agitadas y tumultuosas ocupaciones,
e impacientan de nuevo a Enlil, que esta vez les envía la Sequía. Nuevo
quite de Ea, quien aconseja a Atrahasis que reserve para Adad, señor de las
precipitaciones atmosféricas, la vitualla de los dioses. Las lagunas del
texto nos hacen suponer que no cede fácilmente, pero al final se restablece
el orden y al final se restablece el orden y la humanidad vuelve a florecer.


De los restos de la tablilla se desprende por lo menos que el rey de los
dioses, firmemente decidido a eliminar a los hombres, que no cesan en su
alboroto, recurre a una catástrofe aún peor: el Diluvio. Como se ha vuelto
desconfiado, toma todas las precauciones posibles para que su funesto plan
no sea conocido por los humanos y ninguno de ellos se libre de la muerte.
Pero Ea, haciendo un alarde de ingenio, se las arregla para anunciar
disimuladamente a Atrahasis el desastre inminente y la estratagema que ha
preparado para salvarle (esta vez, sólo a él y a los suyos). Atrahasis tiene
que "construir un barco de puente doble, sólidamente aparejado, debidamente
calafateado, y robusto" y Ea "dibuja el plano en el suelo". Atrahasis
avituallará y, en cuanto su dios le dé la señal, embarcará "(sus) reservas,
(sus) muebles, (sus) riquezas, (a su) esposa, (a sus) parientes, (a sus)
maestros de obras (para salvar los secretos técnicos adquiridos), así como
animales domésticos y salvajes", después de lo cual sólo tendrá que "entrar
en el barco y cerrar la escotilla". La continuación es fragmentaria en lo
que nos ha llegado del Poema, pero se puede suplir fácilmente con el relato
de la Epopeya de Gilgamesh, varios siglos posterior pero inspirada en el
primero.

Atrahasis, que ha encontrado la forma de explicar su extraño comportamiento
a los que le rodean sin alarmarlos, ejecuta las órdenes, "embarca la carga y
a su familia" y "ofrece un gran banquete". Pero durante el mismo no puede
disimular su ansiedad: "No hace más que entrar y salir, / sin sentarse ni
quedarse quieto, / con el corazón roto, enfermo de impaciencia", esperando
la fatídica señal.

Por fin ésta llega: "¡El tiempo cambió de aspecto / y la Tormenta tronó en
medio de la nube!". Hay que zarpar: "Cuando se escucharon los fragores del
trueno / le llevaron betún, para que taponara su escotilla. / Y, cuando la
hubo cerrado, / mientras la tormenta seguía retumbando en la nube, / se
desataron los vientos. / ¡ Y cortó la hubo cerrado, / mientras la tormenta
seguía retumbando en la nube, / se desataron los vientos. / ¡Y cortó las
amarras, para soltar la nave!".

El diluvio, una enorme inundación causada por las lluvias torrenciales, se
prolongó durante "seis días y siete noches: la tempestad causaba estragos. /
Anzu (el Ave Rapaz divina gigantesca) laceraba el cielo con sus garras: /
¡Era, desde luego, el diluvio / cuya brutalidad se abatía sobre las
poblaciones como la guerra! / ¡No se veía nada/ y nada se podía identificar
en la matanza! / El diluvio mugía como un buey; / ¡el viento silbaba, como
el águila cuando chillaba / Las tinieblas eran impenetrables: ¡ya no había
sol!".

Cuando el cataclismo hubo "aplastado la tierra, al llegar al séptimo día, /
el belicoso huracán del diluvio se paró, / después de asestar sus golpes (a
diestro y siniestro), como una mujer con los dolores; / la masa de agua se
calmó; la borrasca cesó: ¡el diluvio había terminado!".

Entonces, cuenta el héroe, "¡Abrí la escotilla, y el aire fresco me dio en
la cara! / Luego busqué con la mirada la orilla, en el horizonte de la
extensión de agua: / a varios cables, entrada una lengua de tierra. / La
nave atracó allí: ¡era el monte Niçir, donde hizo por fin escala!".

Por prudencia, Atrahasis espera una semana más antes de utilizar una
estratagema de los primeros navegantes de altura. "Cogí una paloma y la
solté; / la paloma se fue, pero volvió: / ¡al no ver nada para posarse, dio
la vuelta! / Luego cogí una golondrina y la solté; ¡ la golondrina se fue,
pero volvió: ¡al no ver nada para posarse, dio la vuelta! / Por último, cogí
y solté un cuervo: / el cuervo se fue, pero al encontrar la retirada de las
aguas, / picoteó, graznó, y no volvió". Es la señal de que puede abandonar
su refugio. Hace que los pasajeros salgan del barco y los "dispersa a los
cuatro vientos". Reanudando la función principal de la humanidad (de la que
él y su familia son los únicos representantes), prepara un banquete para los
dioses, que después de un ayuno tan largo se apiñan a su alrededor "como
moscas".

Entonces, mientras la Gran Diosa, la que había participado en la creación de
los hombres, reclama en vano que se desautorice a Enlil, responsable del
desastre, éste, viendo que su plan de aniquilación de la humanidad ha sido
burlado, se pone hecho una furia. Pero Ea le hace ver que nunca debía haber
recurrido a un medio tan brutal y extremo y "sin reflexionar haber provocado
el diluvio". Porque al fin y al cabo, si los hombres hubieran desaparecido,
¿acaso no habrían caído ellos en la situación sin salida que, precisamente
había sido la causa de que los crearan: un mundo sin productores? Y para
mostrar lo que se tenía que haber hecho, el sabio Ea propone que en la nueva
generación procedente de Atrahasis, se introduzca una especie de
malthusianismo natural" que limite los nacimientos y la supervivencia de los
recién nacidos y así modere la proliferación y el tumulto. Por eso desde
entonces algunas mujeres son estériles, otras son víctimas de la implacable
Diabla-Apagadora, que les arranca los niños del vientre, y otras toman un
estado religioso que les prohíbe la maternidad.

Aquí, con la úlrima rotura, que nos impide conocer el desenlace, termina la
tercera y última tablilla del Poema.

Pese a la concisión del resumen que acabamos de hacer, vemos que no es tanto
una verdadera historia antigua de la humanidad (es decir, un relato bastante
fiel de los acontecimientos sucedidos en sus orígenes y de sus primeras
vicisitudes) como una explicación de crónica su naturaleza su lugar y su
función en el universo. Más que una crónica es, en realidad una exposición
teológica que, a pesar de su estilo vivo y descriptivo no pretende aportar
datos, sino inculcar definiciones, puntos de vista, todo un sistema de ideas
acerca del universo y el hombre. Es lo que se llama un relato mitológico.

UNA FILOSOFÍA EN IMÁGENES

A pesar de su viva inteligencia, de su curiosidad universal de los enormes
progresos intelectuales y materiales que realizaron durante esos tres
milenios (por lo menos) durante los cuales se desarrolló su civilización y
su influencia, los antiguos mesopotámicos no accedieron al pensamiento
abstracto. Como muchos otros pueblos antiguos, p incluso modernos, y a
diferencia de lo que hacemos nosotros, nunca disociaron su ideología de su
imaginación. Al igual que en sus tratados de matemáticas sólo proponían y
resolvían problemas concretos, sin jamás extraer y formular los principios
de solución, no presentaban sus ideas generales en su universo, sino
vinculadas a algún dato singular.

El mito, expresión favorita de ese pensamiento especulativo, era
precisamente lo que les permitía materializar sus concepciones y pasarlas a
imágenes, escenas, encadenamientos de aventuras; creadas por su imaginación,
pero para contestar a algún interrogante, para aclarar algún problema, para
enseñar alguna teoría (como los autores de fábulas construyen sus historias
para inculcar una moraleja).

Toda la literatura sumeria y babilonia está llena de es a "filosofía en
imágenes" que es la mitología, y el Poema de Atrahasis es un buen ejemplo,
de ella, notable por la amplitud del asunto abarcado y por la inteligencia y
el peso de las cuestiones que expone. El problema que aborda, desde la
perspectiva de sus autores, es el de la condición humana. ¿Cuál es el
sentido de nuestra vida’? ¿Por qué nos vemos obligados a realizar un trabajo
que no se acaba nunca y siempre es agotador? ¿Por qué hay esta separación
entre la multitud, que está condenada a realizarlo, y un grupo selecto que
lleva una vida tranquila, garantizada precisamente por las penalidades de
los demás? ¿Por qué, conscientes de la inmortalidad, tenemos que morir? ¿ Y
por qué esta muerte se acelera de vez en cuando con plagas inesperadas, más
o menos monstruosas? Y muchos más enigmas, como limitaciones, inexplicables,
a la función esencial de las mujeres la de traer hijos al mundo y criarlos.

Había que formular todas estas aporías, y resolverla en el mismo marco en el
que se planteaban: en un sistema teocéntrico. Para estas personas el mundo
no se explicaba por sí solo. Su razón de ser estaba en una sociedad
sobrenatural, la de los dioses, cuya existencia era indudable. Para hacerse
una idea de estos personajes que nadie -con razón- había visto nunca, se
proyectaba en un plano superior lo que se tenía alrededor: toda la
organización material, económica, social y política de este mundo. Los
dioses estaban concebidos como hombres, y con todas las necesidades de los
hombres; pero eran hombres superlativo, dispensados de las servidumbres
fundamentales que nos abruman, como la enfermedad o la muerte, y dotados de
poderes muy superiores a los nuestros. En tal caso, ¿qué mejor modelo para
sus personas que la propia flor de la humanidad, la aristocracia de la
clase dirigente"?


UNOS DIOSES «ARISTÓCRATAS»
En un sistema como este, la especie humana en conjunto, frente al mundo
divino, no podía desempeñar otra función que la de los súbditos para con los
gobernantes: la de trabajadores a su disposición y abastecedores de todos
los bienes indispensables para llevar una vida opulenta y sin más
preocupación que mandar. Dado que los hombre debían su existencia a los
dioses, de quienes no podían ser antepasados- eso por descontado- ni tampoco
contemporáneos independiente, era obligado pensar que el mundo divino ames
debió de bastarse a sí mismo, necesariamente dividido, como el terrenal en
una categoría de productores y otra de consumidores y que debió de verse
obligado a poner fin a esta situación a causa de alguna crisis semejante a
las que estallan en nuestra sociedad entre los empleados y los empleadores
cuando los primeros están hartos de explotación. El hombre pues, era un
servidor de los dioses "de nacimiento". Y los dioses, al fabricarlo,
procuran que tuviera algo de ellos, de su duración, de su inteligencia, de
su poder (pero todo ello limitado: inferior, débil, transitorio) . Esta es la
se tenía de la naturaleza y de las condiciones humanas.

Con esta solución no tendría que haber surgido el menor problema entre los
dioses y los hombres, siempre que estos últimos -como sucedía por regla
general- cumplieran exactamente con sus deberes hacia sus amos. Entonces
¿cómo se explican, no ya la muerte, la enfermedad las desgracias de cada
individuo, que están implantadas en nuestra naturaleza y nuestro destino,
sino los enormes sobresaltos de las grandes catástrofes inesperadas y
aparentemente sin motivo que se abaten de vez en cuando sobre los hombres y
los eliminan en masa? ¿Cuál era la razón de unas calamidades "cósmicas" como
las epidemias, las hambrunas las embestidas devastadoras y repentinas de la
naturaleza? Los dioses, sin los cuales no podía suceder nada importante,
tenían que ser la causa. Pero ¿por qué? Ante este problema, los autores del
Poema no lograron encontrar otra explicación que el capricho de los dioses
soberanos. Ciertamente, hallaron un móvil -¿un pretexto?- en el mundo de los
hombres: éstos, al prosperar y multiplicarse y con el propio trajín de su
actividad servil, podían llegar a molestar a sus gobernantes, como turbaría
el descanso de un soberano irritable un personal demasiado numeroso y
bullicioso. Pero en un universo tan teocéntrico y tan ajeno a toda idea de
«oposición» y rebelión contra el poder, ¿no era lo más sabio aceptar la
dependencia, conformarse con el propio estado, aceptar su destino, la
resignación, el fatalismo? Al mostrar, desde los primeros tiempos de la
humanidad -desde esa "época mítica" anterior a la historia, en la que toma
forma el "mundo histórico"-, a los dioses periódicamente obsesionados por el
deseo diezmar o incluso aniquilar a los hombres, enviándoles calamidades
colectivas, los autores del Poema no sólo daban a su público una explicación
suficiente de estos azotes cíclicos, sino que destacaban su carácter en
cierto modo tradicional -desde la "noche le los tiempos"- y, por lo tanto,
inevitable, ante el que había que
resignarse.

Pero esta lección de prudencia también tenía su contrapeso de esperanza. En
medio de estas desgracias, los hombres habían tenido un defensor y un
salvador: el dios Ea, su "inventor", enemigo de la violencia inútil, el
mismo que (según otro ciclo de mitos) difundido entre los hombres todos los
conocimientos útiles. Precisamente con uno de ellos enseñó a los nombres a
protegerse de las grandes desgracias universales. Ahora, en el "tiempo
histórico", podían aplicar enseñanzas y luchar contra las catástrofes para
salvarse. Esta es la "filosofía" que el Poema del Muy Sabio -buen nombre-
quería inculcar a través de sus fábulas y mitos.


¿EL DILUVIO O LOS DILUVIOS?

El relato del Diluvio tiene el mismo valor, el mismo sentido que los de la
Epidemia y la Sequía que lo precedieron. Como sabemos por nuestra
documentación histórica, estas calamidades se abatían de vez en cuando sobre
el país, todavía mal defendido sanitariamente y con una planificación
económica rudimentaria. Mediante un procedimiento corriente en la literatura
sobre todo en el folclore y la poesía, los recuerdos personales se
mezclaron con muchas experiencias, transmitidas por la tradición o vividas,
de enfermedades que se propagaban como incendios y causaban una gran
mortandad, o de malas cosechas que extenuaban a la gente, para concentrar
todos esos horrores en la Epidemia y el Hambre -lo mismo que los cuentistas
hablan del León o el Ogro—, y proyectarlas en ese tiempo mítico de "antaño".
El Diluvio, que viene a continuación, se imaginó y construyó de la misma
manera: en este país, centrado en el Tigris y el Éufrates que reaccionan
enseguida a los excesos de precipitaciones eran frecuentes las inundaciones
más o menos mortíferas más o menos espectaculares (conocemos muchos
ejemplos). Los arqueólogos han encontrado sus huellas, a veces
impresionantes, sobre todo en Ur, Kish y Fara-Shuruppak, en varios estratos
de los milenios IV y 111. A partir de cierto número de catástrofes que
habían asolado tal ciudad o comarca, se compuso el Cataclismo que sumergió a
todo el país, y en torno a este hecho se formó una gran leyenda la cual
desembocó en la "historia", que se cuenta en Atrahasis y más tarde apareció
simplificada por los autores del canto Xl del Gilgamesh.

Es posible que en el lujo de detalles, y sobre todo en la importancia
atribuida a este diluvio por la tradición babilónica (para la cual, como
hemos visto en el Poema y reaparece con frecuencia en otros documentos, es
el último acto de los tiempos míticos y el umbral de la era histórica),
perdure el recuerdo más o menos vago de uno de estos cataclismos, de
especial gravedad, aunque hay que ser muy ingenuo para imaginarlo tal como
se describe. Pero el recurso a un desastre así no es inevitable: el papel de
bisagra en el tiempo que tiene el diluvio podría deberse, no ya a su
carácter histórico, sino al lugar que ocupaba en la mitología tradicional
reflejada en nuestro Poema. Era la última y la más peligrosa de las
calamidades enviadas por los dioses a los hombres para adaptarlos y
reducirlos a la escala que tienen desde el comienzo de la historia.

Volvamos al relato de la Biblia, con el que empezamos pues ahora nos
resultará más fácil entenderlo como es debido. Cualquiera que lo haya leído
y haya reflexionado un poco tendrá que reconocer, de entrada, que semejante
inundación no parece demasiado propia de un país de colinas y arroyos como
Palestina, sin ningún río digno de este nombre, sin ningún valle ancho donde
puedan acumularse las aguas. Lo más razonable, a priori, es pensar que el
relato es un préstamo del mesopotámico. Pero aunque no cabe duda de que hay
claras coincidencias con el diluvio babilónico también hay demasiados
detalles distintos entre ambos como para considerar que el relato del
Génesis es una simple transcripción al hebreo del texto acadio de Atrahasis
o de Gilgamesh.


EL DILUVIO, LA BIBLIA Y MESOPOTAMIA

En realidad, el diluvio forma parte de una abundante cosecha de textos
mitológicos, ideológicos y de otro tipo elaborados por esa Mesopotamia
eminente y prodigiosa que sembró de ellos todo el Oriente Próximo desde
épocas muy remotas. Baste pensar en los recientes hallazgos, increíbles, de
Ebla, en Siria, correspondiente al III milenio. Como muchos otros temas -la
Creación del Mundo, los Orígenes de la Historia antigua de los hombres, el
problema del Mal y la Justicia divina-, el del diluvio también fue recogido
por los israelitas, que estuvieron expuestos a esa extraordinaria
irradiación cultural de Sumer y Babilonia. Incluso lo adoptaron con su
marco: aparentemente -como en Atrahasis-, la "historia" primitiva del hombre
y en realidad la descripción teológica de su condición en este mundo.
Porque los once primeros capítulos del Génesis pretenden inculcamos, para
nuestro gobierno, cómo fueron modelados y remodelados el universo y el
hombre, cómo se prepararon y fueron puestos en «funcionamiento» antes de que
con Abraham se inaugurase la historia propiamente dicha. Pero no conservaron
la visión ni teología originarias. Como todo lo que tornaron de los antiguos
babilonios, lo modificaron profundamente, impregnándolo de su propia
ideología religiosa. Su sistema también era teocéntrico. Pero, como
inventores" del monoteísmo, su mundo divino se centraba en Dios único y
trascendente, sin el menor rasgo antropomórfico, sin menor necesidad de
servidores" para garantizar su vida. Por eso en el diluvio imaginado por
ellos no hay una multitud de divinidades, sino un Dios único, y en vez del
capricho y la futilidad de los amos del universo, unas exigencias morales:
si Dios envía ese cataclismo a los hombres es a causa de su "corrupción"
(Génesis VI, 5s), para propagar una humanidad nueva, capaz (por lo menos sus
mejores representantes, el pueblo descendiente de Abraham) de llevar una da
conforme a un elevado ideal ético y religioso...

Es este diluvio, el de la Biblia, el que tenemos grabado en la memoria, ya
que estamos imbuidos -nos guste o no - de las escenas y enseñanzas de este
viejo libro. Pero el propósito de la historia es tratar de entender
remontándonos" por "lo que había antes" los hijos por sus padres y los ríos
por sus fuentes. Por eso los asiriólogos, además de realizar unos
descubrimientos cada vez más numerosos acerca de nuestros parientes más
antiguos en línea directa, esos incomparables civilizadores sumerios y
babilonios, y de su herencia llegada hasta nosotros, filtrada, alterada,
enriquecida y a veces empobrecida por los milenios, también pueden arrojar
luz sobre la Biblia, insertando el contenido en su "continuo histórico", que
la ilumina de forma tan singular. Pacífico y discreto, el oficio de estas
personas no es precisamente fácil: pasarse la vida descifrando, analizando
escudriñando miles de galimatías de arcilla erizada de áridos cuneiformes.
Pero cabe preguntarse si
esta ardua inmovilidad no es más fecunda que esos grandes despliegues para
traerse unas maderas carcomidas tomándolas, con una ingenuidad enternecedora
por la reliquia y los restos de un "arca" tan fabulosa como las botas del
ogro.


Otra tabilla sumeria con escritura
cuneiforme.


ORIENTACION BIBLIOGRAFICA
Podemos encontrar una discusión detallada y comparativa sobre la cuestión
del diluvio en Mesopotamia y en la Biblia en las páginas 224-269de la obra
de A. Heidel The Gilgamesh Epic and Old Testament Parallels, The University
of Chicago Press, 2 ed., 1949 reimpr. en 1963.
También se puede consultar el artículo de J. Bottéro "Le Déluge", en On a
marché sur la terre, Museum national d’historie naturelle, Ed. IOS, 1991, pp
61-68.
El texto de los cuatro relatos mesopotámicos del diluvio está traducido y
comentado en Lorsque les dieux..., pp. 526-601, "La grande Genése
babylonienne: la création de l' homme au Déluge".
Otro asunto que se presenta de un modo parecido al del diluvio -con
intervenciones de la mitología mesopotámica en el pensamiento bíblico-, el
de los mitos de la creación del mundo, se comenta con cierto detalle en "Les
origines de l’univers selon la Bible", en Naissance de dieu, la Bible et l
historien, Gallimard, París, 1986, pp. 155-201. (*)
(*) Fuente: Jean Bottéro, "El relato más antiguo del diluvio", en
Introducción al antiguo Oriente. De Sumer a la Biblia, Barcelona, Grijalbo
Modadori, pp. 209-221.




Graciela E. Prepelitchi
"El corazón es AMOR.
La mente es creación de la sociedad".



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8.3.2007 GMT

Artículo /La lejana Sabiduría de la India

rosas (01).jpg

LA LEJANA SABIDURÍA DE LA INDIA
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A propósito de la filosofía del Bhágavad Gita

Por Esteban Ierardo

Imagen de la adaptación cinematográfica del Mahabharata por Peter Brook. El
dios Krsna (izquierda) revela las enseñanzas fundamentales del Bhágavad Gita
al príncipe Arjuna (derecha).

La conferencia que aquí presento fue dictada en el contexto de la exhibición
de la versión cinematográfica del Mahabharata de Peter Book. Para discutir
sus presupuestos filosóficos y estéticos, la Fundación Centro Psicoanalítico
Argentino organizó una mesa redonda a la que fui invitado a participar. Aquí
edito el texto corregido de aquella conferencia a la que he incluido, por
estimarlo conveniente, un aparato de citas. El centro de gravedad de mi
exposición son las enseñanzas del Bhágavad Gita, célebre brillo del antiguo
pensamiento hindú, incluido en el Mahabharata cuyos principales momentos,
relacionados con el diálogo entre el dios Krsna y el príncipe Arjuna, son
reflejados en el film del director teatral inglés.
E.I

El Mahabarata es la obra más extensa en los anales de la literatura. La
compone más de doscientos mil versos. Parte de la historia que tintinea
entre sus poéticas estrofas ha sido adaptada al cine por el director teatral
Peter Brook. En la esencia de este gran poema, vibra la llama de la
filosofía metafísica hindú. Hoy quisiera explorar junto a ustedes algunos
diamantes de esta sabiduría de la India. Para cristalizar este propósito,
pensé que el camino más atinado es invocar primero un relato preñado de
significado.

Revivamos la historia de un sabio cuyo hijo se llama Svetaketu Aruneya.
Aruyena recibe la formación de brahmán, obligatoria para todos los jóvenes
de su casta. Se retira de su hogar a los 12 años y regresa al duplicar esa
edad. En ese largo arco de tiempo, de meditaciones y lecturas, cree haber
estudiado la totalidad de los Vedas (1). Cree haberse impregnado de toda su
sabiduría.

Aruyena se manifiesta soberbio, presuntuoso. Su padre, al percatarse de este
comportamiento, le dice: "Svetaketu, querido mío, puesto que ahora eres
presumido, te crees docto y eres orgulloso, ¿pediste también esa enseñanza
por la cual lo que no ha sido oído llega a ser oído, lo que no ha sido
pensado llegar a ser pensado, lo que no ha sido comprendido llega a ser
comprendido? " (2).

El hijo manifiesta su perplejidad; admite no conocer esa enseñanza. Entonces
el padre le revela que, a través de cualquier parte de la arcilla, podemos
conocer toda la arcilla; a partir de cualquier fragmento de cobre, podemos
conocer las propiedades de todo el cobre; a través del hierro utilizado en
la construcción de una tijera para uñas, podemos conocer todo el hierro. De
la misma manera que a través de un fragmento de cada una de estas sustancias
podemos conocer su totalidad, lo mismo ocurre con la realidad. A partir de
cada forma, de cada fragmento, de cada singularidad, podemos intuir o
experimentar la totalidad.

Y, luego, el padre pregunta a su hijo: "Ves aquella sal"; Aruyena asiente.
Entonces le pide que disuelva o arroje la sal en el agua y, que al día
siguiente, vuelva. Cuando padre e hijo se reencuentran en la mañana, el
primero le pide al segundo que beba del agua, en un principio de la parte de
la izquierda; luego de la derecha y, después, del área central. Tras esto,
pregunta el hombre mayor qué es lo que experimenta el joven. La respuesta
que se repite siempre es: "un mismo sabor, el agua salada".

Pues bien, la realidad que el sabio debe intuir desde una filosofía
metafísica como la hindú es esa realidad sutil en principio imperceptible
que trasciende las formas, que escapa a los nombres, pero que, sin embargo,
secretamente lo impregna todo. Así como la arcilla impregna cada una de las
cosas arcillosas, así como el cobre o el hierro hacen otro tanto respecto de
los objetos particulares que participan de estas sustancias, lo mismo ocurre
con la sal. Luego de diluirse, la sal parece ya ausente, imperceptible y,
sin embargo, perdura en la totalidad del agua. La sal que se diluye es
metáfora de una esencia sutil; del ser que se disuelve en la totalidad y
palpita en cada cosa.

La mente del sabio debe estar abierta a la intuición de ese ser que en todo
bulle. Esta realidad única, le revela finalmente el padre a su presuntuoso
vástago, arde en cada hebra de existencia. Ese ser, por tanto, es también
nuestro yo (el atmán). "Ese ser eres tú" sentencia, al final, el sabio padre
a su hijo (3).

La historia de Aruneya forma parte del Upánisad, libro esencial de la
antigua sabiduría védica (4). En este universo de creencias, el yo
individual es idéntico al espíritu universal, Brahman, lo absoluto. Es la
exacta igualdad entre lo particular y el todo. Lo pequeño reverbera dentro
del cuerpo de una realidad única, total, absoluta.

Desde la antigüedad, la India es santuario del monismo, de la idea de que lo
real es un solo ser manifestado en múltiples formas. Es así lógico que esta
unicidad de la realidad, esta continua fusión de lo particular en la
totalidad cascabelee también en el Bhágavad Gita, que forma parte del
Mahabharata y del que luego hablaremos.

Como ya comentamos, el Mahabharata ha sido adaptado por Peter Brook, uno de
los principales realizadores teatrales del presente. A partir de la década
del '60, Brook innova en las formas de la expresión escénica. Su principal
camino experimental en este sentido es el grupo del Teatro de la crueldad,
llamado así por el famoso manifiesto de un nuevo teatro gestado por Artaud
en la década del '30 (5).

Lo mismo que a Artaud, al director teatral británico lo mueve, al menos en
parte, la nostalgia por el teatro sagrado. Este gesto nostálgico lo plasma
Brook en El espacio vacío (6). En esta obra le dedica un capítulo íntegro al
teatro sacro. Esta modalidad teatral es la que busca hacer visible aquello
que, en principio, es invisible y distante. Ahora bien: ¿cuál es el
contenido de aquello invisible que el teatro sagrado busca hacer presente,
patente? La realidad invisible en cuestión consiste en el hervidero de
fuerzas cosmológicas, divinas, que atraviesan la materia, el tiempo, el
cuerpo, la vida humana y los fenómenos naturales. Esta multiplicidad de
fuerzas es, en realidad, una sola potencia sutil y creadora y, en principio,
imperceptible, que atraviesa el universo. El teatro sagrado anhela convertir
en un ostensible fuego presente esa fuerza de absoluto poder creador. Para
esto, el teatro necesita nutrirse del rito.

En sus comienzos, el teatro sagrado en Occidente estuvo asociado al rito de
adoración a Dioniso. Pero para que haya rito, previamente debe haber mito,
una narración mítica.

¿Y qué es lo propio de este narrar mítico? Es una narratividad donde laten
dos presupuestos. El primero involucra al lenguaje. El mito supone que el
lenguaje puede expresar lo real, puede manifestar o sugerir el ser. El mito
presupone una identidad entre el lenguaje y las cosas.

El segundo presupuesto de la narración mítica afecta al tiempo. El pathos
mítico traspasa la sucesión temporal y regresa a una escena eterna donde la
realidad no sufre los procesos del desgaste, de la muerte corrosiva y lenta.
En esta escena atemporal, en este otro tiempo sin corrosión, es donde
suceden los hechos narrados.

Vaysa es el narrador del Mahabharata. Es quien narra la guerra entre dos
familias fuertemente unidas por lazos de parentesco. Pero esta contienda no
transcurrre en un pliegue determinado del tiempo histórico, cronológico.
Ocurre en la atemporalidad mítica. En un eterno presente donde los hechos
nunca pierden su vitalidad, su intensidad, y una fecunda irradiación de
símbolos.

Vaysa, el narrador del Mahabharata, esculpe un relato mítico; despliega una
urdimbre de hechos que fluyen en una escena eterna. Y lo eterno respira
alrededor de un ser u origen divino de la realidad. Ese ser en el
Mahabharata que inspira la adaptación de Brook, es Visnu. Como el Hijo de
Dios en el cristianismo, Visnu se manifiesta en el tiempo; se encarna en una
figura humana; consuma una divina misión entre los hombres. Es un dios
proclive a las metamorfosis. Visnu, en el Mahabharata, es Krsna (7).

Visnu trae en el Bághavad Gita el camino hacia la verdad mediante el
conocimiento. En el primer estadio de la religión védica, el hombre se
aproxima a lo divino mediante los sacrificios. Pero Krsna trae una sabiduría
que sólo se revela a través del agua honda del conocimiento. El momento
preciso de esta revelación en el Bhágavad Gita es el siguiente: en el norte
de la India, estalla la guerra entre dos familias, los pandavas y los
Kaurava, ligados por fuertes parentescos familiares. El líder de los
pandavas es el príncipe Arjuna. Antes del inicio de la batalla, Arjuna le
ordena a su cochero que le conduzca hasta la línea divisoria que separa a
los dos ejércitos para revisar sus propias fuerzas. Al arribar a ese sitio,
el príncipe ve que entre los guerreros enemigos se hallan muchos maestros
amigos, hijos, abuelos, tíos, sobrinos, hermanos. Entonces, sopla un viento
de conmoción en su espíritu. La indecisión, el temor, trituran su alma.
¿Cómo podrá atreverse el
príncipe Arjuna a cargar sobre los de su propia estirpe? ¿Cómo hundir sin
vacilar su espada en el pecho de un ser amado que comparte con él una misma
sangre?

El príncipe se despeña en la inacción. Permanece ahogado en la confusión.
Entonces, su cochero inicia palabras de una visceral sabiduría. El cochero
no es otro que Krsna, la encarnación o avatar de Visnu.

La música de las enseñanzas de Krsna resuena en el Bhágavad Gita. Para
rescatar algunas de ellas, leeré ciertos momentos de esta obra en la
traducción incluida en Filosofías de la India, del reconocido orientalista
alemán Heinrich Zimmer.

"Ahora- le dice Krsna a Arjuna- escucha mi suprema expresión: porque deseo
tu bien te lo proclamaré. Ni las huestes de los dioses, ni los grandes
videntes conocen mi fuente. Muchos más antiguos que ellos soy Yo. Quien me
conoce como el No nacido, el Sin principio, el Gran señor del mundo, ése
entre los mortales, libre de ilusión es el liberado de todos sus pecados. De
Mí sólo surgen los múltiples estados mentales de los seres creados (...)
Quien conoce en verdad esta manifestación de mi potencia y de mi poder
creador está armado de inconmovible constancia. Yo soy la fuente de Todo, de
Mí todas las cosas nacen. Todos los que tienen conocimiento lo saben. Y con
este conocimiento los sabios me adoran sobrecogidos de sacro terror.

"Soy el tiempo, el destructor grande y poderoso que aquí aparece para barrer
a todos los hombres. Aún sin ti y tu liderazgo, ninguno de estos guerreros,
formados en sus filas, quedarán vivos. Por lo tanto, levántate, gana gloria,
hiere al enemigo, goza con prosperidad tu señorío. Por Mí, sólo por mí, ya
han sido derrocados hace mucho. Sé tú nada más que mi instrumento. " (8)
En este primer momento trascendente de la enseñanza de Krsna a Arjuna se
apretuja una exaltada síntesis de la filosofía monista india. Todo es
exhalación de un único ser. Entre las formas naturales, los cuerpos y las
palabras del lenguaje, no hay diferencia esencial: todo es uno.

"Ni las huestes de los dioses ni los grandes videntes conocen mi fuente".
Palabras éstas que revelan que el ser florece desde un secreto incognoscible
En su primera raíz, el ser originario es enigma. Es anterior a toda
diversidad, a toda dualidad. Es también previo a la contraposició n
tiempo-eternidad. El ser nunca concluirá porque nunca ha nacido (9). Y el
ser nunca nacido es la fuente única que todo lo produce. "Yo soy la fuente
de todo, de Mí todas las cosas nacen". El ser es así el único verdadero
manantial creador. Todo es grito dentro de su gran e ilimitada fiesta
creadora.

Pero, a su vez, el ser flamea en el tiempo. Y las ráfagas del devenir
temporal son garras que despedazan, matan. Dentro del tiempo, Krsna ha
decidido la muerte de numerosos guerreros que se aprestan a combatir.

Lo divino crea y aniquila. La unidad del ser es lo que incluye todos los
estados posibles. El estado creador y el destructor. Al abrigo del ser uno,
estos estados no son ya opuestos sino los dos momentos de un mismo aliento.

El monismo que profesa Krsna no brilla sólo en la India antigua. La creencia
de que una sola fuerza es arquitecta de la totalidad responde a una
intuición arcaica del ser muy extendida. Solemos creer que lo
judeo-cristiano es la inventora de un monismo filosófico bajo su forma de
monoteísmo religioso. Pero, en realidad, existen numerosos antecedentes de
esta visión del mundo. Por ejemplo, en la antigua ciudad egipcia de Menfis,
hacia el 2500 a.C, resplandeció la teología menfita. En ella, reina el dios
Ptha. Es una divinidad que, en principio, es pensamiento puro. Mediante el
lenguaje, a través de palabras, Ptha se piensa a sí mismo. Y habla y dice. Y
al decir, crea las distintas partes del universo, los diversos dioses y los
seres (10).

Detrás de la multiplicidad de las ciudades sagradas y templos, tras la
diversidad de los cuerpos terrestres y estelares, titila un único dios. Un
solo pensamiento que, al hablar, crea las selvas diversas del mundo.

Ejemplo de nítido monismo religioso, paralelo e independiente al
cristianismo, es la doctrina de la diosa Isis en El asno de oro de Apuleyo.
Apuleyo se transforma en asno. Pierde su dignidad humana. Pero no renuncia a
la recuperación de su integridad y a las joyas de la inmortalidad y la
sabiduría. Por eso, busca el auxilio de Isis. Durante la noche, arriba a la
orilla del mar. Entre las penumbras nocturnas, invoca a la diosa. Que,
radiante, emerge de las aguas y le asegura a su implorante que "...las
luminosas bóvedas del cielo, los saludables vientos del mar, los silencios
desolados de los infiernos, toda está a merced de mi voluntad; soy la
divinidad única a quien venera el mundo entero bajo múltiples formas,
variados ritos y los más diversos nombres" (11).

Un segundo momento de gran trascendencia en las revelaciones o enseñanzas de
Krsna a Arjuna ocurre cuando el dios quiere torcer la indecisión del
príncipe, su deseo de no participar en la batalla, su temor a matar a sus
parientes. Krsna, como suprema divinidad, es el "poseedor de los cuerpos"
(saririn). Es energía infinita, insondable. Puede alojarse en un cuerpo como
atmán, el alma o principio viviente individual. Pero es inmune a la eventual
muerte corporal. Por eso, Krsna le asegura al confuso guerrero Arjuna:

"Quien piensa que él mata y quien piensa que Él es muerto, esos dos carecen
de verdadero conocimiento; porque no mata ni es muerto. No nace ni muere en
ningún momento; no llegó a ser en el pasado ni volverá a cobrar existencia
en un momento futuro. Es no nacido, eterno, perdurable, y le dicen "el
antiguo" (purana); Él no es muerto cuando se da muerte al cuerpo. El hombre
que sabe que Él es indestructible, eterno, sin nacimiento e inmutable ¿cómo
puede matar? ¿a quién? Así como un hombre tira las ropas viejas y gastadas y
se pone otras nuevas, así el "Poseedor de los cuerpos" arroja los cuerpos
gastados y entra en otros nuevos" (12).

"El poseedor de los cuerpos" nunca ha nacido. Por lo tanto, nunca morirá. El
atmán, el alma o yo trascendental, es un latido del corazón incandescente
del dios. Es en realidad energía, poder eterno que no podrá disiparse por la
muerte corporal. Así, nadie puede realmente matar la vida del otro, porque
lo más profundo de esa vitalidad es la propia divinidad indestructible. El
universo deviene así una constante música de transformaciones. Nadie puede
silenciar definitivamente ningún sonido de la música universal y eterna.

Lo que no debemos perder de vista es que Krsna entiende la vida desde una
dimensión impersonal. Ninguna vida personal o individual puede existir fuera
de la previa vida divina que refulge por encima de todos los yoes. Entonces,
el temor de Arjuna a matar a alguno de sus parientes es infundado. Es un
temor que nace del no-conocimiento, del no-saber. Arjuna aun cree que la
vida necesita de un rostro individual. Si ese rostro se disgrega, la vida
desaparece. Pero, en realidad, la vida no es rostro personal sino la
corriente, sin nombre, sin rostro, de la que emergen todos los cuerpos
individuales.

Una tercera exhalación esencial de la sabiduría revelada por Krsna en el
Bhágavad Gita, contenido en el Mahabharata, estimo que es la doctrina de la
acción desinteresada o karmán. Es la acción que busca su cumbre en el
desinterés o desapego. En relación a esta instancia, Krsna ahora sentencia:

"Contemplando los objetos sensibles internamente, analizándolos y meditando
sobre ellos, creamos el apego a los objetos; del apego viene el deseo; del
deseo, la furia, la pasión violenta; de la pasión violenta, el aturdimiento,
la confusión; del aturdimiento, la pérdida de la memoria y del autodominio
consciente; de esta turbación o ruina del autocontrol viene la desaparición
del entendimiento intuitivo; y de la ruina del entendimiento intuitivo viene
la ruina del hombre mismo". (13)

En este razonamiento de Krsna, podemos advertir un rumor constante en la
historia de las religiones y de la filosofía. El siseo de la angustia que
ambiciona comprender y ejercer la libertad. Nuestro primer estado es la
no-libertad. Nuestra sujeción al mundo tiene variados perfiles como un
prisma. Durante muchos momentos de la historia, como lo testimonia Rousseau,
en El contrato social, el hombre ha nacido esclavo. En las sociedades
modernas, parecería, que esto ya no es así. Pero seguimos viviendo
profundamente constreñidos a las condiciones que cada sociedad nos impone
para sobrevivir. Es evidente también nuestra no-libertad en relación al
cuerpo y sus procesos fisiológicos y nuestra dependencia en relación a la
naturaleza y sus recursos, al sol y su energía vivificadora.

Pero nuestra no-libertad también es construida por una interpretació n
errónea de la existencia. Mediante el deseo nos sometemos a las cosas porque
a través de ellas, estimamos que podremos realizarnos y alcanzar la
felicidad. Sin embargo, el deseo golpea siempre las puertas del palacio de
la pasión violenta porque nunca puede ser plenamente satisfecho, calmado. La
cadena de los deseos posibles es infinita. Actuar sometido a las exigencias
del deseo, por ejemplo del deseo de autorrealizació n, nos arroja a la
frustración, al aturdimiento, la confusión, la pérdida del autodominio. Y a
la desaparición de lo que Krsna llama "el entendimiento intuitivo". Una
facultad que, mediante los claros rayos de un candil, permite ver que la
verdadera acción libre es la acción desapegada.

En esta visión, la libertad adquiere dos expresiones: la liberación de la
frustración del deseo (es el momento de la libertad negativa, consistente en
la liberación de lo que nos oprime), y la libertad como ejercicio de la
acción desinteresada (el momento de la libertad positiva, la libertad no
sólo como un liberarse de una opresión sino como un hacer). En la doctrina
hindú de Krsna entonces, liberarse del apego o dependencia y de la desazón
que generan los deseos insatisfechos no equivale a un no actuar. Desde una
dimensión estrictamente psicológica, sabemos que es imposible no desear. Lo
que se sugiere entonces es un cambio del timón del deseo y la acción. Lo que
ahora se desea no es la acción como medio para un logro personal. Lo que
ahora se quiere es la acción desapegada. Un actuar que danza en el mundo.
Que genera hechos y realidades pero no como instrumento para la propia
satisfacción, sino por el valor radiante de la acción, por la gracia o
nobleza inherente a
la acción misma.

El hombre así ya no es siervo de sus deseos. Ahora es señor de sus actos
libres.

Hay cierto curioso parentesco entre el panegérico hindú del desapego y la
obra del místico alemán, dominico, del siglo XIII, Meister Eckhart.

La acción desapegada es defendida por Eckhart en su Tratado del desapego
(14). El actuar por la dignidad de la propia acción, ya no como medio para
una satisfacción egocéntrica, nace de una previa renuncia. La renuncia a la
posesión conceptual de dios. Para esta renuncia, según el teólogo dominico,
se debe entender que Dios no es el supremo ser. Dios no es porque es
indecible. No puede ser reducido a ninguna palabra. Lo divino no puede
apegarse, fijarse al entendimiento, al lenguaje. No puede decirse nada sobre
Dios entonces. Ni siquiera que es "supremo ser". La oración no debe buscar
así un control o apego sobre Dios. Según Eckhart, no se debe orar a la
divinidad para poseerla y obligarla a cumplir nuestros deseos. Por el
contrario, se debe orar a dios sólo como expresión de un amor desinteresado.


Como vemos, las revelaciones de Krsna son diversas. Sin embargo, en ellas
resopla una aspiración humana esencial: la necesidad de emanciparse de la
erosión orgánica, del envejecimiento, del tiempo. Parte del destino humano
es liberarse de la navaja de la erosión. Del tiempo que erosiona y mata.

En la antigua India, una de las formas más poderosas que la humanidad ha
generado para esta liberación es la alianza con un extraño dios bailarín
(15). Un dios danzante que obliga al mundo a la danza del continuo cambio,
del nacer, el debilitarse y extinguirse.

El mundo que danza se erosiona en ese danzar.

Pero el mundo no danza en el vacío.

Baila dentro del cuerpo invisible de un dios cuyos movimientos no se
desgastan.

El mundo baila en el tiempo que cercena y debilita. Pero también lo hace
dentro de la danza sin erosión del dios.

Y lo mismo ocurre con el hombre.

Y es el hombre quien según la lejana filosofía de la India, puede trascender
el baile agotado del mundo y aprender la danza sin fatiga. Porque el hombre
es uno de los pasos del abismal dios danzante que nunca se agota.


Citas:
(1) Los Veda son los textos de la antigua religión aria de la India. Lo
componen himnos y normas de liturgia ritual, y los Upásnidad, la parte
especulativa, filosófica, metafísica.
(2) Heinrich Zimmer, Filosofías de la India, Buenos Aires, EUDEBA (Editorial
Universitaria de Buenos Aires), 1965, p. 266.
(3) "Eso eres tú" (tat tuam asi, en su fórmula sánscrita) es la "gran
fórmula" (mahavakya) de los Vedas por la cual todo lo diverso que los ojos
ven debe ser reducido a una sola esencia universal y sutil.
(4) Ver Upanisads, con prólogo de Raimon Panikkar, Madrid, Ediciones Siruela
1997.
(5) Artaud, es el pionero, tiende a buscar desde fuentes no occidentales,
una experiencia otra de la escena; precisamente Artaud en la década del 20’
presencia las representaciones teatrales de una compañía teatral balinesa, y
a partir de ese contacto con Balí como un ejemplo de teatro oriental, accede
al ejemplo de un teatro sagrado. Sobre su Teatro de la crueldad, Antonin
Artaud, "El Segundo manifiesto del Teatro de la Crueldad", en el El teatro y
su doble, Ed. Fahrenheit.
(6) Peter Brook, El espacio vacío, Arte y técnica del teatro (trad. Ramón
Gil Novales), Barcelona, Ed. Península, Colección Nexos, 1994.
(7) El dios Visnu es uno de los tres dioses del trimurti o trinidad del
panteón del hinduismo clásico. Es la divinidad que crea al mundo como un
sueño de su mente (ver por ejemplo en Mitos y símbolos de la India, de
Heinrich Zimmer, Ediciones Siruela, el mito de la creación del mundo por
Visnu). Visnu se caracteriza también por su carácter proteico, por sus
metamorfosis y su encarnación o avatar en alguna forma de vida particular
humana o animal. Krsna, el principal personaje de la Bhágavad Gita junto con
el príncipe Arjuna, es la encarnación o avatar humano de Visnu.
(8) H.Zimmer, Filosofías de la India, op.cit.,p.203. También es muy
recomendable la traducción directa del sánscrito del gran hinduista peruano
Fernando Tola. Bhágavad Gita. El canto del señor, Buenos Aires, Colección
Continentes, Monte Ávila Editores, 1977.
(9) Esta posición coincide en su tono general con el pensar de Parménides.
Según el filósofo presocrático, el Ser es siempre, nunca ha nacido, porque
si alguna hubiera nacido eso significaría que, antes, no habría existido y,
por lo tanto, el Ser estaría dividido entre el Ser de ahora y el no-ser del
pasado. Ver G.S.Kirk, J.E. Raven, Los filósofos presocráticos, cap. Xl.,
Editorial Gredos.
(10) Ver Henri Frankfort, La religión del Antiguo Egipto, Barcelona, Ed.
Laertes, 1998, pp. 102-106.
(11) Apuleyo, El asno de oro, Barcelona, Ed. Planeta-Agostini, 1997, p.301.
(12) Filosofías de las India, op.cit.,p.304.
(13) Ibid., p.318.
(14) Puede consultarse principalmente: Meister Eckhart, "Sobre el
desprendimiento", en Los tratados, Buenos Aires, Editorial Hastinapura, pp.
167-184. La ética del desapego se entronca también con el pensamiento de
Schopenhauer quien, durante un periodo de su obra, bregó por la supresión de
los deseos irrealizables bajo el influjo de sus lecturas de los Upánisad,
obra a la que accedió mediante el orientalista alemán Meier.
(15) En la religión védica, el dios de la danza es puntualmente Siva. Esta
divinidad refleja aun con más nitidez la complementariedad entre la
destrucción en el tiempo y la creación en la eternidad que presentamos aquí
como un atributo del ser a través de las revelaciones de Krsna. Mediante su
danza en el tiempo, Siva destruye el mundo pero sólo como preámbulo para su
regeneración dentro de una inagotable eternidad creadora.






Graciela E. Prepelitchi
"La dicha de la vida consiste en tener siempre algo
que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar"
Thomas Chalmers



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8.3.2007 GMT

El día de la Mujer/ Artículo/Subjetividad de la mujer Científica

inglaterra 083.jpg

SUBJETIVIDAD DE LA MUJER CIENTIFICA
Dos, tres, muchas Curie
Tomando como referencia y paradigma el caso de Marie Curie, la autora
examina las dificultades que todavía enfrentan las mujeres dedicadas a la
ciencia y desmonta algunos de los mecanismos que funcionan para hacer
invisible la discriminació n.
Por Emilce Dio Bleichmar *
Cuando se menciona a Marie Curie, su perfil siempre va precedido por los
calificativos como “la primera”, “la única”. Su nombre aparece como una
excepción junto al exclusivo conjunto de genios masculinos de la física:
Einstein, Newton y Galileo. Pero ese perfil es también de larga tradición
femenina: la científica estoica, romántica, que llega a cotas de heroísmo.
¿Cómo hizo Marie Curie en los comienzos del siglo pasado para ser la única
mujer que ha ganado dos premios Nobel? Y, también, ¿cuáles son los efectos
subjetivos e interpersonales de ese lugar de excepción, de ejemplaridad, que
parece aún esperarse de las mujeres que aspiran a una carrera en la ciencia
y la tecnología?
Examinando con orientación de género la historia de la ciencia, se advierte
el ocultamiento, o el mantenimiento sistemático en un segundo plano, de la
aportación de las mujeres a partir de finales del siglo XIX. Un ejemplo es
el de la física Lise Meitner, quien participó junto a Otto Hahn en
descubrimientos fundamentales para el desarrollo de la energía atómica –la
fisión de núcleos de átomos pesados–: Hahn obtuvo el Nobel en 1945, premio
que nunca recibió Meitner; y la contribución decisiva de Rosalind Franklin
para la determinación de la estructura helicoidal del AND, datos de los que
se apropiaron sin reconocimiento alguno Wilkins, Watson y Crick, quienes
recibieron el Nobel a la muerte de Rosalind.
La tradición, la influencia de la larga historia de las academias ha sido
una de las razones esgrimidas para explicar las dificultades de las mujeres
para ser admitidas en ellas. La Royal Society de Londres, fundada en 1662,
no aceptó mujeres entre sus miembros hasta 1945, cuando recibió como miembro
a Kathleen Lonsdale por sus investigaciones cristalográficas que condujeron
a describir la estructura del diamante. Este tardío reconocimiento no se
debió a una falta de mujeres científicas en Inglaterra, cuya presencia se
verifica desde el siglo XVII.
Como estimulante contrapartida, la excepcional carrera científica de Marie
Curie había culminado con el reconocimiento de la comunidad científica
internacional; recibió el Nobel de Física en 1903, junto a Pierre Curie, y
el de Química, en solitario, en 1911. Sin embargo, tampoco ella sería
admitida en academias científicas.
Aun en la actualidad los retos son constantes y es absolutamente necesario
que sepamos desenmascarar los mecanismos mediante los cuales se reproducen
continuamente situaciones de desigualdad. Autoras como E. Fox Keller
(Reflexiones sobre género y ciencia, Institució Alfons el Magn nim,
Valencia), Harding (Ciencia y feminismo, ed. Morata) y Celia Amorós (Tiempo
de feminismo. Sobre feminismo, proyecto ilustrado y posmodernidad, ed.
Cátedra) han examinado la orientación androcentrista de los contenidos
científicos. Harding afirma que la búsqueda de una ciencia no sexista
debería asumir la imposibilidad de la investigación objetiva, en el sentido
de ausencia de valores e intereses sociales en el proceso de investigación,
matizando que no es buena ciencia la que está libre de valores, sino la que
persiga fines emancipatorios: valores participativos, no racistas, no
clasistas y no sexistas.
Análisis de AND
Teresa del Valle (“Identidad, memoria y juegos de poder”, revista Deva, Nº 2
1995) identifica en clave de género cuatro mecanismos o estrategias para la
neutralizació n de los aportes de la investigación de las mujeres:
A) La usurpación. Supone la apropiación indebida de ciertos saberes o
conocimientos para reformularlos de tal manera que no permitan identificar
la autoría. El caso más sonado quizá sea el de Rosalind Franklin y el AND.
Watson y Crick descubrieron el helicoide del AND, pero los datos con que
resolvieron el resto de la estructura se basaban en los resultados obtenidos
por Franklin (A. Sayre, Rosalind Franklin y el AND, ed. Horas y horas,
Madrid, 1997): “Que Rosalind Franklin no esté en la lista de los Nobel no es
lo más deplorable de todo. Lo peor es la enorme cantidad de listas en las
que no está”.
B) La devaluación. Argumenta que tras investigaciones efectuadas por mujeres
hay un afán reivindicativo que restaría valor a su contenido científico.
Escribe Sayre: “Cuando Rosalind le demostró a Crick que su teoría sobre el
eje azúcar-fosfato situado en el exterior de la molécula estaba fuera de
toda duda, Watson, en su libro The Double Helix, comentó que ‘la
intransigencia demostrada por Rosalind respecto a sus afirmaciones previas
sobre este tema reflejaba ciencia de primer orden y no la exaltación de una
feminista mal aconsejada’”.
C) El silenciamiento. Se pretende desconocer la existencia misma del
conocimiento. Esto es lo que ocurre con gran parte de los estudios de género
o realizados por mujeres que contradicen o ponen en entredicho lo consagrado
por la ciencia oficial. Mi texto El feminismo espontáneo de la histeria (ed.
Siglo XXI), en el cual se explica ese cuadro como adaptación y estrategia
frente al deseo y la sexualidad –dominio en el que la mujer ha tenido muy
poca libertad para vivir plenamente, siempre perseguida por la sombra de la
prostituta como mito de esa libertad–, no es citado en los medios
psiquiátricos y psicoanalíticos. La Unión Europea y distintos gobiernos
apoyan crecientemente los estudios de género y, con cierta habilidad de
gestión, se obtienen fondos para investigar en temas de salud, educación y
promoción de la mujer, pero la investigación feminista no recibe el
reconocimiento institucional que merecería por la calidad y envergadura de
los estudios producidos.
c) El lapsus genealógico. Consiste en anunciar, como si se tratara de
investigaciones pioneras, temas que en realidad forman parte de una
tradición ya elaborada por las mujeres. Actualmente, resultados de dos
décadas de estudios y denuncias por parte de las mujeres, como la violencia
de género, la discriminació n de la homosexualidad, el riesgo oncológico de
la terapia hormonal sustitutiva, que durante años fueron criticadas por
ideológicas y feministas, son enarbolados en campañas por todo tipo de
agentes e instituciones, sin mencionar el mérito que les cabe a las
propuestas y campañas llevadas a cabo por mujeres.
A quien tenga, se le dará
Dado el hecho de que el lugar que ocupan las mujeres en ciencia y tecnología
no se corresponde con sus méritos, sino que continúa la discriminació n por
sexo, ¿cómo reaccionan aquellas que parecen inasequibles al desaliento?
Deben seguir un recorrido plagado de microdesigualdades, que se van
acumulando y generan un ambiente hostil, que disuade a las mujeres para
ingresar, permanecer o promocionarse en las ciencias. Las prácticas
informales consiguen efectos demoledores y las relaciones sociales entre
colegas, fuera del laboratorio o lugar de trabajo, son identificadas como
las más influyentes para sus carreras académicas. Una mujer me relataba que
el factor de mayor importancia para ser elegida como presidenta de
encuentros de primera magnitud resultó ser que desde niña le gustaba la
montaña, las escaladas de los 3000 y hasta 4000 metros se le daban muy bien.
Esto le proporcionó un sitio entre los colegas de mayor prestigio y así
logró traspasar el “techo de cristal”. Una vez alcanzada una posición de
primera línea, tuvo miedo de perderla si se unía al grupo de mujeres que se
hallaban claramente discriminadas; se dijo que iban a confundirla con
compañeras que los hombres del laboratorio no valoraban, cuando en verdad
esa desvalorizació n se sustentaba en la competencia y la rivalidad. Este es
un ejemplo de la falta de solidaridad entre mujeres, que, como miembros de
un colectivo de menor poder, necesitan heroínas que no teman el exilio o el
desprecio de la clase dominante.
Las mujeres disponen de menos recursos presupuestarios, les es más difícil
obtener servicios del personal de apoyo, se las sitúa en despachos mal
ubicados, carecen de acceso a las redes de iniciados para obtener
información y no disponen de un grupo de mentores para solicitar
asesoramiento y apoyo. Y las que llegan al final del via crucis, ante la
presión del medio a favor del conformismo, niegan la existencia de barreras
discriminatorias. El conflicto queda así disfrazado como si fuera una
cuestión entre mujeres, una pelea doméstica a la que no se debe prestar
atención.
La situación opuesta se da cuando se prioriza la amistad. Una mujer miembro
de un colectivo llegó a finalista en un concurso: cuando se les preguntó a
las demás integrantes del grupo cómo se sentían ante el hecho, aparecieron
propuestas de que se dividiera el premio entre las finalistas, o “dar el
premio a todo el equipo”, “olvidarse del premio, ya que al fin y al cabo es
sólo una pieza de metal”. Todas las opciones apuntaban a sacrificar el
premio y mantener la amistad que se hallaba amenazada, así como los valores
y sentimientos de la feminidad tradicional. El malestar de las mujeres
emancipadas podría llevar al error de que el punto débil es la confrontación
con el poder, frente al cual las mujeres no despuntan, o que quizá las
mujeres no están de acuerdo con el poder, o que somos mucho más democráticas
argumentos que se deslizan hacia la autoidealizació n. El malestar radica en
no conocer bien las propias razones o en no poder defenderlas en voz alta.
Estos obstáculos de carácter informal han sido uno de los aspectos
considerados en un estudio de 1995 conocido como Access Studies (Sonnert, G.
(1995). Who succeeds in Science? The Gender Dimension, Rutgers University
Press). Se basó en entrevistas personales a 699 científicos –-191 mujeres y
508 hombres– que habían recibido subvenciones de la National Science
Foundation de Estados Unidos. El estudio mostró que la discriminació n de
género no había sido erradicada y, otra vez, que las relaciones sociales
entre colegas fuera del laboratorio eran señaladas por las mujeres como muy
influyentes en su carrera académica. El estudio advierte que, para superar
dificultades profesionales, a las mujeres les son más necesarios los apoyos
familiares y sociales, respecto de los cuales los hombres son más
independientes. El estudio saca a la luz, en forma implícita, la aceptación
del reparto de roles entre los géneros: las tareas domésticas y el cuidado
de la familia corresponden a las mujeres, aunque éstas tengan vida
profesional fuera del hogar.
El mismo trabajo muestra cómo la percepción de la discriminació n, por parte
de las mujeres, conduce a diferencias de comportamiento entre los sexos.
Estas diferencias se manifiestan en estilos de trabajo: las científicas
tienen más cuidado en la elaboración de las conclusiones y resultados de sus
trabajos; dan mayor importancia a relaciones cordiales en el grupo; tienen
más tendencia a rodearse de mujeres en sus equipos. Por lo tanto, este
estudio difunde diferencias de comportamientos como si fueran por
naturalezas diferentes. El estudio está especialmente dirigido a aquellas
personas que desean acceder a la carrera científica, especialmente mujeres,
con el fin de que conozcan las barreras y dificultades que podrán encontrar
y la forma en que las científicas en actividad, y también las que han
abandonado, se comportaron ante tales barreras. Parafraseando el título del
libro de Spencer y Sarah Aprender a perder. Sexismo y educación, podemos
postular que la educación en la situación de las mujeres dentro del sistema
científico ha cumplido la función de enseñarles a perder. De modo que
terminan resignándose: las que permanecen y no abandonan tienden a dedicarse
a la enseñanza o a actividades fuera del ámbito de la investigación; la
comunidad científica interpreta esto como falta de ambición, interés o
condicionamiento natural. La falta de reconocimiento resulta autocatalítica,
como lo ha explicado R. Merton (“The Matthew effect in science. The reward
and communication systems of science are considered”, revista Science, 159,
pp. 56-63, en lo que llama “el efecto Mateo”, basado en las palabras del
evangelista: “Al que tenga se le dará y tendrá abundancia y al que no tenga
se le quitará lo poco que tenga”.
En los efectos subjetivos de la falta de reconocimiento, cala hondo el
estereotipo de la feminidad dedicada a la vida privada y a actividades de
cuidado y formación. La discriminació n sexista no tiene como consecuencia un
menor éxito escolar o académico (el número de graduaciones universitarias va
en aumento), sino una devaluación y limitación de las oportunidades y
salidas profesionales. Si la inseguridad, la inestabilidad en la autoestima,
la tendencia a un autoconcepto devaluado y una expectativa siempre por
debajo de sus méritos caracterizan como estereotipo a la feminidad, esto
también se aplica a las mujeres científicas y tecnólogas, a pesar de su alto
rendimiento cognitivo y su capacidad de tenacidad y esfuerzo. Pero cambia
radicalmente cuando las condiciones varían hacia el reconocimiento, en la
posibilidad de encontrar apoyo y contar con una red de relaciones.
Marie e Irene
El Access Study señala que las mujeres casadas publican más que las solteras
y, entre las casadas, las madres más que las que no tienen hijos. Pero,
aplicando el microscopio de observación de género, se constata que cuatro de
cada cinco de esas mujeres casadas lo estaban con científicos, y publicaban
un 40 por ciento más que las cónyuges de otros profesionales. La maternidad
les exigió una dedicación tal que les llevó a abandonar cualquier actividad
distinta del trabajo y del cuidado de los hijos; el tiempo empleado en ello
le fue arrebatado al ocio. Las obligaciones familiares que la maternidad
genera en las mujeres las apartan de las reuniones informales convocadas a
última hora, de los contactos fuera del laboratorio, reuniones que conducen
a la creación de redes personales con influencia profesional, es decir: no
llegan a ser parte del club (Cole, Jonathan y Zuckerman, Harriet, “Marriage,
Motherhood, and Research Performance in Science”, en The Outer Circle. Women
in the Scientific Community, ed. Norton & Company, 1991).
Lo que se denomina “conciliación entre el trabajo y la familia” no es
fácilmente factible. Muchas mujeres terminan pidiendo una licencia o
simplemente abandonan sus proyectos sustantivos para poder dedicarse a la
crianza, tras darse cuenta de que tratar de ser investigadoras full-time y
madres devotas y disponibles las conduce a un doble fracaso. Esta sensación
de fracaso causa desesperación, angustia y sobre todo un profundo
sentimiento de culpabilidad y una profunda falta de esperanzas, ya que la
mujer cree que es su propia falta. Pero el problema no depende sólo de una
solución individual o de la participación de las parejas en el cuidado de
los niños, sino que la sociedad necesita construir un contexto adecuado para
encontrar nuevas y diversas alternativas que apoyen a las mujeres, a los
hombres y a las familias.
¿Cómo hizo Marie Curie para conciliar sus investigaciones con la maternidad
de Eva e Irene –Marie e Irene: ambas Premios Nobel– sin ayuda doméstica? La
biografía de Marie Curie parece una novela. Polaca, pobre, llegó a París y
trabajó para pagarle la carrera a su hermana y luego la suya propia. Era
miembro de una familia unida que la apoyaba y creía en ella. Deslumbró por
su inteligencia a Pierre –investigador reconocido en la academia– y junto a
él desarrolló su carrera de investigadora y su vida privada. Si bien los
miembros de la academia la miraban con recelo, el ser la esposa de un
afamado francés, que le brindaba todo su apoyo y admiración, debe haber
tenido mucho que ver. Profundizando en los marcos personales y su influencia
en las carreras de las mujeres científicas célebres, se advierte el papel
primordial que pudieron haber desempeñado sus parejas. Hombres ilustrados
que compartieron con sus mujeres valores más igualitarios que sus
contemporáneos, con su apoyo hicieron posible que ellas llevaran a cabo sus
proyectos profesionales, como es habitual y generalizado el apoyo con el que
las esposas de científicos hacen posible las carreras de ellos. Las parejas
de científicos constituyen una muestra especial, dentro de la cual las
mujeres han encontrado ventajas e inconvenientes; entre estos últimos, el
riesgo evidente de no ser reconocidas independientemente de su pareja, cosa
que sí logran los científicos hombres en el caso de que compartan trabajos
con sus cónyuges.
* Extractado de la conferencia “¿Todas Madame Curie? Subjetividad e
identidad de las científicas y tecnólogas”. La versión completa puede leerse
en la revista electónica Aperturas Psicoanalíticas.
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8.3.2007 GMT

Cómo se mide la vida