“Donde quiera que estés”/Enviado Por Marco Valera
(Por Julio Andrés Pagano)
Se puede sentir. La trama se consolida. Lo invisibles se hace visible.
No es una utopía la red de luz. Muchísimas personas están vibrando en
una nueva frecuencia. Cada hebra luminosa va encontrando su lugar de
manera sincrónica. Un entretejido de conciencia da impulso a una nueva
realidad. ¿Acaso creías que estabas solo? Que tus fuerzas no decaigan.
Continuá iluminando. Este mensaje no llega a tu vida por casualidad,
viene directo a tu encuentro, donde quiera que estés, porque necesito
decirte algo.
¿Dudás que sea cierto? ¿Pensás que estas líneas no fueron escritas
para vos? Los errores no existen. Las cosas no suceden porque sí. Sos
de los que están poniendo el cuerpo y el alma al servicio de la
transformación del hombre. Todavía no podés percibir la real magnitud
de tu aporte al cambio global, pero intuís que tu trabajo no es en vano.
Salí en tu búsqueda porque estás necesitando la confirmación externa
de lo que internamente ya sabés: cada una de tus acciones aportan luz,
porque son guiadas desde el corazón.
Tu manera de pensar, sentir y actuar está sincronizada con los latidos
de la existencia. Sé que no te digo nada nuevo con todo esto, pero lo
hago porque, de tanto en tanto, es bueno que nos lo recuerden. Sobre
todo cuando nuestras fuerzas se debilitan por creer que estamos solos;
ahí es donde cobran más sentido estas caricias para el alma.
Podremos no vernos, podremos no conocernos, pero en un nivel más
íntimo y profundo sabemos que estamos conectados y que somos multitud
los que fluimos en una misma sintonía, porque estamos orientados a un
mismo fin... crear puentes hacia el cielo.
No es tan difícil como parece. Si podemos hacer que alguien sonría,
sufra menos o logre cambiar su percepción para que contemple el vaso
lleno, con una mitad de agua y la otra de aire, habremos dado un paso
enorme en la construcción de los caminos que nos ayudan a elevar. Sé
que podés volar e irte si lo quisieras. Eso es lo que te hace
humanamente bello cada vez que te veo construyendo puentes.
No te distraigo más. Tenemos que seguir ayudando a que la mayor
cantidad de personas despierte. Necesitamos de más gestos, palabras y
acciones para que el entramado se cristalice y la red de conciencia
revele toda su magia y esplendor. El mensaje es simple. Hoy quise
llegar a vos, porque necesitaba decirte GRACIAS. Donde quiera que
estés, recibí este eterno abrazo, lleno de amor, luz y armonía, que te
envío con el viento.
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