Revista Literaria Periódico Cultural

29.7.2008

29.7.2008 GMT

El Empeño y la constancia de Federico Zappi Marruecos Gilbraltar

El venezolano Federico Augusto Zappi Nado Marruecos Gibraltar en 4 horas y 24 minutos sin traje de neopreno Desde Punta Cires Marruecos hasta Punta oliveros España...

Ceuta.- La Asociación de Cruce a Nado del Estrecho de Gibraltar (ACNEG) ha alcanzado ya los 294 cruces entre la isla de Tarifa (Cádiz) hasta Marruecos o Ceuta después de que el buen tiempo del presente verano haya permitido completar ya más de una docena de nuevos retos.

Zappi saltó al agua a las 6.20 horas con mucha niebla, y la temperatura del agua muy fría,

fuertes corrientes en el tramo final. "Cuando lleguè casi no me había dado cuenta" además de la temperatura del agua habìa mucha nieble...

El Amigo Zappi es un nadador consumado que tiene varias hazañas en su haber, costa firme Isla de Margrita, cruce del Río Orinoco y del Amazonas entre algunas de sus conquistas...

Sus Palabras...

Nacionales Master de España con muy buena participación (6 medalllas de 8), y cruce del estrecho de Gibraltar (españa - marruecos), el 24 de julio, sali sobre las 6:20AM, nublado, ni me entere cuando llegue a destino, 4h24m, muy frio en tramos, sobre 15 grados el agua hasta a veces menos (sol salio sobre las 8am), con corrientes y parecia una batidora en la llegada y estaba frio cuando me monte en el bote de regreso. Casi 4 dias esperando condiciones favorables.

El Estrecho de Gibraltar

Estrecho de Gibraltar: El Estrecho de Gibraltar es el canal marino que separa al continente Africano del Europeo. Dicho estrecho es mundialmente conocido por las difíciles condiciones de sus aguas debido a las fuertes afluencias del Océano Atlántico hacia el Mar Mediterráneo y viceversa, a través del angosto trecho de agua entre España y Marruecos.

El Nado del Estrecho: Esta travesía a nado se hace famosa a partir del año 1928 cuando se realizó el primer cruce de ida en unas 12 hora 50 minutos. Hoy día varios nadadores del mundo entero intentan realizar dicho nado desafiando las fuertes brisas y corrientes del lugar. Esta travesía cuenta con la Asociación para el Cruce a Nado del Estrecho de Gibraltar (ACNEG) que es el organismo regulador de los cruces en este lugar. www.acneg.com

Distancia: Los puntos más cercanos en el Estrecho de Gibraltar son desde Punta Oliveros (España) a Punta Cires (Marruecos) con una distancia lineal de 16 kms., pero el nado debe de realizarse desde puntos más lejanos geográficamente debido a lo característico de las corrientes marinas, siendo la ruta conveniente desde Tarifa (España) hasta Punta Cires (Marruecos) con una distancia de entre 18.5 a 22 kms.

Obstáculos:

-Distancia de 44 kms. aprox.

-Temperatura del agua entre los 15 y 22 grados Celsius.

-Tráfico de buques: Unos 300 buques se trasladan a través del Estrecho diariamente.

-Niebla: Durante los meses de agosto y septiembre hay niebla densa al amanecer y atardecer.

-Brisa: Tarifa es mundialmente conocido por sus fuertes brisas (“High Wind Area”)

-Demás obstáculos característicos de cualquier nado de ultra distancia en aguas abiertas.



En: No Categorizado
Permaenlace: El Empeño y la constancia de Federico Zappi Marruecos...
Comentarios: 0
Leído 2779 veces.



29.7.2008 GMT

Un Juego de Ajedrez /España

Colección de foto - negro, pedazo, juego, ajedrez, tablero de ajedrez. fotosearch - buscar fotos e imágenes y foto clipart

Por Helena Rubio

UNA PARTIDA DE AJEDREZ

El aire arremolinaba la nieve entre sus pies. Hacia bastante frío, pero él no lo notaba, caminaba con la cabeza baja, intentando pisar sobre las huellas que coincidían en tamaño con las suyas; de esta manera llegó hasta el final de la calle y cruzó hasta la otra acera. De repente se detuvo, miró a su alrededor buscando por dónde seguir, la nevada había desaparecido y tampoco quedaban pisadas que le guiaran, sólo se veían los grises adoquines. Miró a su alrededor intentando averiguar donde se encontraba, pero no vio nada que le resultase familiar. Había caminado bastante rato y ahora estaba perdido, de repente vio una puerta abierta y se dirigió hacia ella. Entró al interior, se detuvo un instante delante de un gran cartel, el cual miró sin leerlo. No le interesaba, sólo quería volver a su casa, pensó que preguntando a alguien que viera por allí, le indicaría como podría hacerlo. Se dirigió a una segunda puerta que había y la abrió, accediendo al interior. Una agradable ola de aire caliente le atravesó el cuerpo, lo agradeció e hizo que se diera cuenta que en la calle hacía bastante frío. Miró a su alrededor y vio un grupo de personas sentadas en sillas, se acercó hasta ellas y tomó asiento en la primera que vio vacía. Un gran silencio reinaba en toda la sala, procuró hacer el menor ruido posible. Observó todo con detenimiento lo que estaba sucediendo a su alrededor: se encontraba en un polideportivo donde se estaba celebrando una competición de algo que todavía no acertaba a definir. Todo lo que le rodeaba le parecía fascinante, miró durante un instante el centro de la pista, allí había una mesa con dos personas sentadas una frente a la otra y entre ellos, otros dos de pie que miraban con mucha atención sus movimientos. Enseguida se dio cuenta que se estaba celebrando una partida de ajedrez. Desde aquella distancia, Pedro observó con detenimiento el tablero, de repente preguntó en voz baja:
_ ¿Quién va ganando?
_ Hace poco que han empezado –respondió el compañero de silla.
Pedro fijó su mirada en la mesa y vio el movimiento que uno de los participantes acaba de hacer, negó con la cabeza y dijo:
_ Ese jugador es un principiante, con el movimiento que acaba de hacer, va a perder.
De repente el contrincante movió una pieza con rapidez y dijo en voz alta:
_ ¡Jaque mate!
El juez levantó una mano indicando que la partida había terminado, el perdedor se levantó y se marchó bastante enfadado. El contrincante respiró aliviado y empezó a hacer anotaciones en un cuaderno que tenía al lado del tablero. El compañero de asiento de Pedro le miró con sorpresa, él sonrió y se encogió de hombros diciendo con tono de disculpa:
_ He jugado alguna vez al ajedrez.
Una nueva persona se sentó en el hueco libre y dio comienzo una nueva partida. No había transcurrido mucho tiempo cuando Pedro habló de nuevo:
_ Se va a comer el caballo que acaba de mover con un peón –dijo en voz baja sin dirigirse a nadie en concreto, al cabo de unos segundos así ocurrió. Pedro siguió pendiente de la partida y tras unos minutos añadió-, debería de haber movido la reina y no la torre. Le va hacer jaque mate.
El compañero de asiento volvió a mirarle bastante sorprendido porque eso era lo que acababa de ocurrir. El juez dio por terminada esta nueva partida, el ganador de nuevo escribió en su cuaderno mientras su contrincante se levantaba y se marchaba. De repente Pedro se puso en pie y se acercó hasta el vencedor, los jueces que rodeaban la partida le miraron bastante sorprendidos.
_ Me gustaría jugar contra usted.
_ Eso no es posible, para poder hacerlo debe de estar inscrito en la competición y usted no lo está. La persona que acaba de levantarse, era el último participante.
_ Imagino que habrá fallado alguien.
_ Sí, pero no está permitido hacer esto. No podemos meter a nadie en lugar de un ausente.
_ Yo no quiero participar como contrincante, sólo quiero jugar por diversión.
_ Lo lamentamos, pero eso es imposible, esto es una competición, no una exhibición. Sólo lo puede hacer quien se ha inscrito previamente, es decir, antes de comenzar la competición –recalcó el juez.
_ Muy bien, yo sólo quería distraerme un poco.
Pedro giró sobre sus talones e iba a dar un paso, cuando de repente una voz dijo:
_ Espera un momento. Si cree usted que está a mi nivel, por mí no hay ningún problema.
Todos miraron al campeón, uno de los jueces dijo:
_ Pero no está permitido.
_ Siempre se puede hacer una excepción.
_ El reglamento....
_ ¿Ha jugado alguna vez? –preguntó el vencedor dirigiéndose a Pedro.
_ Sí.
_ ¿Cuándo fue la última vez que jugó? –preguntó uno de los jueces.
_ No lo recuerdo, pero hace ya tiempo, creo que fue hace 8 años.
_ ¿Está seguro que quiere jugar conmigo? –preguntó el campeón-. Ya ha visto que soy muy bueno y siempre gano.
_ Sí, estoy dispuesto.
El campeón giró la cabeza hacia uno de los jueces y dijo:
_ Sé que no hago las normas, pero si que me gustaría jugar una partida con él, va a resultar muy divertido, habré terminado en pocos minutos.
_ Pero... –dijo uno de los jueces.
_ Toma nota de sus datos, será un jugador de exhibición, algo de última hora.
_ Está bien.
Un ligero murmullo de desconcierto llenó la sala, ninguno de los presentes sabía que era lo que estaba sucediendo. De repente una voz por megafonía anunció:
_ Mientras todo se prepara para hacerle la entrega del premio a nuestro campeón, él jugará una partida de exhibición contra un espontáneo del público.
De nuevo el murmullo inundó la sala, éste se calmó enseguida. Por su parte Pedro, estaba muy contento con aquella decisión, extendió el brazo para estrechar la mano de su contrincante, éste hizo el mismo gesto y las estrecharon con bastante afabilidad.
_ Es un placer jugar contigo, hace tiempo que no lo hago, espero estar a la altura –dijo Pedro muy satisfecho, mientras tomaba asiento y concluyo-, mi nombre es Pedro.
_ Yo soy Jorge.
_ ¿Está seguro que quiere jugar con él? –preguntó de nuevo uno de los jueces dirigiéndose al ganador.
Jorge le miró durante un instante fijamente antes de contestar. La cara le resultó bastante familiar, tenía gran parecido con una persona a la cual él admiraba: Pedro Oliveira el gran maestro del ajedrez. Por un breve instante se vio jugando con un campeón, sonrió ligeramente, enseguida desechó esta idea, sabía que no podía ser porque falleció en un accidente de tráfico cinco años antes, al menos ése era el rumor que había corrido por el mundo del ajedrez. El nombre podía ser una mera coincidencia, Jorge hizo un gesto arrugando el entrecejo para borrar esos pensamientos absurdos de su mente y enseguida dijo:
_ Si lo estoy, me va a gustar jugar contra él.
_ Muy bien, pues que empiece la partida -el juez miró a su compañero, el cual asintió con la cabeza, acto seguido preguntó dirigiéndose al campeón-. Qué elige, ¿blancas o negras?
_ Que lo haga mi compañero –dijo Jorge con un leve toque de prepotencia.
_ Negras, la última vez lo hice con blancas.
Los jueces comenzaron a colocar las figuras en cada de sus casillas, cuando todas estuvieron dispuestas en su sitio, dieron la orden de comenzar.
La partida transcurría sin demasiados sobresaltos, los movimientos de Pedro eran rápidos pero muy concienzudos, en cambio su adversario se tomaba su tiempo para hacerlo. Al cabo de una hora la partida terminó, esto no sorprendió a los jueces, lo que sí lo hizo fue que Pedro resultara el vencedor. Quién más impresionado quedó, fue Jorge, ya que no se lo esperaba y más sabiendo que su contrincante llevaba 8 años sin jugar, por momentos pensó que le había engañado, de repente uno de los jueces dijo a Pedro:
_ Usted ha ganado esta partida, pero lamento decirle que el campeón sigue siendo Jorge Larrigues, la persona contra la que ha jugado.
_ Yo no quería competir, sólo pretendía divertirme un poco. Lamento haberle ganado, no era mi intención. Sólo soy un simple aficionado, espero no haberle molestado –dijo Pedro dirigiéndose a su compañero de partida.
_ Pues para ser un mero aficionado es usted muy bueno.
Pedro se encogió de hombros y sonrió, se levantó de la silla y giró sobre sus talones dirigiéndose hacia la puerta. Jorge le miró mientras se alejaba, con rapidez analizó el movimiento con el cual le había ganado, recordó que era con el que siempre había ganado Pedro Oliveira, en ese mismo instante se dio cuenta de que o bien había jugado con alguien que imitaba a la perfección sus movimientos, o realmente era Pedro Oliveira. Le miró con detenimiento un instante y los rasgos físicos fueron los que hablaron por sí solos, su contrincante en la partida había sido el auténtico maestro. Vio que se dirigía hacia la puerta de la calle y con paso ligero se acercó hasta él, no quería perder la oportunidad de hablar y compartir partidas y jugadas realizadas por ambos. Cuando llegó a su altura le dio un suave golpe en el hombro, éste giró sobre sus talones, quedando frente a él, Jorge le dijo:
_ Disculpe, si no ha entrado para participar en la competición, entonces ¿para qué lo ha hecho?
_ Necesitaba que me dijeran en dónde estoy y cómo puedo volver a casa.
_ ¿Ya se lo han dicho? –preguntó el campeón de repente.
_ No, pero creo que ya sé como hacerlo, la nieve me ayudará.
Jorge le miró un tanto sorprendido. Pedro sonrió y siguió su camino, de nuevo le dieron unos golpecitos en el hombro, éste se detuvo al instante, giró la cabeza y se encontró de nuevo a su compañero de partida, el cual le extendía el pequeño trofeo que llevaba en las manos y dijo:
_ Me gustaría que te lo quedaras.
_ Es tuyo, tú lo has ganado.
_ Para mí ha sido un placer jugar contra Pedro Oliveiro, el mejor de todos -Pedro le miró durante unos segundos sorprendido por conocer su nombre, éste cogió el trofeo bajando su mirada al objeto, Jorge añadió-. Prefiero que lo tengas tú, para mí sería un gran honor que el gran maestro del ajedrez aceptase éste insignificante premio
Pedro sonrió ante el comentario de su contrincante, levantó la mirada hacia él y enseguida dijo:
_ No hay premios insignificantes. En cada partida debemos de poner toda la ilusión y el máximo esfuerzo. Cada una debe de ser única y cada victoria también es única.
_ La verdad es que ha sido un honor jugar y perder contigo, aunque no me lo esperaba y menos aún cuando dijiste que llevabas tanto tiempo sin hacerlo.
_ Gracias, pero he de decirte que juegas muy bien.
_ Eso pensaba yo, pero mira el resultado, he perdido y tú no has tenido que esforzarte mucho para ganarme.
_ No digas eso, eres muy bueno, lo que pasa es que has cometido algunos fallos que un rival astuto puede aprovechar.
_ Cómo tú has hecho ¿verdad?
_ Sí.
_ Es difícil superar a un maestro, siempre que jugáramos tú y yo, me encontrarías fallos.
_ Yo no soy un maestro, sólo soy un aficionado al ajedrez.
_ Para mí no, para mí eres el mejor. Mirando como jugabas, he aprendido tácticas muy buenas que me han servido de mucho con otros jugadores y en muchos torneos, pero al jugar contra el maestro he podido comprobar que no lo he aprendido bien.
_ Eso no es así, la cualidad de un alumno es poder superar al maestro, si lo consigue quiere decir que es un gran alumno y que ha tenido un magnífico profesor.
_ Quieres decir que soy mal alumno.
_ No, lo que quiero decir es que te queda mucho por aprender y practicar, pero hay algo que siempre debes de hacer y es disfrutar de cada partida que juegues.
Jorge le miró en silencio durante un instante, estaba delante de aquel jugador al que tanto admiraba, ésta era la oportunidad que había buscado desde siempre y ahora el destino se la ponía en sus manos, sabía que no debía de desaprovecharla, enseguida dijo:
_ Te puedo pedir un favor.
_ Claro.
_ Podrías ser mi maestro, como tú has dicho todavía tengo mucho que aprender y me gustaría que tú me ayudaras a corregir esos errores.
_ No sé si soy yo el más indicado para hacerlo, nunca he enseñado a nadie.
_ Yo podría ser el primero y para mí sería un gran honor aprender del mejor.
Pedro le miró en silencio, después lo hizo al trofeo que tenía en sus manos y de nuevo a su compañero de partida, al final dijo mientras le extendía el premio:
_ Está bien, te ayudaré, con una condición –Jorge asintió con la cabeza- que aceptes tu premio. Yo ya he obtenido el mejor, volver a jugar una partida de ajedrez.
_ Eso es genial. Si quieres te puedo acompañar hasta tu casa y vamos hablando de algunos movimientos.
_ Muchas gracias, pero ya no es necesario.
_ Acabas de decir que te has perdido y no sabías como volver.
_ Así es, pero me he dado cuenta que puedo hacerlo si regreso usando las mismas pisadas de la nieve que me han traído hasta aquí.
_ Pero la nieve ...
Jorge no terminó la frase, se dio cuenta lo que realmente le había ocurrido: Pedro Oliveira estaba retirado a la fuerza del ajedrez por problemas mentales. Lo que acababa de descubrir le decepcionó un poco, pero no le importó en absoluto, había tenido el honor de jugar contra él y ahora aprendería a su lado las mejores técnicas para ser invencible, su sueño. Le miró de nuevo, éste se dirigía a la puerta, caminó rápido hasta llegar a su lado y le preguntó:
_ ¿Dónde te puedo encontrar?
_ ¿Para qué?
_ Para las clases.
_ No te preocupes, yo vendré a jugar contigo.
_ Pero si no sabes dónde vivo.
_ Quédate tranquilo, las pisadas de las aceras me llevan siempre hacía donde yo quiero ir.
Jorge se quedó sorprendido al oír aquella respuesta, Pedro le sonrió y reanudó una vez más su camino. Salió a la calle, con una rápida mirada buscó las pisadas que había en la nieve caída la noche anterior, cuando tuvo localizadas las suyas, comenzó a caminar sobre ellas en dirección al lugar por dónde salido aquella mañana.



En: No Categorizado
Permaenlace: Un Juego de Ajedrez /España
Comentarios: 3
Leído 1062 veces.



Página 1 de 1. Total : 2 Artículos.

vocessusurrosrumorygritos-vocessusurrosrumorygritos