Revista Literaria Periódico Cultural

18.3.2009

18.3.2009 GMT

rio cura / serie por nuestros cerros

Salto del río Cura

El "Salto del río Cura"... bajo éste simpático nombre conocí por allá por los lados de Valle Morín, al sur del estado Aragua, específicamente en el cruce que tiene el río con el pueblo de La Aguadita, una fabulosa cascada que aún cuando ya estamos en período de "sequía" ella no quiere enterarse y displicente e indiferente deja caer sus aguas con fiereza.

Para llegar hasta allá debemos manejar por la autopista que lleva hasta Cuá, Charallave, San Casimiro y Valle Morín. Siguiendo una carretera de tierra (preferiblemente con vehículo rústico), con algunos baches, en poco tiempo se encuentra un caserío pequeño con muy pocas casas muy cerca del río, dejando nuestro carro al cuidado de los dueños de una bodeguita, de inmediato comenzamos a caminar monte adentro.

Hace varios años ya estuve allí y hoy me sorprendo al ver el cambio tan drástico del paisaje, lo que otrora era "monte y culebra", un sendero estrecho escondido entre vegetación abundante y variada, hoy está convertido en un camino ancho y despejado, no en todo la ruta, bordeado de malezas, plantas "pinchudas" jala pá-tras, con subidas y bajadas, suaves terreno árido, de piedrecillas molidas y arena. Los lechos de riachuelos que bajaban de un costado de la montaña están secos, sus grandes piedras brillantes por el sol, mudas me miran tristes.

Un largo tiempo recorrí el camino hasta llegar a una bajada que me llevó directamente a la orilla del río, por allí continúa el ahora estrecho sendero. A principio daba saltos sobre las piedras para no mojarme las botas, pero luego se hizo "costumbre" zambullirlas con placer infantil en aquellas aguas.

Pasadas algunas horas sorteando obstáculos de árboles caídos, ramas en el medio, rocas altas resbalosas, picadas de insectos, lucha con la maleza, el encontrar el rastro del camino perdido, se llega al tope de la montaña y se recoge la recompensa del esfuerzo realizado. Es todo un espectáculo la visión del agua cayendo impetuosa y cristalina en un fuerte chorro que más abajo se divide en dos, festoneada por líquenes y musgos de un brillante color verde, con su tronar oscuro y sonoro al caer que cubría el canto de los pájaros. Toda una hermosura que fue captada para el recuerdo por las cámaras fotográficas. Luego se impone un baño bajo la ducha de la cascada que renueva las energías perdidas en la ardua caminata.

Un sabroso almuerzo campestre terminó de hacer el milagro. Merecido descanso posterior que hubo de interrumpirse para el regreso. En el bosque oscurece muy pronto. Ya en los vehículos nos despedimos de los compañeros de caminata con el grato sabor de la aventura compartida y el conocer o rememorar un nuevo rincón de nuestro país.

Por: Edilia C. de Borges



En: No Categorizado
Permaenlace: rio cura / serie por nuestros cerros
Comentarios: 1
Leído 3623 veces.



Página 1 de 1. Total : 1 Artículos.

vocessusurrosrumorygritos-vocessusurrosrumorygritos