Revista Literaria Periódico Cultural

4.10.2010

4.10.2010 GMT

Maricela Luján Mexico....El complicado dilema de las berengenas...

Puebla, Pue. 24 Septiembre 2010

El complicado dilema de las berenjenas.

Ayer por la noche, Cidarthe mi hermano, Daniela mi sobrina y yo visitamos por primera vez la pizzería Amalfi de la colonia La Paz, y al llegar lo primero que quise constatar fue saber si entre sus activos se encontraba el consabido horno de leña, elemento indispensable que contribuye no poco a que las pizzas tengan un sabor auténticamente italiano.

Franco, sonriente, un italiano que supongo es del sur de Italia y también supongo que es el dueño de la pizzería quién se presentó, nos recibió en la puerta y nos invitó a conocer el horno, que en efecto lanzaba lenguas de fuego de brillantes colores azul y naranja, crepitando en los troncos de leña maciza.

Decidimos acomodarnos en las sillas de una de las mesas para ser atendidos con la mayor cortesía ( esto fué muy al principio ) por el mismo Franco que nos detalló las pizzas varias, ponderando la calidad del producto y asegurando que si no nos gustaban las pizzas no nos cobraría la cuenta. Elegimos dos diferentes y una de ellas mitad berenjena y mitad capricciosa. Pero, ay ! cuando nos proponíamos degustar la pizza de berenjena, vimos que las rodajas de la misma estaban totalmente negras, primero pensamos que la vista así era porque la cáscara estaba expuesta hacía afuera, pero al morder un pedazo crocante en exceso, confirmamos que el tono negro era porque estaban totalmente quemadas.

Acto seguido le llamamos a nuestro anfitrión italiano y le dijimos textualmente: - las berenjenas de la pizza están quemadas - su reacción inmediata fue no aceptar que estuvieran quemadas y nos trasmitió varios razonamientos a manera de justificación, algunos que recuerdo son éstos:

-no hay problema no la paguen - las berenjenas no están quemadas, son así, tengo años haciendo las pizzas y nunca, nadie me había reclamado nada - las berenjenas son una legumbre muy difícil de cocinar y poseen un sabor amargo por lo cual se tienen que sellar en la parrilla primero antes de ser colocadas en la pizza - en México no se conocen casi las berenjenas y muy poca gente las sabe comer, pero no hay problema, no las paguen !! etc. -

Cidarthe trató de dialogar con él volviendo a puntualizar que las berenjenas estaban totalmente quemadas y que así no se podían comer.

Franco no lo aceptó, solo repetía molesto - no hay problema no la paguen -

Cuando pedimos la cuenta a un mesero joven ( amabilísimo ) y que si nos dio la razón de nuestro reclamo y que se encargó de atendernos después del desaguisado, nos trajo una nota en la que solo estaban cargadas las bebidas. Mi hermano le dijo que no estábamos de acuerdo, que nos cobrara una pizza y media, que era lo justo, que solo la parte de las berenjenas que no habíamos comido, no la pagaríamos, que el resto si debíamos pagarlo. Fue con Franco a decirle lo que le habíamos comentado y regresó casi de inmediato a trasmitirnos el mensaje. - que su jefe decía que no pagáramos nada de las pizzas.

Cuando volteamos a verlo desde lejos, su rostro lucía rojizo, alterado y cejijunto.

Como el mesero insistió que esas eran las instrucciones de su jefe, le pagamos $ 47.00 de la nota, importe de las bebidas.

Después de salir de la pizzería Amalfi de la Paz, hicimos varias elucubraciones:

Que el cliente " siempre pierde la razón " y por lo tanto Cidarthe, Daniela y yo habíamos enloquecido y que nunca nadie, jamás nos presentó una pizza con berenjenas quemadas.

Que si nos habían presentado una pizza de berenjenas quemadas y la técnica de Franco para prepararlas era totalmente equivocada y tras años de vivir en el error, él pensaba que era la única forma de hacerlo.

Que a él nunca se le ocurrió que las berenjenas cortadas en rebanadas delgadas, se pueden desflemar con un poco de agua con limón ó vinagre y así quitarles el supuesto amargor que tienen, luego colocarlas crudas en la pizza y así sincronizar los tiempos de horneado de todos los ingredientes.

Que tampoco nunca intentó cambiar sus tiempos de preparación de la siguiente manera: meter la pizza al horno de leña y cuando ya estuviera casi lista, sacarla y colocarle las berenjenas selladas como a él le parece bien, logrando así que quedaran horneadas y no quemadas.

Estas conclusiones las hicimos en el fragor de la noche, mientras caminábamos rumbo a casa.

Era un hecho que el dilema de las berenjenas nos había cambiado la existencia.

Comentamos (con la bondad y mansedumbre de un fraile franciscano ) que hubiera sido tan simple ganarnos como clientes si el dueño de la pizzería tan solo hubiera escuchado cuál era el problema y al entenderlo, se hubiera disculpado, aceptado su error, sugiriendo un cambio de platillo por otro de nuestra elección.

No nos gustó que no nos cobraran las pizzas, fue un gesto agresivo que solo demuestra enojo.

Nunca hay que perder la perspectiva, el cliente es siempre la persona más importante en un negocio.

La próxima vez que queramos ir a una pizzería, volveremos a Amalfi ?

Quizás no.

Lástima porque somos vecinos de la colonia La Paz, y me hubiera gustado tanto una pizzería cercana con horno de leña…

---------------------------------------------------------------------------

comentarios: lujanmaricela@yahoo.com.mx



En: No Categorizado
Permaenlace: Maricela Luján Mexico....El complicado dilema de las...
Comentarios: 0
Leído 1508 veces.



Página 1 de 1. Total : 1 Artículos.

vocessusurrosrumorygritos-vocessusurrosrumorygritos