Revista Literaria Periódico Cultural

12.1.2010 GMT

El Embolletamiento Cuento Maricela Luján Méjico.

La carretera rumbo a San Juan del Río, serpenteaba por el acantilado desde donde se divisaban un sinfín de casas con muros de ladrillo rojo quemado, verdes campos repletos de maizales, planicies de hierba en las que se veìa a lo lejos, el ganado estático, pastando y rumiando sin prisas en aquel mediodía soleado de Abril.

Los conductores de los vehículos habían percibido una y mil veces lo antes descrito en el paisaje campestre, pues tenían ésta imagen enfrente desde hacía varias horas,

Con el motor apagado enfilados en una interminable cola de autos que permanecían atorados en la carretera. Una colisión en cascada hizo que muchos autos recibieran un impacto al unísono y que sus conductores, si bien no se quejaban de estar heridos, varios tenían un fuerte dolor en la nuca que ameritaba al menos, tomarse una radiografía.

A la temprana hora de las seis de la mañana, Aquiles Sánchez, trailero por convencimiento desde hacía catorce años, aquel que cuando sentía que el sueño lo traicionaba mientras manejaba, mordía con fruición un chile habanero crudo que siempre llevaba en la bolsa de la camisa, no obstante,

( y esto confirma que lo único seguro es que no hay nada seguro ) había perdido el control de su trailer de doble cabina al tomar una curva cerrada, sin poder evitar que se derrapara sobre el asfalto el pesado vehículo, inclinándose y cayendo de forma aparatosa.

Aquiles no había sufrido por fortuna, mayor daño que algunos moretones, unos rasguños y un susto mayúsculo.

Algunas ruedas del trailer volaron por los aires cayendo al fondo de la barranca que limitaba la carretera. La carga que llevaba de igual forma se esparció sobre el pavimento, cubriéndolo con una película negra y viscosa, a causa de las miles de latas de aceite para carro de la Motor Oil & Co. que rodaron y se abrieron con el impacto.

Por lo sucedido, se bloqueó por completo el paso de la carretera y era imposible que pasaron autos en ambos sentidos.

Helicópteros de la policía forestal ya habían reportado lo ocurrido a los organismos de gobierno involucrados, sin que se hubiera logrado en varias horas destrabar el cuello de botella.

Los automovilistas habían pasado por varias etapas: primero el susto de haber vivido tan de cerca el accidente y estar conscientes que un poco más y no lo cuentan, después la desesperación de sentirse varados en medio del campo sin poder llegar a sus destinos, y finalmente la necesidad de comer, beber é ir al baño que poco a poco se fue haciendo crítica.

Entre los autos del embotellamiento se encontraba la camioneta “ XT all terrain ”del diputado Garcilazo de la Vega representante en la Cámara por el partido político que se adueñó del presente y del futuro de México durante 71 años. Dentro del vehículo además del diputado venía Nicolás,

(Nico) su chofer ó jefe de logística como hoy les dicen los políticos a sus hombres de confianza, quién aparte de lavar diario la camioneta y traerla como espejo, estaba disponible a cualquier hora.

También era dueño de una cualidad particular que lo convertía en una joya: Nico era una tumba en lo que a secretos se refiere.

Nico ganaba bien, aunque desafortunadamente no alcanzaba el sueldo de

$ 63 000 que ganan otros servidores públicos con su mismo nombre, en puestos similares.

El diputado de la Vega tenía en su haber varias empresas importadoras- exportadoras que fungían como trampolín para negocios con el medio oriente, y también para negocios con el lejano oriente. Entre sus activos se podían contar algunos barcos camaroneros que servían de pantalla para importar de China diversos alimentos para comida oriental, como aletas de tiburón para la sopa de nidos de golondrina y los camarones de surimi, aquellos que por su gran tamaño, ofensiva simetría y su color anaranjado fosforescente nadie duda que entre sus ingredientes principales se encuentren el aserrín y el plástico.

También importaba carne de codorniz enlatada, que se distribuía en las tiendas delicatessen como un alimento gourmet.

Respecto a éste producto en particular, el diputado sabía de buena fuente que tenía un porcentaje de carne de caballo, pero esto no le importaba.

Incluso este tema le había dado para contar un chiste que hacía reír a mandíbula batiente a sus interlocutores y les contaba la anécdota más ó menos así:

- cuando le pregunté al chino que me vende la carne de codorniz enlatada

…dígame Chu en Lai ¿que porcentaje tienen las latas de carne de caballo?

Me contestó muy serio: mitad y mitad…por cada codorniz… un caballo.

Durante las primeras cinco horas del embotellamiento, las sufridas víctimas ya habían descubierto un frondoso árbol en la orilla de la carretera donde se podía orinar sin ser visto. Las dos botellas de agua que llevaban la camioneta “all terrain ” se habían terminado y el diputado Garcilazo de la Vega se acabó la carga de las baterías de los dos celulares que traía consigo, pues lo apuraban innúmeros pendientes con sus empresas y algunos compromisos personales que incluían una cena importantísima a las 7 p.m. en el restaurante

“Au pied du cochon ”

Su secretaria particular había cancelado sus citas del día, y había recibido instrucciones del secretario privado de tratar de conseguir entre las amistades del diputado, alguien que tuviera un helicóptero y piloto disponibles para alcanzarlo en el atorón del Km. 79.5 de la carretera San Juan del Río- Tepeji para que no faltara a su cita para cenar.

Le había dicho a Nico – si me mandan el helicóptero, tu aguantas hasta que termine esto y luego te llevas la camioneta a tu casa-

De repente entró una llamada al celular de Nico. Era el secretario privado, que lo primero que hizo fue quejarse que no podía comunicarse con el diputado – los dos celulares me mandan al buzón – dijo incómodo ¿ qué están apagados ?

-No, están descargados – dijo Nico, al tiempo que le pasaba la llamada a su jefe.

- Diputado, todo arreglado – dijo con profunda satisfacción.

- Localizamos al Lic. Valverde y se ofreció para mandarle un helicóptero de inmediato-

-Perfecto – dijo Garcilazo de la Vega, y en éste momento le vino una oleada de emoción de ésas que dan cuando vuelves a creer en la humanidad.

A la media hora, se vio en el azul del cielo un helicóptero plateado con franjas azules que se avecinaba con celeridad. Pronto aterrizó muy cerca del árbol que sirvió de receptáculo de las incontables descargas de las angustias de los embotellados.

Ya estacionado, y con las hélices en acelerado movimiento circulatorio, alguien abrió la puerta con rapidez para que se subiera el diputado Garcilazo. Éste se apeo con movimientos rápidos ante la mirada sorprendida y envidiosa de los demás embotellados.

Apenas estuvo adentro, sofocado pero feliz dio las gracias – ¿a quién? - se percató súbito que tanto el piloto como el hombre que le abrió la puerta llevaban puestos pasamontañas.

- ¿Vienen de parte del Lic. Valverde? – preguntó con la voz en un hilo.

- Esto es un secuestro – dijo el hombre al tiempo que lo encañonaba con una Magnun 44.

Garcilazo sintió como le subía la sangre a la cabeza, y una nueva oleada de angustia y desconcierto lo empezó a invadir mientras trataba de dilucidar…

¿Quién había orquestado su secuestro?

…su secretaria particular? … su secretario privado? …el Lic. Valverde? …el propio Nico? … los cuatro juntos? …los del PAN? …los del PRD?

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Comentarios: lujanmaricela@yahoo.com.mx

Givf:

http://www.100pies.net/Gifs/Armas/Revolver.asp



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