Revista Literaria Periódico Cultural

20.12.2006 GMT

La Guerra/ por Benardita Maria Ramirez/ Chile

La Guerra

por berni_ramirez , 07 Dec 2006

Sangre. Sangre desparramada por cada rincón de este pueblo, ya destruido por el paso de la muerte, sangre esparcida por la masacre de una guerra sin precedentes, sin razones.
Huérfanos caminan esclavizados, todos hacia el mismo lugar, un suicidio seguro, esperando juntarse con su familia en el momento de su tan ansiada muerte. Espíritus jóvenes tomados por sorpresa, todos con la misma sensación, con la misma tristeza, acercándose a lo que antes fueron sus fuertes y valientes cuerpos. Tan solo una cosa los consuela, la idea de no sentir ya dolor alguno, pues de esto ya se había encargado la muerte. Ella, cuidadosamente separó cuerpos y espíritus, de manera de que los últimos no sintiesen ya dolor alguno, ese dolor que caracterizaba a los vivos, ese dolor tan ardiente como el fuego que había dejado su paso, el que había dejado solo escombros.
Putrefacción se huele en el ambiente, causada por el simple hecho de que los cuerpos ya no resistieron más, y fueron libremente devorados por bacterias y gusanos.
Noticias muestran solo números, cantidades de personas muertas. Nada les importa quienes fueron, ya que ellos no fueron de los afectados. ¿Que más les da a ellos quien murió, si a ellos no les influye?. Se les endurece el corazón, ya no les importa nada más, ya no piensan en nadie más que no sean ellos.
Los ganadores de este conflicto no se inmutan al hablar de la masacre dejada a su paso. Más bien celebran la muerte de miles de inocentes que tan solo defendían sus ideas, defendían la paz. Irónico, esto siempre solía suceder entre personas muy amigas, pero que finalmente la envidia las carcomía por dentro. Esa simple sensación de que alguien tiene más cosas materiales que uno, mientras que aquel tiene una riqueza espiritual que sí se debería de envidiar. Mientras que todos ven las cosas materiales de los demás, y no las riquezas espirituales de uno; todos desean poder, ese que simplemente ya se tiene, pero se desea verificar, y a aquella persona se le endurece el corazón y no logra nada más que el rechazo de las personas que antes lo consideraban el mejor de los amigos. Solo por esto, miles de seres mueren, miles de personas a las cuales sólo se dedicaban a vivir la realidad que les tocó, y no la realidad del otro. Personas pacíficas que solo ansiaban felicidad por medio de su esfuerzo, no por la cantidad de muertos de lugares que ni se molestaban en conocer.
Todas estas personas que mejoran el mundo van muriendo poco a poco, mientras que los que la empeoran viven, solo para seguir matando a inocentes, que tan solo, no eran de sus malvados ideales.
Nosotros, cada lector de este relato debe comprender que hay que persistir en este mundo, para que la maldad no lo carcoma. Debes convencer por medios no violentos a la gente con ideales malvados, para que así logremos día a día un mundo mejor, un mundo en el cual no haya que pelear para resolver los conflictos que surgen poco a poco.
Persiste con tus ideales, con conciencia, pues tu cuerpo puede ser robado, pero tu espíritu sigue en pie.


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Rubén Patrizi

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