Revista Literaria Periódico Cultural

Noviembre, 2006

30.11.2006 GMT

Cuento/Argentina/ElGrial/ Edgardo José Falcón

El Santo Caliz
EL GRIAL
por edgardo9212 , 11 Nov 2006
PROLOGO:

El hombre inicia su historia en la oscuridad... En la oscuridad de sus incapacidades y de aquellas cavernas donde los cazadores primitivos buscaban protegerse y también desentrañar el acuciante enigma de la vida, cubriendo sus paredes de dibujos, pinturas, signos mágicos, expresando su tenaz e incesante empeño de comprender y vencer a un mundo exterior que lo superaba y lo tenia totalmente indefenso.
Miles de años pasaron para que se erigieran enormes templos, a menudo subterráneos, con deidades maternas, y es que además, de los misterios del nacimiento y el desarrollo, conocía la agonía y la muerte. Rindió honores a los muertos, fue cazador y recolector, aprendió a labrar la tierra y a domesticar animales. En busca del conocimiento de la frontera entre la vida y la muerte, reclamó su fe, solo cuando creyó entender estos hechos fundamentales, convirtió la vida en un bien precioso, que tenia que defender con armas y ritos votivos.
Solo de la conciencia puede surgir el interrogante del sentido de la existencia.... La eterna búsqueda de la vida vencedora de la muerte, superando el ciclo propio de la naturaleza de nacimiento, crecimiento y extinción.
Muchas culturas en busca de la eternidad vieronse regocijadas con la esperanza de la nueva vida futura, trasvasando el limite de su entendimiento. La reencarnación fue una de las respuestas que aun perduran entre el Hinduismo y Brahmanismo. En la cultura cristiana, durante los 600 primeros años de nuestra era, la reencarnación era un concepto admitido por el cristianismo. En el Concilio de Constantinopla, en 553, fue negada. Uno de los padres del cristianismo “Orígenes” (185-254), creía en la reencarnación. “Las almas no tienen principio ni fin. Vienen a este mundo fortalecidas por las victorias o debilitadas por las derrotas de sus vidas anteriores”(De Principiis).

CAPITULO I

Soy Juan Fulano, Argentino, 46 años, personal calificado por IMC categoría 3 serie 20-194637-3, estámos atravesando un mal momento, llevamos mas de 8 horas de camino y nos sentimos agotados, algunos con calambre y otros con somnolencia, yo no siento los dedos de mis pies y la tos pareciera querer sacar mis bronquios por la boca. La noche es cada vez mas profunda, Júpiter ilumina de a ratos nuestro sendero por las nubes que lo tapan y que presagia poco a poco, con un viento húmedo y helado una posible tormenta boreal, nos aventuramos a conseguir un poco de leña para tomar algo caliente, de la poca vegetación que sobrevivió traída desde la tierra hace varios siglos -todo para hacer de esta luna un lugar mas habitable-. Se nos había terminado la comida sintética, y ahora dependíamos de nuestro ingenio para seguir sobreviviendo, el agua por ahora no es un problema, pero sabíamos que gradualmente se nos iría acabando si no conseguíamos donde abastecernos, o como derretir el hielo, terminando indefectiblemente en una hipotermia.
Todo comenzó una mañana de otoño cuando recibí la notificación de abordaje, mi familia y yo estábamos alegres por este nuevo trabajo, fui uno de los afortunados en pasar las pruebas psicofísicas, pero si bien mi sueldo se incrementaría notablemente, tenia que hacerme la idea de no ver a mi esposa y mis hijos por 6 largos años. Luego de salir de éxtasis (criogénica) once meses después que partiéramos de la Tierra, entre colonos y obreros éramos unas 228 personas, viajando en el carguero IMC Belerofonte de 800.000 toneladas, una nave de carga clase 4, para descender en Europa una de las 60 lunas de Júpiter como obreros de la compañía minera internacional (IMC) para la explotación de vanadio, oro y thortveitita o escandio.
Sucede que en el 2014 esta luna luego del paso del planeta Hercólubus con una orbita de 13.000 años cerca de la tierra, que causó grandes cataclismos en nuestro planeta, como en el resto del sistema solar, provocó así también la caída de meteoritos que resquebrajaron la corteza de este satélite, causando erupciones volcánicas que hasta hoy algunas duran, dándole a su atmósfera mayor grosor y un clima mas benigno para la vida humana, emergiendo un continente con algunas islas.
Nuestra nave de trasbordo la USS Master, una de clase Atlantis con la capacidad de 22 pasajeros, ya prohibidas en la tierra por obsoletas, y que aun siguen viajando por todo el sistema solar (todo porque los militares no permiten la tele transportación en naves civiles), pero a falta de mantenimiento -algo muy usual en esta época- tuvo que efectuar un aterrizaje forzoso en el hielo, porque este satélite en invierno se congela casi completamente.
Hoy día en el año 5133 a las empresas ya no les importa la seguridad de sus empleados, existe tanta degradación en la sociedad de la tierra, totalmente superpoblada a pesar de los grandes índices de mortalidad, que da lo mismo una persona más o menos.
Pues bien, estábamos en esa encrucijada, con los tripulantes seriamente heridos, el trasbordador completamente averiado, sin impulsores ni capacidad térmica interior, sabíamos que las naves de rescate tardarían entre 28 y 30 horas y no gozábamos de tanto tiempo, la mayoría de los pasajeros optaron por quedarse en la nave en el vano intento de calefaccionarse cuidar a los heridos y ser rescatados, mis compañeros y yo nos aventuramos a cruzar ese desierto helado que nos crispaba los huesos a pesar de nuestros equipos térmicos, con la esperanza de llegar a la base Zeus cerca del volcán Pwyll.
Pero lamento decir que ya conocía el final como en tantas otras oportunidades, que por mas fuerzas que hiciéramos, tanto los que se quedaron en el trasbordador, como los que me acompañaban en esta travesía sobre un glacial, no podríamos sobrevivir. Lentamente el frió nos iría arrebatando la esencia de la vida hasta transformarnos en grotescas esculturas gélidas.
Yo en cambio sabia por mi experiencia a través de los años que mi destino no seria el mismo, a pesar que lo deseo con toda mi alma, que Dios en su inmensa gloria me permita vislumbrar su camino y transitarlo gracias a su mandato divino.

CAPITULO II

Es obvio que a esta altura de los acontecimientos quien escuche esta grabación no encontrará explicación a mis dichos, es mas se aventuraría a considerarme como a un hombre desvariando en las alucinaciones de sus miedos interiores ante la percepción de la muerte. Pues no... ¡Nada mas lejos de la realidad! Pero para dilucidar esta cuestión tengo que remontarme a un pasado lejano, casi olvidado por la historia, pero que en mi aun llega gozoso, como el recuerdo del aroma de las flores silvestres extintas.
Pues bien.... hace tanto tiempo ya.... que mis recuerdos me llevan a cuando nos encontrábamos en una situación similar, en el medio de la nada, rodeados de desierto y moros, los sarracenos nos venían acechando y nuestros camellos habían sucumbido sin demostrar signos de cansancio alguno, simplemente se les reventaba el corazón de tanto cabalgar. En nuestra premura por escapar habiendo robado estos animales, conseguimos mantener una distancia, pero al no tener algunos mas de relevo los fuimos agotando irremediablemente, estaba en juego nuestras cabezas pero aun mas nuestro único y mas preciado tesoro, que jamás podía caer en manos que no fueran cristianas.
Cabalgamos día y noche sin cesar, turnándonos a la palestra y durmiendo sobre las bestias, orientándonos de día por el sol y de noche por las estrellas, fuimos enterrando a los animales muertos con las arenas para que no nos delataran, pero el viento y el hedor de la carne podrida era un rastro que no podíamos evitar, las dunas dejaban a la luz las tumbas de estos jamelgos y los buitres se encargaban del resto.
Contábamos con 1 o 2 días de delantera, pero ahora estábamos de a pie llevando solamente nuestras espadas y nuestro tesoro, con la esperanza de llegar a Edesa y compartir con Don Godofredo este secreto.
Pido disculpas por no presentarme, mi nombre era José Ávila, hijo del producto del amor entre el Conde Rodrigo Falcón y de Doña Maria Ávila, mi padre fue muerto, envenenado traicioneramente por su primo Gregorio, ante la codicia de un titulo nobiliario y el vasto territorio que poseía, poco tiempo antes de casarse con mi madre, que era hija de un prospero comerciante... Que al enterarse de su embarazo no pudo aceptar a un niño ilegitimo en la familia, viendo su nombre mancillado con tal afrenta, la envió al convento de La Piedad donde las hermanas atendieron su alumbramiento y la aceptaron como novicia una vez que yo fuera destetado. Nací el día 26 de mayo del año de nuestro señor Jesucristo de 1074 en Barbastro (Aragon) y puesto a la custodia un año después de la familia Ramírez, quienes cuidaron de mi como a un hijo hasta la edad de 13 años, donde a pedido de mi madre me entregaron los documentos de mi nacimiento certificados por la abadesa del convento, actas nobiliarias de mi padre que me reconocía como su legítimo heredero (cuando se dio cuenta de su irremediable destino), y una carta de ella, donde me explicaba la agónica muerte de mi padre en una semana, y me pedía perdón ... Primero por su debilidad de mujer ante un amor en pecado, y luego por la cobarde entereza de aceptar las decisiones de mi abuelo, cumpliendo su noviciado para casarse con Dios.
Ahora bien, siendo un párvulo de 13 años conocedor de mi pasado y sabiendo que por mis venas corría sangre azul, comencé a idear como recuperar mi linaje sintiendo un gusto amargo en mi boca, una especie de ácido que segregaban mis glándulas salivales, un rubor que me calcinaba la cara, un repiqueteo en mis sienes acompañando el ritmo acelerado de mi corazón, el sabor de la venganza... La venganza por el asesinato de mi padre y la ignominia de mi madre.
Después de 2 años en el 1089 viaje a Lorena y conseguí ponerme a las ordenes y potestad de mi señor Don Godofredo de Bouillon como aprendiz de alférez. Destacándome en el arte de la guerra obtuve la gracia ante sus ojos, y narrándole mi situación respondió como un caballero que lo era... aun recuerdo sus palabras, -Por mi hombría de caballero y teniendo a Dios como testigo, no cesaré en ayudar a un noble cristiano ante tan vil pecado- . Pero así como era de impulsivo lo era de inteligente, y sabia que solo no podía hacer nada, que mis títulos necesariamente necesitaban el reconocimiento de las cortes, por eso impulsó ante el obispo una bula papal que me seria concedida por el Papa Urbano II luego de recuperar tierra santa bajo el poder de los turcos.

CAPITULO III

Con mucha algarabía partimos 40.000 hombres para formar el ejercito liberador, el ejercito de la Santa Cruz., muchos años de guerra pasaron antes que llegáramos a este entuerto, luego de liberar Jerusalén de las manos de los impíos y por obra y gracia del Espíritu Santo encontrarnos con nuestro mas preciado tesoro, el bastión de nuestra fe, el cáliz de la salvación, el Santo Grial.
...Luego de la gran batalla de Ascalon y separados de nuestras filas, estábamos sedientos, racionando nuestra agua, y fue aquella noche cuando nos dimos cuenta que nuestras fuerzas ya nos abandonaban que muy pronto caeríamos en las manos asesinas de los hijos del diablo, no podíamos permitirles que nuestro tesoro fuese su botín de guerra, entonces Don Gastón de Bearn propuso celebrar entre nosotros un acto de constricción, poniendo nuestras almas en manos del altísimo cumpliendo con una última cena, tomando el pan y el vino como el cuerpo y la sangre de Cristo en sagrada eucaristía.
Fue un milagro, llana y simplemente un milagro, nuestras fuerzas se recuperaron, nos sentíamos con el vigor de jóvenes, nuestros corazones latían con una intensidad inusitada, estábamos enfervorizados, a tal punto que reiniciamos nuestra marcha con mayor ímpetu.
Don Daimberto de Pisa propuso un plan de escape... Teníamos que dividirnos para cubrir nuestras huellas a pesar que caminábamos en fila, para que no supieran cuentos éramos, pero nuestros perseguidores eran ladinos, teníamos que llegar a confundirlos, fue en esos instantes que la luna destello en el desierto y no podía creer lo que veían mis ojos... ¿Acaso era otra ilusión? –No... No ahora, estaba con fuerzas renovadas, entonces... ¿Era cierto lo que veía? ... ¡Un oasis!.
Era lo bastante pequeño para no albergar a ninguna tribu árabe, pero teníamos que ser cuidadosos, fuimos rodeándolo a través de las dunas para asegurarnos de no encontrar a ningún enemigo, seguramente era lugar de paso de las caravanas por lo que teníamos que ser rápidos, primero llenar nuestras ánforas con agua y luego continuar con nuestra huida.
Aprovechamos las ramas de las palmeras para borrar nuestros rastros, pero ahora si debíamos optar por el plan de Don Daimberto, seguramente los sarracenos vendrían por este oasis para pasar su descanso y reponer a sus bestias de carga; era necesario separarnos.
Nosotros caminamos hacia el oriente y ellos hacia el poniente, aunque la idea era volver a desviarnos caminando por un día al norte, de esa forma no evitaríamos a quienes nos perseguían pero no contarían con un rumbo fijo. Esa fue la ultima vez que vi a los hermanos Plantavelu y después de mucho tiempo de creerlos muertos en las arenas candentes, me entere que consiguieron volver a sus tierras para fallecer con los suyos, como dos grandes guerreros y caballeros templarios victimas de la traición del Rey Felipe IV.
Nuestro camino gracias a Dios nos llevo a reencontrarnos con nuestras fuerzas en dirección al Egipto, con Don Godofredo a la cabeza, andrajosos como estabamos pero con el espíritu exaltado, no podíamos esperar para contarle a nuestro señor del secreto tesoro que traía conmigo. Esa misma noche los Caballeros Templarios anoticiados de las buenas nuevas, y pertenecientes a la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo (Pauperes Conmilitones Christi) en honor a mis méritos y a los logros obtenidos me impusieron la orden de Caballero del Templo de Salomón (Milites Templi Salomonis), siendo el primer miembro plebeyo de la orden con tal honor, nombrándome Protector del Cáliz de Dios (Protectum Calix Deus).y cambiando mi nombre al de José Falcón, como hubieran querido mis padres.

CAPITULO IV

Para un hombre sin fe, el Santo Grial podría ser una vasija cerámica de mano, que se había enchapado por fuera en auricalco, con un pie en forma de copa con la inscripción INRI (Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum) dentro de una Cruz. La inscripción en latín, fue ordenada por el gobernador Poncio Pilato según la costumbre en que se anunciaban la causa de la condena de los reos. Lo que los líderes judíos consideraron blasfemia y los romanos tomaron como traición, es sin embargo la verdad que da vida a los creyentes.
A los pocos días sucedió lo inesperado, mi Señor Don Godofredo de Bouillon apareció muerto dentro de su tienda sin rastros de violencia, todos sabíamos que existían fuertes debates sobre el poder, pero ahora empezaban a mostrarse, había traidores entre los nuestros y ya nadie confiaba. En mi eterna desesperanza al ver a mi protector muerto intuí igual fin para mí, no porque yo pudiera ser opositor a los grandes caballeros, sino porque era el cuidador del símbolo en la tierra, del pilar de nuestra devoción. Era pues hora de encontrar nuevos parajes donde acudir, y no pensaba en mi, ya que seguramente Dios tendría sus propósitos al entregarme en mis manos su copa, sino en ella misma, no podía caer en manos con anatemas.
Mi periplo me llevo a mantenerme a escondidas viendo como Don Balduino de Bouillon (hermano de mi señor), era coronado Rey de Jerusalén, título que Don Godofredo rechazó por su improcedencia. Debiendo cambiar mi nombre en muchas oportunidades, y volviendo por mar a mis tierras en los Pirineos; aun era un hombre joven los años y las penurias no me habían hecho mella, y quería recuperar mis blasones, mis estandartes que me fueran robados antes de nacer, por aquel entonces me uní a la secta de los Albigenses dejando a su custodia mi tesoro, el cáliz de Cristo.
Luego de algunos años infructuosos mis cabellos se fueron tiñiendo de plata, y la recompensa que tanto esperaba se me fue diluyendo de la mano como agua. En las cortes hacían caso omiso a mis planteos, es más la mayoría no me recibían, nadie quería escuchar mi patético devenir, ni siquiera los Papa Pascual II y Gelasio II, mi venganza se fue transformando en odio… un odio tan visceral que no podía vivir ni conmigo mismo, sumido en la pobreza, derrotado por los años, opte por el camino fácil, terminar con mi vida, llegar al final de mi existencia.
...Empezó a nevar, el viento boreal que en un principio era húmedo, se transformó en una tormenta blanca apenas podemos ver nuestro camino, Jonathan se derrumba no puede continuar, entre Carl y Gustav lo llevan a una saliente para protegerlo de las inclemencias del clima y todos hacemos lo mismo, nos refugiamos para reponer fuerzas y ver como continuar con nuestra marcha, es evidente que de quedarnos todos ahí moriríamos sin remedio, debemos proseguir pero Jonathan no puede hacerlo su cuerpo ya no le responde. Improvisamos con la saliente rocosa y la nieve una especie de iglú, Carl y Gustav se quedaran a cuidarlo, les dejamos el único calentador que funciona para derretir el hielo y continuamos cuando la tormenta amaina.
Participé en 3 guerras mundiales y la tercera, en el 2132 casi extermina a toda la humanidad, las bombas atómicas crearon de la tierra un lugar no apto para la vida, donde la civilización pudo mantenerse dentro de las ciudades protegidas por los campos de fuerza contra la radiación, los que no murieron por las lluvias acidas y los efectos colaterales, murieron por los cambios climáticos y la hambruna.
Así y todo el hombre no aprendió de sus errores, pasando los siglos y cuando la atmósfera comenzó a limpiarse liberando a la humanidad de sus prisiones de cristal, no pasaron muchos años para converger en nuevas desavenencias, los gobiernos no pudieron ponerse de acuerdo, no llegaron a un entendimiento y mucho menos a unificarse, y siempre estaba de por medio como en una balanza de bascula, en un platillo el dinero y por el otro la religión… Las economías macrocefalitas nuevamente en expansión competían y rivalizaban por mayores dividendos, los países oprimidos a pesar de su tecnología no podían crecer ante las diferencias inevitables del capitalismo, otra vez se recurría a las divergencias religiosas como complemento de las disputas para colmar, desbordar el baso de agua lleno hasta el tope, y nuevamente Jerusalén se encontraba en el foco de la discordia.

CAPITULO V

La cuarta guerra en el 3220 culmino con la vida, las bombas de carbono fueron por demás eficientes. No había edificio destruido ni vegetales, ni minerales, solo los animales vivos perecían, no había mutilados, ni sangre, ni muertos, solo desaparecidos.
No quedaban rastros de nadie al ser alcanzado por las bombas, solo se esfumaban en el aire, como si nunca hubieran existido, y de ahí los científicos encontraron los principios del viaje por tele transportación.
En esa guerra, solamente sobrevivimos aquellos que estábamos en las bases orbitales internacionales que, en mutuo acuerdo, se consideraron neutrales. Y otra vez a empezar, ahora el planeta tierra era un lugar completamente habitable, gracias a la genética nuevamente las especies animales poblaron la tierra, poco a poco los seres humanos se fueron ubicando en las distintas ciudades vacías y se multiplicaron, los gobiernos se unificaron en todo el globo, ahora si parecía que la paz reinaría al fin, ¿Había llegado el momento de entregarle a la humanidad el legado que mantenía escondido por tantos siglos?. Pero había algo muy dentro de mi ser que rechazaba esa idea, y el tiempo fue testigo de mis sospechas… Sociedades secretas iniciaron una nueva confrontación mundial, financiando grupos radicalizados que pululaban entre las sombras, ahora no solo en la tierra sino en todo el sistema planetario, creando el caos necesario para fomentar las diferencias políticas llevando al planeta a las postrimerías de otra guerra, pero esta vez no había un ejercito opositor a quien combatir, ni gobiernos contrarios, ahora era un cáncer creciendo de las mismas entrañas, sin distinguir clases sociales, razas o credos, la anarquía del poder plenipotenciario del triunvirato mundial podía compararse con la de los reyes del Siglo XV que viviendo en la opulencia desoyeron los gritos de las masas … La revolución mundial.
El mismo día que puse fina mi existencia, fue el día de mi nacimiento, pero la revelación a esta verdad pude comprenderla cuando cumpliera 13 años, durante mi niñez tenia sueños incomprensibles y vivencias concurridas, que no podía entender, ¿Quien no tuvo la premonición de haber estado en algún lugar con anterioridad?, ¿o que una situación presente resulta ya vivida?... Algo así era mi existencia, pero ya no era José Falcón sino Ahmed Otman, no vivía en la península ibérica sino en el golfo pérsico, no era cristiano sino musulmán, (seguramente descendiente de alguno de tantos que mate en las guerras santas).
Ahora si entendía.... Entendía que Dios me volvía a la vida como uno de mis enemigos para compensar mis culpas, para lavarme de mis pecados, pero aun así no comprendía porque a mí... Si,¿ porque a mí?, ¿porque esta carga de una cruz por mi vida anterior y otra por la actual?, ¿por qué fui educado en el Coran y no en La Biblia?
Mis allegados me creyeron loco, insano, otros endemoniado, hasta yo mismo lo creí por algún tiempo, pero opte por callar, callar mis visiones, formar una familia y morir anciano rodeado de mis mas queridos.
Pero mi peregrinaje no terminó ahí, una y otra vez me sucedía lo mismo, avanzaba a través de los siglos muriendo y naciendo en distintos países, con otras culturas, otras religiones...
En el año 1244 aprovechando el amparo de las sombras llegamos al castillo de Montsalvat. Amiel Aicart, Huc Poiteví y yo conseguimos saltar el "Sitio" con los supuestos "tesoros cátaros",que no era otra cosa que el Santo Grial, para esconderlo nuevamente de las manos del maligno y desde entonces lo mantengo a mi guarda, enterrándolo en distintos lugares, es mas hasta lo tuve guardado en cajas bancarias... ¡Que ironía! El Cesar y Dios juntos en el mismo edificio separados por pequeñas paredes metálicas.
...Me cuesta respirar, estoy transpirando, mi vista se nubla, y me siento afiebrado, vemos las luces de la base Zeus, uno de mis compañeros acaba de prender una bengala de humo tratando de avisar nuestra presencia. Por el intenso frío de los 7 que salimos solo quedamos 4, tenemos que sortear nuestro ultimo escollo, una grieta abismal que nos separa de nuestro destino.

EPILOGO

Este documento fue extraído de la tarjeta de grabación del equipo de supervivencia del obrero Juan Fulano, que falleciera por hipotermia a 2 kilómetros de la base Zeus en la luna Europa (Júpiter) perteneciente a la Compañía Minera Internacional (IMC) siendo la única victima del accidente del trasbordador Master. Este obrero fue uno de los siete que se aventuraron llegar a pie a dicha base distante 28 kilómetros del lugar de la tragedia, incumpliendo con las condiciones contractuales, por lo cual la empresa IMC deslinda toda responsabilidad.
Estos obreros eventuales laboran por 6 años separados de sus familias, siendo compensados ante el desarraigo con un año sabático a su regreso
Según fuentes médicas padecía de síndrome traumático ante el estrés causado por el sufrimiento de esta odisea, combinado con una posible paranoia mística.
Las naves de rescate llegaron al lugar del accidente a 20 horas de ocurrido, luego de recuperar a todos los sobrevivientes del trasbordador, debieron suspender la búsqueda ante las malas condiciones climáticas, 3 de los 7 que emprendieron su viaje a pie hasta la base Zeus, llegaron para dar aviso a las autoridades, quienes encontraron a los 3 restantes en la montaña protegidos en una cueva.

WTC Cadena Interplanetaria de Mensajes
24 DIC 5133
Derechos Reservados.


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27.11.2006 GMT

Uno de los màs grandes placeres de la vida

Volcán Lanín

UNO DE LOS MAS GRANDES PLACERES DE LA VIDA...

Hay quienes dicen que hacerlo parado fortalece la columna,

bocabajo estimula la circulación de la sangre,

bocarriba es más placentero,

hacerlo sólo, es rico pero egoísta,

en grupo puede ser divertido,

en el baño es muy digestivo,

en el carro puede ser peligroso...

Hacerlo con frecuencia desarrolla la imaginación,

entre dos enriquece el conocimiento,

de rodillas resulta doloroso,

sobre la mesa, sobre el escritorio, antes de comer o de sobremesa, sobre la cama o en la hamaca, desnudos o vestidos, sobre el césped o el tapete, con música o en silencio, entre sábanas o en el closet.

Hacerlo, siempre es un acto de amor.

No importa la edad, ni la raza, ni el credo, ni el sexo, ni la posición...

¡Leer es un placer!

¡Lean por favor!



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27.11.2006 GMT

Palabras finales de sabiduría (Jean Klein)

Rio Chimehuín - Santiago Gaudio
Donde hay un ego hay una finalidad. Y, cuando no hay sentido de “yo”, no hay finalidad.



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27.11.2006 GMT

Poesía /Haykus/ Pagina de Gloria Benítez Argentina

Dal Comunicación comparte una
¡¡Buena Noticia!!
para todos los que disfrutan las expresiones literarias

Ya está on line el sitio sobre Haiku de la escritora Gloria Benítez.
Le agradecemos que haya confiado en nosotros para la realización de este sitio y la felicitamos por este nuevo paso en su senda de escritura.

Los invitamos a recorrer la belleza y profundidad
de estos poemas tan especiales.



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27.11.2006 GMT

Reflexión/ Sobrevivencia/ Judiht Crosignani

Sobrevivencia
por judithc , 22 Nov 2006

vivir en este lugar es como quedar atrapada en un sueño estático que no reconoce tiempo ni espacio.
nada es igual desde que estamos aquí, como si no existieran sorpresas sino una cruel monotonía.
sobrevivo... sin saber a ciencia cierta a qué….
es como si volviera a aquel lugar primigenio donde todo fue al revés y voy descubriendo similitudes:
niño/niña
febrero/enero
tarde/mañana
en contra de todos los augurios ya desde el útero fui lo que quise y no lo que esperaban.
este lugar perdido. pozo moribundo que se niega a desaparecer del todo.
fantasía de un auge que no puede ser, por más que se esfuercen en hacerla madurar hasta convencerse que los fantasmas sólo tienen la edad de la muerte. pueblo de paso hacia destinos prósperos.
nos movemos entre sombras, calles dejadas a la indiferencia y una columna vertebral que la recorre entre árboles deshojados y marchitos.
poca gente la quiere, a pesar de reconstruirlo con edificios lujosos en caótico urbanismo.
sólo hay tres plazas y un corredor vial que une dos ciudades que paradójicamente tienen ramales que redirigen a sus habitantes fuera de aquí.
supongo que por eso es tan fácil huir hacia otros lugares antes de llegar a destino.
la gente es distinta. en un primer momento te seduce su hospitalidad y simpatía que dura hasta la próxima vez...
no es culpa de ellos. su propia idiosincrasia arraigada en ancestrales ausencias, migraciones y abandonos, les hizo creer que la memoria únicamente existe en el olvido.
los domingos se visten de misa. la iglesia cercana decide compartir su culto semanal con todos nosotros. si no vas, da igual, de todas maneras será como si estuvieras.
en diciembre el ritual de las cuatro y media de la madrugada impregna las cobijas de villancicos.
los gallos juran convencidos que el día tiene varios amaneceres. los más acertados comienzan a cantar a las diez de la noche.
el sol se despierta en mi ventana y se desparrama por las almohadas…

tengo ocho meses intentando pertenencias.
sintiendo el desarraigo total de mis querencias…
día a día voy muriendo entre la lucha del deber, del querer y del hacer…
creo que están perdiendo la batalla…


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26.11.2006 GMT

Poesía /España/ La Vagina/Marìa José Anez

La Vagina
Por terpsicore , 16 Jul 2006
Oquedad múltiple y materna,
húmeda de vida y eclosión.
Cueva misteriosa que cobija
los secretos ancestrales de la diosa,
rezumante de deseos...
Grito místico de la hembra primigenia.
Escudo y blasón de la poética
virtud de la creación...

No me hableis de fustraciones
de varón castrado,
ni de celos por apéndices perdidos.
Nada envidio al macho,
tirano que ostenta
báculo orgulloso...
Tendreis bastón de mando
entre las piernas,
pero yo...
tengo la celda
de castigo...


Al varón... (sin acritud) : )


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26.11.2006 GMT

El perseguidor/Julio Coltazar /Música Charlie Parker

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Vea "El Perseguidor" leido por Cortázar con música de Charlie Parker en:
http://www.youtube. com/watch? v=IxqwaJfDMxM



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24.11.2006 GMT

Humor/Dialogogo/diagologo/El Banco

Asi como existe el monólogo---existe el Diálogo y el doalogogo o diagologo.....

Diagologo.O. Dialogogo.......

En un Banco.
Personajes El Director del Banco
Jefe de Seguridad.


El Director: Estoy preocupado por la actuación de este
joven y emprendedor nuevo ejecutivo.
Me gustaría que lo vigilaras un poco y me
contaras luego su actuación

Jefe de seguridad: ¡Con gusto Señor Director!

El Director: Ha cambiado mucho, antes no salía a
almorzar, se quedaba hasta tarde en horas extras
no paraba nunca, siempre de un lado a otro del
Banco, supervisando, viendo,
controlando. Sígalo durante una semana, a ver
si no anda en nada sucio o extraño.

( A la semana).

Jefe de seguridad: Acá le tengo razones Señor Director.

El Director: ¡A ver dígalas usted.!

Jefe de Seguridad: El joven director, sale normalmente
al mediodía, toma su coche, va a su casa a
almorzar, le hace el amor a su mujer, toma
uno de su excelente habano, degusta
un buen vaso de su licor, y regresa a
trabajar.

El Director: Estoy más tranquilo, menos mal que no hay
nada grave en todo esto. Se está dedicando un
poco más a su familia, como debe ser. Ya que
no todo es trabajo y menos tan
exhaustivamente como el joven director hacía.

Jefe de Seguridad: ¿Puedo Tutearlo Señor Director?

Director: ¡Seguro sí!, ¡claro que sí!.

Jefe de Seguridad: ¡Le repito!. El joven ejecutivo, sale
normalmente de la oficina, toma tu
automóvil, se va a tu casa, se acuesta con
tu mujer, se fuma tus habanos,
se bebe tu licor y regresa a trabajar.


Cierra el telón rápido......






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23.11.2006 GMT

Artículo/El mate. Bebida estimulante/ Revista Sala de Espera

mate_001

Sustancia estimulante, tónica, diurética, digestiva, excitante. Es rica en vitaminas y puede ser una bebida económica, estimulante y refrescante más que cualquier jugo. Es natural. Es la yerba mate. Infusión con larga tradición dentro de la cultura rioplatense y de ciertas zonas de los países limítrofes como Brasil, Paraguay y Chile. Los indios guaraníes ya la preparaban. Así como otros pueblos pueden ser cafeteros rabiosos, estas latitudes se nutren diaria y continuamente de esta infusión prohibida en las épocas de la colonia por ser “harto pernicioso”. Veamos un poco de que se trata esta sustancia. | Laura Federici

La hoja de Kaá

Desde épocas precolombinas los indios guaraníes conocían la yerba mate y le atribuían poderes excitantes, tónicos y puede decirse que mágicos. Recogían las hojas de kaá (hierba) en la selva y la mascaban, así como también preparaban infusiones. Los guaraníes son indios originarios de la región Amazónica, que empezaron a ocupar tierras del territorio sudamericano en busca de nuevos lugares de cultivo o por presión de otros pueblos indígenas.
El mate sobrevivió a las más variadas persecuciones desde principios de la conquista. Según los invasores españoles el mate era un vicio peligroso. En 1595 el teniente gobernador de Asunción prohíbe el tránsito por los yerbatales y el cultivo. Luego con la llegada de los jesuitas al Paraguay se prohíbe el consumo de mate y la exportación de la yerba. “Es harto pernicioso, agita el corazón, priva el sueño, enerva y mueve a la cólera”. Pero su prohibición solo sirvió para hacerla aún más cotizada. Según crónicas de la época:
“No hay casa de españoles ni vivienda de los aborígenes en que no sea bebida ni pan cotidiano. Ha cundido tanto ese asqueroso zumo que ha llegado a las costas y otros muchos lugares de la América y Europa el uso y el abuso de ella y es mi sentir por instrumento de algún hechicero la inventó el demonio”
Lo cierto es que ha logrado sobrevivir a estos embates colonizadores y ser todo un símbolo dentro de la región. Actualmente el consumo de yerba mate está fuertemente arraigado en Uruguay, Paraguay, Argentina y en la localidad de Santa Catarina en el sur de Brasil.
La planta de yerba mate crece en un ambiente selvático, requiere de un ambiente húmedo, elevadas temperaturas y abundante agua, condiciones que se dan en el nordeste argentino, sur de Brasil y Paraguay. El árbol tiene similitud con el laurel y su altura por razones prácticas para su cosecha oscila entre 4 y 6 metros.
Se conoce con la denominación de yerba mate exclusivamente al producto formado por las hojas desecadas, ligeramente tostadas y desmenuzadas de Ilex Paraguayensis mezcladas o no con fragmentos de ramas secas jóvenes. Para llegar a la yerba mate, se deben pasar varias etapas de industrialización, como el secado, el molido, y el estacionamiento de la yerba en grandes galpones.

Ritual del mate

Para preparar el mate se necesitan ciertos elementos indispensables:
El recipiente de mate, el agua caliente sin dejar hervir que puede estar en la caldera o en un termo, la bombilla y la yerba mate. También se pueden tener elementos complementarios como el posamate, yerbera o termo.
Recipiente:
El origen de la denominación “mate” proviene del vocablo quechua “mati” que significa cuenco. Está hecho con el fruto de una calabaza común, cortada a la mitad. Para cebar mate se debe “curar” la calabaza dejándola con yerba usada o también puede hacerse con grapa, caña o alguna bebida alcohólica fuerte.
Hay zonas donde se usa una tacita para cebar mate o cualquier tipo de recipiente según el país donde se haga. Se puede cebar dulce o amargo. Hay personas que le agregan hojitas de distintos tipos de plantas para realzar su sabor y propiedades.
Bombilla:
Hay dos hipótesis respecto a la bombilla. Hay teorías que aseguran su origen guaraní con infusiones tomadas con tubitos de caña, mientras otras la atribuyen a los españoles o incluso a los criollos. Las originales bombillas fueron un canuto de plata rematado en su extremo inferior por una esfera hueca del mismo metal llena de perforaciones; lo mismo que un tubo de caña hueca con similares características. Actualmente el mate se toma con cualquiera de los dos tipos de bombilla (claro que podemos sustituir la plata por la alpaca u otro metal).
Agua:
Es importante también el agua con que se ceba el mate. Si está caliente se sirve el mate amargo, dulce o el mate cocido, mientras que si es fría se llama tereré, y se consume en Paraguay y es una bebida refrescante. En otras épocas se permitía a los niños tomar mate dulce o mate cocido, mientras que el mate amargo o cimarrón se reservaba para los hombres.
El agua se puede dejar sin hervir “agua cruda” para los que prefieren que no se “queme la yerba”, mientras que el agua hirviendo da la posibilidad de un mate bien caliente. Según gustos y lugares.
Termo y la matera:
En Uruguay se utiliza el termo para transportar el agua caliente y matera (recipiente generalmente de cuero donde se guardan mate y termo), mientras que en otros países como Argentina se resume al ámbito hogareño y se sirve el agua desde la “pava” o caldera.



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23.11.2006 GMT

Poesía/ Barcelona/ Chiquillo me das fuego?

gitanilla
perla gracia montes
Serrano me das candela
y no me digas que no
enamoradita hasta los huesos
de ti estoy yo........................
me despierto en la mañana
solo pensando en tu amor
mira como yo te quiero
como yo siento tu amor
que cruzaria el desierto
si me lo pidieras tu
subiria las montañas
si arriba estuvieras tu
al fondo del mar bajaria
todo todo por tu amor
si ciego tu quedaras
mis ojos te daba yo
para que con mis ojos
tu vieras cuanto te
quiero yo..............
candela es fuego
brasas pasion
GITANILLA
21/11/2006


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22.11.2006 GMT

Poesía /España/Borrachera/Carlos Danoz

BORRACHERA
calvared , 22 Nov 2006
Llevo una faja en el cuerpo
con billetes de cien euros
sortijas con diez monedas
y un bigote en pelo negro.
Una de cava al bolsillo
y en la mano un ron añejo
hoy empiezo aquí la marcha
de beber todo el invierno
porque el alcohol mata el frío
y te despeja el cerebro,
el mundo se ve más claro
y aún preguntan por qué bebo.
Pues bebo señores míos
porque me sobra el dinero
me sobra la lucidez
y ando escaso de sueño.
¿Es que no saben ustedes
que beber da mucho sueño?
¿Y que si tienes problemas
es el bálsamo certero?
Ya tengo claro el oficio,
desde hoy seré cantinero,
beber del alba al ocaso
¡qué placer, mi compañero!
Un palacio he de construirme,
de botellas todo entero,
whisky, coñac, aguardiente,
vino blanco, vino negro,
pondré puertas de una cuba
y al tejado mil pellejos.
Y a mi coche he de ponerle
un motor que sea nuevo,
un motor que queme alcohol
y sea digno de su dueño.


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22.11.2006 GMT

Dinero/"Primum Vivere Deinde Philosophari"

Nativos de los Andes
Enviado Por Lic. Ligia Ramos.
Dinero

Queridos amigos:
En el poema que dejo más abajo queda reflejada una determinada posición frente al dinero, tal vez bastante radical, pero realmente posible. No hay duda de que la alocución latina “Primum vivere, deinde philosophari” (primero es vivir, después filosofar), sigue estando vigente. Pero una vez satisfechas las primeras necesidades, y aun las segundas, ¿en qué invertiremos el tiempo que nos queda? Porque alguno quedará, supongo…

Pues claro, unos lo invierten en una cosa, otros en otra, según sus posibilidades y sus gustos. Lo que pasa es que cada día hay más gente que lo invierte justamente en seguir ganando dinero. He ahí el problema. Tanto es así que, en la actualidad, el hecho de ganar dinero se ha convertido en un fin. Un fin sin principios, para más gloria. No falta quien lo reconoce abiertamente:

-¿Usted a qué se dedica?
-A ganar dinero.
-¿Y ya está?
-Pues claro, hay algo más importante en el mundo, más productivo?
-Bueno, depende de lo que se haga luego con él
-¿Con el dinero? ¿Y qué quiere usted que se haga? Invertirlo, moverlo, multiplicarlo, comprar la Biblia bendita para ganale una pasta ¿Qué otra cosa, si no?
-No sé, se podría gastar un poco, por ejemplo, y a lo mejor hasta contribuir a alguna obra social… ¿No le parece?
-¿Contribuír?… ¿Y qué me dice de Hacienda?
-Sí, claro, ¿Y usted, qué me dice del negro?
-Oiga, yo no soy racista, ni santo. Defraudaré cuanto pueda, que es más o menos lo que hace todo el mundo…
-Naturalmente, tampoco le hará ascos a la especulación.
-¿Y cómo hacérselos, amigo, si ésa es la puerta más ancha de los negocios…
-Y pasará por encima de lo que sea, sobornando a quien haya que sobornar y corrompiendo a quien haya que corromper…
-¿Se refiere a los políticos? Ésos ya han perdido la virginidad, hombre… ¿No lee usted las noticias?

Se diría que no tiene sentido, ¿verdad? Y no lo tiene, lo que tiene es una especie de gusanillo que parece ser que engancha. Y mucho. Primero es tentador, luego necesario, después imprescindible… Finalmente es una forma de vida. Sólo hay que mirar hacia Marbella…

Por lo que a mí se refiere, declaro que la mejor manera de vivir es invertirse en actividades de las que solemos decir precisamente que son perder el tiempo.

DINERO.

Dinero.
No quiero andar por la vida
contando siempre el dinero.

No lo contaba mi padre,
no lo contaba mi abuelo.

Y yo tampoco lo cuento.

La mía es una cartera
repleta toda de versos.
Los de las noches, con lunas;
los de los días, con vientos.

Para el dinero no hay sitio
y, sobre todo, no hay tiempo.

El tiempo lo necesito
para perderlo.

Para perderme en los sueños.

Yo quiero andar por la vida
sin lastre, cuenta ni peso.

Mariano Estrada
Del libro “Tierra Conmovida”


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22.11.2006 GMT

Cuentos Para Narrar/

Cuentos—para narrar.....

Satán

Una de las lamentables equivocaciones del Creador, de la que se arrepiente vistiéndose con harapos y cenizas. Habiendo sido creado como Arcángel, Satán se volvió objetable desde múltiples puntos de vista y fue finalmente expulsado del cielo. A medio camino en su calda se detuvo, puso su cabeza en funcionamiento por un momento y finalmente regresó. “Hay un favor que quiero pedir” dijo.
“Nómbralo.”

“El hombre, por lo que sé, está a punto de ser creado. Necesitará leyes.”

“Qué, ¡maldito!, tú, su declarado adversario, que soportas desde el comienzo de la eternidad el odio de su alma; ¿tú pides el derecho de hacer sus leyes?”

“Perdón, lo que pido es que se le permita que las hagan por si mismos”.
Así fue ordenado.

El Diccionario del Diablo, Ambrose Bierce.

El otro diablo

Frente a la vidriera de Cassinelli había un niño de unos seis años y una niña de siete; bien vestidos, hablaban de Dios y del pecado. Me detuve tras ellos. La niña, tal vez católica, sólo consideraba pecado mentir a Dios. El niño, quizás protestante, preguntaba empecinado qué era entonces mentir a los hombres o robar.
“También un enorme pecado -dijo la niña-, pero no el más grande; para los pecados contra los hombres tenemos la confesión. Si confieso, aparece el ángel a mis espaldas; porque si peco aparece el diablo, sólo que no se le ve”. Y la niña, cansada de tanta seriedad, se volvió y dijo en broma: “¿Ves? No hay nadie detrás de mi”. El niño se volvió a su vez y me vio. “¿Ves? -dijo sin importarle que yo lo oyera-, detrás de mí está el diablo”. “Ya lo veo -dijo la niña-, pero no me refiero a ése”.

La Muralla China , Franz Kafka .

El precursor de Cervantes


Vivía en El Toboso una moza llamada Aldonza Lorenzo, hija de Lorenzo Corchelo, sastre, y de su mujer Francisca Nogales. Como hubiese leído numerosísimas novelas de estas de caballería, acabó perdiendo la razón. Se hacía llamar doña Dulcinea del Toboso, mandaba que en su presencia las gentes se arrodillasen, la tratasen de Su Grandeza y le besasen la mano. Se creía joven y hermosa, aunque tenía no menos de treinta años y las señales de la viruela en la cara. También inventó un galán, al que dio el nombre de don Quijote de la Mancha. Decía que don Quijote había partido hacia lejanos reinos en busca de aventuras, lances y peligros, al modo de Amadís de Gaula y Tirante el Blanco. Se pasaba todo el día asomada a la ventana de su casa, esperando la vuelta de su enamorado. Un hidalgüelo de los alrededores, que la amaba, pensó hacerse pasar por don Quijote. Vistió una vieja armadura, montó en un rocín y salió a los caminos a repetir las hazañas del imaginario caballero. Cuando, seguro del éxito de su ardid, volvió al Toboso, Aldonza Lorenzo había muerto de tercianas (1).

(1) Fiebres cuyos accesos se manifiestan cada tres días

Marco Denevi.

Hombre y niño.

Llevaba años trabajando en una oficina pública, entre papeles y
papeles. Tantos que, al mirarlo de frente, uno se preguntaba: ¿Aquello era
la cara de un hombre?
Un día, un niño se le acercó y le dijo:
- ¿Has visto que tienes la cara de papel?
El hombre lo miró con ojos de honda tristeza y, lentamente, alzó su
mano hasta su rostro. Todos oyeron crujir su cara cuando, desde su nariz,
la arrugó como una pequeña pelota y la arrojó rodando hasta una papelera.
El niño tomó un lápiz, le dibujó unos ojos, una nariz y una
boca con una enorme sonrisa agradecida.
Como ya era la hora de salida, ambos se separaron. Y, cada uno
por su lado se fue silbando una canción bonita.
En tanto, por enésima vez, en el cine de aquel barrio se
proyectaba “Tiempos Modernos” de Charles Chaplin.

Fablillas, .
Armando Quintero Laplume.
Regalos
(“Agasallos”)

A Lobo Pequeño le gusta intercambiar sus juguetes. Loba Pequeña regala
cosas suyas e inventa historias.
- ¿Dónde está la caja de las piedras que recogimos del río?
- Se la regalé a Osa Gris.
- ¿Y el frasco de gotas de rocío?
- Lo tiene Ardilla Negra. Se lo cambié por su libro de pétalos.
- ¿Qué haces con ese caballito de corazón de mazorca, con plumas de paloma
y la punta de un lápiz en la frente.
Loba Pequeña miró sorprendida:
- No es un caballito, es el Unicornio Azul. Con su cuerno de oro va en
busca de paz para el bosque.

Un lugar en el bosque,
Armando Quintero Laplume.

Boca de Lobo (“Boca de lobo”)

Lobo Grande se había dormido.
En pleno sueño, abrió la boca. Y quedó así un rato.
Lobo Chiquitito se le acercó, como echando cuentas.
- ¿Qué haces ahí? – le preguntó Loba Pequeña.
- Miraba. Para estar seguro de que la noche no es tan oscura como la boca
de un lobo.

Un lugar en el bosque,
Armando Quintero Laplume.

Por un amigo (“Por un amigo”)

- ¿Qué haces con esa pinta? – preguntó Lobo Abuelo a Lobo Pequeño.
Estaba blanco de punta a rabo, y con el pelo rizado.
Y al cuello, con un lazo verde, llevaba un cencerro.
- Esta tarde quiero jugar en el prado con mi mejor amigo. Pero su padre ni
deja que me aproxime al rebaño. Dice que los lobos no pueden jugar con los
corderos.

Un lugar en el bosque, Armando Quintero Laplume.


Si encuentro la palabra Cuento - no abandonada, pero sola por ahí - me pregunto:

¿ Cuento ? : ¿Yo cuento?

¿ Cuento ? : ¿Yo enumero?

¿ Cuento ? : ¿Yo calculo?

¿ Cuento ? : ¿Yo narro un suceso?

¿ Cuento ? : Yo enumero sucesos.

¿ Cuento ? : Yo calculo mis palabras para narrar un suceso.

¿ Cuento ? : Yo cuento un cuento.

El cuento: palabras que enumeran sucesos.

Yo cuento: las palabras que nos dicen de las cosas que le pasaron a alguien, en un lugar y en un tiempo.

Las palabras prohíben, censuran, corrigen, enseñan y divierten.

Un hombre con las palabras se enreda, se aísla de los otros hombres, vacila, duda, retrocede, quizás no llegue a ninguna parte y las abandona.

Un hombre con las palabras se comunica, se apoya con los otros hombres, afirma, experimenta, avanza, quizás llegue a muchas partes y las alimenta.

Un hombre con las palabras hace poemas y cuentos .

Un hombre con los cuentos detiene, separa, divide, engaña, prohíbe, ataca, destruye y cuenta contra el hombre.

Un hombre con los cuentos mata o deja morir.

Un hombre con los cuentos avanza, une, multiplica, es veraz, admite, comparte, construye y cuenta con y para el hombre.

Un hombre con los cuentos vive y deja vivir.

Un hombre con un cuento narra para imaginar: crea la maravilla de nuevos mundos reales, sin evadir las realidades.

Traza una campana que resuena en todos, con todos, para todos.

Abre las puertas y las ventanas que liberan los pájaros enjaulados en nuestros cuerpos.

Le pone tortugas a nuestros pasos para que los guepardos, que agitan nuestras faenas diarias, también descansen.

Une sus manos con los otros hombres, para defendernos y renovar nuestros corazones abiertos.

Un hombre con un cuento narra para encontrar más cuentos .

Porque después de todo -así lo reciba como la pluma de un ángel o, simplemente, lo intente hacer por sí: para sorprender o sorprenderse, para confiar en los otros, para compartir con los demás o para amar y ser amado- ¡cada hombre creará, siempre, su cuento o su poema! ¿O no?

Tomado de Aquiles Nazca, Vida privada de las muñecas de trapo:

“En la lustrosa rueda de hierro que los pies hacían girar imprimiéndole al ancho pedal un acompasado movimiento de mecedora, ponía también la tía a rodarla rueda mágica de un tiempo que se adormecía en el fondo de su memoria. Y eran entonces los cuentos de su lejana juventud o de su niñez que volvía, con su deslumbradora población de criaturas y sucesos fabulosos. Inclinada ante su máquina de coser como un anchuroso libro de evocaciones, parecía seguir en la cascada de tela que la aguja iba punteando, los renglones de una invisible lectura, cuyas ilustraciones visualizábamos nosotros en la policromía de los retazos que embellecían el suelo. Al calor de su iluminada fantasía y de su palabra cariciosa, surgían cuentos cuyos personajes eran aguzadas tijeras que en la alta noche se salían sigilosamente del costurero o de las gavetas, para irse volando como agresivas garzas, a picotear en el cielo el granero de las estrellas. Viajábamos en su carretel de hilo al mítico país donde imponía su reinado de terror el Minotauro, en una recompuesta historia donde la bondadosa Ariadna aparecía como la primera costurera que hubo en el mundo, y tenía en la puerta de su palacio en Creta un letrero que decía se corta y se cose. Y como amaba dulcemente las cosas de su oficio, para lo que volvía la tía sobre la hazaña de Teseo, era para mostrarnos cómo una simple hebra de hilo de coser puede servir para salvar a todo un pueblo. A prendíamos junto a ella a amar lo bello del mundo en la insignificancia de unos parches de tela pintada, y nos aleccionaba en la secreta significación de los retazos.”

Tomado de Armando Quintero Laplume, Una vida en cuentos:

“Con los abuelos descubrí nuevos mundos de cuentos. Mi hermana y yo, que habíamos perdido a nuestros abuelos de sangre, “adoptamos” a una pareja de ancianos - Lucrecio y Felipa Veloz, hermanos y solterones – frente a cuya casa pasamos a vivir. Fueron los abuelos que conocimos, que reconocimos.

Ella cultivaba un jardín, el más grande de la ciudad, a donde concurría a comprar las damas y señoritas del pueblo para engalanar bautizos, cumpleaños y casamientos. También los caballeros, en menor escala, y avergonzados de ser vistos en esos menesteres, pero dispuestos a galantear con sus novias. Él, que había sido un barbero de prestigio y estaba retirado ya, jubilado, cuidaba la huerta que los alimentaba, y colaboraba en la atención del jardín.

Tenían una casa toda llena de historias sobre las constelaciones, la luna, los ríos, el viento... Con ellos aprendí a amar la música de los álamos, los sonidos del agua, el valor de los silencios... A leer a Homero, a Cervantes, a Goethe, a Shakespeare, a Tolstoi, a Quevedo…A amar “La Biblia” y a emocionarme con los “himnos de los dioses”, los “Cantares Mexicanos” y el “Popol Vuh”... Incluso, y casi lo olvidaba, a proteger a “los amigos de la huerta y el jardín”: los sapos y las lagartijas, que proliferaban por doquier.

Y, en la escuela, las lecturas del aula y el recreo. Cuentos, fragmentos de novelas y poesías de “El Tesoro de la Juventud”, “Corazón”, “Pinocho”, “Alicia” -la del País de las Maravillas y la de detrás del espejo – “Gulliver”, Julio Verne, Emilio Salgari, Sir Walter Scott, Antonio Machado, León Felipe, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Miguel Hernández, Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Alfonsina Storni, Delmira Agustín, Rubén Darío, José Martí... La memorización, el recitado, el escenario escolar, y el aplauso.

Unido a lo anterior, a nuestra casa, y a sus alrededores, concurrían alumnos y pintores de la escuela del Museo Departamental, familiares cercanos - entre otros su director, Don Aramís Mancebo Rojas, que había estado casado en primeras nupcias con una prima de mi madre - y amigos que, para que no les molestáramos en su trabajo, nos entregaban cartones, telas, pinturas y pinceles. Nos daban otra mano para que abriéramos las puertas de los sueños. Y sus ventanas, también

Un hombrecito como uno

Desde la tarde de un día cualquiera, en una ciudad que uno no sabe cómo se llamaba, vivía un hombre en un sanatorio.

Era un hombrecito como tú o como yo. Era un hombrecito como uno, a veces feliz, a veces no tanto.

La casa era grande. Él recorría sus pasillos. Conversaba con otros pacientes, incluso con los enfermeros y vigilantes.

Jugaba en sus patios, en sus corredores o en sus espacios abiertos. Descansaba en sus jardines. Y se aburría de todo. Y a veces de nada.

Un día llegó un médico joven y les propuso un test de personalidad, con muchas preguntas.

El hombrecito leía y respondía. Leía y respondía. Hasta llegar a una que decía: “¿Qué es lo que más te gusta de la gente?”.

El hombrecito sintió que aquella pregunta servía para algo. Y como servir para algo puede ser importante, pensó:

- “La gente es un grupo de hombres. El hombre está hecho para los sueños. Lo que más me gusta de un hombre son sus sueños... Lo que más me gusta de la gente son sus sueños”.

Eso fue lo que respondió

Comenzó a sentir una gran alegría.

- La gente puede mirarte a través de sus sueños- se dijo

Y, cuando estaba sumido en estos pensamientos, sintió que algo lo empujaba a salirse de allí.

Esperó a que empezara la noche para ser feliz. Desde el atardecer estaba contento.

En un descuido de los guardias logró escapar del lugar donde estaba recluido.

Caminó por calles y avenidas a la espera de que la gente se durmiera. Que cada uno comenzara a soñar.

Apenas uno lo hacía, le tomaba su sueño. Lo doblaba con mucho cuidado y lo colocaba en un sobre.

De ese modo juntó varios sueños. Otros se fueron volando. O se escondieron lejos de su vista. No sabemos si por temor o, simplemente, por jugar con él.

Así pasaron días, semanas, un mes. El hombrecito regresaba al amanecer y por la noche se escapaba recorriendo la ciudad para recoger sueños.

Una noche uno de los sobres quedó mal cerrado. Y por él se asomó un sueño. Se veía triste.

Abrió los otros sobres y vio que todos los sueños estaban tristes. Muy tristes.

El hombrecito regresó al sanatorio y le dijo a uno de los pacientes, un ingeniero:

- Estos sueños están tristes. Inventa algo para que estén alegres.

El otro hizo unos aparatos muy extraños. Extrañísimos. Con poleas, manivelas, espejos y alas.

Los colocó, uno a uno entre los sueños.

Los sueños se montaron en ellos y comenzaron a volar.

El hombrecito llevó todos los sueños que había guardado.

Los sueños volaron por toda la habitación. Y por las habitaciones vecinas. Pero, aún, seguían estando tristes.

El hombrecito se sintió tan mal que se escapó.

Comenzó a caminar por la ciudad.

Caminó. Caminó. Y caminando se encontró con los otros sueños, los que se habían liberado o escondido. Y vio que volaban muy felices.

- “Cuando un sueño es de uno está solo, es un sueño triste”- pensó-. “Cuando está con otros, feliz”.

El hombrecito regresó.

- Ya sé lo que necesitan los sueños para ser felices- le dijo al ingeniero.

Y se puso a doblar sueños.

El otro le ayudaba. Hacían paqueticos de regalos y los metían en sobres.

Luego se llegaron a la oficina de correos y enviaron los sobres a diversos nombres, a distintas direcciones.

A cada sobre, junto al sueño envuelto en regalo, les colocaron un cartelito que decía : “ Libérame ”.

Así lograron que cada sueño compartiera sus sueños con los otros sueños.

Y los trocitos de sueños que lograban asomarse por los sobres tenían forma de sonrisa.

Sabían que no serían sueños tristes, que no estarían solos: juntos serían tanto como el sueño de todos.

La niña y el poeta.

Yo conocí una niña que tenía los ojos color del tiempo.

Vivía en una ciudad donde todas sus casas y sus edificios eran iguales.

Todas las casas tenían los techos rojos, las puertas y las ventanas pintadas de verde, las paredes blancas. Los edificios tenían sus muros grises, con sus ventanas y puertas grises y siempre cerradas, casi como para que nadie pueda saludar ni hablar a nadie. Como para que nadie supiera del otro.

Las mesas, las sillas, los platos, los diversos objetos, eran muy parecidos unos a otros. Los animales tan similares que, a la hora de querer saludar, acariciar o sólo jugar con el gato o el perro que era mi mascota, me pasaba mucho tiempo para diferenciarlo de los otros perros o de los otros gatos.

Las personas se parecían como en las monedas se parecen las cabezas de los héroes, o esos números rodeados de laureles que también encontramos allí.

Era una ciudad donde no pasaba nada. Todo se repetía, se repetía, se repetía. Se le conocía por ello y así se le llamaba: La Ciudad Donde No Pasaba Nada.

Cierta vez, la niña quiso asomarse al mundo. Quiso ver si fuera de su ciudad podía encontrar – aunque más no fuera – una flor que tuviera pétalos con formas, colores, y aromas diferentes. Y se fue de allí. Caminó. Caminó mucho tiempo, hasta que llegó a la casa de un señor que, casualmente, era un poeta.

El poeta estaba durmiendo pero, como buen poeta y distraído que era, ni siquiera le había puesto trancas a las puertas.

La niña empujó la puerta y entró a la casa del poeta.

Observó que la sala, como casa de poeta, estaba desordenada. Sobre la mesa de trabajo descubrió unos cuantos libros. Otros en las sillas, en el suelo, entre los más diversos objetos. Algunos pocos, dispersos en los estantes de la biblioteca.

Descubrió, además, que cada libro era diferente. Cada uno tenía portadas, ilustraciones, papeles con texturas distintas. Las letras, incluso, tenían tamaños, formas, colores diversos.

Los fue tomando amorosamente entre sus manos, uno a uno. Y los fue mirando, hojeando, leyendo... hasta que se quedó dormida.

A la mañana siguiente, cuando el poeta se despertó, encontró a la niña durmiendo en su escritorio, arropada en libros.

Le dio tanta vergüenza el desorden de aquella habitación que quiso arreglarla, sin hacer ruido, para que la niña no se despertara.

Y comenzó a colocar cada libro en las estanterías. Uno, dos, tres... En el mayor silencio. Cuidando hasta el sonido de su propia respiración.

Pero, de pronto, vio que la niña lo miraba con sus ojos color del tiempo.

No le hablaba. Se estaba poniendo débil, suave, delgada, blanca, como una hoja de papel. La niña era, ahora, una hoja de papel.

El poeta quiso escribir otro de sus cuentos sobre ella. Escribió, escribió, escribió, hasta que sintió que la niña se iba convirtiendo otra vez en una niña.

Con una sonrisa bien abierta en su rostro y una alegría muy grande en su corazón, la niña se despidió del poeta. Lo hizo con un beso y un abrazo que sonaba como el suave susurro de un roce de papeles. Con la sonoridad de un libro cuando se le hojea.

Y se regresó a La Ciudad Donde No Pasaba Nada para contarles a todos lo que le había sucedido en la casa del poeta.

A llegar, justo a la entrada de la ciudad, notó que en su brazo se comenzaba a leer, con la misma letra del poeta “Yo conocí una niña que tenía los ojos color del tiempo...”

Ella quiso leer todo lo que el poeta había escrito sobre ella. Y leyó, leyó, leyó hasta convertirse en este cuento que acabo de narrarles ahora.

Una bicicleta azul con alas

Niña Soliluna - que aún no tenía ese nombre, porque todavía no había nacido - apenas si podía dormir. Se sentía muy sola y triste porque en el vientre de su madre no encontraba una bicicleta azul con alas.

Desde que la había visto en sueños, no pensaba en otra cosa.

Para colmo, se había montado en ella y había dado unas vueltecitas por la Plaza Principal de ciudad en la que iba a nacer, bordeando sus aceras, y aromando a todos con las flores de su alegría.

Usando el cordón umbilical como un periscopio - al igual que lo había hecho otras veces - miraba hacia ese mundo de afuera ansiando encontrarla.

- ¡Ah, si la encontrase, aunque sólo fuera en sueños! - se dijo para sí, mientras le daba unas cuantas pataditas al vientre materno.

Envuelta en estos pensamientos, Niña Soliluna se durmió.

En su sueño - ¡oh, maravilla! - volaba hacia el este. Con su sol hacia el nuevo amanecer de un mundo grande, con un bosque lleno de árboles y animales.

El Pájaro de Siete Colores, pasó a su lado y le cantó:

- Si saludas a la vida, puedes encontrarla. Sonríele.

- ¿A quién?

- A la bicicleta azul con la cual sueñas. Y salúdala de mi parte, hazme el favor. Y, ¡muchas gracias, por ello!

- ¿Dónde se encuentra? – preguntó Niña Soliluna.

Pero El Pájaro de Siete Colores se desapareció del sueño, antes de lograr que ella oyera lo que pareció contestarle.

Volvió a dormirse y a envolverse en sueños y - en el nuevo sueño de su sueño - a soñar. Sintió todo el ardor del verano y se vio sumergida en el sur, en un tiempo de inocencia, de aprendizaje y crecimiento.

- Quizás, al dejarte envolver por el calor y el aroma de los frutos que nacen y por los temblores de los primeros pasos, tal vez la halles - le comentaron, a un mismo balido, La Oveja Verde y su hermanita negra.

Y la ayudaban a buscarla entre la dorada maleza crecida y los frutos madurándose. Pero ambas se fueron del sueño, aún antes de encontrarla.

- ¿Has buscado en ese lugar que se halla antes de la caída del sol? - Oyó cómo le preguntaba, con una voz tierna y ronca, El Amadillo de los Suspiros que, sin dejarse ver, por lo tímido que era, desapareció del sueño.

Niña Soliluna se dirigió hacia el oeste y lo recorrió totalmente. Pero, de la bicicleta azul con alas, nadie supo darle ni la más pequeña señal. Tampoco de su pasada.

Sintió el tierno roce de un hocico, en una de sus piernas: era El Puercoespín de las Caricias que le preguntó:

- ¿Ya lo averiguaste con El Invierno? Será frío, pero es muy sabio - y le agregó de inmediato - Como su larga y vieja cabellera blanca lo demuestra, conoce muchas cosas.

Niña Soliluna volvió a volar - en su sueño - hacia el norte, sin tener la suerte de encontrar a su deseada bicicleta azul con alas.

- No te desanimes - escuchó como le decía El Invierno, con una sonrisa blanca - Sigue buscado. Aún te faltan algunas direcciones. No desesperes: algo o alguien te indicará el lugar en donde hallarla.

Empeñosa, buscó cielo arriba. Se encontró nubes con formas y colores diversos, estrellas, asteroides, planetas y satélites. Trepó todos los delicados escalones de La Escala de la Armonía y exploró en las constelaciones del universo de sus sueños.

Pero, no. No estaba.

Buscó tierra abajo, cavando y socavando los más profundos espacios de las cavernas de su sueño y sumergiéndose en las más profundas aguas de sus mares. Se encontró unas culebras flautas, gusanos de siete luces, lombrices arpas y lagartijas arco iris. Halló peces trompeteros, hipocampos trovadores y medusas de la alegría.

Ni modo, ¡ninguna bicicleta azul con alas!

Más triste y sola que al inicio de sus sueños, ya estaba a punto de despertarse cuando oyó una voz que, con honda y profunda ternura, le mugió:

- ¿Has buscado hacia adentro? - era La Vaca Azul de los Cuentos - Es el último lugar donde se nos ocurre buscar: en el corazón. A cada ser se le olvida aquello que Los Abuelos de las Palabras que se Dicen nos enseñaron: ahí, en el corazón, habitan todas esas cosas que más deseamos. Hasta que las hacemos realidad. Mientras aún no existan - si miramos, olfateamos o escuchamos con mucha atención - veremos sus formas y colores, sentiremos sus aromas y, también, oiremos las notas de sus cantos.

En efecto, allí encontró a su ansiada bicicleta azul con alas.

De tanta alegría, Niña Soliluna no sólo despertó de sus sueños sino que, nació.

Apenas asomó su cabeza al mundo, su madre le comentó a su padre:

- Mira, nuestra primera hija. Es notorio que ella ha nacido con tantas ganas de hacerlo que, estoy segura, vino a la vida montada en una bicicleta azul con alas.

Operación Navidad

Tanto escuchó Nicolás de la Navidad que se venía que comenzó a detallar los preparativos de las fiestas.

Observó cómo se adornaban e iluminaban cada vez más las calles, los comercios, los apartamentos, los edificios todos. Cómo hasta las personas parecían caminar, hablar y sonreír diferente.

Decidió, con sus amigos del edificio, esperar a su padre cuando regresara de su trabajo. Lo abordaron a la entrada, como un mes antes de la nochebuena.

- Queremos que esta Navidad no sea la de todos los años - le dijeron, sin más.

- ¿Qué sugieren?- les respondió el padre - No podemos gastar casi nada extra. Y los padres de ellos, creo, que tampoco. No deja de ser importante. El Niño Dios nació pobre y sería un homenaje recordarlo con las cosas más sencillas. Alguna buena nueva se nos ocurrirá entre todos.

Hablaron, discutieron. Anotaron y borraron muchas ideas. Así fueron concretándolas. Hasta elegir una.

Algunos pusieron en común parte de la mesada o la quincena; otros ahorraron del dinero de sus chucherías e idas al cine o al teatro; o se propusieron para lavar los carros de los vecinos y hasta cuidarles o pasearles sus mascotas. Nicolás, por ser el de la idea, decidió hacer todas.

Con lo obtenido compraron unas resmas de papel tamaño carta, unos pliegos de papel para regalos, adornados con dibujos de ramos de flores, y varias cartulinas de colores. Consiguieron pequeñas bolsas de plástico y algunos carretes de hilo blanco. Recogieron del parque varias piedrecitas del tamaño aproximado a una canica pequeña. Eran todos los materiales necesarios.

Con el papel de cartas y las hojas de papel para regalos hicieron cientos de hombrecitos y mujercitas de papel. Con las cartulinas, otros tantos avioncitos. Y, con las bolsas de plástico, el hilo y las canicas construyeron múltiples paracaídas.

Sobre cada avioncito, cada hombrecito y cada mujercita escribieron un breve mensaje de ternura, de humor o de amistad. Inventado por cada uno de ellos o conseguidos en libros de cuentos o poemas.

Fueron días y días de preparación silenciosa. El entusiasmo era tal que no se divirtieron en otra cosa. Cuidaron todos los detalles, incluida la seguridad de no informar a nadie, que no participara del grupo, de lo que tenían planificado. Era su más amoroso secreto.

Desde la mitad de la mañana del 24 de diciembre, el padre, nunca sabremos con cuál pretexto, solicitó la llave en la conserjería. Todos, por tandas y con el mayor cuidado, subieron a la azotea. La abuela de Nicolás les había preparado varias jarras de jugo natural, y se las alcanzó hasta allí. Su madre les llevó una bandeja de emparedados.

Acomodaron sus aviones. En algunos les pegaron hombrecitos y mujercitas como pilotos. Amarraron cuidadosamente el resto de los hombrecitos y mujercitas a los paracaídas. Y aguardaron con la mejor de las paciencias.

A las doce en punto- bajo un sol radiante- descargaron hacia las áreas comunes sus mensajes de felicidad. Sin olvidar ninguno.

Hubo varios revuelos de pájaros, de mariposas, de murmullos. Sonidos de aplausos y de risas.

Luego un silencio agujereado por los píos de los pequeños pájaros que habitan el parque de juegos. Y el ruido distante de los carros que atraviesan la avenida.

Todo pareció terminar ahí.

A mitad de la tarde, recibieron una citación para una reunión urgente con la Junta de Condominio. Adultos y niños.

Cuando llegaron, algo avergonzados, supusieron un regaño general. Aún sin comentarlo, todos lo asumirían. No faltaba ninguno de los participantes de la Operación Navidad. Y estaban todos los vecinos.

Al comenzar, el presidente de la Junta reseñó la lluvia de los aviones y paracaidistas, la sorpresa generada, los revuelos ocasionados, la lectura de los mensajes y- ¡oh, maravilla!- por haber logrado que todos nos dispusiéramos a pasar una Navidad diferente, solicitó el mayor de los aplausos.

Y, así fue como Nicolás, y todos sus amigos, comenzaron una Navidad diferente a la de todos los años.

Armando Quintero Laplume

Nació en Treinta y Tres del Olimar, Uruguay, en 1944, radicado y naturalizado venezolano, vive en Caracas, Venezuela, desde 1978. Se graduó como Profesor en Literatura en Uruguay. Tiene estudios - entre otros - en el postgrado de Literatura Venezolana en la U.C.V. y especializaciones en Narración Oral y Teatro en el Celcit y otras instituciones. Es el Director Fundador de Los Cuentos de la Vaca Azul y de Narracuentos UCAB, agrupaciones dedicadas al maravilloso arte de narrar cuentos. Docente en la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas desde 1989, dicta la Cátedra TALLER DE NARRACIÓN ORAL Y ARTES ESCÉNICAS. Es Narrador Oral (Cuentacuentos), escritor e ilustrador. Ha obtenido numerosos reconocimientos nacionales e internacionales por sus aportes a la educación con la Narración Oral. Entre otros, los Premio Chamán (1991) y Caracol a la Oralidad (2004). Ha participado en numerosos Festivales de Teatro y Narración Oral en varios países de Latinoamérica (Argentina, Colombia, Cuba, España, México, Uruguay y Venezuela) Así mismo, ha dictado talleres, ponencias y seminarios en esos mismos eventos, o en diversas instituciones culturales y universitarias como docente invitado. Como ilustrador, ha expuesto en muestras individuales y colectivas, ha realizado portadas de libros para varias editoriales y colaborado en revistas y periódicos de nuestro país (Diario de Caracas, Últimas Noticias, El Nacional) Ha publicado "Los Cuentos de la Vaca Azul" (E. V. A.



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20.11.2006 GMT

Personaje/ El caiman de sanare/ Cuentas cuentos.

El Caimán de Sanare

José Humberto Castillo "El Caimán de Sanare" (nació un 3 de Enero de 1.937) en las Rasitas, Caserío Palo Verde, Municipio Andrés Eloy Blanco del Estado Lara. Hombre de muchos oficios, Humberto se ha desempeñado como vendedor ambulante, jornalero, trabajador de faenas agrícolas y pecuarias. Como educador itinerante ha llevado sus enseñanzas a escuelas, liceos Universidades, pueblos, caseríos y ciudades del país. Maestro excepcional del cuento oral y la educación no formal, conocedor y difusor de la cultura campesina, mitos, leyendas y medicina popular, en síntesis y filósofo popular de fecunda y rectilínea historia, uno de los tantos que existen y enaltecen el patrimonio cultural moral y espiritual de nuestro contexto local, regional y Nacional. Ha recibido innumerables condecoraciones y reconocimientos". Información tomada de retrato hablado de Sanare de Juan Ramón y Juan José

En medio de tanta fantasía verde, contagiada de frío mañanero se dice que existe en las montañas de Sanare un Caimán; pero éste no es un Caimán cualquiera, es un singular personaje que deja ver entre su risa una leyenda que transforma la cultura popular en un sinfín de cuentos que despiertan la curiosidad.

Desde muy pequeño comenzó nuestro querido José Humberto Castillo, mejor conocido como el Caimán, a contar sus cuentos, en el caserío de Palo Verde, cuando tenía 7 años de edad. En su inocencia de niño todas sus "mentiras" se convirtieron en grandes cuentos como el mismo Caimán lo expresara, en sus inicios el contaba mentiras y como todos le creían hizo de ellas la gran fantasía de hoy. Su madre Doña María Elena, aunque él la llama Harina, siempre le creyó, su padre Don Juan Goyo (llamado por él Maíz Tostao), un poco incrédulo a sus mentiras al final se convenció. Innumerables son los cuentos que prevalecen en el tiempo y cuyo mensaje siempre es el mismo: cuidar la naturaleza.

Escuchar al Caimán es una experiencia única, que da una esperanza de vida de vida, de preservar el mundo natural. Su contagiosa risa atrae las mágicas intuiciones del pensamiento; es fácil soñar, el fácil volar, sólo hay que permitir que llegue al alma esta travesía que hace el Caimán con sus cuentos porque son "verdad" y "mentira", "realidad" y "fantasía". Una de las tantas lecciones que se pueden aprender del Caimán, es que para contar cuentos lo que se necesita es tener imaginación, ser sensibles al viento y al eco, para que estos sean nuestros maestros como lo fueron para el Caimán.

Jinet baptista

"La Dientona" Cuento de El Caimán de Sanare

"Era la cuaresma y yo andaba enamorado de una muchacha. No podía uno salir porque La Dientona salía y echaba a correr a toda la gente. Se ponía bien vestida, preparada y aquellos cabellos tan largos. Era una mujer muy bonita la que salía a uno.

Eran las 12 de la noche, y yo venía de enamorar una muchacha. Ella me echó pa´afuera rápido, porque la mamá y el papá estaban muy celosos.

- Ya es hora, me decían, y yo enamorao, puro jugar baraja. Floreaba las barajas, y nos cruzábamos los decires. Bueno, me fui para mi casa y me salió La Dientona. Ella me gustó mucho, tenía el pelo largo y bien vestía. Hola, le digo yo. Ella me pregunta que de dónde venía y para enamorarla, le dije de un viaje.

Me preguntó para dónde iba y le dije para mi casa. ¡ Tan temprano !, pero si esta es la hora de nosotros.

Se me puso el pelo riscao del miedo. Al rato le pregunté si ella tenía novio y me respondió que ahora los hombres eran malucos porque no decían nada. Pero si usted es tan bella, tan tiernita. Qué le pasa a los hombres. Vámonos junticos, ¿ Quiere que le eche el brazo ? ... Sentí que estaba fría como un cadáver. Eso no me gustó nada. Hasta el sombrero se asustó y se empinó pa´arriba también.

Ella me preguntó si quería ver sus dienticos y yo inocentemente le dije que sí, todavía. Me lo enseñó y salieron unos para arriba y otros pa´bajo. ! Ay ¡, me fuí de pa´tras. ¡ Ave María Purísima ! Salí corriendo y se pegó atrás con esos dientes fieros.

Eché una carrera tan grande que hasta las cotizas las largué. Otro día nos vemos, le dije, y La Dientona echaba candela de esa boca




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20.11.2006 GMT

Cuento/taita y las Conchas /Venezuela/Yolanda Abreu

EL TAITA Y LAS CONCHAS
Publicado por yoly , 07 Nov 2006
Y pateaba las calles el viejo descalzo, apuntando con su ojo bueno el horizonte…
Tres décadas y media atrás, empezó Emiliano (conocido como “El Taita”), con el asunto de las conchas.
Un día de Enero por la noche, con la niebla espesa y un guayoyo en la mano izquierda, El Taita reunió a sus tres hijos alrededor del fogón y empezó su historia. Todos le escuchaban con atención, el preámbulo fue bueno, ya tenían dieciséis días esperando por la fulana historia.
Carlota –la menor- yacía en el piso con la cabeza apoyada en las rodillas de Jeremías, que ya empezaba a sacudirse de los calambres, mientras Ismael les hacía señas con la mano y los miraba con el seño fruncido y orbitando su ojo bueno para que estuvieran atentos.
El Taita con uno de sus lecos: “Trinidaaaaaaaaaaaaaaaá, me le pusiste azúcar al guayoooyo”. Y es que 43 años no eran suficientes para saber que a Don Emiliano le gustaba el café recién colado y sin azúcar???. Bueno, llevándole Trinidad el nuevo cafecito y El Taita soltando el cuento…
Miren muchachos, esto que les voy a contá es la puritica verdá, más verdá que’l Ave María y El Padre Nuestro junticos, ansina mismitico e’!!!
Ustedes se acuerdan del cuartico que queda por allá detrás del solar al que les tengo prohibido dentrá??? –todos asintieron con la cabeza, Carlota y Jeremías se habían sentado con las piernas cruzadas como indiecitos- Bueno, allá las tengo toiticas, vengo recogiéndolas desde hace un cerro de años, porque jallarlas como El Divino me encomendó no ha sido tarea fácil.
Y Don Emiliano se sentó y le pidió la pipa a Trinidad, se quitó el sombrero para espantar dos moscas que llevaban rato revoloteando, Ismael estaba entre asustado e incrédulo, pensaba que eso que había visto un día a escondidas no era real, los dos pequeños creían que se trataba de otra de las historias domingueras del Taita. Encendió la pipa y siguió.
Un día me jallaba yo caminando por la vereda que da hacia el río, venía pensando en las reses, no podía ser que tuviéramos al Maligno viviendo en la hacienda, me hice la cruz y recé Dos Padres Nuestros y Dos Ave Marías, con esas cosas no se juega y aonde un viejo les diga que El Maligno está metío es porque lleva rato güeliéndole los pasos. El viejo Chano había ido pa la hacienda unos días atrás, le dijo al capataz que nos reuniera a toitos, cuando tuvimos todos empezó a preguntarnos uno a uno sobre las reses, la carne y la leche. Ninguno quería soltá prenda, todos habíamos pactao que ni una sola palabra iba a salir de nuestra jeta y que si así era la maldición le caería completica, es que teníamos que guardarle lealtá al patrón –explicó-.
Carraspeó dos veces, escupió y siguió contando.
Cuando trabajaba yo en La Hacienda “El Mogote”, el patrón Tiburcio Arenas –que Dios lo tenga en su gloria- había hecho mucho real con la cría ‘e ganao, ese si era un buen patrono, no le faltaba una sonrisa y una palmada en el lomo pa sus peones, el tuvo dos hijos, Martín y Tobías, esos críos eran bien lidiosos, sobretodo el Martín, era un carajito mal portao y respondón, el otro era rebelde pero se acomodó y se fue a estudiá por allá lejos, pa Londres creo yo, bueno, de ese no se supo naita, ni cuando el funeral de Don Tiburcio se le vió por estos lares. Pero el Martín, na guará!, ese si era un carajito malo, resabiao y con la sangre como la misma hiel…
A Don Tiburcio Arenas lo atacó la peste, y lo bañaron con malva y lo rezaron cruzao y tó, le dieron a beber ojo ‘e buey y nada, naita funcionó y el pobre viejo terminó muriendo. Era un viejo duro, pero murió igualito, parecía un papel de estraza ya pa sus últimos días, pero esa no es la historia. El le dejó a Martín, que era un manganzón, la hacienda pa que se pudiera sostener, pero él ya desde muy pichón estaba enredado en cosas de bebida y de juego, así lo fue perdiendo casi todo, cuando le quedaba una res no más decidió llamar a uno que le apodaban Mandinga, que vivía a las afueras del pueblo, ese remoquete se lo ganó gracias a los negocios sucios que hacía, se decía que ese tenía un pacto con El Maligno, porque todo asunto que empezaba bien terminaba en desgracia.
Ismael, que ya tenía sopotocientos años oyendo los cuentos del Taita, escuchaba con tal asombro y concentración que empezó a asustar a los pequeños, que interrumpieron a Don Emiliano para preguntarle si lo que hablaba era verdad o era otra historia (como ellos pensaban al principio) dominguera de espantos y aparecidos. El Taita prosiguió el relato sin hacerles el menor caso e Ismael no apartaba su ojo bueno de su padre…
Lo cierto es que el Martín, se reunió con el Mandinga y un día trajieron pa la hacienda un padrote que agarró a Claribel –la única vaca que quedaba- y la montó, ahí mismitico la empreñó y Claribel parió 20 becerros y yo mismitico lo vi con estos ojos que se han de tragar los gusanos, pero en el parto se murió. Luego nosotros criamos a los becerros, pero de un principio sabíamos que la cosa no iba bien, los becerros no se les veía el sexo y crecían muy rápido con poco alimento, los pastizales de la Hacienda estaban resecos y el poquito ‘e verde que había les alcanzaba, de chiquiticos comenzaron a pastar, porque no aceptaban el tetero con el preparao ‘e las vacunas y esas cosas que les ponemos a los recién paríos, ya creíamos que todos se nos morían, pero no, pa nuestra sorpresa crecieron, rápido y desarrollaos. Luego cuando se les vió el sexo, las hembras tenían las tetas flacas manque estuvieran empreñás, los becerros nuevos si mamaban, y cuando cagaban no cagaban las bostas a las que uno acostumbra usá como abono, no tenía ni olor lo que ellos botaban. Cuando estuvo dispuesta la cría y ya teníamos ejemplares grandes y formaos, queríamos usar los productos pues, como se hace con el ganao, pero la leche era agria manque estuviera recién ordeñá, dos peones la probaron y cayeron con peste y se murieron a los tres días, atrás habíanos querido matar una vaca y cuando la abrimos estaba llena de gusanos, cosas del Maligno pues. Y fu