Revista Literaria Periódico Cultural

Febrero, 2007

26.2.2007 GMT

Artículo/ Un orgasmo equivale a dos aspirinas contra el dolor de cabeza

Un orgasmo equivale a dos aspirinas contra el dolor de cabeza

Según científicos, se liberan las endorfinas, equivalente natural a los
opiáceos
26-06-2006 JOSE Mª PATIÑO / CADENA SER (Corresponsal en París )


El sexo es bueno para la salud. Es una medicina paralela. Este es el axioma
que defienden una serie de científicos y especialistas en cardiología,
ginecología y urología franceses reunidos en una conferencia
multidisciplinar que tiene lugar en la localidad vascofrancesa de Biarritz.
Así, el pretexto de "me duele la cabeza" debería dejar de tener sentido.

Para demostrarlo se apoyan en diferentes estudios internacionales que
arrojan conclusiones esclarecedoras: hacer el amor regularmente disminuye el
riesgo de infarto, ya que la pompa cardiaca realiza una actividad similar a
cuando se practica un deporte.
Los preliminares amorosos son una prevención para el cáncer de mama: los
masajes sobre los senos liberan una hormona que juega un papel protector.
Algo similar sucede con los hombres respecto al cáncer de próstata: eyacular
cinco veces por semana –con o sin pareja- reduce en un tercio las
posibilidades de desarrollar la enfermedad.
Por último, el orgasmo equivale a dos aspirinas contra el dolor de cabeza ya
que se liberan las endorfinas que es el equivalente natural a opiáceos como
la morfina que es un potente relajante y analgésico.
De esta manera, el pretexto de "me duele la cabeza" deja de tener sentido.
El mejor remedio es hacerlo.




Graciela E. Prepelitchi
"El corazón es AMOR.
La mente es creación de la sociedad".
el dolor de cabeza

Según científicos, se liberan las endorfinas, equivalente natural a los
opiáceos
26-06-2006 JOSE Mª PATIÑO / CADENA SER (Corresponsal en París )


El sexo es bueno para la salud. Es una medicina paralela. Este es el axioma
que defienden una serie de científicos y especialistas en cardiología,
ginecología y urología franceses reunidos en una conferencia
multidisciplinar que tiene lugar en la localidad vascofrancesa de Biarritz.
Así, el pretexto de "me duele la cabeza" debería dejar de tener sentido.

Para demostrarlo se apoyan en diferentes estudios internacionales que
arrojan conclusiones esclarecedoras: hacer el amor regularmente disminuye el
riesgo de infarto, ya que la pompa cardiaca realiza una actividad similar a
cuando se practica un deporte.
Los preliminares amorosos son una prevención para el cáncer de mama: los
masajes sobre los senos liberan una hormona que juega un papel protector.
Algo similar sucede con los hombres respecto al cáncer de próstata: eyacular
cinco veces por semana –con o sin pareja- reduce en un tercio las
posibilidades de desarrollar la enfermedad.
Por último, el orgasmo equivale a dos aspirinas contra el dolor de cabeza ya
que se liberan las endorfinas que es el equivalente natural a opiáceos como
la morfina que es un potente relajante y analgésico.
De esta manera, el pretexto de "me duele la cabeza" deja de tener sentido.
El mejor remedio es hacerlo.




Graciela E. Prepelitchi
"El corazón es AMOR.
La mente es creación de la sociedad".


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26.2.2007 GMT

Narraración /Venezuela/ Perico/ Rubén Patrizi

Perico

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Después de tomarse unos tragos, sale del bar, prometiendo volver a las mujeres que lo acompañan entre risas, abrazos, y besos.
Perico era vendedor, y uno muy bueno. Su especialidad era venderles mercancía a las mujeres, en los bares y en los burdeles. Vendía por cuotas semanales, iba a los negocios del centro, y a la zona roja. Tenía muchas clientes y casi todo lo que llevaba era vendido con jugosas ganancias para él.
Con su parsimonia, su voz, sus ademanes correctos de gran vendedor y gestos convincentes, lograba vender toda su mercancía.
Vendía; perfumes finos y caros, agua de colonia, de rosas, prendas femeninas de ultima moda. Lo más selecto en el mercado en ropa interior. Vendía joyas, oro y fantasía fina. Lograba conseguir lo que le pidieran, hasta fármacos si fuese necesario, pero eso si con mucha cautela......
Así que Perico era esperado todos lo viernes y sábados. Se formaba un bazar en los negocios, entre risas y jolgorios. Él salía triunfador y con el bolsillo lleno de dinero.

Perico empezó a vivir en la calle desde los diez años, su abuela le conminaba a estudiar, le decía, que aprendiera un oficio, para que se defendiera en la vida.
Perico creció con su abuela. Sus padres fallecieron cuando él tenía cinco años. Ella lo cuidó y lo ayudó a levantarlo, mientras le duraban sus fuerzas para trabajar. Pero el tiempo inexorable, la imposibilitó. Las enfermedades modernas, la esclerosis, la osteoporosis, la tensión, la caída de la columna vertebral, sostén de su cuerpo, imposibilitaron a la pobre anciana, y ya no podía dar más de sí. Lo crió hasta donde pudo, y así,que Perico tuvo que salir a la calle para poder cuidar de los dos.

Al principio trabajaba en una panadería, hacía mandados, atendía mostrador, y aprendía a elaborar el pan. Se juntó con un grupo de vagos que vivían en la calle del barrio. No hacían nada, si no mirar pasar a las mujeres, decirle cualquier cosa, fumar y tomar cerveza, a veces iban a la cancha y pasaban el día jugando, otras, con las barajas en la mano todo el tiempo, haciéndose trampas unos a los otros y empezaban a fumarse los porros. Empezó con algunos de ellos a robar a los obreros que salían de las fábricas los viernes. Escogían a sus victimas, lo seguían hasta que lograban robarlo. Así creció Perico, pasando trabajo con su abuela, el amor de su vida, la única persona que lograba amansarlo. Perico siguió acompañado con sus amigos, robando, asaltando, desvalijando carros. Un día una redada. La policía, lograron apresarlos a todos. Solo dos lograron escapar, recibiendo cada uno un tiro. Perico recibió uno en la pierna que casi la pierde, el otro recibió un tiro en la espalda y apareció muerto el día siguiente en el callejón. Perico logró huir. Su abuela lo curó junto con unos vecinos que lo escondieron y por más de tres meses. Perico estuvo al borde de la muerte. Pero logró salvarse. Perico cambió. Se apartó de la droga, se aparto de la bebida, de las malas compañías. Se ganó un dinero en la lotería. Un día compró un número y lo pegó. No se dio cuenta si no hasta el tercer día y casi no lo cobra. Perico compró mercancía y empezó a trabajar con ella. Primero vendía en el barrio, trabajaba con artículos de primera necesidad, y vendía a plazos. Amenazaba a las personas que no le pagaban con quemarle el rancho, no le robaba a nadie, pero tampoco permitía que lo robaran......
Perico se compró un reloj de oro, un carro grandote. Se mudo de barrio, compró una casa de dos plantas en un sitio más elegante, se llevó a su anciana abuela y consiguió quien la cuidara.
Perico tenía de todo, pero le faltaba algo, Llevaba varios años trabajando, era ya cercano a los cuarenta y estaba solo. Aún permanecía soltero, no tenía hijos, era bien parecido se mantenía bien, su color de piel lo ayudaba. Era de esas personas que el tiempo le pasa por un lado sin rozarlos. Un día la vio, iba sola, con su pelo al viento, negro, largo, vaporoso. Iba con sus libros apoyados en su seno y caminaba lentamente, feliz y despreocupada de la vida. Salía del liceo. Perico se le acerca, la invita a pasear. Ella llevaba su uniforme, aceptó y se monto en su carro.

Todos los mediodías, venía un lujoso carro a las puertas del liceo. Llegaba a buscarla, la llevaba a su casa, la visitaba por las noches, salían, comían helados, iban al cine. Toda una historia de amor. Se casa Perico, hay una gran fiesta, lleva a sus amigos, beben, brindan, son felices. Montó un negocio. Lo llenó de mercancías, allí puso a trabajar a su suegra, a sus cuñados.
Perico continúa con su negocio de los viernes y sábados. Les vende mercancía a las mujeres que trabajan en los bares y en los burdeles. Un día hay una pelea en uno de ellos, estaba en el sitio menos indicado en el día y hora. Una mujer con una navaja muy grande en la mano, gesticulaba y gritaba amenazando a todos,con cortar a quien se le acercara. Estaba loca de rabia, de ira contenida en una vida miserable, llevada muy dentro de sí. Años de rencor, de odio, de dolor.
Perico la conoce, le había vendido por años, es su cliente, se le acerca, le habla suavemente, la convence; solo como perico saber hacer. Le quiere quitar el arma, ella se va dejando, se suaviza mira hacia abajo, sus lágrimas caen por su rostro, sus ojos se ocultan, su pelo enmarañado cae y cubre por instantes su cara, que tiene rictus de sufrimiento, de dolor. De repente en un arrebato de locura, sin pensar y en un segundo, lo hiere, lo ensarta.

Perico cae, se queda mirando hacia el cielo, hacia arriba, donde titilan las estrellas como va titilando su corazón, que se va apagando. Su palpitar se distancia, se extingue como su vida, que se va sin retorno.

Rubén Patrizi

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26.2.2007 GMT

Artículo/ Los Contadores de Historias de Marrakech

Los contadores de historias de Marrakech

Marruecos, Richard Hamilton/BBC
En la ciudad marroquí de Marrakech todavía quedan contadores de cuentos,
hombre que relatan esas viejas historias que van pasando de generación en
generación.
Pero ahora que la tecnología moderna ofrece nuevas formas de diversión, los
jóvenes han comenzado a ignorar a estos "libros vivientes" y por primera vez
en mil años, esta tradición está en peligro de desaparecer.
Según cuenta la leyenda, el almuecín -el encargado de llamar a los
feligreses a la hora del rezo- apostado en el minarete de la principal
mezquita de Marrakech, tenía que ser ciego.
Porque si no lo era, podía observar desde su altura el palacio del Sultán y,
por ende, a las mujeres de su harén.
Pero también podría ver a los hombres que comen fuego, a los adivinos, los
acróbatas y a los encantadores de serpientes reunidos en la plaza principal
de la ciudad, ya que toda la vida se concentra allí.
Si caminas por el centro de Jemaa al-Fna terminarás rodeado por hombres
-acompañados de sus monos- y mujeres que intentan pintarte las manos con
hena.
Y además está el sonido: la plaza es una cacofonía de tambores, flautas y
canciones interpretadas por músicos del África Sub-sahariana.
Pero si logras encontrar una esquina tranquila, puede ser que descubras uno
de los tesoros escondidos que alberga la ciudad.
"Las mil y una noches"
Tal vez no sean los artistas que más se hacen notar y ciertamente no son los
más vociferantes, pero si puedes encontrar a un contador de historias (o
halaka), prepárate para pasar un momento maravilloso.
Los contadores de historias son tan antiguos como las mismas colinas de
Marrakech o como las montañas Atlas.
Encontré a Moulay Mohammed, un hombre de barba al que le faltaban algunos
dientes sentado en la plaza y rodeado por un círculo de curiosos.
Tiene 71 años y cuenta historias desde hace 45.
Cuando era pequeño, él solía venir aquí a escuchar a los ancianos contar sus
historias y quedó tan impresionado con sus relatos, que luego se transformó
en uno de ellos.
Mohammed dice que se sabe casi todo el Viejo Testamento y "Las mil y una
noches", de principio a fin.
Palabras en el aire
"No es sólo lo que se dice sino cómo se dice", me aclara Mohammed.
Incluso, si uno no entiende una palabra de lo que está diciendo, es
imposible no quedarse fascinado al escucharlo hablar.
Uno puede sentir el drama de la historia y su suspenso. Sus palabras son
valiosas y quedan como suspendidas en el aire.
Hoy en día, más del 40% de los marroquíes no sabe leer ni escribir. De ahí
la importancia vital de la tradición oral.
Claro que el arte de contar historias es una forma de entretenimiento, pero
es mucho más que eso.
Al igual que las parábolas del Nuevo Testamento, las historias son formas de
transmitir ideas, valores y filosofías.
Pero todo esto corre el riesgo de desaparecer. Antes existían al menos unos
20 halakis en Marrakech, ahora apenas queda una media docena y todos ellos
son hombres mayores.
Después de más de un milenio, este arte está a punto de convertirse en algo
del pasado. Los marroquíes jóvenes prefieren mirar telenovelas a escuchar
estos relatos y están menos interesados aún en aprender el oficio.
Cuando le pregunté a Mohammed si estaba preocupado de que esta forma de
tradición oral pueda desaparecer, me dijo:
"Ah, sólo Dios puede saberlo. Hoy existen los hombres que cuentan historias.
Eso es lo único que sé".
Para tratar de salvar esta tradición milenaria, la Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), ha
empezado a grabar algunas de las historias y a colocarlas en la Internet.



Graciela E. Prepelitchi
"El corazón es AMOR.
La mente es creación de la sociedad".


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26.2.2007 GMT

Artículo/ El Relato más Antiguo Del Diluvio

EL RELATO MÁS ANTIGUO DEL DILUVIO
www.temakel. com

Por Jean Bottéro


Tablilla con escritura cuneiforme. Con estos signos fue escrito el Poema del
Muy sabio o Atharasis, el más antiguo relato del diluvio.

Jean Bottéro es un gran asiriólogo francés. Aquí nos guía en el estudio del
Poema del Muy Sabio (Atrahasis), el relato más antiguo del diluvio, que
luego que se refleja en el canto XI de la Epopeya sumeria del Gilgamesh y en
la narración bíblico de la gran inundación universal.



EL RELATO MÁS ANTIGUO DEL DILUVIO
Desde hace ciento cincuenta años, en los países que formaban el marco
geográfico, político y cultural de los antiguos israelitas, autores de la
Biblia, se han sacado a la luz no sólo ciudades, palacios y templos, sino
también las reliquias de grandes civilizaciones y una enorme cantidad dc
documentos escritos y descifrables. La parte del león corresponde a los
habitantes del Irak: sumerios, babilonios,asirios, que en torno al 3000
antes de nuestra era -17 siglos antes de Moisés inventaron la escritura más
antigua que se conoce: medio millón de esas tablillas de arcilla sobre las
que grababan con un cálamo sus pesados e insólitos cuneiformes. En estos
gigantescos archivos hay cientos de obras literarias, "científicas",
religiosas, descifradas y estudiadas por el reducido y casi secreto gremio
de los asiriólogos.

Para quienes gustan de hacerse preguntas, la cuestión es saber si, ante una
documentación nueva tan prodigiosa, que estos historiadores extraen sin
cesar de estos galimatías, se puede leer la Biblia "como antes", cuando se
consideraba el libro más antiguo del mundo, el único que arrojaba luz sobre
las primeras edades del hombre.

Para "demostrar el movimiento andando" y contestar a esta pregunta, no con
un aforismo sino con una demostración y como un método, he elegido el
conocido tema, tan discutido y quizá tan enigmático todavía, del diluvio.


ASSURBANIPAL
Aislado, inesperado, lleno de detalles precisos y vivos, incluido en un
libro en el que se creía que estaban los archivos históricos más viejos del
mundo, el relato bíblico del diluvio (Génesis VI-VIII), como muchos otros
del mismo fondo, se ha visto durante mucho tiempo como la narración de una
aventura completamente histórica. Todavía hoy más de uno la ve así, a juzgar
por y el revuelo que se organizó hace algunos años en torno a una expedición
"científica" que fue a buscar en la cima de una montaña Armenia los
supuestos restos de la famosa arca en la que se habían refugiado Noé y su y
zoológico.

Sin embargo, este relato ni es de primera mano, ni se puede atribuir a
ningún "testigo ocular". Era de suponer, y hoy lo sabemos. Hace más de un
siglo que los asiriólogos empezaron a proporcionarnos la prueba de ello. En
efecto, el 2 de diciembre de 1872 G. Smith, uno de los primeros que se
dedicaron a descifrar y hacer el inventario de los miles de tablillas
cuneiformes de la biblioteca de Assurbanipal encontradas en Nínive, anunció
que había descubierto una narración demasiado parecida a la de la Biblia
para que las coincidencias entre ambas se pudieran atribuir al azar. Este
relato, en unos 200 versos, el más completo que nos ha llegado de
Mesopotamia hasta el momento, formaba el Canto XI de la famosa Epopeya de
Gilgamesh, el cual, en su búsqueda de la inmortalidad, llegó hasta el fin
del mundo para preguntar al héroe del diluvio, quien le contó cómo se había
producido este cataclismo.

Desde luego, la edición de la Epopeya de Gigalmesh encontrada en la
biblioteca de Assurbanipal y fechada, como este rey, en torno a 650 antes de
nuestra era, no podía, en sí misma, ser anterior a lo que según los
historiadores sería el estrato narrativo más antiguo de la Biblia, llamado
el documento yahvista" (siglo VIII) -aunque no podemos imaginarnos a los
escritores y pensadores de la altanera, brillante y formidable Babilonia
mendigando sus temas a los israelitas.. .

Un siglo de descubrimientos en los inagotables tesoros de las tablillas
cuneiformes nos ha permitido ver las cosas con más claridad. Ahora sabemos
que si bien la Epopeya de Gilgamesh tiene tras de sí una historia literaria
muy larga, que se remonta hasta mucho antes de los tiempos bíblicos por lo
menos hasta el año 2000, al principio el relato del diluvio no formaba parte
de ella, pues se incluyó más tarde, tomándolo de otra obra literaria en la
que ocupaba su lugar orgánico, el Poema del Muy Sabio (Atrahasis).

Durante mucho tiempo sólo se conocían fragmentos sueltos del Poema del Muy
Sabio, pero desde hace ya varios años, gracias a una serie de hallazgos
afortunados, disponemos de las dos terceras partes, unos 800 versos, más de
lo que hace falta para entender su sentido y su alcance. Nuestros
manuscritos más antiguos datan aproximadamente de 1700 antes de nuestra era,
y el poema se debió de componer poco antes, en Babilonia. No sólo contiene
el relato más antiguo del diluvio", que nos permite hacemos una idea mejor
de este fenómeno tal como lo "vieron" y pensaron los que incluyeron en sus
escritos, sino que es una composición admirable, tanto por su estilo como
por su pensamiento, una de esas obras literarias arcaicas que, por su tenor,
su amplitud de miras y su inspiración, merecen ser conocidas.

Empieza en la época en que el hombre aún no existía. Sólo los dioses
ocupaban el universo repartidos según la división fundamental de la economía
de la época y el lugar, entre productores y consumidores: para mantener a la
"aristocracia" de los anunnaki, una "clase" inferior, los igigi, trabajaba
la tierra: "¡Su tarea en considerable, / pesada su pena y sin fin su
tormento!", ya que además, según parece, no eran lo bastante numerosos.
Agorados, acaban iniciando lo que hoy llamaríamos el primer movimiento de
huelga. "Arrojando al fuego sus aperos, / quemando sus azadas, / incendiando
sus cuévanos" e incluso poniéndose en camino, en plena noche, para "cercar
el palacio" de su empleador y soberano, Enlil, con la intención de
destronarle. Entre los anunnaki cunde la preocupación: ¿cómo van a subsistir
si ya nadie quiere producir los alimentos? Se retine una asamblea plenaria y
Enlil trata de reducir a los rebeldes. Pero éstos declaran que están
decididos a resistir hasta el final. Su trabajo es demasiado duro, y están
dispuestos a todo con tal de no reanudarlo. Derrotado, Enlil piensa en
abdicar, un desorden aún más temible, que podría sumir en la anarquía y la
descomposició n a la sociedad divina.

Entonces interviene Ea, uno de los dioses principales que no presenta como
Enlil, la autoridad y la fuerza, sino en calidad de consejero y "visir" de
Enlil, la lucidez, la inteligencia, la astucia, la capacidad de adaptación e
invención y el dominio de las técnicas. Para sustituit a los recalcitrantes
igigi, Ea propone crear un sucedáneo, calculado para soportar el trabajo
impuesto por Enlil / y asumir la carga de los dioses": será el hombre.

No es una idea improvisada. Ea tiene un plan ingenioso y detallado, y lo
expone. El hombre se hará de barro -material que se encuentra en todo el
país-, de esa tierra a la que tendrá que volver cuando muera. Pero para
conservar algo de aquellos a quienes tendrá que sustituir y servir, su
arcilla se humedecerá con sangre de un dios de rango inferior inmolado para
la ocasión. La asamblea aprueba un proyecto tan ventajoso y sabio, y confía
su ejecución, bajo la dirección de Ea, a "la comadrona de los dioses:
Mammi-La Experta". Esta confecciona el prototipo, y luego, con la ayuda de
catorce diosas-madres, prepara otros tantos ejemplares, siete machos y siete
hembras, los primeros "padres" de la humanidad.

LAS TRES PLAGAS
Mammi-La Experta realiza su tarea a la perfección, y todo prospera tanto que
"las poblaciones se multiplican extraordinariamente " y "su rumor se vuelve
parecido al mugido de los bueyes", lo cual molesta a los dioses, que llevan
una vida apacible y despreocupada y les "quita el sueño". Para acabar con el
escándalo, Enlil, tan impetuoso y partidario de soluciones extremas como
siempre, decide diezmar a los hombres con la Epidemia. Pero Ea, consciente
del riesgo que supone una reducción demasiad fuerte del número de hombres,
que sería catastrófica para los dioses, avisa a Atrahasis, el Muy Sabio
-sobrenombre de un importante personaje terrenal-,que goza de su confianza y
tiene una gran autoridad sobre la población humana. Ea le indica cómo podrán
evitar la plaga: bastan con que desvíen todas las ofrendas alimentarias a
Namtar, dios de la Epidemia mortífera, y los dioses, reducidos al hambre, se
verán obligados a interrumpir la plaga. Así sucede, en efecto. Pero los
hombres, otra vez seguros, reanudan sus agitadas y tumultuosas ocupaciones,
e impacientan de nuevo a Enlil, que esta vez les envía la Sequía. Nuevo
quite de Ea, quien aconseja a Atrahasis que reserve para Adad, señor de las
precipitaciones atmosféricas, la vitualla de los dioses. Las lagunas del
texto nos hacen suponer que no cede fácilmente, pero al final se restablece
el orden y al final se restablece el orden y la humanidad vuelve a florecer.


De los restos de la tablilla se desprende por lo menos que el rey de los
dioses, firmemente decidido a eliminar a los hombres, que no cesan en su
alboroto, recurre a una catástrofe aún peor: el Diluvio. Como se ha vuelto
desconfiado, toma todas las precauciones posibles para que su funesto plan
no sea conocido por los humanos y ninguno de ellos se libre de la muerte.
Pero Ea, haciendo un alarde de ingenio, se las arregla para anunciar
disimuladamente a Atrahasis el desastre inminente y la estratagema que ha
preparado para salvarle (esta vez, sólo a él y a los suyos). Atrahasis tiene
que "construir un barco de puente doble, sólidamente aparejado, debidamente
calafateado, y robusto" y Ea "dibuja el plano en el suelo". Atrahasis
avituallará y, en cuanto su dios le dé la señal, embarcará "(sus) reservas,
(sus) muebles, (sus) riquezas, (a su) esposa, (a sus) parientes, (a sus)
maestros de obras (para salvar los secretos técnicos adquiridos), así como
animales domésticos y salvajes", después de lo cual sólo tendrá que "entrar
en el barco y cerrar la escotilla". La continuación es fragmentaria en lo
que nos ha llegado del Poema, pero se puede suplir fácilmente con el relato
de la Epopeya de Gilgamesh, varios siglos posterior pero inspirada en el
primero.

Atrahasis, que ha encontrado la forma de explicar su extraño comportamiento
a los que le rodean sin alarmarlos, ejecuta las órdenes, "embarca la carga y
a su familia" y "ofrece un gran banquete". Pero durante el mismo no puede
disimular su ansiedad: "No hace más que entrar y salir, / sin sentarse ni
quedarse quieto, / con el corazón roto, enfermo de impaciencia", esperando
la fatídica señal.

Por fin ésta llega: "¡El tiempo cambió de aspecto / y la Tormenta tronó en
medio de la nube!". Hay que zarpar: "Cuando se escucharon los fragores del
trueno / le llevaron betún, para que taponara su escotilla. / Y, cuando la
hubo cerrado, / mientras la tormenta seguía retumbando en la nube, / se
desataron los vientos. / ¡ Y cortó la hubo cerrado, / mientras la tormenta
seguía retumbando en la nube, / se desataron los vientos. / ¡Y cortó las
amarras, para soltar la nave!".

El diluvio, una enorme inundación causada por las lluvias torrenciales, se
prolongó durante "seis días y siete noches: la tempestad causaba estragos. /
Anzu (el Ave Rapaz divina gigantesca) laceraba el cielo con sus garras: /
¡Era, desde luego, el diluvio / cuya brutalidad se abatía sobre las
poblaciones como la guerra! / ¡No se veía nada/ y nada se podía identificar
en la matanza! / El diluvio mugía como un buey; / ¡el viento silbaba, como
el águila cuando chillaba / Las tinieblas eran impenetrables: ¡ya no había
sol!".

Cuando el cataclismo hubo "aplastado la tierra, al llegar al séptimo día, /
el belicoso huracán del diluvio se paró, / después de asestar sus golpes (a
diestro y siniestro), como una mujer con los dolores; / la masa de agua se
calmó; la borrasca cesó: ¡el diluvio había terminado!".

Entonces, cuenta el héroe, "¡Abrí la escotilla, y el aire fresco me dio en
la cara! / Luego busqué con la mirada la orilla, en el horizonte de la
extensión de agua: / a varios cables, entrada una lengua de tierra. / La
nave atracó allí: ¡era el monte Niçir, donde hizo por fin escala!".

Por prudencia, Atrahasis espera una semana más antes de utilizar una
estratagema de los primeros navegantes de altura. "Cogí una paloma y la
solté; / la paloma se fue, pero volvió: / ¡al no ver nada para posarse, dio
la vuelta! / Luego cogí una golondrina y la solté; ¡ la golondrina se fue,
pero volvió: ¡al no ver nada para posarse, dio la vuelta! / Por último, cogí
y solté un cuervo: / el cuervo se fue, pero al encontrar la retirada de las
aguas, / picoteó, graznó, y no volvió". Es la señal de que puede abandonar
su refugio. Hace que los pasajeros salgan del barco y los "dispersa a los
cuatro vientos". Reanudando la función principal de la humanidad (de la que
él y su familia son los únicos representantes), prepara un banquete para los
dioses, que después de un ayuno tan largo se apiñan a su alrededor "como
moscas".

Entonces, mientras la Gran Diosa, la que había participado en la creación de
los hombres, reclama en vano que se desautorice a Enlil, responsable del
desastre, éste, viendo que su plan de aniquilación de la humanidad ha sido
burlado, se pone hecho una furia. Pero Ea le hace ver que nunca debía haber
recurrido a un medio tan brutal y extremo y "sin reflexionar haber provocado
el diluvio". Porque al fin y al cabo, si los hombres hubieran desaparecido,
¿acaso no habrían caído ellos en la situación sin salida que, precisamente
había sido la causa de que los crearan: un mundo sin productores? Y para
mostrar lo que se tenía que haber hecho, el sabio Ea propone que en la nueva
generación procedente de Atrahasis, se introduzca una especie de
malthusianismo natural" que limite los nacimientos y la supervivencia de los
recién nacidos y así modere la proliferación y el tumulto. Por eso desde
entonces algunas mujeres son estériles, otras son víctimas de la implacable
Diabla-Apagadora, que les arranca los niños del vientre, y otras toman un
estado religioso que les prohíbe la maternidad.

Aquí, con la úlrima rotura, que nos impide conocer el desenlace, termina la
tercera y última tablilla del Poema.

Pese a la concisión del resumen que acabamos de hacer, vemos que no es tanto
una verdadera historia antigua de la humanidad (es decir, un relato bastante
fiel de los acontecimientos sucedidos en sus orígenes y de sus primeras
vicisitudes) como una explicación de crónica su naturaleza su lugar y su
función en el universo. Más que una crónica es, en realidad una exposición
teológica que, a pesar de su estilo vivo y descriptivo no pretende aportar
datos, sino inculcar definiciones, puntos de vista, todo un sistema de ideas
acerca del universo y el hombre. Es lo que se llama un relato mitológico.

UNA FILOSOFÍA EN IMÁGENES

A pesar de su viva inteligencia, de su curiosidad universal de los enormes
progresos intelectuales y materiales que realizaron durante esos tres
milenios (por lo menos) durante los cuales se desarrolló su civilización y
su influencia, los antiguos mesopotámicos no accedieron al pensamiento
abstracto. Como muchos otros pueblos antiguos, p incluso modernos, y a
diferencia de lo que hacemos nosotros, nunca disociaron su ideología de su
imaginación. Al igual que en sus tratados de matemáticas sólo proponían y
resolvían problemas concretos, sin jamás extraer y formular los principios
de solución, no presentaban sus ideas generales en su universo, sino
vinculadas a algún dato singular.

El mito, expresión favorita de ese pensamiento especulativo, era
precisamente lo que les permitía materializar sus concepciones y pasarlas a
imágenes, escenas, encadenamientos de aventuras; creadas por su imaginación,
pero para contestar a algún interrogante, para aclarar algún problema, para
enseñar alguna teoría (como los autores de fábulas construyen sus historias
para inculcar una moraleja).

Toda la literatura sumeria y babilonia está llena de es a "filosofía en
imágenes" que es la mitología, y el Poema de Atrahasis es un buen ejemplo,
de ella, notable por la amplitud del asunto abarcado y por la inteligencia y
el peso de las cuestiones que expone. El problema que aborda, desde la
perspectiva de sus autores, es el de la condición humana. ¿Cuál es el
sentido de nuestra vida’? ¿Por qué nos vemos obligados a realizar un trabajo
que no se acaba nunca y siempre es agotador? ¿Por qué hay esta separación
entre la multitud, que está condenada a realizarlo, y un grupo selecto que
lleva una vida tranquila, garantizada precisamente por las penalidades de
los demás? ¿Por qué, conscientes de la inmortalidad, tenemos que morir? ¿ Y
por qué esta muerte se acelera de vez en cuando con plagas inesperadas, más
o menos monstruosas? Y muchos más enigmas, como limitaciones, inexplicables,
a la función esencial de las mujeres la de traer hijos al mundo y criarlos.

Había que formular todas estas aporías, y resolverla en el mismo marco en el
que se planteaban: en un sistema teocéntrico. Para estas personas el mundo
no se explicaba por sí solo. Su razón de ser estaba en una sociedad
sobrenatural, la de los dioses, cuya existencia era indudable. Para hacerse
una idea de estos personajes que nadie -con razón- había visto nunca, se
proyectaba en un plano superior lo que se tenía alrededor: toda la
organización material, económica, social y política de este mundo. Los
dioses estaban concebidos como hombres, y con todas las necesidades de los
hombres; pero eran hombres superlativo, dispensados de las servidumbres
fundamentales que nos abruman, como la enfermedad o la muerte, y dotados de
poderes muy superiores a los nuestros. En tal caso, ¿qué mejor modelo para
sus personas que la propia flor de la humanidad, la aristocracia de la
clase dirigente"?


UNOS DIOSES «ARISTÓCRATAS»
En un sistema como este, la especie humana en conjunto, frente al mundo
divino, no podía desempeñar otra función que la de los súbditos para con los
gobernantes: la de trabajadores a su disposición y abastecedores de todos
los bienes indispensables para llevar una vida opulenta y sin más
preocupación que mandar. Dado que los hombre debían su existencia a los
dioses, de quienes no podían ser antepasados- eso por descontado- ni tampoco
contemporáneos independiente, era obligado pensar que el mundo divino ames
debió de bastarse a sí mismo, necesariamente dividido, como el terrenal en
una categoría de productores y otra de consumidores y que debió de verse
obligado a poner fin a esta situación a causa de alguna crisis semejante a
las que estallan en nuestra sociedad entre los empleados y los empleadores
cuando los primeros están hartos de explotación. El hombre pues, era un
servidor de los dioses "de nacimiento". Y los dioses, al fabricarlo,
procuran que tuviera algo de ellos, de su duración, de su inteligencia, de
su poder (pero todo ello limitado: inferior, débil, transitorio) . Esta es la
se tenía de la naturaleza y de las condiciones humanas.

Con esta solución no tendría que haber surgido el menor problema entre los
dioses y los hombres, siempre que estos últimos -como sucedía por regla
general- cumplieran exactamente con sus deberes hacia sus amos. Entonces
¿cómo se explican, no ya la muerte, la enfermedad las desgracias de cada
individuo, que están implantadas en nuestra naturaleza y nuestro destino,
sino los enormes sobresaltos de las grandes catástrofes inesperadas y
aparentemente sin motivo que se abaten de vez en cuando sobre los hombres y
los eliminan en masa? ¿Cuál era la razón de unas calamidades "cósmicas" como
las epidemias, las hambrunas las embestidas devastadoras y repentinas de la
naturaleza? Los dioses, sin los cuales no podía suceder nada importante,
tenían que ser la causa. Pero ¿por qué? Ante este problema, los autores del
Poema no lograron encontrar otra explicación que el capricho de los dioses
soberanos. Ciertamente, hallaron un móvil -¿un pretexto?- en el mundo de los
hombres: éstos, al prosperar y multiplicarse y con el propio trajín de su
actividad servil, podían llegar a molestar a sus gobernantes, como turbaría
el descanso de un soberano irritable un personal demasiado numeroso y
bullicioso. Pero en un universo tan teocéntrico y tan ajeno a toda idea de
«oposición» y rebelión contra el poder, ¿no era lo más sabio aceptar la
dependencia, conformarse con el propio estado, aceptar su destino, la
resignación, el fatalismo? Al mostrar, desde los primeros tiempos de la
humanidad -desde esa "época mítica" anterior a la historia, en la que toma
forma el "mundo histórico"-, a los dioses periódicamente obsesionados por el
deseo diezmar o incluso aniquilar a los hombres, enviándoles calamidades
colectivas, los autores del Poema no sólo daban a su público una explicación
suficiente de estos azotes cíclicos, sino que destacaban su carácter en
cierto modo tradicional -desde la "noche le los tiempos"- y, por lo tanto,
inevitable, ante el que había que
resignarse.

Pero esta lección de prudencia también tenía su contrapeso de esperanza. En
medio de estas desgracias, los hombres habían tenido un defensor y un
salvador: el dios Ea, su "inventor", enemigo de la violencia inútil, el
mismo que (según otro ciclo de mitos) difundido entre los hombres todos los
conocimientos útiles. Precisamente con uno de ellos enseñó a los nombres a
protegerse de las grandes desgracias universales. Ahora, en el "tiempo
histórico", podían aplicar enseñanzas y luchar contra las catástrofes para
salvarse. Esta es la "filosofía" que el Poema del Muy Sabio -buen nombre-
quería inculcar a través de sus fábulas y mitos.


¿EL DILUVIO O LOS DILUVIOS?

El relato del Diluvio tiene el mismo valor, el mismo sentido que los de la
Epidemia y la Sequía que lo precedieron. Como sabemos por nuestra
documentación histórica, estas calamidades se abatían de vez en cuando sobre
el país, todavía mal defendido sanitariamente y con una planificación
económica rudimentaria. Mediante un procedimiento corriente en la literatura
sobre todo en el folclore y la poesía, los recuerdos personales se
mezclaron con muchas experiencias, transmitidas por la tradición o vividas,
de enfermedades que se propagaban como incendios y causaban una gran
mortandad, o de malas cosechas que extenuaban a la gente, para concentrar
todos esos horrores en la Epidemia y el Hambre -lo mismo que los cuentistas
hablan del León o el Ogro—, y proyectarlas en ese tiempo mítico de "antaño".
El Diluvio, que viene a continuación, se imaginó y construyó de la misma
manera: en este país, centrado en el Tigris y el Éufrates que reaccionan
enseguida a los excesos de precipitaciones eran frecuentes las inundaciones
más o menos mortíferas más o menos espectaculares (conocemos muchos
ejemplos). Los arqueólogos han encontrado sus huellas, a veces
impresionantes, sobre todo en Ur, Kish y Fara-Shuruppak, en varios estratos
de los milenios IV y 111. A partir de cierto número de catástrofes que
habían asolado tal ciudad o comarca, se compuso el Cataclismo que sumergió a
todo el país, y en torno a este hecho se formó una gran leyenda la cual
desembocó en la "historia", que se cuenta en Atrahasis y más tarde apareció
simplificada por los autores del canto Xl del Gilgamesh.

Es posible que en el lujo de detalles, y sobre todo en la importancia
atribuida a este diluvio por la tradición babilónica (para la cual, como
hemos visto en el Poema y reaparece con frecuencia en otros documentos, es
el último acto de los tiempos míticos y el umbral de la era histórica),
perdure el recuerdo más o menos vago de uno de estos cataclismos, de
especial gravedad, aunque hay que ser muy ingenuo para imaginarlo tal como
se describe. Pero el recurso a un desastre así no es inevitable: el papel de
bisagra en el tiempo que tiene el diluvio podría deberse, no ya a su
carácter histórico, sino al lugar que ocupaba en la mitología tradicional
reflejada en nuestro Poema. Era la última y la más peligrosa de las
calamidades enviadas por los dioses a los hombres para adaptarlos y
reducirlos a la escala que tienen desde el comienzo de la historia.

Volvamos al relato de la Biblia, con el que empezamos pues ahora nos
resultará más fácil entenderlo como es debido. Cualquiera que lo haya leído
y haya reflexionado un poco tendrá que reconocer, de entrada, que semejante
inundación no parece demasiado propia de un país de colinas y arroyos como
Palestina, sin ningún río digno de este nombre, sin ningún valle ancho donde
puedan acumularse las aguas. Lo más razonable, a priori, es pensar que el
relato es un préstamo del mesopotámico. Pero aunque no cabe duda de que hay
claras coincidencias con el diluvio babilónico también hay demasiados
detalles distintos entre ambos como para considerar que el relato del
Génesis es una simple transcripción al hebreo del texto acadio de Atrahasis
o de Gilgamesh.


EL DILUVIO, LA BIBLIA Y MESOPOTAMIA

En realidad, el diluvio forma parte de una abundante cosecha de textos
mitológicos, ideológicos y de otro tipo elaborados por esa Mesopotamia
eminente y prodigiosa que sembró de ellos todo el Oriente Próximo desde
épocas muy remotas. Baste pensar en los recientes hallazgos, increíbles, de
Ebla, en Siria, correspondiente al III milenio. Como muchos otros temas -la
Creación del Mundo, los Orígenes de la Historia antigua de los hombres, el
problema del Mal y la Justicia divina-, el del diluvio también fue recogido
por los israelitas, que estuvieron expuestos a esa extraordinaria
irradiación cultural de Sumer y Babilonia. Incluso lo adoptaron con su
marco: aparentemente -como en Atrahasis-, la "historia" primitiva del hombre
y en realidad la descripción teológica de su condición en este mundo.
Porque los once primeros capítulos del Génesis pretenden inculcamos, para
nuestro gobierno, cómo fueron modelados y remodelados el universo y el
hombre, cómo se prepararon y fueron puestos en «funcionamiento» antes de que
con Abraham se inaugurase la historia propiamente dicha. Pero no conservaron
la visión ni teología originarias. Como todo lo que tornaron de los antiguos
babilonios, lo modificaron profundamente, impregnándolo de su propia
ideología religiosa. Su sistema también era teocéntrico. Pero, como
inventores" del monoteísmo, su mundo divino se centraba en Dios único y
trascendente, sin el menor rasgo antropomórfico, sin menor necesidad de
servidores" para garantizar su vida. Por eso en el diluvio imaginado por
ellos no hay una multitud de divinidades, sino un Dios único, y en vez del
capricho y la futilidad de los amos del universo, unas exigencias morales:
si Dios envía ese cataclismo a los hombres es a causa de su "corrupción"
(Génesis VI, 5s), para propagar una humanidad nueva, capaz (por lo menos sus
mejores representantes, el pueblo descendiente de Abraham) de llevar una da
conforme a un elevado ideal ético y religioso...

Es este diluvio, el de la Biblia, el que tenemos grabado en la memoria, ya
que estamos imbuidos -nos guste o no - de las escenas y enseñanzas de este
viejo libro. Pero el propósito de la historia es tratar de entender
remontándonos" por "lo que había antes" los hijos por sus padres y los ríos
por sus fuentes. Por eso los asiriólogos, además de realizar unos
descubrimientos cada vez más numerosos acerca de nuestros parientes más
antiguos en línea directa, esos incomparables civilizadores sumerios y
babilonios, y de su herencia llegada hasta nosotros, filtrada, alterada,
enriquecida y a veces empobrecida por los milenios, también pueden arrojar
luz sobre la Biblia, insertando el contenido en su "continuo histórico", que
la ilumina de forma tan singular. Pacífico y discreto, el oficio de estas
personas no es precisamente fácil: pasarse la vida descifrando, analizando
escudriñando miles de galimatías de arcilla erizada de áridos cuneiformes.
Pero cabe preguntarse si
esta ardua inmovilidad no es más fecunda que esos grandes despliegues para
traerse unas maderas carcomidas tomándolas, con una ingenuidad enternecedora
por la reliquia y los restos de un "arca" tan fabulosa como las botas del
ogro.


Otra tabilla sumeria con escritura
cuneiforme.


ORIENTACION BIBLIOGRAFICA
Podemos encontrar una discusión detallada y comparativa sobre la cuestión
del diluvio en Mesopotamia y en la Biblia en las páginas 224-269de la obra
de A. Heidel The Gilgamesh Epic and Old Testament Parallels, The University
of Chicago Press, 2 ed., 1949 reimpr. en 1963.
También se puede consultar el artículo de J. Bottéro "Le Déluge", en On a
marché sur la terre, Museum national d’historie naturelle, Ed. IOS, 1991, pp
61-68.
El texto de los cuatro relatos mesopotámicos del diluvio está traducido y
comentado en Lorsque les dieux..., pp. 526-601, "La grande Genése
babylonienne: la création de l' homme au Déluge".
Otro asunto que se presenta de un modo parecido al del diluvio -con
intervenciones de la mitología mesopotámica en el pensamiento bíblico-, el
de los mitos de la creación del mundo, se comenta con cierto detalle en "Les
origines de l’univers selon la Bible", en Naissance de dieu, la Bible et l
historien, Gallimard, París, 1986, pp. 155-201. (*)
(*) Fuente: Jean Bottéro, "El relato más antiguo del diluvio", en
Introducción al antiguo Oriente. De Sumer a la Biblia, Barcelona, Grijalbo
Modadori, pp. 209-221.




Graciela E. Prepelitchi
"El corazón es AMOR.
La mente es creación de la sociedad".

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26.2.2007 GMT

Artículo/ La Lejana Sabiduria de la India

LA LEJANA SABIDURÍA DE LA INDIA
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A propósito de la filosofía del Bhágavad Gita

Por Esteban Ierardo

Imagen de la adaptación cinematográfica del Mahabharata por Peter Brook. El
dios Krsna (izquierda) revela las enseñanzas fundamentales del Bhágavad Gita
al príncipe Arjuna (derecha).

La conferencia que aquí presento fue dictada en el contexto de la exhibición
de la versión cinematográfica del Mahabharata de Peter Book. Para discutir
sus presupuestos filosóficos y estéticos, la Fundación Centro Psicoanalítico
Argentino organizó una mesa redonda a la que fui invitado a participar. Aquí
edito el texto corregido de aquella conferencia a la que he incluido, por
estimarlo conveniente, un aparato de citas. El centro de gravedad de mi
exposición son las enseñanzas del Bhágavad Gita, célebre brillo del antiguo
pensamiento hindú, incluido en el Mahabharata cuyos principales momentos,
relacionados con el diálogo entre el dios Krsna y el príncipe Arjuna, son
reflejados en el film del director teatral inglés.
E.I

El Mahabarata es la obra más extensa en los anales de la literatura. La
compone más de doscientos mil versos. Parte de la historia que tintinea
entre sus poéticas estrofas ha sido adaptada al cine por el director teatral
Peter Brook. En la esencia de este gran poema, vibra la llama de la
filosofía metafísica hindú. Hoy quisiera explorar junto a ustedes algunos
diamantes de esta sabiduría de la India. Para cristalizar este propósito,
pensé que el camino más atinado es invocar primero un relato preñado de
significado.

Revivamos la historia de un sabio cuyo hijo se llama Svetaketu Aruneya.
Aruyena recibe la formación de brahmán, obligatoria para todos los jóvenes
de su casta. Se retira de su hogar a los 12 años y regresa al duplicar esa
edad. En ese largo arco de tiempo, de meditaciones y lecturas, cree haber
estudiado la totalidad de los Vedas (1). Cree haberse impregnado de toda su
sabiduría.

Aruyena se manifiesta soberbio, presuntuoso. Su padre, al percatarse de este
comportamiento, le dice: "Svetaketu, querido mío, puesto que ahora eres
presumido, te crees docto y eres orgulloso, ¿pediste también esa enseñanza
por la cual lo que no ha sido oído llega a ser oído, lo que no ha sido
pensado llegar a ser pensado, lo que no ha sido comprendido llega a ser
comprendido? " (2).

El hijo manifiesta su perplejidad; admite no conocer esa enseñanza. Entonces
el padre le revela que, a través de cualquier parte de la arcilla, podemos
conocer toda la arcilla; a partir de cualquier fragmento de cobre, podemos
conocer las propiedades de todo el cobre; a través del hierro utilizado en
la construcción de una tijera para uñas, podemos conocer todo el hierro. De
la misma manera que a través de un fragmento de cada una de estas sustancias
podemos conocer su totalidad, lo mismo ocurre con la realidad. A partir de
cada forma, de cada fragmento, de cada singularidad, podemos intuir o
experimentar la totalidad.

Y, luego, el padre pregunta a su hijo: "Ves aquella sal"; Aruyena asiente.
Entonces le pide que disuelva o arroje la sal en el agua y, que al día
siguiente, vuelva. Cuando padre e hijo se reencuentran en la mañana, el
primero le pide al segundo que beba del agua, en un principio de la parte de
la izquierda; luego de la derecha y, después, del área central. Tras esto,
pregunta el hombre mayor qué es lo que experimenta el joven. La respuesta
que se repite siempre es: "un mismo sabor, el agua salada".

Pues bien, la realidad que el sabio debe intuir desde una filosofía
metafísica como la hindú es esa realidad sutil en principio imperceptible
que trasciende las formas, que escapa a los nombres, pero que, sin embargo,
secretamente lo impregna todo. Así como la arcilla impregna cada una de las
cosas arcillosas, así como el cobre o el hierro hacen otro tanto respecto de
los objetos particulares que participan de estas sustancias, lo mismo ocurre
con la sal. Luego de diluirse, la sal parece ya ausente, imperceptible y,
sin embargo, perdura en la totalidad del agua. La sal que se diluye es
metáfora de una esencia sutil; del ser que se disuelve en la totalidad y
palpita en cada cosa.

La mente del sabio debe estar abierta a la intuición de ese ser que en todo
bulle. Esta realidad única, le revela finalmente el padre a su presuntuoso
vástago, arde en cada hebra de existencia. Ese ser, por tanto, es también
nuestro yo (el atmán). "Ese ser eres tú" sentencia, al final, el sabio padre
a su hijo (3).

La historia de Aruneya forma parte del Upánisad, libro esencial de la
antigua sabiduría védica (4). En este universo de creencias, el yo
individual es idéntico al espíritu universal, Brahman, lo absoluto. Es la
exacta igualdad entre lo particular y el todo. Lo pequeño reverbera dentro
del cuerpo de una realidad única, total, absoluta.

Desde la antigüedad, la India es santuario del monismo, de la idea de que lo
real es un solo ser manifestado en múltiples formas. Es así lógico que esta
unicidad de la realidad, esta continua fusión de lo particular en la
totalidad cascabelee también en el Bhágavad Gita, que forma parte del
Mahabharata y del que luego hablaremos.

Como ya comentamos, el Mahabharata ha sido adaptado por Peter Brook, uno de
los principales realizadores teatrales del presente. A partir de la década
del '60, Brook innova en las formas de la expresión escénica. Su principal
camino experimental en este sentido es el grupo del Teatro de la crueldad,
llamado así por el famoso manifiesto de un nuevo teatro gestado por Artaud
en la década del '30 (5).

Lo mismo que a Artaud, al director teatral británico lo mueve, al menos en
parte, la nostalgia por el teatro sagrado. Este gesto nostálgico lo plasma
Brook en El espacio vacío (6). En esta obra le dedica un capítulo íntegro al
teatro sacro. Esta modalidad teatral es la que busca hacer visible aquello
que, en principio, es invisible y distante. Ahora bien: ¿cuál es el
contenido de aquello invisible que el teatro sagrado busca hacer presente,
patente? La realidad invisible en cuestión consiste en el hervidero de
fuerzas cosmológicas, divinas, que atraviesan la materia, el tiempo, el
cuerpo, la vida humana y los fenómenos naturales. Esta multiplicidad de
fuerzas es, en realidad, una sola potencia sutil y creadora y, en principio,
imperceptible, que atraviesa el universo. El teatro sagrado anhela convertir
en un ostensible fuego presente esa fuerza de absoluto poder creador. Para
esto, el teatro necesita nutrirse del rito.

En sus comienzos, el teatro sagrado en Occidente estuvo asociado al rito de
adoración a Dioniso. Pero para que haya rito, previamente debe haber mito,
una narración mítica.

¿Y qué es lo propio de este narrar mítico? Es una narratividad donde laten
dos presupuestos. El primero involucra al lenguaje. El mito supone que el
lenguaje puede expresar lo real, puede manifestar o sugerir el ser. El mito
presupone una identidad entre el lenguaje y las cosas.

El segundo presupuesto de la narración mítica afecta al tiempo. El pathos
mítico traspasa la sucesión temporal y regresa a una escena eterna donde la
realidad no sufre los procesos del desgaste, de la muerte corrosiva y lenta.
En esta escena atemporal, en este otro tiempo sin corrosión, es donde
suceden los hechos narrados.

Vaysa es el narrador del Mahabharata. Es quien narra la guerra entre dos
familias fuertemente unidas por lazos de parentesco. Pero esta contienda no
transcurrre en un pliegue determinado del tiempo histórico, cronológico.
Ocurre en la atemporalidad mítica. En un eterno presente donde los hechos
nunca pierden su vitalidad, su intensidad, y una fecunda irradiación de
símbolos.

Vaysa, el narrador del Mahabharata, esculpe un relato mítico; despliega una
urdimbre de hechos que fluyen en una escena eterna. Y lo eterno respira
alrededor de un ser u origen divino de la realidad. Ese ser en el
Mahabharata que inspira la adaptación de Brook, es Visnu. Como el Hijo de
Dios en el cristianismo, Visnu se manifiesta en el tiempo; se encarna en una
figura humana; consuma una divina misión entre los hombres. Es un dios
proclive a las metamorfosis. Visnu, en el Mahabharata, es Krsna (7).

Visnu trae en el Bághavad Gita el camino hacia la verdad mediante el
conocimiento. En el primer estadio de la religión védica, el hombre se
aproxima a lo divino mediante los sacrificios. Pero Krsna trae una sabiduría
que sólo se revela a través del agua honda del conocimiento. El momento
preciso de esta revelación en el Bhágavad Gita es el siguiente: en el norte
de la India, estalla la guerra entre dos familias, los pandavas y los
Kaurava, ligados por fuertes parentescos familiares. El líder de los
pandavas es el príncipe Arjuna. Antes del inicio de la batalla, Arjuna le
ordena a su cochero que le conduzca hasta la línea divisoria que separa a
los dos ejércitos para revisar sus propias fuerzas. Al arribar a ese sitio,
el príncipe ve que entre los guerreros enemigos se hallan muchos maestros
amigos, hijos, abuelos, tíos, sobrinos, hermanos. Entonces, sopla un viento
de conmoción en su espíritu. La indecisión, el temor, trituran su alma.
¿Cómo podrá atreverse el
príncipe Arjuna a cargar sobre los de su propia estirpe? ¿Cómo hundir sin
vacilar su espada en el pecho de un ser amado que comparte con él una misma
sangre?

El príncipe se despeña en la inacción. Permanece ahogado en la confusión.
Entonces, su cochero inicia palabras de una visceral sabiduría. El cochero
no es otro que Krsna, la encarnación o avatar de Visnu.

La música de las enseñanzas de Krsna resuena en el Bhágavad Gita. Para
rescatar algunas de ellas, leeré ciertos momentos de esta obra en la
traducción incluida en Filosofías de la India, del reconocido orientalista
alemán Heinrich Zimmer.

"Ahora- le dice Krsna a Arjuna- escucha mi suprema expresión: porque deseo
tu bien te lo proclamaré. Ni las huestes de los dioses, ni los grandes
videntes conocen mi fuente. Muchos más antiguos que ellos soy Yo. Quien me
conoce como el No nacido, el Sin principio, el Gran señor del mundo, ése
entre los mortales, libre de ilusión es el liberado de todos sus pecados. De
Mí sólo surgen los múltiples estados mentales de los seres creados (...)
Quien conoce en verdad esta manifestación de mi potencia y de mi poder
creador está armado de inconmovible constancia. Yo soy la fuente de Todo, de
Mí todas las cosas nacen. Todos los que tienen conocimiento lo saben. Y con
este conocimiento los sabios me adoran sobrecogidos de sacro terror.

"Soy el tiempo, el destructor grande y poderoso que aquí aparece para barrer
a todos los hombres. Aún sin ti y tu liderazgo, ninguno de estos guerreros,
formados en sus filas, quedarán vivos. Por lo tanto, levántate, gana gloria,
hiere al enemigo, goza con prosperidad tu señorío. Por Mí, sólo por mí, ya
han sido derrocados hace mucho. Sé tú nada más que mi instrumento. " (8)
En este primer momento trascendente de la enseñanza de Krsna a Arjuna se
apretuja una exaltada síntesis de la filosofía monista india. Todo es
exhalación de un único ser. Entre las formas naturales, los cuerpos y las
palabras del lenguaje, no hay diferencia esencial: todo es uno.

"Ni las huestes de los dioses ni los grandes videntes conocen mi fuente".
Palabras éstas que revelan que el ser florece desde un secreto incognoscible
En su primera raíz, el ser originario es enigma. Es anterior a toda
diversidad, a toda dualidad. Es también previo a la contraposició n
tiempo-eternidad. El ser nunca concluirá porque nunca ha nacido (9). Y el
ser nunca nacido es la fuente única que todo lo produce. "Yo soy la fuente
de todo, de Mí todas las cosas nacen". El ser es así el único verdadero
manantial creador. Todo es grito dentro de su gran e ilimitada fiesta
creadora.

Pero, a su vez, el ser flamea en el tiempo. Y las ráfagas del devenir
temporal son garras que despedazan, matan. Dentro del tiempo, Krsna ha
decidido la muerte de numerosos guerreros que se aprestan a combatir.

Lo divino crea y aniquila. La unidad del ser es lo que incluye todos los
estados posibles. El estado creador y el destructor. Al abrigo del ser uno,
estos estados no son ya opuestos sino los dos momentos de un mismo aliento.

El monismo que profesa Krsna no brilla sólo en la India antigua. La creencia
de que una sola fuerza es arquitecta de la totalidad responde a una
intuición arcaica del ser muy extendida. Solemos creer que lo
judeo-cristiano es la inventora de un monismo filosófico bajo su forma de
monoteísmo religioso. Pero, en realidad, existen numerosos antecedentes de
esta visión del mundo. Por ejemplo, en la antigua ciudad egipcia de Menfis,
hacia el 2500 a.C, resplandeció la teología menfita. En ella, reina el dios
Ptha. Es una divinidad que, en principio, es pensamiento puro. Mediante el
lenguaje, a través de palabras, Ptha se piensa a sí mismo. Y habla y dice. Y
al decir, crea las distintas partes del universo, los diversos dioses y los
seres (10).

Detrás de la multiplicidad de las ciudades sagradas y templos, tras la
diversidad de los cuerpos terrestres y estelares, titila un único dios. Un
solo pensamiento que, al hablar, crea las selvas diversas del mundo.

Ejemplo de nítido monismo religioso, paralelo e independiente al
cristianismo, es la doctrina de la diosa Isis en El asno de oro de Apuleyo.
Apuleyo se transforma en asno. Pierde su dignidad humana. Pero no renuncia a
la recuperación de su integridad y a las joyas de la inmortalidad y la
sabiduría. Por eso, busca el auxilio de Isis. Durante la noche, arriba a la
orilla del mar. Entre las penumbras nocturnas, invoca a la diosa. Que,
radiante, emerge de las aguas y le asegura a su implorante que "...las
luminosas bóvedas del cielo, los saludables vientos del mar, los silencios
desolados de los infiernos, toda está a merced de mi voluntad; soy la
divinidad única a quien venera el mundo entero bajo múltiples formas,
variados ritos y los más diversos nombres" (11).

Un segundo momento de gran trascendencia en las revelaciones o enseñanzas de
Krsna a Arjuna ocurre cuando el dios quiere torcer la indecisión del
príncipe, su deseo de no participar en la batalla, su temor a matar a sus
parientes. Krsna, como suprema divinidad, es el "poseedor de los cuerpos"
(saririn). Es energía infinita, insondable. Puede alojarse en un cuerpo como
atmán, el alma o principio viviente individual. Pero es inmune a la eventual
muerte corporal. Por eso, Krsna le asegura al confuso guerrero Arjuna:

"Quien piensa que él mata y quien piensa que Él es muerto, esos dos carecen
de verdadero conocimiento; porque no mata ni es muerto. No nace ni muere en
ningún momento; no llegó a ser en el pasado ni volverá a cobrar existencia
en un momento futuro. Es no nacido, eterno, perdurable, y le dicen "el
antiguo" (purana); Él no es muerto cuando se da muerte al cuerpo. El hombre
que sabe que Él es indestructible, eterno, sin nacimiento e inmutable ¿cómo
puede matar? ¿a quién? Así como un hombre tira las ropas viejas y gastadas y
se pone otras nuevas, así el "Poseedor de los cuerpos" arroja los cuerpos
gastados y entra en otros nuevos" (12).

"El poseedor de los cuerpos" nunca ha nacido. Por lo tanto, nunca morirá. El
atmán, el alma o yo trascendental, es un latido del corazón incandescente
del dios. Es en realidad energía, poder eterno que no podrá disiparse por la
muerte corporal. Así, nadie puede realmente matar la vida del otro, porque
lo más profundo de esa vitalidad es la propia divinidad indestructible. El
universo deviene así una constante música de transformaciones. Nadie puede
silenciar definitivamente ningún sonido de la música universal y eterna.

Lo que no debemos perder de vista es que Krsna entiende la vida desde una
dimensión impersonal. Ninguna vida personal o individual puede existir fuera
de la previa vida divina que refulge por encima de todos los yoes. Entonces,
el temor de Arjuna a matar a alguno de sus parientes es infundado. Es un
temor que nace del no-conocimiento, del no-saber. Arjuna aun cree que la
vida necesita de un rostro individual. Si ese rostro se disgrega, la vida
desaparece. Pero, en realidad, la vida no es rostro personal sino la
corriente, sin nombre, sin rostro, de la que emergen todos los cuerpos
individuales.

Una tercera exhalación esencial de la sabiduría revelada por Krsna en el
Bhágavad Gita, contenido en el Mahabharata, estimo que es la doctrina de la
acción desinteresada o karmán. Es la acción que busca su cumbre en el
desinterés o desapego. En relación a esta instancia, Krsna ahora sentencia:

"Contemplando los objetos sensibles internamente, analizándolos y meditando
sobre ellos, creamos el apego a los objetos; del apego viene el deseo; del
deseo, la furia, la pasión violenta; de la pasión violenta, el aturdimiento,
la confusión; del aturdimiento, la pérdida de la memoria y del autodominio
consciente; de esta turbación o ruina del autocontrol viene la desaparición
del entendimiento intuitivo; y de la ruina del entendimiento intuitivo viene
la ruina del hombre mismo". (13)

En este razonamiento de Krsna, podemos advertir un rumor constante en la
historia de las religiones y de la filosofía. El siseo de la angustia que
ambiciona comprender y ejercer la libertad. Nuestro primer estado es la
no-libertad. Nuestra sujeción al mundo tiene variados perfiles como un
prisma. Durante muchos momentos de la historia, como lo testimonia Rousseau,
en El contrato social, el hombre ha nacido esclavo. En las sociedades
modernas, parecería, que esto ya no es así. Pero seguimos viviendo
profundamente constreñidos a las condiciones que cada sociedad nos impone
para sobrevivir. Es evidente también nuestra no-libertad en relación al
cuerpo y sus procesos fisiológicos y nuestra dependencia en relación a la
naturaleza y sus recursos, al sol y su energía vivificadora.

Pero nuestra no-libertad también es construida por una interpretació n
errónea de la existencia. Mediante el deseo nos sometemos a las cosas porque
a través de ellas, estimamos que podremos realizarnos y alcanzar la
felicidad. Sin embargo, el deseo golpea siempre las puertas del palacio de
la pasión violenta porque nunca puede ser plenamente satisfecho, calmado. La
cadena de los deseos posibles es infinita. Actuar sometido a las exigencias
del deseo, por ejemplo del deseo de autorrealizació n, nos arroja a la
frustración, al aturdimiento, la confusión, la pérdida del autodominio. Y a
la desaparición de lo que Krsna llama "el entendimiento intuitivo". Una
facultad que, mediante los claros rayos de un candil, permite ver que la
verdadera acción libre es la acción desapegada.

En esta visión, la libertad adquiere dos expresiones: la liberación de la
frustración del deseo (es el momento de la libertad negativa, consistente en
la liberación de lo que nos oprime), y la libertad como ejercicio de la
acción desinteresada (el momento de la libertad positiva, la libertad no
sólo como un liberarse de una opresión sino como un hacer). En la doctrina
hindú de Krsna entonces, liberarse del apego o dependencia y de la desazón
que generan los deseos insatisfechos no equivale a un no actuar. Desde una
dimensión estrictamente psicológica, sabemos que es imposible no desear. Lo
que se sugiere entonces es un cambio del timón del deseo y la acción. Lo que
ahora se desea no es la acción como medio para un logro personal. Lo que
ahora se quiere es la acción desapegada. Un actuar que danza en el mundo.
Que genera hechos y realidades pero no como instrumento para la propia
satisfacción, sino por el valor radiante de la acción, por la gracia o
nobleza inherente a
la acción misma.

El hombre así ya no es siervo de sus deseos. Ahora es señor de sus actos
libres.

Hay cierto curioso parentesco entre el panegérico hindú del desapego y la
obra del místico alemán, dominico, del siglo XIII, Meister Eckhart.

La acción desapegada es defendida por Eckhart en su Tratado del desapego
(14). El actuar por la dignidad de la propia acción, ya no como medio para
una satisfacción egocéntrica, nace de una previa renuncia. La renuncia a la
posesión conceptual de dios. Para esta renuncia, según el teólogo dominico,
se debe entender que Dios no es el supremo ser. Dios no es porque es
indecible. No puede ser reducido a ninguna palabra. Lo divino no puede
apegarse, fijarse al entendimiento, al lenguaje. No puede decirse nada sobre
Dios entonces. Ni siquiera que es "supremo ser". La oración no debe buscar
así un control o apego sobre Dios. Según Eckhart, no se debe orar a la
divinidad para poseerla y obligarla a cumplir nuestros deseos. Por el
contrario, se debe orar a dios sólo como expresión de un amor desinteresado.


Como vemos, las revelaciones de Krsna son diversas. Sin embargo, en ellas
resopla una aspiración humana esencial: la necesidad de emanciparse de la
erosión orgánica, del envejecimiento, del tiempo. Parte del destino humano
es liberarse de la navaja de la erosión. Del tiempo que erosiona y mata.

En la antigua India, una de las formas más poderosas que la humanidad ha
generado para esta liberación es la alianza con un extraño dios bailarín
(15). Un dios danzante que obliga al mundo a la danza del continuo cambio,
del nacer, el debilitarse y extinguirse.

El mundo que danza se erosiona en ese danzar.

Pero el mundo no danza en el vacío.

Baila dentro del cuerpo invisible de un dios cuyos movimientos no se
desgastan.

El mundo baila en el tiempo que cercena y debilita. Pero también lo hace
dentro de la danza sin erosión del dios.

Y lo mismo ocurre con el hombre.

Y es el hombre quien según la lejana filosofía de la India, puede trascender
el baile agotado del mundo y aprender la danza sin fatiga. Porque el hombre
es uno de los pasos del abismal dios danzante que nunca se agota.


Citas:
(1) Los Veda son los textos de la antigua religión aria de la India. Lo
componen himnos y normas de liturgia ritual, y los Upásnidad, la parte
especulativa, filosófica, metafísica.
(2) Heinrich Zimmer, Filosofías de la India, Buenos Aires, EUDEBA (Editorial
Universitaria de Buenos Aires), 1965, p. 266.
(3) "Eso eres tú" (tat tuam asi, en su fórmula sánscrita) es la "gran
fórmula" (mahavakya) de los Vedas por la cual todo lo diverso que los ojos
ven debe ser reducido a una sola esencia universal y sutil.
(4) Ver Upanisads, con prólogo de Raimon Panikkar, Madrid, Ediciones Siruela
1997.
(5) Artaud, es el pionero, tiende a buscar desde fuentes no occidentales,
una experiencia otra de la escena; precisamente Artaud en la década del 20’
presencia las representaciones teatrales de una compañía teatral balinesa, y
a partir de ese contacto con Balí como un ejemplo de teatro oriental, accede
al ejemplo de un teatro sagrado. Sobre su Teatro de la crueldad, Antonin
Artaud, "El Segundo manifiesto del Teatro de la Crueldad", en el El teatro y
su doble, Ed. Fahrenheit.
(6) Peter Brook, El espacio vacío, Arte y técnica del teatro (trad. Ramón
Gil Novales), Barcelona, Ed. Península, Colección Nexos, 1994.
(7) El dios Visnu es uno de los tres dioses del trimurti o trinidad del
panteón del hinduismo clásico. Es la divinidad que crea al mundo como un
sueño de su mente (ver por ejemplo en Mitos y símbolos de la India, de
Heinrich Zimmer, Ediciones Siruela, el mito de la creación del mundo por
Visnu). Visnu se caracteriza también por su carácter proteico, por sus
metamorfosis y su encarnación o avatar en alguna forma de vida particular
humana o animal. Krsna, el principal personaje de la Bhágavad Gita junto con
el príncipe Arjuna, es la encarnación o avatar humano de Visnu.
(8) H.Zimmer, Filosofías de la India, op.cit.,p.203. También es muy
recomendable la traducción directa del sánscrito del gran hinduista peruano
Fernando Tola. Bhágavad Gita. El canto del señor, Buenos Aires, Colección
Continentes, Monte Ávila Editores, 1977.
(9) Esta posición coincide en su tono general con el pensar de Parménides.
Según el filósofo presocrático, el Ser es siempre, nunca ha nacido, porque
si alguna hubiera nacido eso significaría que, antes, no habría existido y,
por lo tanto, el Ser estaría dividido entre el Ser de ahora y el no-ser del
pasado. Ver G.S.Kirk, J.E. Raven, Los filósofos presocráticos, cap. Xl.,
Editorial Gredos.
(10) Ver Henri Frankfort, La religión del Antiguo Egipto, Barcelona, Ed.
Laertes, 1998, pp. 102-106.
(11) Apuleyo, El asno de oro, Barcelona, Ed. Planeta-Agostini, 1997, p.301.
(12) Filosofías de las India, op.cit.,p.304.
(13) Ibid., p.318.
(14) Puede consultarse principalmente: Meister Eckhart, "Sobre el
desprendimiento", en Los tratados, Buenos Aires, Editorial Hastinapura, pp.
167-184. La ética del desapego se entronca también con el pensamiento de
Schopenhauer quien, durante un periodo de su obra, bregó por la supresión de
los deseos irrealizables bajo el influjo de sus lecturas de los Upánisad,
obra a la que accedió mediante el orientalista alemán Meier.
(15) En la religión védica, el dios de la danza es puntualmente Siva. Esta
divinidad refleja aun con más nitidez la complementariedad entre la
destrucción en el tiempo y la creación en la eternidad que presentamos aquí
como un atributo del ser a través de las revelaciones de Krsna. Mediante su
danza en el tiempo, Siva destruye el mundo pero sólo como preámbulo para su
regeneración dentro de una inagotable eternidad creadora.






Graciela E. Prepelitchi
"La dicha de la vida consiste en tener siempre algo
que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar"
Thomas Chalmers



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26.2.2007 GMT

Poesía/Argentina/Siniestra/Rolando Revagliatti

Galeria Fotografica de Manos en Accion, Fotografia en Blanco y Negro

Siniestra

Mi mano de 11 años de edad, diestra, se estuporiza:

lo que mi amiga de toda la vida, Eufemia

mientras merendamos solos en su casa

tiene y no tiene

son recién cumplidos 13 años

y bombacha

Que lo afirmen los dedos de esa mano:

se le fue la infancia a mi amiga

¡oh, su néctar!



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22.2.2007 GMT

Relato/Plagria Sin Nombre Jesus A, Godoy

PLEGARIA SIN NOMBRE

Autor

: © Jesús Alejandro Godoy

Y mientras leo y releo mis anotaciones repletas de variantes inconsistentes, y abarrotadas de exhaustivas posibilidades, llegué a la extrema conclusión, de que todo realmente había sucedido...

No sé como, y sinceramente, no estaba interesado en saber cuando; solamente... solamente me interesaba saber el porqué.

De alguna manera ya había sido avisado de ésta situación; no por mis padres, ni por mis amigos; ni siquiera, por mi maltrecho instinto; sino, por ése insalvable extraño.

No sabía quien o que era. Pero ya había sobrepasado mi razonamiento, mi fuerza de espíritu, y diré sin remordimientos, que hasta mi alma. Y una noche sin darme cuenta siquiera, empecé a escribir locamente.

Nunca fui un buen escritor; digamos solamente que podía hilvanar pobres frases; y a duras penas, lograba que solamente algunas de ellas tuvieran sentido.

Fue realmente una tortura, no solamente por mis faltas ortográficas, mi falta de sintaxis, o mi falta de inspiración; sino, que todo se volvía simplemente dantesco, cuando ése ser aparecía y literalmente me obligaba a esconderme en mi habitación, a veces a oscuras, y a veces en silencio.

Todo era o parecía ser fantasioso. No recordaba, o directamente había borrado de mi memoria algún encuentro anterior con ése ser, parecía una aparición caprichosa.

Y digo que jamás creí en fantasmas, aparecidos, o simplemente en lo que no se ve, pero si había algo o alguien en mi casa y en mi vida, que se pudiese calificar con ése nombre, seguramente era eso.

Recuerdo que ante su inminente llegada —casi siempre de madrugada—, me encerraba apresuradamente donde podía. Por ese entonces vivía en una casa muy grande, muy fría y con recovecos oscuros aunque espaciosos.

Era mi lugar, mi santuario... pero no pude hacer nada. Cuando ése extraño se propuso entrar nuevamente por la fuerza a mi casa no lo pude detener; y no solamente se atrevió a entrar descaradamente por la puerta, sino, que muchas veces lo miraba sorprendido como traspasaba las paredes, cuando flotaba cerca de mí o danzaba sobre el techo en puntas de pie, y hasta una noche, miré con asombro como volaba en silencio hacia una luna enormemente blanca.

No podía, y no pude hacer nada.

Fue cuando empecé... perdón, traté de empezar a escribir todo lo que me estaba sucediendo.

No sabía en ése momento, si las manos que recibirían mis notas, dudarían de mi credibilidad, pero no tenía otra alternativa.

Cada noche este ser se presentaba, y me obligaba a huir despavorido de todos los lugares favoritos de mi casa, y hasta ya me parecía estar huyendo de mí mismo.

Pero todo empeoró.

Luego, no solamente esta presencia me persiguió dentro y fuera de la casa; lo realmente desconcertante, fue cuando primero empezó a susurrar palabras de lejos, para luego terminar sentado insistentemente a los pies de mi cama, mirando al igual que yo, las agujas del reloj pasar lentamente delante mi rostro expectante.

Muy pocas veces lograba exitosamente conciliar el sueño, y para mantenerme despierto lo más posible, y no sucumbir a la locura que ya estaba posada en mi mente, solía caminar hasta mi escritorio como si fuese un condenado a muerte al que le hubieran colocado zapatos de hierro, y simplemente me sentaba, suspiraba, encendía un cigarrillo y revisaba una y otra vez mis notas.

Creo —y los demás lo dijeron también—, que mi estado llegó a ser muy preocupante; tanto, que cuando mis íntimos me miraban, no sabían si consolarme, o internarme en el manicomio más cercano.

Fue cuando sencillamente decidí entregarme y no luchar más.

Caminé hasta mi casa. Llovía, y esa misma lluvia apaciguaba los alaridos que crecían en mi mente, y se negaban a salir por mi boca. Y fue que cuando apenas crucé el umbral de la puerta, eso me atacó de una forma incomprensible.

No podía moverme, no podía respirar. No podía pensar, ni distinguir que era lo obvio de lo esperanzado. Fue como si una mano, me estrujara el pecho, partiera en dos mi corazón, y tomara prestada mi alma por un momento, para hacerla viajar por lugares sombríos y hasta a veces encantadores.

Me doblé de dolor, y sollocé un instante.

Y así como todo había empezado... terminó.

Caminé muy despacio hasta la sala de lectura, y me dejé caer pesadamente en el sillón. Mentalmente empecé a recitar una plegaria sin nombre, y le pedí a Dios que fuera clemente conmigo esa noche.

Revisé mis notas por última vez. Había hecho todo lo posible, y aunque no tuviese la respuesta que esperaba, sabía bien que por la mañana, las letras que desnudaban mi alma estarían en las manos indicadas.

Pero no pude evitarlo más; no quise evitarlo más, y creo que desde ése día nunca más lo evité.

No tuve remedio, y tuve que admitir al fin, que todo me había sucedido, como a tantos otros.

No tuve remedio, no pude evitarlo... el amor me había atrapado una vez más.


http://jesusalejandrogodoy.blogspot.com/



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16.2.2007 GMT

Artículo/Una moneda destruye el mito de la bella Cleopatra

La reina egipcia tenía la frente hundida y los labios finos

Marco Antonio y Cleopatra no eran el apuesto general romano y su hermosa reina que Hollywood nos hizo imaginar. Lo afirman expertos de la Universidad Newcastle que estudiaron los retratos de una de las más trágicas parejas de la historia hallados en una moneda romana.

Descubierta en una colección de la Sociedad de Anticuarios de Newcastle upon Tyne. Marco Antonio y Cleopatra están uno en cada cara de la pequeña moneda de plata, del tamaño aproximado de una moneda de cinco centavos. Cleopatra es retratada con una frente hundida, una nariz larga y puntiaguda, labios finos y mentón afilado, mientras Marco Antonio tiene ojos hinchados, una nariz larga y ganchuda y un cuello ancho.

Clare Pickersgill, directora asistente de los Museos Arqueológicos de la Universidad de Newcastle, dijo: "La imagen que tenemos de Cleopatra es la de una hermosa reina adorada por los políticos y generales romanos. La relación entre ella y Marco Antonio ha sido embellecida por escritores, artistas y cineastas. Shakespeare escribió su tragedia «Antonio y Cleopatra» en 1608, mientras los artistas orientalistas del siglo XIX y las películas del siglo XX, tales como la de Elizabeth Taylor y Richard Burton en 1963, contribuyeron a fijar la idea de que Cleopatra fue una gran belleza. Investigaciones recientes, sin embargo, parecen desmentir este retrato".

Lindsay Allason-Jones, directora de los mismos museos, agregó: "La imagen que exhibe la moneda está muy lejos de la de Liz Taylor y Richard Burton. Los escritores romanos nos cuentan que Cleopatra era inteligente y carismática, y que tenía una voz seductora, pero llamativamente no mencionan su belleza. La imagen de Cleopatra como una bella seductora se construyó más recientemente".

La moneda es un denario de plata datado en el 32 a.C que habría sido emitida en la ceca de Marco Antonio. En una cara está la cabeza del general, con la inscripción Antonio Armenia devicta (que significa"De Antonio, que venió a Armenia"). Cleopatra aparece en el reverso de la moneda con la inscripción Cleopatrae Reginae regum filiorumque regum ("Reina de reyes y de los hijos de reyes").

La numismática está considerada como uno de los mejores indicadores de la fisonomía facial de personajes antiguos.

Según los registros históricos, Cleopatra se convirtió en reina de Egipto a los 17 años. Se dice que hablaba egipcio, griego, hebreo, sirio y arameo, y quizá también latín. Conoció a Julio César cuando éste llegó a Egipto para zanjar la guerra civil originada por su familia. Vivió en Roma como concubina de César y allí tuvo un hijo (que se supone también era de Julio César) al que llamaron Cesarión. Tras el asesinato de Julio César, Cleopatra regresó a Egipto. Marco Antonio se enamoró de ella durante un viaje para pedirle ayuda militar. Vivió con ella en Alejandría y tuvieron tres hijos. En el año 40 a.C, Antonio regresó a la capital del imperio, donde se casó con Octavia, de la que más tarde se divorciaría. Tras el desastre de la batalla de Accio, en el 31, y engañado por un falso informe sobre la muerte de Cleopatra, Marco Antonio se habría suicidado dejándose caer sobre su propia espada. Cleopatra también se habría suicidado.

Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/883946

Marco Antonio y Cleopatra



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16.2.2007 GMT

Artículo/ Ni Agua ni Luna - Osho

Si quieres conocer el Amor, sé un amante.
Si quieres conocer a Dios, sé meditación.
Si quieres entrar en el infinito, sé oración.
Pero sé.
No sepas acerca de la oración, no acumules información.
Te ayudará desaprender. ..

Tú eres el destino...
No eres el que busca, eres la iluminación.. .
La iluminación es el origen, y el origen está dentro de ti,
La vida está allí fluyendo, latiendo, palpitando continuamente en tu
interior...
La llave está ahí, el tesoro está ahí...todo está ahí.

Un verdadero buscador ama tanto al mundo que quiere ver el original.
Ama tanto este reflejo que surge el deseo de ver,
Ver la luna llena en el cielo.
Abandona este reflejo, no porque esté contra él,
Abandona este reflejo en aras de la búsquedade aquello que se refleja en él.
..
Ha conocido en el amor tanta belleza que quiere ir más adentro.
La oración es el "enamoramiento" más profundo.
Ha conocido tanto el reflejo, era tan bello, tan fragante,
había una música tal que ahora ha surgido el deseo de conocer su fuente.
Y si el reflejo es tan musical, qué armonía debe haber en la fuente
original?

Ni Agua ni Luna - Osho



Graciela E. Prepelitchi

"Háblame y quizás lo olvide.
Enséñame y quizás recuerde.
Particípame y aprenderé"
Benjamín Franklin


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16.2.2007 GMT

Artículo/ La actitud

Un joven llegó a la estrada de un pueblo

y acercándose a un anciano le preguntó:

"¿Qué clase de persona vive en este lugar?".

"¿Qué clase de persona vive en el lugar de donde tú vienes?",

preguntó a su vez el anciano.

"Bueno, un grupo de egoístas y malvados, replicó el joven.

estoy feliz de haberme ido de allí".

El anciano contestó: "Lo mismo vas a encontrar aquí".

Ese mismo día, otro joven se acercó al anciano, preguntó:

"¿Qué clase de personas viven en este lugar?".

El viejo respondió con la misma pregunta:

"¿Qué clase de personas viven en el lugar de donde tú vienes?".

"Gente magnífica, honesta, amigable, hospitalaria,

me duele mucho haberlos dejado".

"Lo mismo encontrarás aquí", respondió el anciano.

Un hombre que había oído ambas conversaciones preguntó al viejo:

"¿Cómo es posible dar dos respuestas diferentes

a la misma pregunta?".

A lo cual el viejo respondió:

"Cada cual lleva en su corazón el medio ambiente donde vive.

Aquel que no encontró nada nuevo en los lugares donde estuvo,

no podrá encontrar otra cosa aquí.

Aquel que encontró amigos allá, podrá encontrar también amigos aquí,

porque la actitud mental es lo único en tu vida sobre lo cual

puedes mantener control absoluto".



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16.2.2007 GMT

PACHA MAMA

PACHA MAMA
Por Harumi Puertos
Cambiar al mundo es posible. En la medida en que tu te transformas estás transformando al mundo. La energía que reprogramas y creas en ti, se transmite a los demás impactando a tu gente, tu familia, tus vecinos. A su vez ellos transmitirán el cambio también. Poco a poco vamos creando la cadena.
El planeta Tierra no es algo inerte. Es un ser vivo que responde a la energía del ser humano y que posee su propia energía. No culpes a Dios de los desastres naturales, no culpes a las profecías ni te acostumbres a los cambios climáticos pensando que todo es normal permitiendo que siga el curso de destrucción y autodestrucción.
No tenemos más casa que nuestro planeta. Si tienes ojos observa. Si tienes oídos escucha y si tienes manos actúa. No eres un ser aislado, eres una herramienta en el mundo. Eres un canal de energía y creatividad. Eres inteligencia. Eres amor. Eres luz. ¡Manifiéstalo!.
En la medida en que nos responsabilicemos de nosotros mismos y hagamos nuestra parte, estaremos sumándonos a la gran cantidad de personas que ya están actuando y trabajando por su transformación, por elevar la vibración y por conservar nuestra naturaleza y nuestra casa.
No eres un ser separado. Todos estamos unidos y somos parte importante de la gran orquesta del planeta, del gran rompecabezas de la vida. Somos engranes unidos por la esencia del amor. Es momento de despertar.
Desde el lugar en que estés colabora contigo mismo, tu familia, tu gente, los animales, la vegetación, el agua y el planeta en si.
Te invito a inspirarte en tu proyecto de vida y en tu proyecto con el planeta escuchando una canción que describe perfectamente lo que somos, lo que podemos ser y lo que significa nuestro planeta. Déjate impregnar por su mensaje de esperanza, unidad y transformación.
Pacha Mama
(Aleia)
Extraida del CD distribuido por ExpoSer 2004
Mil gracias por estar aquí,
Harumi Puertos
Terapeuta floral, de aromas y reiki
info@rutasdelalma.com


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16.2.2007 GMT

Artículo/ Las Culturas Prehispánicas ya Usaban Artilugios Para el Amor

México: Culturas prehispánicas ya usaban artilugios para atraer el amor

February 13th, 2007 @ 3:23pm

Por Luis Carlos Sánchez México, 13 Feb (Notimex).-

El uso de secreciones del cuerpo, el cabello, las uñas o los dientes, así
como innumerables artilugios mágicos para atraer, retener o "conquistar" al
ser amado, han sido desde la época prehispánica algunos "caminos" para
encontrar el amor. De acuerdo con algunos investigadores, el arte de seducir
siempre estuvo ligado a la alta religiosidad de los pueblos mesoamericanos,
quienes a través de productos alimenticios, invocaciones a los dioses,
chamanismo u otras suertes, buscaban conservar o allegar al sujeto amoroso.
En su libro "Amor y magia amorosa entre los aztecas" (UNAM, 1984), la
etnóloga Noemí Quezada señaló que por ejemplo los antiguos mexicas
utilizaban además "polvos amatorios de hueso de muerto o tierra", con los
que se perseguían principalmente el matrimonio, liberarse del marido,
amansarlo y evitar que el ser amado se casará con otra persona. Como en
todas las relaciones sentimentales, agregó, el
objetivo último de estas actividades era obtener y conservar el amor para
poder así adquirir seguridad en la vida. Basándose en la medicina
tradicional y la magia amorosa, los aztecas, principalmente las mujeres, se
valían de hechiceros, adivinos o curanderos, que hacían cobrar fuerza a los
artilugios, por medio de hierbas, amuletos y hechizos para alcanzar el amor,
idealizado en el matrimonio, y el erotismo o el placer carnal de las
relaciones extra maritales. En su texto, Quezada mencionó que algunas
mujeres que sufrían "inseguridad en sus relaciones de pareja, recurrían a
prácticas de magia amorosa, mecanismo de equilibrio social a través de la
manipulación de poderes sobrenaturales, con la idea atraer o retener al ser
amado, aunque también los hombres las realizaban para conquistar a la mujer
deseada". El especialista Pablo Rodríguez refiere por su parte que la
hechicería e idolatría ligada al amor, persisitió con la llegada de los
españoles en 1492, no obstante los esfuerzos de clérigos y autoridades
civiles por desterrarlas, y debieron conformarse con registrar, con
impotencia, cómo los conjuros amorosos sobrevivían y se multiplicaban.
Personajes como Fray Alonso de Molina escribió un libro de confesionario que
servía para penetrar el alma de los feligreses y auscultar su fe, mientras
que Hernando Ruiz de Alarcón y Jacinto de la Serna escribieron tratados en
los que recopilaron los rituales, conjuros y hechizos que practicaban los
indígenas de las regiones centrales de Nueva España. Estos ritos, refiere el
estudioso, estaban ampliamente ligados a la tradición sacra de los
indígenas, quienes conservaban "una rica tradición oral de invocación a los
dioses" y utilizaban relatos de ofrenda, alabanza y sacrificio a dioses como
Quetzalcóatl, Huitzilopochtli y Texcatlipoca. Una vez ocurrida la conquista,
en 1521, durante la Colonia, los conjuros antiguos se mezclaron con los
rezos y las oraciones cristianas; el conjuro mexicano, entre religioso y
pagano, buscaba lo mismo: "seducir y atraer el amor". De acuerdo con
Rodríguez, especialista, doctorado en Historia por la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM), la plegaria del amor era unida a mecanismos
mágicos como el dedicado al mundo del sueño, dominado por la diosa
Tezcatlipoca, que se creía podía ser manipulado con fines amatorios,
especialmente de adulterio o para identificar al ser amado. Además, apunta,
entre los antiguos mesoamericanos se creía que los huesos humanos o la
tierra que cubría a los muertos, podían provocar la sugestión del sueño,
asimismo, las hechiceras mexicanas invocaban a Cinteótl, Dios del maíz, para
controlar el amor y el odio y con pepitas se hacían pronósticos amorosos.
Otra práctica que refieren los historiadores es la que consistía en ingerir
maíz fermentado, lo que permitía revelar la conveniencia de un amor.
Regresando a Noemí Quezada, la etnóloga expuso que en la época novohispana
la religión
cristiana influye en las relaciones entre los diferentes sexos y pondera al
hombre frente a la mujer, por lo que se empleó aún más la religión y la
magia, con la pretensión de dar seguridad al ser humano. Recordó que en la
época prehispánica existían distintos especialistas en prácticas mágicas que
se dividían en sacerdotes, médicos, adivinos y hechiceros, mientras que en
la época colonial se diversificaron en médicos tradicionales con poderes
sobrenaturales denominados: chupador, sangrador, huesero, curandero o
partera. Además, había adivinos que a través de la palabra o la hidromancia
(adivinación con agua) pronosticaban el futuro, así como los hechiceros, que
hacían mal uso de los poderes sobrenaturales para cambiar voluntades,
utilizando muñecos, imágenes, brebajes y plantas alucinógenas como el
pipiltzintli o el ololiuhqui. A partir de expedientes del siglo XVI y
posteriores, la especialista indicó que en la época colonial los curanderos
siguieron utilizando coplas u oraciones a Santa Martha, San Julián, Santa
María de Belén o el mismo diablo, en lengua indígena. La adivinación por su
parte, empleaba plantas como el maíz, el peyote o las habas, y objetos como
el cristal, mientras que los adivinos suministraban ungüento y amuletos de
hierbas, o recurrían a animales como el guajolote, la mano de mono, los
sesos de asno o el colibrí, que actualmente predomina como amuleto, para
atraer al objeto del deseo.

[Ukhamawa: Red de Noticias Indigenas]
http://espanol. groups.yahoo. com/group/ ukhamawa/

------------ --------- --------- --------- --------- --------- -
« Travailler avec le pessimisme de l'intelligence et l'optimisme de la
volonté ».
(« Trabajar con el pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la
voluntad»).
Georges Sorel


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16.2.2007 GMT

Poesía /Argentina/ Haykus/ Gloria E. Benítez

Flores no rio.jpg

Intermitentes,
las estrellas guiando
al peregrino.

flores



¡Oh flor de ceibo
toda ruborizada
por una copla !

flores

Aguita clara
las truchas en el lago
saltando piedras.

flores

Con estrellitas
se ha tejido una vincha
la luna llena.

flores

Buen alfarero:
el viento arriando nubes
en esta tarde.




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15.2.2007 GMT

Artículo/Los chimpancés usaban martillos hace 4300 años

Eran de roca y les servían para romper nueces y frutos

CHICAGO y LONDRES.- Chimpancés del oeste africano utilizaban instrumentos de piedra para abrir frutas secas en tiempos prehistóricos, según un estudio divulgado anteayer que indica que esos animales podrían haber utilizado esta tecnología durante miles de años.

El informe, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), es el primero que aporta pruebas sólidas para respaldar la teoría de que el uso de herramientas vistas en algunas poblaciones de chimpancés puede ser un hábito remoto. La evidencia proviene del único asentamiento prehistórico de chimpancés conocido en el mundo y ubicado en la selva tropical húmeda de Tai, en Costa de Marfil. Allí, arqueólogos que se encontraban excavando el sitio en 2006 descubrieron "martillos" de piedra de hace 4300 años.

Los investigadores compararon residuos microscópicos de almidón hallados en los utensilios con varias frutas secas que, se sabe, forman parte de la dieta de los chimpancés, pero no de los humanos. Estudios posteriores mostraron que los martillos, rocas de forma irregular del tamaño de un melón, no podrían haber sido el resultado de la erosión natural y eran muy grandes para haber sido empleados por humanos.

Más de 200 generaciones

El descubrimiento indica que este comportamiento de romper las frutas secas ha pasado por más de 200 generaciones de chimpancés en el bosque Tai y que "el material cultural de los chimpancés tiene una larga prehistoria, cuyas profundas raíces están recién comenzando a descubrirse", aseguran los autores, un equipo de científicos canadienses, británicos, alemanes y estadounidenses dirigidos por el arqueólogo Julio Mercader, de la Universidad de Calgary en Alberta (Canadá).

Las primeras observaciones del empleo de herramientas entre poblaciones de simios salvajes datan del siglo XIX, aunque recién desde hace unas pocas décadas el tema comenzó a ser objeto de serios estudios a cargo de expertos que documentaron diferentes usos de instrumentos entre las poblaciones de chimpancés africanos.

El nuevo estudio no sólo demuestra que algunos chimpancés habían desarrollado esta habilidad miles de años antes de lo que se pensaba, sino que también plantea la cuestión del momento en que estos primates adquirieron las habilidades de romper frutos con rocas o usaron palos para "pescar" termitas.

Algunos científicos opinan que los chimpancés desarrollaron estas habilidades imitando a los humanos. Sin embargo, aseguran los autores, hace 4300 años no existía la labranza en el sector del bosque de Tai, por lo que los animales no podrían haber copiado esas prácticas de aldeanos locales.

"No está claro si [los humanos] inventamos esa tecnología de la piedra, o si los humanos y los grandes monos lo heredamos de un antepasado común -afirma Mercader-. En aquella región no había agricultores hace 4300 años, así que es poco probable que los chimpancés hayan adquirido esa técnica imitando a la gente local." Según sostiene, el hallazgo de los utensilios demuestra que "la tecnología no es dominio exclusivo de los humanos".

Los investigadores creen que las herramientas, que podían pesar entre 200 gramos y hasta cerca de 7 kilos, se utilizaron seguramente para cascar cinco variedades de nueces, de las cuales cuatro se cree que no las comían los humanos, pero sí los chimpancés. Para el coautor del estudio, Huw Barton, de la Universidad de Leicester, en Inglaterra, el descubrimiento sugiere que el uso de herramientas entre los chimpancés pudo haber progresado, al menos durante algún tiempo, de forma paralela a su uso por el hombre.

"El primer sitio arqueológico no humano de considerable antigüedad genera ideas interesantes sobre nuestra herencia común con los chimpancés", afirma Alison Brooks, profesora de antropología de la Universidad George Washington e investigadora asociada al Instituto Smithsonian, en los Estados Unidos.

El hallazgo también plantea el interrogante de por qué la capacidad de romper frutas secas es sólo vista en algunas poblaciones de chimpancés, afirma Michael Chazan, profesor de antropología en la Universidad de Toronto, en Canadá. "¿Por qué y cómo este grupo de chimpancés mantuvo el comportamiento de romper frutas secas, mientras otros grupos de chimpancés que vivieron en lugares con la misma disponibilidad de frutas no lo hicieron?", se preguntó.

Agencias: AFP y EFE

Demostración

  • Para demostrar que los fósiles hallados en la selva húmeda africana fueron utilizados por chimpancés, los científicos les pidieron a expertos independientes que identificaran los nuevos restos entre una mezcla de piedras naturalmente rotas y herramientas de piedra utilizadas por el hombre. Los expertos clasificaron correctamente el origen de las rocas en más del 70% de los casos

La Nación Argentina



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15.2.2007 GMT

Salto Angel/ Canaima / Serie Fotos

Salto Angel

Canaima

Canaima

Tres Palmeras

Canaima



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15.2.2007 GMT

SIN pALABRAS/ lA cAPITAL Y cONCORDANCIAS



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15.2.2007 GMT

Artículo/ ¿Qué es Normal?

D e las muchas formas de conceptualizar la palabra "normalidad" . es de resaltar aquella que esta muy de moda. y me refiero al exito alcanzado. el exito no es considerado como normal, desde una manera formal, pero desde el punto de vista informal, es normal el exito y anormal el fracaso. luego el exito es una normalidad que no todos la alcanzamos pero si aceptamos, positivamente, como normal.
sin embargo, el exito de hoy puede demostrarse que es la causa de mañana. Así, hoy podemos aceptar que son exitosos los experimentos que nos permiten el atender necesidades, necesidades que a su vez no necesariamente son normales. si el empleo de metodos establecidos como standar los empleamos demesuradamente, puede originar que el exito a pequeña escala se trasnforme en un fracaso de proporciones planetarias, con lo que el exito inicial en vez de ser un freno para el empleo excesivo, se constituye en la justificación para su sobre uso, lo que origina el efecto paradójico.
luego el exito resulta ser más peligroso que el fracaso, y por tanto lo que hoy es normal mañana puede tener una conceptualizació n contraria. Luego, la normalidad depende de las condiciones iniciales, de los factores que intervienen en su desarrollo, de los controles que se instalan, y finalmente de los resultados temporales.
Nada es normal de un modo absoluto, todo es normal desde un punto de vista relativo. La normalidad no hace al hombre y sino el hombre hace vigente la normalidad.


Virgilio Salinas

La normalidad es uno de los conceptos humanos más abstractos.
Es un constructo que subsume una serie de palabras que encuadran "patrones
de conducta" socialmente aceptados por una sociedad y un momento historico
detrminados y regulan ciertas practicas y acciones.

Nos adecuamos a creer que existe una línea distintiva que separa a lo normal
de los que no lo es.

¿Quién decide que es "normal"?
La idea misma de normalidad es ajena al Ser humano.
Meternos en un molde de lo socialmente aceptado como "normal", ¿ahoga,
reprime, restringe, automatiza?.
Es diferente pensar situaciones y/o acciones desde la palabra "adecaudo".. .

¿Donde se encuadraria la Creatividad? Que etiqueta "le colgarian" a un acto
espontaneo, autentico, original, imaginativo, disrruptivo? ?.
Seria "normal", adecuado", "singular", anormal, o en el extremo "genialidad
?

¿Qué consideras normal o anormal?
Reflexiona sobre tu idea acerca de lo "normal" y que te pasaria internamente
si te "sales" de las Clasificaciones consensuadas socialmente.

@Graciela E. Prepelitchi
No diga: "Es imposible".
Diga: "No lo he hecho todavia" .
Proverbio japones...



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14.2.2007 GMT

Revista soporte papel / Ejemplar 12/

Voces susurros
Rumor y Gritos
Periódico Cultural
Director Editor: Rubén Patrizi
Febrero 2007.AÑO1#12
Blog: revistavoces.ohlog.com/profile
Filosofar es esto: examinar y afinar los criterios
Epicteto de frigia
Feliz día del amor y la amistad
paisajes

Editorial

Llegamos al ejemplar doce, un año que pasa raudo, silencioso, lleno de hechos y logros, con voces y palabras de los amigos que me acompañan con sus escritos y que plasman en ellos las ideas y pensamientos, el concepto de su diario vivir, de sus cotidaniedades, ese diario que hacer que se conjuga en prosa, como las florecillas silvestres, los Haykus de Gloria, o los poemas llenos de alma de Mirta, íntimos de la revista.

El folclor de Venezuela, en el colorido del caribe, con la universalidad de temperamentos y el clima de sitios que hace una variedad de idiosincrasias que se consustancia con la tierra,

Los de pie de monte, los de los páramos, las ciudades, con el eterno verano y el eterno invierno que acá son dos y son uno, los ríos, llanos, montaña y selva.

Nuestra gente y su calor, la sonrisa de los pueblos.

Lo apasionado es la gente, lo importante es ella. Sus Voces, sus susurros, sus rumores y sus gritos.

Gracias a todos los que colaboran en esta idea......

INSTRUCCIONES PARA MONTAR

UNA BICICLETA AMARILLA

Milka Rabasa/ Versión “Aleixandre dice....”

Al gran Cronopio

Después de haber asido enérgicamente el timón con ambas manos, coloque el pie en eso cuadradito y paralelo con el suelo llamado pedal y con el pie (no confundir con el anterior pie pues las consecuencias serían catastróficas) darse un impulso capaz de echar a andar el vehículo y enseguida elevar la pierna por el aire más arriba del asiento hasta colocar el trasero justamente en él y colocar el segundo pie mencionado en el segundo pedal que se halla al otro lado de la bicicleta.

Comience a deslizarse con sonrisa de tajada de sandía si el paseo es calle abajo; en cambio a impulsar los pedales con los pies y ya sin sonrisa si es calle arriba. De preferencia habrá de buscarse superficies planas si no se quiere sentir un terremoto bajo el cuerpo. Si le gusta puede canturrear sus melodías favoritas y por favor, aléjese de los edificios en cuyo pórtico se lea PROHIBIDO ENTRAR CON BICICLETAS no sea que a su bicicleta y a Ud. Se les lastimen las astas.

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Amante

Pasajera de una ilusión

La que concede

la que calma

Intentos de pasión

desesperados