Revista Literaria Periódico Cultural

Abril, 2007

22.4.2007 GMT

Ejemplar /Abril/Soporte papel/ Revista Vocessusurrosrumorygritos

Voces susurros
Rumor y Gritos

Periódico Cultural

Director Editor: Rubén Patrizi

Abril 2007.AÑO1#14

revistavocesysusurros@yahoo.es

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Sabías que...En 1743 una flota inglesa compuesta por 19 buques atacó el puerto de la Guayra con intenciones de establecer ucabeza de puente para invadir a Suramérica.

Serie Pintores Venezolanos.

MANUEL CABRÉ
Paisaje de Caracas
1940 Circa | óleo sobre tela | 50 x 60 cms

Haykus del mar

Espuma y rocas

saboreando un festín

dos gaviotines.

*******

Anuncia lluvia.

Corre el viento del Este

peinando nubes.

Gloria E Benítez

Poesía

Canción Del Primer Amor Arturo Cap de Vila

¡ Ah, qué gloria ¡ Vino de pronto traviesa

la fresca chiquilla de la edad jovial:

las mejillas, rosas; la boquita, fresca,

y la muy querida me tocó el cristal.

Yo seguí con ella camino del huerto.

¡ Oh, la primavera bajo el huerto en flor!

Yo seguí con ella, soñando despierto...

Y no fue más que esto mi primer amor

---------------------------------------------

Amor Lope de Vega

Desmayarse, atreverse, estar furioso

Áspero, tierno, liberal, esquivo,

Alentado, mortal, difunto, vivo,

Leal, traidor, cobarde y animoso

No hallar fuero del bien centro y reposo

Mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

Enojado, valiente, fugitivo,

Satisfecho, ofendido, receloso;

Huir el rostro al claro desengaño

Beber veneno por licor suave,

Olvidar el provecho, amar el daño;

Creer que un cielo en un infierno cabe,

Dar la vida y el alma a un desengaño,

Esto es amor, quien lo probó lo sabe.

--------------------------------------------

Amanecer Cordial Medardo Ángel Silva

¡ Ah ¡ no abras la ventana todavía

y es tan vulgar el sol! ¡ La luz incierta

conviene tanto a mi melancolía ¡

Me fastidia el rumor con que despierta

La gran ciudad. ¡ Es tan vulgar el día ¡

¿ Y para qué la luz ?¡ En la discreta

penumbra de la alcoba hay otro día

dormido en tus pupilas de violeta!

¡ Un beso más para mi boca inquieta

y no abras la ventana todavía ¡

No disponible

MANUEL CABRÉ
Vista al Ávila desde Sarría
1952 | óleo sobre tela | 76 x 130 cms

Labios

Gotas de rocío

Se adhieren a las flores

Son perlas de la noche

Que complementan la armonía

Y los botones se abren

En brotes púrpura

Y apartándose de la fronda

Van siendo, únicos, voluptuosos

Nacientes, sagrados, sensuales, delicados,

Apasionados, lascivos,

Lozanos, tersos.

Son labios como pétalos

Como los de una

Rosa roja.

Chistes enviados por Alvaro Ruìz

Dice el loco:

“ Yo paro los automóviles con un dedo”

¿”Y cómo es eso” ?.

Haciendo una seña dice:

”Sí solo digo ¡ taxi”!.

“Llegaste tarde a la repartición de cerebros”

Le dice el padre a su hijo que es medio lento.

¡ “Ja, ja. No. Yo ni siquiera fui” !.

Cita: descansa, descansa, ya se te sobrecalentó el cerebro.

El profesor en el colegio.

“ ¡A ver niño dígame los pronombres!”

¿”Quién, Yo” ?.

¡”Muy bien niño, muy bien”!.

( Revista Voces no se hace solidaria con estos chistes tan malos)

No disponible

ARMANDO LIRA
Paisaje de La Guaira
1956 | óleo sobre cartón | 70 x 89 cms

Canción del Pirata. José de Espronceda

Con diez cañones por banda

Viento en popa tosa vela,

No corta el mar, sino vuela

Un velero bergantín :

Bajel pirata que llaman

por su bravura el temido,

en todo mar conocido

del uno al otro confín.

La luna en el mar riela

En la lona gime el viento,

Y alza en blando movimiento

Alas de plata y azul ;

Y ve el capitán pirata,

Cantando alegre en la popa,

Asía a un lado, al otro Europa

Y allá a su frente Stambul

“Navega, velero mío,

sin temor,

que mi enemigo navío

ni tormenta, no bonanza,

tu rumbo a torcer alcanza

ni a sujetar tu valor.

Veinte presas

Hemos hecho,

A despecho

Del inglés

Y han rendido

Sus pendones

Cien naciones

a mis pies

“Que es mi barco mi tesoro

que es mi Dios la libertad

mi ley la fuerza y el viento

Mi única patria el mar.

“Allá muevan feroz guerra

ciegos reyes

por un palmo más de tierra;

que yo tengo aquí por mío

cuanto abarca el mar bravío,

a quien nadie impuso leyes.

“ Y no hay playa,

sea cual quiera,

ni bandera

de esplendor

que no sienta

mi derecho

y dé pecho

a mi valor

“Que es mi barco tesoro.....

“ A la voz de “¡ barco viene ¡

es de ver

cómo vira y se previene

a todo trapo a escapar:

que yo soy el rey del mar

y mi furia es de temer.

“ En las presas

yo divido

lo cogido

por igual:

sólo quiero

por riqueza

la belleza

sin rival”.

“ Que es mi barco mi tesoro....

“¡ Sentenciado estoy a muerte ¡

Yo me río:

No me abandone la suerte,

Y al mismo que me condena

Colgaré de alguna entena,

Quizá en su propio navío.

“Y si caigo

¿Qué es la vida?

Por perdida

Ya la di,

Cuando el yugo

Del esclavo,

Como un bravo

Sacudí

“ Que es mi barco mi tesoro.....

“Son mi música mejor

aquilones;

el estrépito y temblor

de los cables sacudidos

del ronco mar los bramidos

y el rugir de mis cañones.

“Y del trueño

al son violento,

y del viento

al rebramar,

yo me duermo

sosegado

arrullado

por el mar.

“ Que es mi barco mi tesoro,

que es mi Dios la libertad,

mi ley la fuerza y el viento,

mi única patria el mar”.

ANTONIO HERRERA TORO
Tríptico de Adán y Eva en el Paraíso
s/f | óleo sobre tela | 34,5 x 80 cms

Personajes/ Bleriot

Lois Bleriot

Ingeniero y aviador francés

Nacido en Cambrai ( Francia ) en 1872 y muerto en Paris en 1936

Héroe de la primera travesía del canal de la Mancha en avión.

El 25 de Julio de 1909 Luis Vierto. Constructor de aviones y piloto, efectuó la travesía del canal de la Mancha, de Calais a Dover.

El vuelo empezó a las 4 horas y 41 minutos y acabó a las 5 horas y 13 minutos. Durante estos 32 minutos, el aviador vivió toda clase de emociones y pasó por una serie de experiencias¡ sobrevoló ¡ el mar sin ayuda de brújula; por un momento pareció que se había salido de la ruta, cuando perdió de vista la costa francesa y aun no había divisado la inglesa; los acantilados ingleses eran demasiado altos para que su avión, que no podía alcanzar grandes alturas, pudiera atravesarlos; se desató un fuerte viento que hacia oscilar fuertemente el aparato, ante esas dificultades Dierot siguió la costa hasta que descubrió una garganta en los acantilados.

Logró que el avión pasara por aquella abertura y ya sobre el suelo inglés divisó finalmente una gran bandera francesa que el periodista Fontaine agitaba tal como habían convenido, en un lugar apropiado para el aterrizaje¡ Lo había conseguido!.

Cóctel de Piña

Ingredientes

1 piña

2 vasos de pisco

jugo de tres limones

1 vaso de jarabe de goma

hielo al gusto

Preparación

Se coloca en la licuadora la piña pelada y partida en trozos con un vaso de agua

Cuando esté bien licuada, se cuela y se vuelve a poner en la licuadora añadiendo los demás ingredientes

Se sirve con hielo al gusto

Es delicioso y recuerde que beber es nocivo para la salud.

No disponible ANTONIO EDMUNDO MONSANTO
Figura (Modelo Círculo de Bellas Artes)
1912 | óleo sobre tela | 78,5 x 50 cms.

Nombre de las esquinas de caracas

En 1843 en 1914

Tío Pedrito Torrero

La alameda Postillo

Cuartel Veterano Cuartel de la Trinidad

Padre Guzmán Ojeda

La Cruz Puente de la Trinidad

Basurero Santa Bárbara

Teniente Rey Jesuitas

Arguineones Maturín

La baba Calero

San Mauricio Ánimas

Principal Casa Amarilla ( Principal )

El Teque Camino Nuevo

Ramón Piñango Piñango

Candelaria La Cruz

Colegio Monjas

Padre Muñoz Muñoz

Algarrobo Puente Yánez

Juego de pelota Los lechosos

Mercaderes La Bolsa

Chorro de San Jacinto El Chorro

Doctor Sanabria El Coliseo

Puente de San Lázaro Perico

Casa de la Misericordia La Misericordia Parque Carabobo

Campo santo El Conde

Santanas Mercaderes

Soledad El tejar

Campo de Marte San martín

Basurero Miranda

Hoyada Curamichate

Pantaudas La Hoyada

Hoyada El Rosario

Jesús, María y José Jesús

Cuartel de Milicias Cuartel del Hoyo

Hoyo vicioso El Hoyo

La carnicería El cristo

León Calada de Luzón

Vicente Hernández Pescador

Padre Rodríguez La Pilita

Los palacios La Cárcel

Gobernador Viejo El Gobernador

Amaro Pepe Alemán

Cacho El Carmen

Marqués de León Monzón

Echezurías Dolores

Aurioli Bárcenas

Rosario Las Piedras

La Noria El Venado

Las esquinas que han conservado su nombre no están tomadas en cuenta

Nota Diario del Universal caracas 2 /1 /1914

-Tomo ll-Libro de Alfredo Cortina

Caracas La cuidad que se nos fue.

MANUEL QUINTANA CASTILLO
La Dama Mecánica
1962 | Óleo sobre tela | 143 x 87 cms.

Serie/ Para la Salud .

La Soya

Se comenta sobre la soya y sus beneficios y se señala que la proteína de la soya y todos sus compuestos bioactivos, entre ellos las isoflavonas, ayudan a disminuir el colesterol total, colesterol L D L ( Malo ), triglicéridos y aumentan el colesterol H D L ( Bueno ).

La disminución del riesgo de enfermedad cardiovascular ocurre por el mecanismo de estimulación de la secreción de ácidos biliares, cambio en el metabolismo hepático del colesterol, efectos hormonales y regulación de los receptores del colesterol L D L .

Hoy la asociación Americana Del Corazón recomienda además la avena, naranjas, vegetales verdes, sugiere consumir diariamente proteínas de soya para mantener la salud del corazón.

Serie/ Fauna.

Habitantes de la tierra en Peligro de Extinción

Jaguar

Este es el felino más grande de América, su fuerza y agilidad lo ubican como un temible depredador la especie ha sido declarada vulnerable de extinción.

Panthen onca, tigre americano, tigre mariposo, pesa unos 120 Kg. y su gestación demora unos 100 días, con un número de crías que varía entre 1 y 4.

Es un animal carnívoro. Caza, venados, jabalíes, pecaríes y otros. Entre la cola y la cabeza mide unos 2.60 cm y unos 45 y 75 cm entre la cola y el resto del cuerpo. La cola le permite mantenerse en equilibrio y tener maniobrabilidad mientras corre ( sus articulaciones son muy flexibles, lo que le permite dar enormes zancadas. Es un excelente nadador y trepador de árboles, puede correr a una velocidad de hasta 80 Km.h Tiene una visibilidad binocular y puede ver a su presa a una distancia de hasta 200 metros.

Se encuentra en las selvas, bosques y llanuras, en clima tropicales y austropicales desde el suroeste de los estados unidos hasta la republicas de Argentina.

FRANCISCO NARVÁEZ
Las Campesinas
1935 circa | mixta sobre cartón | 53 x 75 cms

Serie Teatro

Procopio

Argumento

Procopio es un pobre viejo cuya labor ordinaria es la del campo, la cría de ganado menor y de otras tareas rurales que necesita desarrollar para la subsistencia de su familia. Tiene fama en el pueblo de ser un "viejo verde", juicio éste que él no comparte en absoluto y por el que está condenado a sufrir las lógicas consecuencias, siempre perniciosas, de tal malevolencia. Su mujer, Engracia, le tiene limitada su exuberante tendencia sexual por causa de los celos, siendo éste el motivo principal de la acción escénica del viejo, único personaje visible.

Elementos escénicos

El vestuario de Procopio consistirá en un atuendo cómico (deliberadamente concebido pese a estar casi en desuso): calzoncillos largos (hasta los pies) y una camiseta de franela, de manga larga. Irá descalzo. También portará en la mano izquierda un quinqué (en la izquierda, porque habrá de persignarse en algún momento).

Quizá sea necesaria una silla donde poder sentarse (a juicio del director), y una pequeña mesa.

Efectos

El escenario quedará a oscuras, o a lo sumo débilmente iluminado, para que el candil pueda tener su efecto.

Acción previa

Antes de que Procopio aparezca en escena se escuchará como a modo de una trifulca proveniente del fondo del escenario, en la que el pequeño estruendo (algún objeto lanzado, voces, etc.), justifique la aparición precipitada del actor

DESARROLLO

(Procopio sale precipitadamente al escenario portando en la mano izquierda un candil. Está, más que alterado, furioso).

MONÓLOGO

(Sin dar voces, en tono bajo pero enfadadísimo, volviendo a cabeza hacia el fondo del escenario).

-¡¡Me cagu en tug mulas, japuta!! ¡Así te coman los puercos el pitiminí! ¡Me caguen diole...! "¡Que soy un viejo verde! ¡Será desgraciá la tía! (Vuelve otra vez la cabeza, mirando al fondo del escenario y haciendo un gesto obsceno).

-¡El viejo verde será tu padre, que en gloria esté, el pobre! (Se persigna.) Él sí que fue un verderón de los de cuidao; que tú me contaste una vez que quiso meterte mano, de chica, junto a la alberca. Menos mal que mismamente pasaba por allí don Feliciano, el cura, y el muy... salío le pidió al sotanas que lo bendijese para seguir siendo buen padre. ¡Vaya güevos que tenía el genares! Endespués me quedó un regomello...

"¡Yo, viejo verde...! (Dirigiéndose a los espectadores.) Y to porque le he pedido que se quite el trapico, ya ves. Me dice la tía:

"No, Procopio, que hoy estoy endispuesta. "¿Endispuesta?, le contesté asombrao. ¿Acaso te ha bajao el cuerpo?

"El cuerpo, no, mi amor; pero tengo escaldauras en el chirri - me dijo. "Pos nese caso... (volví a contestarle) déjame que te ponga un supositorio de miraguano...

"No me dejó acabar, la muy... ¡Ay, si no fuera mi mujer! ¡La que me iba a salir de la boca si no fuera mi "santa"! (santa, con sarcasmo).

"... no, mi amor; pero tengo escaldauras en el chirri (remedando la voz de Engracia).

"¡Mi amor! ¡Ya, ya...! A patás me ha tirao de la cama. Pa que endespués nos venga la ricura de Gemma diciéndonos que los hombres somos tos unos no sé qué; que si esto y que si lo otro... ¡Vara es lo que les hace falta a las mujeres! Y a mi Engracia... A mi Engracia ..., untarle el rulé, el chirri y la sobaquera con salivilla de merengue, pa que si no es por alante que sea por atrás, o si no por la sisa, que no pare el dengue. Mismamente ayer noche: "Engracia, ¿vamos al dengue? " ¡Calla, calla! -santiguándose mientras se ponía el trapico-. ¡Ni dengues ni panderetas, que mañana tienes que recoger la oliva y eso cansa tanto como lo otro.

"¡Tanto como lo otro! Y to porque ayer le chivaron que estuve platicando con la Matilde, la hija de la panadera que, eso sí, a sus quince años está como fabricá con silicona en un molde de madalenas; porque la tía huele... Si te arrimas a ella una miajica, del escote le sale un olorcico a tahona que ya me dirás. Pero bueno, si la Engracia no quiere dengue, o me cepillo a una cabra o hago palmas con una sola mano. No hay más remedios que los mentaos; porque en el pueblo, por eso de ser yerno del tío Frasquito, a mí no hay quien me quite de encima el sambenito que m’han colgao del cuello..., y de donde sale el chorro. ¡Vaya que sí!

(Una voz femenina, en off)

- ¿Procopio? Venga, amor, no te enfades, que yo y tú vamos a arreglar las cosas.

PROCOPIO (haciéndose la víctima y el estrecho; riéndose en sordina y a la vez gesticulando con obscenidades) -. No, Engracia, que esto ya s’ha acabao pa siempre; que me las sé toas más tres. Si quieres que vaya tienes que quitarte antes el trapico.

VOZ EN OFF (cadenciosa) - No me seas malo, amor...

PROCOPIO (aire triunfante, dirigiéndose a los espectadores en voz muy baja, como para que no la escuche su mujer, y abriéndose el ojo con un dedo para dar a entender que él es muy astuto) - Al dengue..., y sin vaselina. (Se aleja en dirección al fondo del escenario, quinqué en mano.)

(Estruendo y voces airadas en el interior.) (Aparece de nuevo Procopio, en la mano el quinqué)

PROCOPIO (como derrotado, dirigiéndose al respetable) -. Ya lo tengo claro. Lo que os dije antes: o la cabra... o a hacer palmas con una sola mano. A partir de mañana, a ligarme a la Matilde (lo jura besando la cruz, que hace con los dedos) ¡Por mi José! (Saluda a los espectadores.)

RAMÓN VÁSQUEZ BRITO
Marina
1970 | óleo sobre tela | 69 x 90 cms.

Mariíta por Rubén Patrizi

Mariíta no debería llamarse de éste modo. Para mi concepto debería llamarse Mariota, o Marianota, o Marigrandota. Porqué el diminutivo de un nombre a una descomunal mujer. Si, porque ella es grande, muy grande.

Mide cerca de dos metros de alto y de ancha, casi son, uno con cincuenta centímetros.

Cuando camina con su paso elefantino debería tener en cada nalga, un aviso como el de los camiones: el de anchilarga.

No me explico el porqué de Mariíta con semejante tamaño de mujer.

Será Mariíta por el tono de su voz. Melifluo, cuando habla con el cuidado de un gato ronroneado. Pero es chillona y estridente y logra emitir una entonación extra alta, una voz que puede romper platos y copas en una vitrina a cincuenta metros de distancia, tan solo con uno de sus chillidos escalofriantes.

Su esposo es un hombre menudo, es todo lo contrario a ella, es su antitesis; es pequeño, esmirriado, flaco, enjuto, y con una entonación de voz muy grave. Ambos contrastan entre sí como aceite y vinagre.

Se conocieron cuando ella aún, era por supuesto alta, pero delgada, estaba en la línea como dicen, no le importó que él fuese un hombre pequeño, quedo cautivada con su voz, que la dominaba casi hasta el hipnotismo. Y….. Por su voluminosa billetera.

Ella blanca, él moreno.

Ella alta, él bajito.

Ella chillona, estridente.

Él serio, austero y hasta pichirre y con una voz de trueno

Ella voluminosa grande, gorda, escandalosa.

Le encantan las fiestas, es la primera en organizar programas y paseos, siempre la primera en reír, la primera en llegar a las reuniones y parrandas. Su debilidad es el champán y el vino blanco del Rhin, lo que la hace más locuaz e impertinente en sus disertaciones y chismorreos.

Y así andan los dos parados en este mundo

Cuando ella le habla en sus enojos y discusiones, da la impresión que le cascara, y casi lo hace, pero muy al interior de él, sale un chorro de voz, su única defensa y ella se aquieta, convirtiéndose en un clásico gatito.

Cuando habla por teléfono con esa vocecita parece ser una niña que le ha robado el aparato a su madre, y se anuncia es: Mariíta quiero que me pases a fulanito…..

A ella le gusta mucho el arte en todos sus conceptos.

Le gusta pintar y es fanática de kandinsky, colorea por doquier con sus pinceladas cromáticas tratando de imitar a su pintor favorito. Y muchas de sus pinturas parecen haber sida hechas por el movimiento de la cola estrafalaria de un alegre can.

Canta con su voz de niña gritona, chilla a viva voz los altos de un aria, y hace vibrar sillas y mesas de las habitaciones de sus vecinos, que salen corriendo con el temor de haberse iniciado un terremoto, o creyendo que el marido trataba de asesinarla apretando su cuello. Así que cuando canta es toda una sirena de ambulancia en un apretado tráfico al mediodía.

Escribe; hace versos. Es toda una poeta de céfiros vuelos y allí no anda tan mal. Su poesía es sonora, suave, tierna, apasionada, refleja su hermoso ser interior lleno de espiritualidad.

Toca instrumentos musicales. Le gustan la guitarra y el piano sus bártulos favoritos, y cuando la toca, ésta de repente se transforma, se convierte en un pequeño instrumento en su voluminoso ser, parece que se perdiera entre los recovecos de su cuerpo. El traste se pierde en su mano y no sé como puede mover los dedos con agilidad para poder proyectar delicadas notas, cuando las manazas ahogan tan delicado instrumento.

Y cuando toca el piano solo una mano basta para abarcar dos octavas, chapurrea las notas en un solfeo delicado, dándole quejumbroso sonido a su pieza favorita.

Pero a pesar de todo, la extraña pareja se quiere, él trata de complacerla en todo, mejor dicho, en casi todos sus caprichos, y van de la mano juntos por las calles viendo vitrinas y comercios. Ella con su paso elefantino y el con su traje negro y los ves alejarse por la vereda en los atardeceres, y observas como ella eclipsa con su cuerpo al de él y a lo lejos pareciera que ella caminara sola acompañada de su paraguas.

Nota: Los personajes de esta comedia son ficticios, cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.

No disponible

BÁRBARO RIVAS
Barrio Caruto (segunda versión)

1925 | esmalte sobre masonite | 52 x 68 cms



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21.4.2007 GMT

Venezuela/ Cuento/ Guanaritore/ Guaraos delta del Orinoco

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Guaraos delta del Orinoco Venezuela

Guanaritore- Naufragio.

El azul del día hialino y claro se transforma con pasmosa rapidez en un gris, y todo pasa tan de repente, que la canoa, casi se vuelca con el ímpetu que vino en seguida.

El gran viento...

Este gris trajo un cambio, todo un caos, una fuerte brisa que sonaba como el rugido de un tigre.

Un chubasco de los que solo hay muy adentro en la selva, donde las feroces fieras, los coloridos pájaros y todos los animales, se ocultan o huyen despavoridos.

La lluvia es intensa, las gotas caen con furor e inundan con un gran abrazo la selva, las hojas desprendidas, surcan los cielos, y el agua que cae, es como una gran cascada, que hace burbujear al río que está debajo y que dejó de ser placido, sosegado, tranquilo, de corriente suave. Dejó de ser un espejo, para convertirse en una fiera más, pero aún, más peligrosa.

Ahora las olas mueven la canoa a su capricho.

Los tripulantes, tiene el corazón en la boca, sus ojos, muestran temor, la mujer no deja de balbucear,”Joni, joni”(“Agua, Agua”) y” Guiri, guiri, guiri.(“Rema, rema, rema”). “Acá nos morimos, Guanaritore, (naufragar),guiri, guiri, (rema, rema)

La tempestad arrecia, el viento continua soplando con fuerza, la lluvia es muy intensa, relámpagos, rayos, truenos, un caos. “ La naturaleza está brava “, dice el indio y rema y rema, trata de mover la canoa, que parece un corcho flotando en el agua, que se mueve, como si estuviera en un temblor de tierra. La espuma de las olas entra a la canoa, el agua casi la inunda, el indio rema y rema, sin descanso, su mujer ora.

Ora en silencio a su Dios, ora a las aguas, y a los espíritus, sus manos aprietan las bordas, apenas flotan, el muchacho, trata de achicar con una totuma, va arrojando el agua afuera, mas esta no tarda en regresar con otra ola, las que siguen embistiendo, una, otra y otra, vez. Movimientos de onda de nunca acabar, son miles de rizos hasta donde alcanza la vista, es como el agua hirviendo.

El indio está cansado, mira a la mujer y al niño y también se agarra de la borda.

“M-araisa ( Esposo mío), m-araisa, ( esposo mío ) guanarikore ( naufragar ), ka guarao, komoyané ( nuestros familiares, atrás se han quedado) ma kobe ( mi corazón sufre ).

La canoa es un punto en el agua, y la corriente los arrastra, se los lleva a los rápidos, que en condiciones normales, se evaden, pero con la tormenta encima es imposible, son empujados hacia ella, van a la deriva, todavía no se han hundido, ni volteado, la canoa resiste y ellos están aferrados a ella, como tres hormigas a una hoja que es arrastrada en un charco.

“Nabutuba nine ( nado yo ) jomuni isiko tane ( en los remolinos de agua ) nabutuya nine

( navego yo ), ma kuare nakakore jaramuju nakote ( sobre mí al venir el remolino de agua me iré al fondo” Así habla el indio a la mujer y al niño, ellos no dicen palabras, solo observan asustados.

.

“Ine tuarate tane ( esfuerzos haré para salir ) guatabe ine rame ( pero al fin moriré).

Continua hablando, “butane jokorut-ine” ( flotando iré yo ).

El indio respira muy hondo y habla con palabras que son murmullos, que solamente él logra oírlas, como si fuese una oración.

“Ama imaiti, guabaka guayabate”( Hoy en las altas horas de la noche, pasará la muerte muy cerca de nosotros....)

Pero no se rinde, toma el remo y continua empujando con fuerza.

“Guiri, guiri”. ( Remo, remo ).

Nuevos bríos a su espíritu

“M-araisa, m-araisa” ..(Esposo mío, esposo mío) Comenta la mujer saliendo del estupor con lágrimas en sus ojos, que son lavadas rápidamente por la lluvia.

Están empapados y ateridos, el niño con brío continua achicando, entran en los rápidos y bajan como si estuvieran en un tobogán, van dando tumbos rodeados de rocas. Ya está entrando la oscuridad, que los va enlazando poco a poco.

Él hombre rema, o trata de hacerlo, su fuerza y su espíritu en la lucha contra los elementos que se han desatado con fiereza....

La lluvia ha cesado, ahora la pelea es contra la corriente, pero el agua los remolca, los mece, los bate, y los agita, el frágil cayuco aguanta este batir, este agite este mecer....

-------------------------------------

El día los agarra en la orilla, la mujer abraza al muchacho, están vivos y a salvo. Pero el hombre no está.

“M-araisa, m-araisa ( Esposo mío, esposo mío ). Son palabras de desespero.

Él cayuco ha desaparecido junto con el indio.

Hay un nuevo amanecer, y como el dicho, después de una tempestad viene la calma, este nuevo día prometía ser muy hermoso. Amaneció con un azul distinto, los pájaros se oían cantar y se veían revolotear entre las ramas. La mujer y el niño están alegres porque se sienten vivos, en un sentimiento ambiguo, la tristeza también los embarga.

El niño pregunta por su padre y se preocupa, vienen lágrimas a sus ojos.

En la selva detrás de ellos, río arriba, se divisa un juba nasiko, ( arco iris ), sus corazones se calman, tienen hambre, hay que salir de allí.

Ella en silencio piensa en su esposo, lo cree fallecido. Ahora solo hay que pensar en salir

de este atolladero y empezar a moverse, para no ser el alimento de alguna fiera, o de alguna serpiente, de esas enormes que esperan sigilosas, para atrapar a su presa, apretarlas en un abrazo de muerte.

“ Dima, ama sika ji mi bajenu” ( Papá, ahora si que nos separamos de ti, vuélvete )

Son palabras que dice el niño a su madre y replica, “ Tengo miedo del tobe”,( tigre ), que busca alimento en la selva y no quiero se su comida. “ Dima, dima. ( Papá, papá ).

Y empezaron a caminar por la selva....

Ahora recuerda lo pasado, el bote chocó contra una roca y se volteó. Reconstruye todo en su mente, como si fuese una película que va rodando cuadro por cuadro. Cuando fue lanzada a el aire, los gritos, al final las burbujas y luego, el silencio.

“M-araisa, m-araisa” ( Esposo mío, esposo mío ). De nuevo sus palabras en una oración silenciosa.

Camina todo el día, el niño a veces va adelante, otra junto a ella y otra atrás. A cada momento ve siluetas de las fieras y corre donde la madre, es su imaginación que le hace un juego, y cree ver en la maleza a los ojos del tobe ( tigre ) que lo esta acechando, allá en el denso follaje.

Consiguieron un claro y allí, un bohío semi destrozado por los elementos y el tiempo, estaba abandonado, no quiso pernotar en él, cantidades de hormigas y bachacos eran sus ocupantes, decidió ir más adelante, no obstante recogió varias estacas y las llevó atadas en su hombro.

En las raíces que sobresalen de los árboles gigantes hizo un alto, allí vio una especie de cueva, las raíces la habían hecho, una maraña de brazos formaban un cobertizo bastante seguro para guarecerse de un peligro exterior, allí piensa pasar la noche.

Revisó y esculcó, hasta quedar tranquila con la seguridad que no había animales peligrosos ni ponzoñosos, hizo un cerco con las estacas a manera de valla impenetrable, cortó unas hojas grandes muy parecidas a las del banano y hojas de la flor del paraíso que abundan por esos lares.

Hizo una especie de colcha y se introdujeron allí, entre esas raíces a pasar la noche.

Nojo nabakayajé-ma ( Había llegado el hambre )...

Sus tripas resonaban, la mujer busco entre las hojas y arbustos y consiguió una enorme araña, esta fue degustada con fruición y deleite, también esculcó en un tronco podrido, y unos gusanos amarillentos y muy desarrollados y gorditos, los cuales después de exprimirlos, los comieron ávidamente, por lo menos así amortiguaron un poco su hambre.

El niño dormía placidamente, estaba en su hábitat; la felicidad de la inocencia.

La madre vigila, los ruidos de la selva se concentraron en la noche; los roedores que roían las hojas y caminaban curiosos tratando de olfatear a estos extraños visitantes, la brisa hacia hablar a las hojas en lo alto, y abajo los animales gruñían, algunos insectos zumbaban y otros hacían ruidos diversos. Se inició el concierto nocturno, el de los pájaros cazadores, e insectos, y todos los animales noctámbulos. La selva en su esplendor....

Ella no pudo dormir, sólo pensaba en su hombre y de sus labios salían las palabras como “ “Macobe ajera” ( Mi corazón sufre y espera ). M-araisa, m-araisa”. ( Esposo mío, esposo mío ).

Al final la venció el sueño, ya casi al amanecer...

Después de varias horas, se desperezaron y siguieron su camino por un largo sendero que se adentraba en la selva.

Cantaba una canción al niño para hacerlo reír, y tratar de distraerlo. El hambre los estaba acechando de nuevo...

Tobe naoya El tigre viene

Onanaka uban No llores, duérmete

Kaba araya Del monte sobre las hojas cortadas

Nooyara Viene

Ubau; tobe naoya Duérmete, que vine el tigre

Onanaka ubau No llores, duérmete

Y continuaba....

Araguato yama Los araguatos ahora

Koitayaja yama Aullando están

Araguato yama Los araguatos ahora

Araguato yama Los araguatos

Y dulcemente le cantaba

Masijakanare Paso corriendo un venado

Masijakanae Paso corriendo un venado

Daukere daukere Rozando las matas

Daukere, daukere. Rozando las matas

Llevan caminado tres días y parte de la noches....Al cuarto día divisan una partida de caza.

“Estamos salvados”, gritó ella alborozada, apretando al niño contra su pecho.

La mujer cuenta las aventuras pasadas a su familia y llora por su hombre extraviado....

Todos los dan por muerto.

Ma guarotu naukorera

Ciamore onaturú

Onaturú tana-inera

Ma guaraotu naukore

Ma guaraotu naukorera

Ciamore onaturú

Ma guaraotu

Naurayane

Onaya-ine.

Al marcharse mi compañero

Me daban ansias de llorar

Ansias de llorar por él

Al marcharse mi compañero

Se marcha

Por él

Lloro yo

M-araisa, m-araisa. ( Esposo mío, esposo mío ).

“Ma bote kabucara (Cuando mi botecito), baribari a kore nane” (comenzó a dar vueltas)....

El Indio les comenta a los lancheros.

“ Los rápidos nos voltearon, yo me golpeé la cabeza con unas rocas y no supe más de mí.

No se nada de mi mujer y de mi hijo, no sé, si viven o han muerto, y sufro por ellos”.

“Guanariaine, guanarikore, nejeruaine”

“ Naufragué, al naufragar me fui nadando, me topé con un caimán.....

Niharabakaida Un caimán descomunal

Niharabakaida Un caimán enorme

Ma buturuae Se tiró a morderme

Ma buturuae Se tiró a morderme

A ju basaida Con su cola plana

A-ju jakotai La cola que el tiene

Ma yegereae Me golpeó

Ma yegereae Me golpeó

Barakoida Un barco grande

Nabauti-mo De afuera

Yaronae Ha llegado

Me ha salvado.....

Un certero disparo ha eliminado a un caimán que está a punto de almorzarse a un hombre.

La certera puntería del marinero salvó al indio...Al rescatarlo y alojarlo en el barco, el indio casi no podía hablar, estaba medio ahogado, deshidratado, perdía el control de sus signos vitales, balbuceaba palabras sobre su mujer e hijo. Lo dejaron descansar y después de casi un día de viaje río arriba lograron hablar con él. El indio contó su lucha contra la tempestad, los hombres de la embarcación oían asombrados la historia, ha sido una odisea sobrevivir a un huracán, comentaban entre ellos emocionados.

Después de un mes, el barco regresó de su viaje por el caudaloso río padre, el indio estaba reestablecido y muy contento por regresar a su casa, aunque en su alma estaba plasmada la tristeza por el hijo y la mujer..

“ ¡Por allí voy a mi casa, muy agradecido por la comida, por curarme, gracias por todo!”

En la orilla del caño unos hombres pescaban, vieron al el indio llegar y exclamaron su sorpresa, se alegraron enormemente al verlo. Allí mismo le comentaron de la mujer y del hijo. Él estaba muy contento, quería llegar cuanto antes para poder y verlos y abrazarlos

Guasibi nobo mene bakotu

Guaribi nobo ibajekit-ine

Guaribi nobo asidakone

Asidanone eku narute

El cayuco y viejo prestádmelo

En el cayuco roto y viejo regresaré

Si el cayuco roto y viejo es malo

Por malo que sea, en él iré embarcado.

---------------------------------------------

Más de un mes ha pasado, ellos cada cual por su lado se piensan. En esos pensamientos fluyen preguntas, él piensa en su familia, en ella, su mujer, en su amor y en su hijo. A su vez, ella piensa en él, lo llama en silencio y siempre las lágrimas corren por sus mejillas.

El indio rema por el caño rumbo a su casa, allí exclama lleno de alborozo y esperanza.

Jake tima aore

¡ Ranera ¡

Mañana a estas horas

¡ Ole!

Temprano en la mañana, el hombre divisa los bohíos y las chozas, mira a los niños que corretean, las mujeres caminando, a los que se bañan en las tranquilas aguas, los que tratan de pescar alguna presa, el espejo de agua que refleja el cielo, las nubes, la orilla, los árboles, un paisaje que parece una consustación de los elementos, el arriba y el abajo confundidos en un abrazo, solo un pájaro o una semilla que cae de un frondoso árbol, rompe el cuadro haciendo vibrar ondas en el río ....Dejó de remar, corre donde los suyos....

Ellos lo miran llegar, están sorprendidos, un perro ladra, al final un niño corre y grita, le brotan las lágrimas, son de alegría, la mujer también grita sorprendida y deja caer lo que tiene en las manos, también se apresta a correr diciendo “ M-araisa, m-araisa. ( esposo mío, esposo mío ).

El niño también expresa su alegría y su asombro, grita: “ Dima, dima” ( Papá, papá ).

El hombre corre, eleva a su hijo y lo aprieta a su cuerpo, “ Dima, dima” ( Papá, papá), continua diciendo el niño.

Con su hijo en los brazos se acerca a la mujer y chocan sus cuerpos y se enlazan estrechándose en un éxtasis de vida.

Hay más lágrimas, risas, suspiros, alegrías, preguntas, palabras...........

Un encuentro, un nuevo amanecer. Ella le expresa con sonrisa en sus labios, “Regresas de la muerte, estas vivo gracias a Dios”....

Origuakaki, origuakaki

Boyabajaima, jojoyanine

Festejamos, festejamos

Yo me emborracho y bailo

Rubén Patrizi

Derechos reservados

Recopilación del lenguaje de los indios Guarao

Bajo del Orinoco.

Del libro Guarao Ribú

Por el P. Basilio de barral.

Misionero del bajo Orinoco.



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20.4.2007 GMT

Artículo/ Mujeres de màs de40/ Escritor Colombiano/

MANUEL QUINTANA CASTILLO

( Venezolan0)
El Frasco de Aceite
1968 | óleo sobre tela | 35 x 40 cms.

Mujeres de mas de 40
Palabras de Santiago Gamboa, escritor colombiano.
Las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto. Hoy tienen cuarenta y
pico, incluso cincuenta y pico, y son bellas, muy bellas, pero también
serenas, comprensivas, sensatas, y sobre todo, endiabladamente seductoras,
esto a pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis
que capitanea sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales.
Hermosamente reales.
Casi todas, hoy, están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a
casar, con la idea de no equivocarse en el segundo intento, que a veces es
un modo de acercarse al tercero, y al cuarto intento. Qué importa…
Otras, aunque pocas, mantienen una pertinaz soltería y la protegen como
ciudad sitiada que, de cualquier modo, cada tanto abre sus puertas a algún
visitante.
Nacidas bajo la era de Acuario, con el influjo de la música de Los Beatles,
de Bob Dylan…. Herederas de la “revolución sexual” de la década de los 60 y
de las corrientes feministas que, sin embargo recibieron pasadas por varios
filtros, ellas supieron combinar libertad con coquetería, emancipación con
pasión, reivindicació n con seducción.
Jamás vieron en el hombre a un enemigo a pesar que le cantaron unas cuantas
verdades, pues comprendieron que emanciparse era algo más que poner al
hombre a trapear el baño o a cambiar el rollo de papel higiénico cuando éste
trágicamente, se acaba, y decidieron pactar para vivir en pareja.
Son maravillosas y tienen estilo, aún cuando nos hacen sufrir, cuando nos
engañan o nos dejan. Usaron faldas hindúes a los 18 años, se cubrieron con
suéter de lana y perdieron su parecido con María, la virgen, en una noche
loca de viernes o sábado después de bailar.
Hablaron con pasión de política y quisieron cambiar el mundo. Aquí hay
algunas razones de por qué una mujer de más de 40 nunca te va a despertar en
la mitad de la noche para preguntarte…. “Qué estás pensando?” No le interesa
lo que estás pensando.
Si una mujer de más de 40 no quiere mirar un partido de fútbol, ella no da
vueltas alrededor tuyo. Se pone a hacer algo que ella quiere hacer y
generalmente es algo mucho más interesante. Una mujer de más de 40, se
conoce lo suficiente como para estar segura de sí misma, de lo que quiere, y
de con quién lo quiere.
Son muy pocas las mujeres de más de 40 a las que les importa lo que tú
pienses de lo que ella hace. Una mujer de más de 40, tiene cubierta su cuota
de relaciones “importantes” y “compromisos”. Lo último que quiere en su vida
es otro amante posesivo.
Las mujeres de más de 40 son generalmente generosas en alabanzas. Ellas
saben lo que es no ser apreciadas lo suficiente. Tienen suficiente seguridad
en sí mismas como para presentarte a sus amigas. Solo una mujer más joven e
inmadura puede llegar a ignorar a su mejor amiga.
Las mujeres se vuelven psíquicas a medida que pasa el tiempo. No necesitas
confesar tus pecados, ellas siempre lo saben. Son honestas y directas. Te
dicen directamente que eres un imbécil si es lo que sienten sobre ti.
Tenemos muchas cosas buenas que decir de las mujeres de más de 40 y por
múltiples razones.
Lamentablemente no es recíproco. Por cada impactante mujer de más de 40,
inteligente, divertida y sexy hay un hombre con casi o más de 50… pelado,
gordo, barrigón y con pantalones arrugados haciéndose el gracioso con una
chica de 20 años.
¡¡Señoras….. Les pido perdón por ello….!!!


Graciela E. Prepelitchi
"Quien mira hacia afuera, sueña;
Quien mira hacia adentro, despierta"
Jung



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20.4.2007 GMT

Serie/Por nuestros cerros/ Lago Guanoco

EL LAGO GUANOCO

Abril 2007

Participantes: Rosana Langerano,Thamara Gutiérrez, Edilia C. de Borges, Daniel Müler 8Guía), El Mocho Gregorio (baquean0), Pablo, Silverio (Porteadores) Bochinche (el burrito) Globo (el perrito)

. En cada viaje que realizo, siempre encuentro alguna persona que conoce sitios olvidados por el tiempo. Según como me “lo pinten” de interesante captan mi atención aventurera y curiosa. Esta vez la palabra clave fue “ Guanoco ”, mientras oía a Daniel explayarse, sonó un tilín en mi mente y la vergüenza afloró en mi rostro. Claro, cuando allá por el “año de la pera” estudié 6º grado, en la materia Geografía, la maestra habló del “Lago de asfalto Guanoco” como el más extenso del mundo, ubicado al oriente el país, en su extremo sur, en el Municipio Benítez. Y “aunque Ud . no lo crea”, hoy sigue siendo el más grande del mundo en reservas (estimadas) en más de 75 millones de barriles y una extensión de 4 Km2. Recordé que había leído que a principio del siglo XX fue explotado por una empresa estadounidense, la New York & Bermúdez Company, y el producto utilizado pavimentó calles de New York y otras ciudades de Estados Unidos. Cesó la explotación en el año 1934, pero eso es otra historia.

A mi cuento: No me costó mucho contagiar mi entusiasmo a mis compañeras de aventuras, así que nos pusimos “manos a la obra” para organizar el viaje: verificar fechas, transportes, horarios, bártulos y enseres. La ruta era problema de mis contactos con baqueanos y guía.

Salimos el viernes en la noche. Fabuloso el recorrido Caracas-Carúpano, por ser temporada baja había poca afluencia de pasajeros y mayor organización en el Terminal de autobuses. Con bastante comodidad saliendo a las 8:30 pm a las 9 horas ya estábamos en Carúpano. Apenas las 5:30 a.m., nos quedamos sentadas en el Terminal y las primeras clientas que tuvo la vendedora de café y empanadas de cazón o chorizo, fuimos nosotras. Ya a una hora más decente, tomamos un taxi que pasando por el pueblo de El Rincón y El Pilar, nos llevó al sector Guarúno, donde vive Daniel, nuestro guía. A el todavía le faltaba hacer unos arreglos, así que lo esperamos descansando en los chinchorros. Almorzamos en el restaurante de “La Negra”, donde nos sirvieron carne de búfalo y jugo de parcha. En un camión turístico (la cabina tiene adosada un espacio con cómodos bancos fijos acolchados y espacios abiertos), “arrancamos” a hacia nuestro objetivo: el pueblo “Las Cañas”, tomando una ancha carretera al principio asfaltada y luego de tierra (la están arreglando precisamente). Horrible si delante nuestro va otro vehículo, porque levanta una polvareda que nos “baña” de polvo asfixiante. El recorrido zarandeando entre pedruzcos y baches no se hace monótono nunca, la vegetación se mantiene verde y lozana y es una alegría ver tantas palmas, flores y árboles llenos de vida. Riachuelos con poca agua, aún en ésta sequía. Como también es desaliento ver las casas tristes de los vecinos, rodeadas de basura y escombros que ellos mismos producen. A lo lejos, muy lejos, la “Serranía de La Paloma”, apenas visible porque el humo de los incendios, la calina y la reverberación del calor lo impiden. A sus pies una amplia y también difuminada sabana. Un paisaje hermoso a pesar de todo.

En una de las curvas del camino, me sorprendo al ver brillar las aguas de un Caño, se llama “Ajíes” cerca de un caserío también de ese nombre. Se destacan árboles florecidos de Bucare, Araguaneyes y Cedro dulce (primera vez que lo veo), se trata de un alto árbol, en al copa se juntan las ramas y encima de ellas las flores, de color morado. Existen muchos en el camino.

Pasadas unas 2.30 horas llegamos al decaído pueblo de Guariquén . Lo usual: una calle polvorienta principal, la plaza, la estatua del prócer, la iglesia (visitada por el cura cada 15 días), escuela, bodega, expendio de medicinas y no vi ni ambulatorio, ni cementerio.

Antaño sus habitantes sólo fueron indios wuaraos, que cazaban, pescaban y trabajaban artesanías, hoy esa cultura se perdió, apenas uno que otro realiza tejidos no muy llamativos, los demás pasan el tiempo jugando dominó y bebiendo licor. Que pena. Llegamos allí a mediados del mediodía, al frente de la calle principal., se ve una laguna (Caño Guariquén ) bastante grande y de aguas turbias, con un angosto embarcadero, lanchas y canoas amarradas a postes y meciéndose al vaivén de las olas, todo un espectáculo para tomarle fotos al rojizo atardecer.

Este caño presenta un fenómeno natural cada 6 horas con ½ h. de intervalo: la marea. El agua se retira 200 metros dejando al descubierto su fondo, un pantano marrón. Se ven los pontones del embarcadero hasta su base, y las lanchas y canoas recostadas en el barro. Es espectacular y extraño este suceso, porque no solamente alcanza a este caño, sino también al Caño Ajíes bastante distante. Los lugareños y pescadores que se trasladan por él de una a otra orilla, deben estar “ojo avizor” y pendientes del tiempo, porque puede ocurrir y ha pasado que queden varados en el fango.

Nos quedamos esa primera noche en la casa de Zoraida “La Linda”, quien gentilmente nos cedió el espacio del patio para colocar nuestras carpas y colgar los chinchorros, con el calor sofocante que llegó a 33º C, opté por dormir en chinchorro, el viento que sopló en la madrugada se llevó a la plaga. Una cena copiosa a la que no pude hacer honor porque sirvieron pato, nos fue ofrecida. La noche transcurrió placidamente hasta las 3 de la mañana, cuando un “simpático gallo” (casi lo ahorco) comenzó a cantar en intervalos de 1 hora (lo cronometré), hasta que amaneció.

Eran las 8:00 a.m., nosotras acompañadas del baqueano con su burrito “Bochinche” y del perro “Globo”, porteadores y guía comenzamos a caminar. Salimos del pueblo y tomamos “la trocha” o camino de tierra, al llegar a cierto punto nos separamos, dejando que Bochinche y acompañantes siguieran por allí, con muchas subidas y bajadas. Para evitarlas, a nosotras “El mocho Gregorio” por otro sendero nos internó en el bosque. Daniel, Pablito (quien de todo sacaba un hilarante chiste), Silverio (un andino importado). Todos armados con chopos, machete y hasta un revólver, como protección por la sorpresiva presencia de algún felino u otro animal y también para cazar. De hecho nos encontramos con 2 cazadores que habían abatido a dos jóvenes machos (lamentable, no se les ocurre pensar que esa acción, sólo acarrea la extinción del animal), pero es su costumbre, cazar para comer. En éste bosque húmedo tropical abunda la fauna, entre otros viven allí lapas, dantas, venados, pumas, tigres, jaguares, chigüires (casi extintos) morrocoyes, cachicamos, monos araguatos, cuchi-cuchi, puerco espín, numerosas aves: 5 especies diferentes de colibríes, tucán. Se oyen trinos, cantos de pájaros, sonidos guturales y ásperos, todo un concierto heterogéneo de sonidos y la vista se deleita con las flores, helechos arborescentes, palmas, heliconias, marantáceas, orquídeas y bromelias . También decepcionantes colinas negras, quemadas por el campesino para hacer “conucos”.

A veces caminamos por lechos secos de ríos sorteando o subiendo sus piedras, uno que otro pozo de agua alimentado por un hilito delgado del riachuelo, que al escurrirse dejaban un sitio barroso.

Cerca de nuestro destino conseguimos un rico manantial de agua límpida y fresca, donde nos aprovisionamos. El calor aplastante y la humedad reinante nos “debilita”. La alta temperatura merma mis fuerzas, hay que hidratarse constantemente.

Pasadas alrededor de 1 ½ horas, entramos de pleno en una hacienda de cacao. Todo fresco, los árboles se alzan entre el denso follaje y se ven los frutos rojizos que me recuerda los versos de Andrés Bello: “…Que entre urnas de coral emerge la almendra...”. Nuestro cacao criollo “ Theobrona cacao”, alcanzó un digno prestigio cuando fue llevado a Europa en el siglo XVII. Mis botas revuelven la gruesa hojarasca que recubre el suelo, cruje y se arremolina al pisar. Vemos grandes desjuyaderos donde se amontona el fruto cortado, allí pasarán 2 días antes de ser trasladado, para el total secado.

Salimos de la hacienda, ya habían pasado 2 ½ horas de nuestra salida de Guariquén y llegamos a la “Oficina Cirina ” como denominan por allá a la antigua hacienda Cirina, su dueño Valentín Figueres la abandonó hace mucho tiempo. Apenas un desvencijado y oscuro cuarto, 2 “catres”, un mugriento mosquitero, un par de botas de hule, algunas ropas usadas y amontonadas, algunas provisiones, muy pocas y unos 8 chopos listos par ser usados al lado de una caja con municiones. Afuera un espacio reducido con un fogón de leña, como cocina, una destartalada mesa de vieja madera, unos tocones de cortados árboles como asiento. Hacia fuera unos tablones polvorientos al lado una “ponchera de hierro” (tal vez usada para derretir el cacao), aún puede funcionar. Eso es todo. Afuera el patio grande de secado, la armazón del secadero con su vagón que entra y sale según el tiempo. Thamara barre con una escoba de ramas y es allí donde se montan las carpas.

Merienda y breve descanso, para mí es ahora que comienza la verdadera aventura. Estoy ansiosa por ello. Sólo con lo necesario agua para beber, sombrero y la cámara fotográfica. “camino a La Brea” es así como los campesinos llaman al Lago Guanoco . ( ellos extraen cortándolo el material, y luego lo utilizan para calafatear lanchas, calzado y como combustible).

Delante de mí El Mocho Gregorio, con altas botas de goma, la camisa desbrochada, sin sombrero, machete en mano y mirada vigilante, atrás todos los demás. Encontramos a unos amigos de ellos, pescadores con muy buena cosecha (lisas, bagres, corocoros ) será la cena de esta noche. Vamos por una angosta senda de pocos metros y se nos hace ver, raspando la frágil capa vegetal del suelo, que ya caminamos sobre “la brea”, es verdad, abajo el suelo es negro, duro, cuarteado. Encima es una vegetación cerrada, “ cerrera ”. No se oyen pájaros. Pasan unos minutos y ahora si “viene lo bueno”, el sendero se pierde en un pantanal, camino por sus orillas, agarrándome de donde puedo, de matas y raíces.

Resbalo y mi pie se sumerge con un “ plot ” en el denso pantano, lo sacó con un sonido de succión, todo embarrado Puaj ! Proseguimos. ¡Anjá ahora llegamos al terrible Caño La Brea!.. Shiss, creo que aquí se han inspirado los escritores para sus cuentos de pesadilla. A ojo calculo como unos100 metros de largo y otros tantos de ancho, del irregular pozo de agua negra, con rincones plenos de nenúfar. Sobresalen del agua algunas “islitas” formadas por montones de raíces y algunos troncos de árboles, medio sumergidos en el lodo. Susto. Estupefacta le pregunto muy ingenuamente a Gregorio. ”Si es por ahí que tenemos que cruzar”. Pues si, es por ahí.

Ni se me ocurre voltear a ver las caras de mis amigas, porque si lo hago no sigo caminando. El Mocho, ha cortado sendas varas fuertes y muy largas (casi de 2 metros) entregándonos una a cada uno, nos instruye para que lo sigamos haciendo lo que él. Voy atrás, le sigo titubeando y trastabillando por encima de unos poco seguros troncos en el pantano. Ahora hay que entrar en aquella espantosa agua. No puedo creer que estoy aquí haciendo esto. Susto y ahora ¿cómo lo hago? Me indica que sumerja primero una pierna y tanteando con mi pié busque el de él, por supuesto no lo veo, sólo lo siento, trato de olvidar lo que mi loca imaginación crea, que una anaconda o un caimán encuentran en mí, su almuerzo.

Vacilo, me voy de lado, pero me aferro a la vara como si en vez de mi punto de sostén, fuera mi derecho a la vida. Estoy con ropa y calzada, no creo que lo hubiese hecho descalza. La mano segura y la serenidad y firmeza de los gestos del baqueano me tranquilizan y no me pregunten como pero salí de esa pesadilla. Veo la cara de susto de Rosana es todo un poema, debe verse como la mía, pálida de terror.

Sanas y salvas con una risita ridículamente nerviosilla, estamos al fin fuera del agua. El sendero encharcado nos lleva hasta la impresionante visión de una extensa sabana. El calor emerge del suelo, se siente, nos abraza. Kilómetros y más kilómetros de sabana, de baja y esporádica vegetación, rota a veces por espejos bruñidos que brillan al sol (pequeños charcos de asfalto), hierros retorcidos, tubos, 2 casetas redondas de metal, pintadas con descolorido rojo, chamizas, una raquítica mata de guayabas, con frutos, se asoman del suelo, en medio de una titilante e incandescente luz, que no es más que el reverbero del sol. Calor, y más calor agobiante.

Muda de asombro, camino como por sobre goma, en parte endurecida y en parte semi -líquida espesa, olor de combustible, acre, no del todo desagradable.

Con cuidado apoyo mi pie en un charco y poco a poco se hunde. Thamara sumerge la punta del dedo y éste sale empegostado de negro. Tomo un pedazo del elástico material y al contacto con el aire se endurece rápido. El mocho busca el camino y se equivoca, se hunde y él se asusta, logra salir y consigue el camino de costras duras de mineral. Nos lleva donde aún por un tubo grueso y metálico, todavía fluye del interior el espeso y negro líquido. El sol nos “calcina” la cabeza, pero nos es difícil abandonar aquella insólita maravilla.- Pienso así debe ser el infierno. El sol reblandece el mineral expuesto y se torna en trampas para algunos descuidados animalitos, que quedan presos en él.

Tomamos muchas fotografías y decidimos retirarnos. Ahora no es sorpresa el camino, nuestro temor ha menguado ya que sabemos lo que nos espera. Sin embargo un resbalón de Thamara, la lleva de asiento en un charco de pantano. Sucias y malolientes llegamos a la hacienda. No hay agua para bañarse, sólo para cocinar y beber. Hacemos como los gatos con toallitas húmedas, medio limpias. Afortunadamente dormimos cada una en su carpa. Apenas oscurece y luego de cenar, cansadas por tantas emociones del día nos retiramos a dormir. A media noche despierto con el ruido que hacen las garras de un mono cuchi-cuchi en la tela de la carpa, veo su silueta en ella con la luz de las estrellas.

Grito: ¡El mono, el mono!, nadie sale a defenderme, así que vuelvo a dormirme hasta que a las 3 de la mañana, vuelvo a despertarme con el ruido de a lluvia, hube de salir aterrorizada de la carpa a colocar el protector de la misma. Sin apenas las 5:00 a.m., y las voces y risas de los compañeros y el olor del café “ recien colao ”, nos terminan de despertar. Pero es mejor así. Pues arreglamos nuestras cosas, desayunamos y pudimos comenzar el regreso temprano, ello y una lluvia pertinaz que nos cayó durante todo el trayecto hizo que éste se nos hiciera más fresco y por ende más amable aligerando nuestra caminata.