Revista Literaria Periódico Cultural

Abril, 2008

29.4.2008 GMT

Poesìas de Noris Roberts.



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24.4.2008 GMT

Cruce del Rìo Orinoco...../

Nadadores a salida

EL CRUCE del Rìo Orinoco

Esta competencia consiste en cruzar a nado sin ningún tipo de apoyo (chapaletas,

flotadores, wet suit, agua) los ríos Orinoco y Caroní partiendo desde la margen norte del

Orinoco en el estado Monagas (donde salen las chalanas que cruzan el río) hasta la

alcaldía de Caroní en San Félix ubicada en la margen sur al norte de la llegada de las

chalanas. El recorrido nominal es de 3100 metros y varia de un año a otro tanto en

distancia como en la velocidad de la corriente razón por la cual cada año la competencia

es siempre distinta a las ediciones anteriores. Otros factores muy importantes a considerar

son la visibilidad nula en la mayor parte del trayecto por la turbidez de las aguas, los

remolinos y el calor reinante en la zona. Personalmente me llamaba mucho la atención

lograr la concentración necesaria para nadar durante una distancia larga sin tocar fondo y

sin ver el piso

.

LA COMPETENCIA:

Suena la pistola y esperamos unos segundos hasta que terminara la pelea de los que

pensaban ganar. Nosotros salimos más o menos unos 30 segundos después. La primera

sección de unos 1000 metros termina al acercarse a la isla de Fajardo y es la zona con

menos corriente. En este tramo no logré alcanzar el ritmo de natación que quería y nadé

tramos en estilo pecho y waterpolo también. Las mujeres salieron 10 minutos después las

primeras nadaban como toninas y me pasaron antes de Fajardo, le chupé rueda unos

segundos a alguna. Al nadar protegido por la isla comencé a lograr mi ritmo. Por las

explicaciones que me dieron pensaba que este tramo era corto mas no fue así. Al final

seguí bordeando la isla para tener un poco de margen para cuando me llevara la corriente

llegar mejor a la meta. Un nadador delante de mi subió mucho porque decía que en el

2006 el río se lo llevó, yo me lancé al tercer y último tramo con buen ritmo. Nadé un

buen rato guiándome por el estadium de fútbol que está en lo alto del cerro, hasta que

coincidí con Andrea una muchacha del colegio y un kayak de apoyo, nade con ellos hasta

ver la primera de las 4 boyas finales, en algún momento aceleró y no la pude seguir. Se

suponía que debía pasarle a las boyas por la derecha, el no hacerlo implicaba que el río

que estaba llevando pero no pude hacerlo nunca. El resto de la prueba lo nadé

completamente solo hasta casi final donde un kayak me dijo que nadara directo que

estaba casi en la meta. Los últimos metros los nadé full maquina y escuchaba los gritos y

aplausos de la gente. Al ver el reloj de meta vi 1 hora 43 minutos y me desanimé un poco,

al pisar tierra sentí el cansancio, pero el suero frío me ayudo a llegar a la comida y bebida

con la cual me recuperé. Todo mi grupo estaba en la meta bien contento de haber

completado la ruta. Sólo uno no llegó por un par de calambres. En ese momento me

enteré que la corriente estuvo muy fuerte y que mucha gente no completó el recorrido. En

la meta Evelyn que trabaja con Luis José nos recibió con unas franelas y gorras que nos

salvaron del inclemente sol.

Xabier LeizaolaEl XVIII Paso a Nado Internacional de los ríos Orinoco y Caroní se fijo para el 20 de abril del presente año, con salida de Los Barrancos de Fajardo estado Monagas y llegada al Malecón de San Félix estado Bolívar, con la participación límite de 900 nadadores distribuidos en 14 categorías, partiendo desde los 14 años de edad.

La fecha se definió tras una primera reunión entre el Instituto Municipal de Deportes (Imdecaroní) responsable de la organización y las diferentes autoridades de los espacios acuáticos en esta región, ya se trata de un evento de aguas abiertas, que necesita el cierre del canal de navegación y que los dos ríos a cruzar tengan las condiciones favorables para los competidores.

Las inscripciones serán abiertas el 24 de febrero y cerrarán el 25 de marzo, o cuando el limité de 900 competidores esté lleno, se mantendrá de manera personalizada en el Polideportivo El Gallo sede de Imdecaroní y/o través de valijas que envían los nadadores desde varios estados de Venezuela y también de otros países.

Son un total de 3 kilómetros 100 metros que se cruzan entre el municipio Sotillo-Monagas y Caroní-Bolívar, con un 90% de puro río Orinoco, las categorías son juvenil “A” para quienes hay sólo capacidad de 50 cupos, para la “B” hay 135, cantidad igual para libre.

Master A, B y C 100 cupos para cada una, la D 65, E y F 66, G 40, H e I sólo 10, y para este año se estrenará la master J por solicitud de los mismos nadadores que ya tienen 70 o más año de edad, teniendo sólo un cupo para 8 personas, a los especiales le corresponden 15.

La competencia que ya está abierta es el Concurso de Afiche con premio de un millón de Bs. (mil Bs. F.), los interesados deben pasar por Imdecaroní o buscar las condiciones.

Angèlico Ferreira. Paso a Nado Orinoco - Caroni 2006



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23.4.2008 GMT

Tamunangue

El tamunangue es una forma danzaria-musical propia del estado Lara, y que se cultiva en poblaciones como El Tocuyo, Sanare, Curarigua, Carora y Barquisimeto, apreciándose en cada lugar con las variantes y el sentir que le ha impuesto la tradición local. Consta de siete sones: La Bella, La Juruminga, El Yiyivamos, La Perrendenga, El Poco a Poco, El Galerón, y el Seis Figuriao; y es la expresión coreográfica musical que acompaña, cada 13 de junio, la fiesta en honor a San Antonio. Del tamunangue se sirven los campesinos para expresar su agradecimiento al santo por las lluvias que harán florecer las cosechas de mayo. Cuando se interpreta por razones de devoción o promesa va precedido del juego de La Batalla, una simulación de lucha con garrotes que realizan dos hombres mientras un dúo de cantores entonan coplas apoyados por el ritmo de guitarras y tambor.

Por considerarse expresión de negros descendientes de esclavos, El Tamunangue también es conocido como sones de negros, mostrando su huella afro venezolana en algunos vocablos del coro y con la presencia del tambor cilíndrico de un parche. Los sones de negros contienen también elementos culturales de raíz hispánica que se aprecian en la variedad de instrumentos de cuerda, como el cuatro requinto, cuatros convencionales, medio cinco y cinco; y elementos aunque en menor grado, de la cultura indígena, que reafirma la condición mestiza de esta creación de la tradición popular.

edumedia.org.ve



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23.4.2008 GMT

Regata de Kerala India

El Festival Onam es la celebración más importante del estado indio de Kerala y tiene lugar durante el mes de Chingam, el primer mes del calendario Malayalam (Kollavarsham) que suele coincidir con finales de agosto o comienzos de septiembre. Este año 2007 lo celebran el 27 de agosto y como todos años, para los Malayali (nombre que reciben los habitantes del estado de Kerala) marca el regreso del legendario Rey Mahabali. El carnaval que acontece durante el Onam dura diez días y nos muestra lo mejor de la cultura de este estado y sus tradiciones. El primer día, Atham y el último y décimo, Thiruonam son los más importante de todo el Festival. Uno de los actos más impresionante del Onam es un banquete llamado Onasadya, y que se prepara en Thiruonam. Es una comida, que se sirve en hojas del platanero, de nueve menús y unos 13 platos principales. Otro acto es el llamado Vallamkali, una regata con barcazas adornadas y en forma de serpiente acompañadas por centenares de hombres que cantan y animan a los espectadores. También tienen lugar juegos colectivos como Talappanthukali, jugado con una pelota, Ambeyyal o tiro con arco, Kutukutu y luchas llamadas Kayyankali y Attakalam. Por su parte las mujeres realizan alfombras de flores con diseños complicados llamadas Pookalam para dar la bienvenida al rey Mahabali. También ellas bailan danzas conocidas como Kaikotti kali y Thumbi Thullal.



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22.4.2008 GMT

Carlos Drummond de Andrade/ Los Hombros Soportan el Mundo

Fotos de la montaña El Avila

Los hombros soportan el mundo
Carlos Drummond de Andrade
Traducción de Adolfo Montejo Navas

Llega un tiempo en el que ya no se dice: Dios mío.
Tiempo de absoluta depuración.
Tiempo en el que ya no se dice: amor mío.
Porque el amor resultó inútil.
Y los ojos no lloran.
Y las manos tejen apenas el trabajo rudo.
Y el corazón está seco.

En vano mujeres llaman a la puerta, no abrirás.
Te quedaste solo, la luz se apagó,
pero en la sombra tus ojos resplandecen enormes.
Eres todo certeza, ya no sabes sufrir.
Y nada esperas de los amigos.

Poco importa que venga la vejez, ¿qué es la vejez?
Tus hombros soportan
el mundo
y él no pesa más que la mano de un niño.
Las guerras, las hambres, las discusiones dentro de los edificios
demuestran apenas que la vida prosigue
y no todos se liberaron todavía.
Algunos, considerando el bárbaro espectáculo,
preferirían (los delicados) morir.
Ha llegado un tiempo en el que de nada sirve morir.
Ha llegado un tiempo en el que la vida es una orden.
La vida apenas, sin mistificación.

Carlos Drummond de Andrade, poeta y periodista y brasileño nacido en Itabira do Mato Dentro en el Estado de Minas Gerais en 1902. Hijo de un rico hacendado, estudió farmacia y fue funcionario público durante la mayor parte de la vida. Está considerado como uno de los principales poetas del modernismo brasileño. Autor de una amplia obra literaria que abarcó también el cuento, la crónica y la novela, publicó en 1930 su primer trabajo poético bajo el nombre de "Alguma poesia", seguido entre otros de "Sentimento do Mundo" en 1940, "Dopo A rosa do povo" en 1945, y "Viola de Bolso" en 1955. Posteriormente exploró el verso experimental y la sátira con "Boitempo" en 1968, y su propia biografía en 1985. Falleció en Rio de Janeiro en agosto de 1987.




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20.4.2008 GMT

Inventiva Social /Revista Literaria

INVENTIVA Social
Edición ABRIL 2008
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40 años después*



Cuando era niño y no me dejaban salir a jugar a la calle, el pasillo de casa se convertía en un campo de fútbol, una pista de jockey o un campo de batalla en el que dos ejércitos de soldados de plomo disputaban interminables batallas.
Dentro de la imaginación infantil, los soldados de plomo resucitaban porque hacían falta más y no había dinero para comprarlos o para alargar la batalla. Un dado de corcho de un rompecabezas gigante era la piedra de la catapulta que se lanzaba contra el otro ejército. Un coche de latón era el "obús" que rodando desmembraba a las huestes del contrario. Horas interminables para colocar los ejércitos. Segundos intensísimos para destruirlos.
Ahora me dedico a comprar y vender pisos. Cuando me dijeron que el piso de la Calle Hospital, donde había vivido tantos años y ganado tantas batallas, había sido captado para la venta me ilusionó la posibilidad de volver a verlo. Había marchado de allí hacia más de 35 años pero los recuerdos infantiles quedaron para siempre en mi mente y de vez en cuando en mis sueños.
Di dos vueltas a la llave de aquella puerta tan conocida y entré. El piso era más pequeño. La cocina era diminuta comparada con mis recuerdos. "¿Cómo es posible que mi madre cocinara tantos años aquí?". El comedor, la galería de cristales emplomados...

Me dirigí a las habitaciones a las que se llegaba a través del pasillo de mis juegos. Este, al contrario que el resto de la casa, seguía siendo enorme y allí, en perfecta formación, estaban esperándome todos mis ejércitos preparados para la gran batalla. Las legiones de romanos, los cowboys, la infantería prusiana, las unidades autotransportadas...
Tomé despacio el dado de corcho y arrojándolo sobre el ejercito contrario grité: "Tuingggg"




*de Joan Mateu .
joan@cimat.es









Corredores muertos(*)



Desciendo por los corredores escalonados llenos de pájaros que cayeron y que no se animan a abrir sus alas otra vez y afrontar las navajas con las que el aire corta. Desciendo cada vez más profundo, hacia el centro y principio de sus cuerpos, pero el calor que reinaba se ha congelado. Ahora sólo le buscan
formas al hielo (en vez de derretirlo, cortarlo, eliminarlo) creando un inmenso vacío transparente, una inmensa ciudad fría. Y las plumas han perdido la llave.


*De Valeria Marioni maiden-marion@hotmail.com

(*) Texto hecho con el método surrealista de automatismo psíquico.






MALDICIÓN DE NIÑO*



El pequeño camión verde con capota de lona blanca, comenzó a fallar y marchaba de cuando en cuando, a los tirones, tosiendo, protestando, y mermaba su ya escasa velocidad; aunque por momentos se recuperaba, y por un largo trecho volvía a andar raudamente. En lo mejor, el ronroneo rumoroso se
interrumpía, y volvía la angustia amenazante de quedarnos en el camino, faltándonos todavía la mitad del regreso a casa.
Aquella mañana fleteamos una carga de muebles, enseres y demás pertenencias de una humilde mudanza, hasta la localidad de Romang, no más distante de cincuenta kilómetros, pero que el modesto transporte requería bastante más de una hora de buena marcha.
Era debido a que en aquel tiempo, estábamos en 1948, ya tenía sus buenos veinte años en sus espaldas, pero sobre todo por lo precaria de su ingeniería. Parecía haber sido montado con partes adaptadas, aunque en los orígenes, esos vehículos aún no habían evolucionado lo suficiente; eran pequeños, el motor de cuatro cilindros era el mismo de los autos de calle, y su capacidad de carga era más bien moderada.
Aparte de la capota de lona, tenía amplios guardabarros negros, salientes y acucharados, típicos de las primeras décadas del siglo veinte. Creo que sólo las ruedas eran más reforzadas y rollizas que los autos, y tampoco tenía duales, como ya eran comunes en los camiones más nuevos. Eso lo convertía, en un módico transporte de corta distancia, especial para acarreos y fletes locales, donde tampoco la velocidad era importante.
Era frecuente que lo manejara mi hermano mayor, que ya tenía trece años, y lo acompañara yo, que ya andaba por los ocho; siempre claro, que no fuera en los días ni horarios de clase. A veces en los tramos firmes y llanos, (todos los caminos de entonces en la región, eran de tierra), mi hermano se tentaba, y lo iba acelerando más y más, hasta "pisarlo a fondo", y eso hacía que el velocímetro; temblando, avanzara lenta y penosamente hasta los setenta, e incluso setenta y dos kilómetros por hora. Nadie en su sano
juicio, ni él, se hubiera animado a mantener por mucho rato esa velocidad, ya que todo amenazaba desintegrarse, empezando por el tren delantero y la dirección, que requería toda la fuerza del conductor para mantenerlo en el camino, así como el trepidante motor que parecía zumbar y bufar al
borde del colapso.
Pero tenía fama de guapo, ya que a ese modelo precisamente, lo conocían como "Chevrolet 4, El Campeón". También tenía sus particularidades, como el sistema de alimentación de combustible, conocido domo "Steward", que aspiraba del tanque por vacío de los cilindros, y luego llegaba al carburador por gravedad. Requería un blindaje seguro en todas sus conexiones, para que no hubiera filtraciones de aire. Si esto pasaba, el combustible no llegaba al alimentador y el flujo se interrumpía. El motor podía, como decía papá: "hacernos renegar", e incluso dejarnos en el camino, como amenazaba en esta ocasión.
Tras normalizarse un momento, volvió a fallar, hasta que finalmente, al llegar al principio de la gran arboleda, que bordeaba y cubría el camino, con añosas y gigantescas "tipas," por varios kilómetros a la altura del paraje de "La Lola", el camión dijo; ¡basta! Y tras dos o tres tironeos y sacudidas del motor, se detuvo apagándose, mientras por impulso, y poca eficacia en los frenos, el camión continuó unos cuantos metros antes de detenerse.
Después, todo quedó en el profundo silencio, y la quietud de la siesta del aquel incipiente verano, nos hizo sentir en la mayor soledad e impotencia.
Sólo podía percibirse el arrullo del flamear de la brisa entre las hojas, el aislado arrumaco de alguna paloma en la altísima fronda del boulevard, el apagado roce y el crujido de una rama podrida, que caía y rebotaba sordamente contra el suelo.
Mi hermano y yo descendimos teniendo adelante el frondoso e infinito túnel sombreado, y a nuestras espaldas el camino ya recorrido, ancho y polvoriento, donde el sol daba de lleno, haciendo reverberar el
horizonte y formando algo más cercano, la ilusión de un lago somero de aguas plateadas y temblorosas, como un espejismo. Sobre el campo cercano que se mostraba verdoso y parduzco, por la madurez del girasol temprano, una pareja de "teros" cacareaba amenazante, volando en extensos círculos, ora bajo, ora algo más alto, temerosos y alertas, ante los extraños recién llegados.
Levantamos el "capó", la cubierta del motor, sabiendo que era el bendito tanque de vacío, que estaba chupando aire en el sistema. Probamos a tocar y mover los caños de cobre, ajustando las tuercas y sobre todo rezando para que vuelva arrancar, y aunque tironeando, nos llevara lentamente a casa. Aún
no habíamos almorzado, y esto se sumaba a nuestra angustia. Probamos a darle arranque, una y otra vez. Nada. Teníamos un par de herramientas para estas emergencias; una pinza, un destornillador, una llave "pico loro", alguna de boca, un martillo y casi nada más.
Podía ser el flotante, o la junta de la tapa del tanque; pero era poco conveniente tocar eso, porque podía deteriorarse la junta y empeorar las cosas. Nos quedaba lo que sería lo más probable, revisar las
conexiones.
Mucho no podía hacerse. Lo que casi siempre resultaba era hacer un engaste con hilo de algodón, como una junta entre los terminales y las tuercas que los ajustan. Era una tarea difícil, nunca conseguíamos sellarlos totalmente.
Cuando el vehículo era nuevo, seguramente funcionaba de maravillas; pero desgastado, aflojadas las conexiones por las fuertes vibraciones propias, sin el mantenimiento correcto, esto se convertía en un martirio. A veces se solucionaba, y más adelante fallaba todo de nuevo.
En ese trance, había que reconocer que éramos insuficientes, ¡Qué falta nos haría la ayuda de una persona mayor! En aquellos tiempos, quienes transitaban las rutas, necesariamente eran capaces de solucionar casi todos los inconvenientes, los mecánicos, y los de otra índole. Pero todo era soledad, en aquella aciaga siesta veraniega.

En eso en el horizonte se dibujó un pequeño bulto, que poco a poco fue agrandándose. Mi hermano respiró con alivio. Todo el mundo se paraba a auxiliar a quién sufriera un percance, y estuviera a la vera del camino, detenido y requiriendo ayuda. Era un código sagrado.
Del bulto lejano fue surgiendo un auto, que venía a buen ritmo, trayendo detrás una remolineante nube de polvo, pero no daba señales de detenerse. Mi hermano se corrió más al centro del camino, y ambos hacíamos señas para que se detenga. El auto tuvo que abrirse un poco para esquivar a mi hermano, pero no mermó siquiera la marcha, y pasó sin mirarnos; pensamos que estaría verdaderamente apurado, para no brindarnos la más mínima atención.
Pensar que un momento antes nos creíamos salvados. Ahora mirábamos en silencio como el auto; una rural último modelo, con costados lujosos de cedro lustrado, seguía alejándose, insensible, indiferente.
Mi hermano en su impotencia le lanzó una maldición. Con toda la bronca, como quién tuviera el poder para clamar venganza. Levantó su pequeño puño cargado de nefasta energía.
-¡Hijo de tu madre! ¡Ojalá se te reviente una cubierta!...- y luego en voz más baja, fue agregando aún más condiciones.-¡y que no tengas rueda de auxilio, o esté pinchada!.-, y otras cosas por el estilo.
El fuerte "¡Plooof" nos llegó seguido por el eco de los troncos de las plantas. El auto zigzagueó un instante y se detuvo algo atravesado en el camino. La nube de polvo se fue desvaneciendo. Pudimos ver desde nuestra ubicación, que la rueda delantera izquierda estaba ahora en llanta.
El conductor trabajó arduamente, pero tenía dificultades con el piso algo blando del boulevard, y al parecer no conseguía afirmar el "gato"para levantar el auto.-
Mi hermano saltaba de contento, no entendía cómo había sucedido, pero se sentía ampliamente "resarcido", y pateaba el suelo riéndose mefistofélicamente, quizás en el fondo, tenía "poderes ocultos".
Un buen rato después conseguimos que nuestro "Steward" funcionara, y el motor arrancó lo suficientemente bien como para proseguir viaje.

Cuando pasamos al lado del lujoso automóvil último modelo, ambos contuvimos apenas las ganas de soltar, una estruendosa carcajada.



*de Celso H. Agretti .
celsoagr@trcnet.com.ar‏










LEEREMOS KAFKA*



Saldrás con alpargatas de suela de yute, es totalmente necesario que tus pies se aplanen contra el suelo, que la tierra debajo del cemento debajo de las baldosas, que la tierra se comunique con tus plantas transpasando cemento, baldosas, porosa suela de yute.
Yo llevaré los brazos descubiertos, el sol se reflejará en mi piel y nos iluminará los rostros. Con luz rosada con luz amarillenta nuestros rostros brillarán en medio de las cabelleras despeinadas.
Por un momento seremos de luz.
Caminaremos juntos de la mano. Sólo caminaremos de la mano por las gastadas veredas; y miraremos los mismos árboles floridos que tiñen el césped de violeta, repitiendo con exactitud la forma de la copa con el color sutil que luego barrerá el viento.
Llegaremos a un parque y nos detendremos a señalar los claveles del aire sobre las ramas. Nos preguntaremos los nombres vegetales, y los desconoceremos minuciosamente, uno por uno. Puede que un perro nos mire de lejos, y sabremos que nuestra imagen se formará quién sabe de qué misteriosa
manera en su incognoscible universo.
Nos sentaremos a permitir que una vaquita de San Antonio busque altura sobre nuestros brazos. Recordaremos algo sobre insectos y territorios, superponiendo otredades sobre esta vaquita que aquí ahora y tan ella misma nos escala.
El delgado libro pasará de una a otra mano, y finalmente yo tomaré el oficio de médium.
Leeré morosamente un cuento de Kafka, oscuro y complejo bajo el cielo brillante, tan espesas las palabras en una atmósfera tan diáfana. Mi voz modulará los sonidos y guiará las evoluciones de otra voz que dijo en otra lengua las perplejidades que nos agobian.
El lapso mágico del cuento desaparecerá el alrededor, apenas un ladrido o voces infantiles penetrarán débilmente el círculo que nos contenga.

Te quedarás en silencio. No hablaré.
Miraremos el humo de Praga permanecer unos instantes, temblar y desvanecerse, dejando un aroma a encierro que durará apenas el segundo anterior al que me des un beso.



*De Mónica Russomanno .
russomannomonica@hotmail.com
Texto de Noviembre del 2005.







La chica del baile*


La conocí en la fiesta de Pedro. Estaba sentada aparte, en una silla junto a la mesita del rincón del comedor, como si intentara pasar desapercibida. Su mirada iba recorriéndolo todo, con una atención que recordaba una niña curiosa descubriendo las cosas por vez primera.
Enseguida me di cuenta que era una mujer especial, que emanaba de ella una aura diferente, misteriosa y lejana.

Tardé una eternidad en decidirme a dirigirle la palabra. Normalmente no soy tímido, pero de esta mujer emanaba algo que te inducía al respeto. En un momento dado me decidí a acercarme y cruzando el salón, tomé una silla sentándome a su lado. Le dirigí una sonrisa, intentando que fuera encantadora y le dije: " Hola, me llamo Luís, ¿Cómo te llamas?" (Siempre había sido muy original).

Me miró lánguidamente y susurró: "Me encantaría bailar".
Estuvimos bailando durante toda la noche. Flotaba entre mis brazos como si de algo incorpóreo se tratara. Era liviana y frágil. Daba la sensación de poder desaparecer en cualquier momento.

Salimos a la calle al acabar la fiesta y sin mediar palabra supe que la estaba acompañando a su casa. La luz de las farolas alargaban nuestras sombras dibujándolas en el asfalto. Al cabo de un rato se detuvo y me miró.

- Es aquí - dijo. Y soltándome la mano, cruzó la calle deslizándose sin mover los pies, atravesó la verja y desapareció en el cementerio.



*de Joan Mateu .
joan@cimat.es








Soledades*



Una tarde, mientras íbamos río abajo en un bote de pescadores, mi padre cerró con furia los puños alrededor de la caña y de golpe se echó a llorar. Llevábamos un largo rato en silencio. Yo tenía los remos y trataba de que la corriente no nos alejara demasiado de la orilla. Hasta entonces su pena me había pasado desapercibida porque para mí él era fuerte y sin fallas. Me demoré un largo rato antes de preguntarle qué le pasaba. Confusamente me dijo que había perdido a alguien a quien quería mucho y aunque era muy católico empezó a cagarse soberanamente en Dios. En ese momento no me importaron nada Dios ni los seres queridos. Me irritaba verlo así, aferrado a la caña, con la cabeza hundida en el pecho y el pelo blanco sacudido por el viento.
Hasta entonces su vida había sido ordenada, mediocre, patriotera. Fluía mansa y previsible como el agua que nos llevaba entre islotes y troncos flotadores. Dios era una inteligencia inasible e inapelable que aparecía cada vez que nos faltaba una explicación. Yo creía en El: todavía me veo rezando a oscuras, pequeño y pecador, pidiendo que fueran eternas las cosas que me hacían dichoso. Era tan joven que sólo pensaba en la muerte como algo lejano que quizás tuviera solución. Lo que pesaba era la soledad. No la soledad de estar solo sino esa otra por la que han escrito los mejores libros y cantares del universo. Ese paréntesis que atrapa una palabra para darle entonación subterránea. El agujero negro, infinitamente vacío, en el que aquella tarde había caído mi padre.
En Tierra de sombras un estudiante de letras dice que leemos para saber que no estamos solos. En Bleu, la protagonista intenta ocultar lo evidente bajo una máscara de fortaleza e indiferencia, hasta que algo se rompe. Por fin, en la edad de la inocencia, el hombre que acepta una vida prejuiciosa y previsible se hunde en las contradicciones de una clase incapaz de dar a la soledad otra respuesta que el orden cerrado y la complacencia hedonista. Miré esas películas el fin de semana y al ver llorar a Anthony Hopkins abrazado al hijo de su esposa muerta, me puse a llorar yo también y me vino a la cabeza esa imagen de hace tantos años en el río Limay. Sin duda, también contaba la culpa, pero eso lo comprendí más tarde. Culpa de estar ahí y ser más joven que él. De no tener todavía nada que amortizar o de estar pagando por anticipado.
Durante un paseo por el campo, el profesor enamorado de una mujer agonizante confiesa su dicha efímera y ella le responde: "La felicidad de hoy anticipa el dolor de mañana." Tierra de sombras habla de Dios y del alivio que ofrece la fe para insinuar que no hay tal .Que Dios es el sufrimiento mismo y no su consuelo. Durante siglos el Creador jugó a ser imprevisible, fuente de amor y verdad, juez supremo incomprobable. Desde que lo inventaron, los hombres han tratado de explicarse para qué les sirve. Y como lo suyo es, a los ojos de la mayoría temerosa, sólo castigo, tampoco él sobrevivió a la oferta y la demanda. Mi padre no podía saber que dios iba a morir tan pronto y yo mismo nunca lo imaginé. En esos días lo habían intimado a dejar el cigarrillo. Rechazó las pamplinas de los médicos y apostó a algo superior. Al Ser Supremo que estaba por encima del bien y del mal.
Naturalmente, perdió. Pero eso iba a ocurrir años después. Entre tanto está llorando mientras un bagre tira de su línea y yo no me animo a acercarme para consolarlo. Me digo que en una de ésas el bote se da vuelta y tenemos que volver nadando.
¿Qué tiene que ver el cigarrillo con el Reino de los Cielos? Mucho, me parece: al placer corresponde un castigo de espantosa agonía. Así pasa con todo lo bueno en la tradición de judíos y cristianos. Más allá, el goce y la dicha no prefiguran el paraíso sino el infierno. Eso parece decir Richard Attenborough. El amor, si podemos darlo, nos devolverá lágrimas y castigo.
Palabras más, palabras menos, Scorsese sugiere lo mismo. Sólo que no hay amor en La edad de la inocencia. No lo hubo en la vida de Edith Wharton, no podía haberlo en su novela y no es intención de Scorsese mostrar otra cosa. La película, situada en 1857, habla de hoy y de una aristocracia con códigos propios: ocio, manjares, hipocresías, hasta que el amor aparece como una amenaza. Evitarlo preserva el orden social. Eso sugiere, me parece, el impenetrable mayordomo de Lo que queda del día. La autoridad de mister Stevens es proporcional a la negación de sus sentimientos. El dolor, la alegría, la humillación, resbalan en su alma como gotas de rocío. Todo pasa pero queda la soledad. Para Baruch Spinoza, en su Ética, el control de los sentimientos es la mayor virtud del alma: "A la impotencia humana para gobernar y reprimir los afectos la llamo servidumbre; porque el hombre sometido a los afectos no depende de él, sino de la fortuna." Con Spinoza se pone en claro, desde 1677, que el poder, para ser tal, excluye el amor en cualquiera de sus expresiones. Y que la gente vulgar al mostrar sus afectos los expone a la manipulación y la demagogia.
En sus Diarios, el narrador John Cheever apunta en 1979: "Puedo saborear la soledad. La silla que ocupo, el cuarto, la casa, a todo le falta sustancia (...) Creo que la soledad no es un absoluto, pero su sabor es el más fuerte." El libro comienza con una reflexión bella y perturbadora para mí porque sospecho que así sentía la vida mi padre aquella tarde que salimos de pesca: "En la madurez hay misterio, hay confusión. Lo que más hallo en este momento es una suerte de soledad. La belleza misma del mundo visible parece derrumbarse, sí, incluso el amor. Creo que ha habido un paso en falso, un viraje equivocado, pero no sé cuándo sucedió ni tengo esperanza de encontrarlo."
Y bien, mi padre era más que eso, o ni siquiera eso: "Nada más obsceno y vano que intentar contener la vida y la obra de un hombre en un puñado de líneas invocadas en el tiempo y la distancia", escribe Rodrigo Fresán en Trabajos manuales. Y agrega: "Cuando un hombre se transforma en el único paisaje posible de sí mismo es cuando alcanza la forma de la soledad. La soledad como territorio. La soledad como forma alternativa de la geografía y de lo biográfico."
Estoy tratando de decir, con imágenes y palabras de otros, que lo esencial de una vida brota en el momento en que nos enfrentamos a las formas más puras de la verdad. Amor, dolor, soledad. Ahí estamos solos, sin Dios, sin patria ni sustento. Un paso atrás, un movimiento en falso y todo está perdido. En la serenidad del bote que bajaba por el Limay, mi padre percibió de golpe su tierra de sombras. Nada de este mundo le resultaba ajeno, pero él no era más que una brizna de polen arrastrada por el viento. Cuando tuvo fuerzas para admitirlo dejó de llorar, recogió la línea y devolvió el bagre a la correntada.




*de Osvaldo Soriano,
En "Piratas, fantasmas y dinosaurios" Editorial Norma, Bs. As. 1996.





SABIDURÍA*

Edipo se acercó a la Esfinge.
La Esfinge era hermosa y distante.


Simétrico rostro de mujer, bellísimo busto, grácil cuerpo sedente de animal de presa. Patas delanteras extendidas, laxas; patas traseras prontas al salto. Siempre vigilante, siempre en quietud. Ni dormida ni en movimiento, su calma era la de quien demuestra soberanía controlando el músculo y el erizarse de los cabellos.
Frágil solidez de quien no puede darse ni al reposo ni a la furia. Pero desde aquí lo vemos; no vio esto Edipo en la mujer animal. Le fue dado el temor y la admiración frente a lo terrible. Y le fue dada, también, la paralizante atracción que halla su sujeto en quien ha de destruirnos.
La Esfinge proferiría su enigma, su pregunta afilada, certera, aguda; su pregunta que condenaría la falta de entendimiento con la ganada muerte.
Edipo lo sabía. Había realizado su jornada para el lívido momento en que el enigma definiese su suerte. Y ahora aguardaba. Por un instante miró el cielo por si fuese última visión, dibujó con ternura la silueta de un árbol en su memoria.
Los ojos de la Esfinge eran espejos de cristal de roca.
Edipo recibió el peso del temor a la propia ignorancia, le tembló el pecho frente a la belleza exacta de ese ser maravilloso de contornos perfectos. La imaginó invulnerable, casi aceptó como inevitable y lógica, acaso necesaria, la desaparición de su contingente persona frente a la evidente solidez de la criatura.
Este inabarcable ser semejaba conocer los secretos del universo. Su calma merecía ser producto de su seguridad.
Y la Esfinge ejerció la veladura del silencio para mentir sabiduría.
La Esfinge, inmóvil como los dioses frente a la agitación de los hombres, ocultó su ignorancia con la lejanía de una máscara hueca, la arrogancia de una pose estatuaria. Su silencio no era otra cosa que un
oscuro despojo, un muro que protegía la nada. Mostraba sólo lo pasible de causar admiración, ocultaba el vacío del centro.
La Esfinge nada sabía, nada comprendía, y era, como nosotros, hábil para la destrucción pero negada para el acto generoso de crear.
Su majestad no le permitía dudas o inaceptables cuestionamientos.
Estaba condenada a las sentencias y a la brevedad. Si no hablaba, no se advertiría su carencia. No mostraría la cera en la grieta del mármol, no permitiría cercanías que pudieran propiciar el hallazgo de la imperfección.
La belleza exacta no se arriesga a mostrar el perfil opuesto, curvar el cuello, producir modificaciones en la obra conclusa. La ignorancia no es capaz de quitarse el velo que cubre su desnudez.
Edipo, que viendo a la Esfinge veía los ropajes del hierático desprecio; Edipo, quien siendo un hombre se sentía ínfimo frente a un oráculo certero; Edipo, engañado por la Esfinge, la creyó sabia e infalible.
Antes de que la desmesurada voz declamase el acertijo, se daba ya por muerto.
Se alegraba, quizás, de su cercana desaparición. Engañado por la aparente esfericidad del monstruo, deseó que su persona imperfecta no manchase la pureza del ser fabuloso.
Pensó que sería un honor alimentar al prodigio. Se resignó a su destino, acaso lo satisfizo que el hilo de su vida fuese cortado por un adversario de tamaña dignidad.
Otro instante se demoró la Esfinge en plantear el acertijo. Sabía que la teatralidad le era necesaria para no desmoronarse. La ejercía con impecable oficio.
Con voz de Sibila, de Oráculo, con voz de Ídolo de bronce y pedrería la Esfinge desplegó las palabras que serían su derrota.
No era el enigma un cofre inviolable. Edipo halló la llave. Con íntima desazón Edipo halló la llave. Con alivio también, pero con desazón Edipo desató el nudo de palabras.
Y se alejó luego de contemplar cómo se despeñaba la Esfinge desde lo alto de la Acrópolis. Pensó "no he de despeñarme yo por una falla, no he de morir por orgullo ni ceder a la tentación de la soberbia, y no he de confiar ingenuamente en la sabiduría de las estatuas".

Lo olvidó luego, como a todos los alumbramientos que nos proponemos tallar en la memoria.


*de Mónica Russomanno.
russomannomonica@hotmail.com







Acueducto*

Cuántas cosas se veían desde el acueducto. Era muy alto, una cinta clara en el cielo, sostenido por una doble hilera de columnas, y cruzaba el valle por encima de las copas de los árboles. Estaba cubierto por planchas de cemento y se lo podía usar como atajo para ir desde la salida del pueblo hasta la base de un cerro. Se ahorraba tiempo yendo por ahí, porque no había que bajar ni subir y se avanzaba siempre en línea recta. Se oía el agua correr bajo los pies.
El día que anduvimos con mi padre por aquel camino aéreo había mucho sol y se veían nítidas las cimas de las montañas. Yo caminaba bien por el medio, con los brazos abiertos, haciendo equilibrio. ¿Qué ancho tenía el acueducto? ¿Un metro? ¿Más de un metro? ¿Menos? Imposible establecerlo. La memoria está condicionada por el recuerdo del vértigo que me provocaba la altura.
Mirando de reojo, descubría abajo los nidos en las ramas, reconocía los sitios donde sabía que crecía el mejor musgo para el pesebre de Navidad, cada pozo de agua profunda en el río correntoso donde iba a pescar, la casa de un pariente, la de un amigo, campanarios, alguna silueta de hombre o mujer en el camino de la otra orilla. Se veían muchas cosas y sin duda aquel paseo hubiese sido un gran placer si el vértigo no me hubiese impedido disfrutar.
Mi padre me precedía. Una mochila vacía le colgaba del hombro. no se daba vuelta. Llevaba las amnos en los bolsillos. De tanto en tanto, sin detenerse, giraba la cabeza hacia un lado y hacia el otro para seguir el vuelo de un pájaro. Tal vez silbara. Íbamos a buscar hongos y a recoger castañas en los bosques.
Yo, unos metros atrás, miraba su espalda y me preguntaba: ¿cómo hace para moverse tan tranquilo acá arriba y con las manos en los bolsillos? ¿cómo hace para caminar sin hacer equilibrio? ¿cómo hace? Y así lo seguía en aquel aire puro, alto sobre el valle, siempre con mis brazos abiertos, cuidadoso, tratando de colocar los pies en las huellas invisibles que dejaban los suyos.


*de Antonio Dal Masetto.
"El padre y otras historias" Editorial Sudamericana. Buenos Aires. 2002.

“EL PÁJARO DE LA FELICIDAD”*


Hechos
por lo que hacemos
hacemos
hechos

Me restauro
restaurándote

El punto blanco
en tal
abigarrada
oscuridad
da
luna

No me imagino
más

que a un cierto
canto
envolviéndolo
todo.
*De Rolando Revagliatti . revadans@yahoo.com.ar
-“EL PÁJARO DE LA FELICIDAD ” de Pilar Miró .


Estación Rosario*


-La mejor carne del país, amigazo: eso se lo aseguro.
Al escuchar la frase, acompañada por un guiño cómplice, Sergio Cejas pensó que aquel barman del vagón comedor le estaba gastando una broma. ¿Turismo sexual en Rosario? ¿Promovido por el Nuevo Ferrocarril Santafesino-Bonaerense? Era de no creer. Y sin embargo, la otrora “Chicago argentina” gozaba de una fama indiscutida en esos temas. La primera imagen que se le cruzó en aquel momento a Sergio Cejas fue la del gran Alberto Olmedo, improvisando como siempre delante de una cámara de TV, quizá sentado junto al inolvidable Javier Portales, o tal vez con uno de los tantos figurines que inevitablemente se lucían a su lado.
La referencia “olmédica” no era casual. En los últimos meses, todo lo que lo rodeaba le parecía una farsa, algo artificial y paródico. Sus ritmos cotidianos, sus escasos placeres, las monótonas tareas que realizaba en esa oficina bancaria que parecía tragárselo día a día bajo toneladas de trámites acaso banales –simulando ser un personaje kafkiano casi contra su voluntad-, hasta su propia vida, parecían haber perdido todo sentido. En caso de haberlo tenido alguna vez…
¿Desde cuándo había notado que su existencia comenzaba a desbarrancar? La respuesta parecía ser la única certeza con la que contase por el momento: desde aquella traumática separación con Evelina, denuncias policiales mediante, durante el invierno pasado. Una época negra de su vida, que aún le dolía en el recuerdo, y cuyos detalles se desdibujaban en el ayer.
¿Por qué se había decidido a viajar en tren? Ni él lo sabía. Los acontecimientos de las últimas horas se le tornaban borrosos. Sólo podía precisar que su propia desilusión lo había conducido desde un departamento desordenado y con sobras de comida por todos lados, hasta las vías. Y que en vez de acostarse sobre ellas en espera de filosos rieles que acabasen con el motivo de su dolor, se había trepado con un violento impulso al primer tren de larga distancia que partiera desde la piojosa estación en la que se encontraba. Trayecto salvavidas hacia Rosario –pasaje de ida solamente- durante el cual había conocido a Ernesto, un simpático barman que le relatara sus desventuras a bordo, apuntando con especial detalle a la increíble historia del camarote embrujado, ocurrida el año anterior, entre las estaciones de Navarro y de Patricios, durante una noche de tormenta.
Aunque no fuera compañía lo que buscaba, Sergio Cejas agradeció la consoladora presencia de Ernesto
–además de la secreta botella de whisky, fuera de inventario, que ocultaba debajo de la barra-. Y sin embargo, la espontánea oferta de sexo lo sorprendió generosamente. Aunque, ¿para qué trasladarse a Rosario para conseguirlo? Conocía algunas esquinas de Buenos Aires donde podía encontrar decenas de ofertas como ésa; nada de travestis, eso sí, no era su estilo. Además del inexplicable traslado en busca de una triste porción de sexo alquilado, también había hallado una inesperada compañía amistosa junto a varias medidas de whisky, al menos para despejar sus ocasionales pensamientos suicidas… Eso estaba muy bien, aunque sólo fuera por unas horas. Ahora: ¿acaso Sergio Cejas ansiaba encontrar en Rosario algo más que aquello, imposible de precisar?
-Hágame caso, amigo -insistió Ernesto, el barman. –Aproveche. No se va a arrepentir.
Ni bien bajó del tren al llegar a destino -seguido de Ernesto, quien comenzó a hacer señas trepado al estribo en dirección a un borde alejado del andén-, se le acercó presuroso un gordo que lucía una larga y lacia cabellera, junto a una barba candado bastante espesa, que no dejaba de fumar cigarrillos negros.
-González Raúl, para servirle –saludó, parco y en un susurro, mientras le daba un breve estrechón de manos. Y agregó: -“Canalla” de alma, para más datos.
Sergio Cejas consideró que no era momento de esbozar siquiera su leve simpatía por la “lepra” de Newell´s. Su interlocutor no parecía muy afable a las diferencias. Y él no tenía ganas de malgastar la poca energía que sentía bullir en su interior, a pesar de la bruma existencial que lo rodeaba.
-El señor busca servicio especial -le informó Ernesto, aún trepado al estribo, como si la oferta de sexo -ajena en absoluto al contexto ferroviario- fuese un extraño rebusque del barman para hacerse unos pesos extras. –No me hagas quedar mal…
-¿Alguna vez lo hice? –retrucó el gordo, y sin aguardar respuesta alguna le masculló a Cejas cerca del oído: -Sígame.
Sergio Cejas, carente de todo equipaje, llevándose a duras penas a sí mismo, lo siguió sin saber muy bien lo que hacía. Todo le daba lo mismo. O tal vez no…
-¿Tiene plata? –lo interrogó el gordo, ni bien subieron a la vetusta camioneta Ika que los aguardaba en una calle lateral. Sergio Cejas asintió, un tanto trémulo, aunque no estaba muy seguro de la cantidad que llevara encima. El gordo no pareció muy convencido de la respuesta, por lo que disparó: -Revise bien los bolsillos, ¿eh? No lo llevo a ningún lado si no hay efectivo.
Sergio Cejas indagó dentro de su ropa. De manera incierta encontró un total de cuarenta y dos pesos con treinta centavos. ¿Cómo había hecho para salir con tanto dinero a la calle, sabiendo que su idea inicial era tirarse debajo de un tren? ¿Y el dinero para el pasaje? Misterio…
-Por mí está bien –aclaró González Raúl, y puso la Ika en marcha. –Siempre que no se ponga exigente…
Tardaron unos quince minutos en llegar hasta un barrio semi las chicas esperan.
Más que a una tarde de placer, Sergio Cejas parecía encaminarse a paso cansino hacia una ejecución. De pronto, el fugaz ratoneo con la fantasía de un encuentro sexual fuera de Buenos Aires se había disipado, dejando en su lugar una cruel sensación de estar siéndole infiel a Evelina. La imagen se avecinó sobre su alma con el peso mortal de un ataúd.
Sin embargo, siguió adelante, detrás de la espalda de González Raúl.
Los fornidos patovicas se hicieron a un costado al ver llegar al gordo. Ambos cruzaron el umbral para encontrarse con una habitación en penumbras, apenas iluminada por un par de trémulos veladores en los rincones, y con el rumor de fondo de una cumbia proveniente de un cuarto del fondo. Sergio Cejas apenas vislumbró un par de siluetas femeninas caminando entre los sillones del cuarto, ajenas a todo lo que las rodeaba. Casi tanto como se sentía él.
-Venga –masculló el gordo por sobre su hombro, sin despegarse el cigarrillo de entre los labios.
Atravesaron el cuarto, impregnado de perfumes baratos, hasta llegar a una de las mesitas iluminada por el velador. Recién al acercarse descubrió a la obesa mujer sentada a un costado que se limaba las uñas con una indiferencia pasmosa.
-Edith: el señor requiere de los servicios de las chicas –informó el gordo, y mientras se volvía le dijo a Cejas al pasar: -Lo espero afuera. Si no estoy, me espera Ud.
González Raúl salió de la casa, y la masculina voz de la tal Edith retumbó cerca suyo: -¿Qué le gustaría? ¿Bucal… vaginal… anal… completo…?
Sergio Cejas volvió la cabeza hacia la mujer obesa y no supo qué contestar. Una sola idea le cruzó la mente.
-¿Qué puedo hacer con cuarenta pesos? –preguntó.
-No mucho -dijo ella, sin levantar la vista de la indiferente labor de la lima. –A menos que no le importe tratar con Isabel…
Él permaneció en silencio, sin entender a qué venía el comentario.
-Las blanquitas y jóvenes son las más caras –comenzó Edith, casi resignada. -Cuanto más entradas en años, más baratas cotizan. Menores de edad no tenemos; vaya a buscarlas a los bulos de los políticos, si las quiere. –Otro silencio contemplativo hacia la tarea manicura, hasta que por fin, recordando de qué estaba hablando, agregó: -Isabel es la tullida.
-¿P…perdón…? –balbuceó Cejas, incrédulo.
Edith ya parecía molesta por tener que hablar tanto.
-Se cayó del tren hace unos años -informó, siempre sin mirarlo. -Ya se dedicaba al oficio, así que después de la tragedia seguía en lo suyo o pedía limosna en el cordón de la vereda. ¿La quiere o la deja? -terminó por impacientarse la mujer obesa.
Sergio Cejas sintió el impulso de escapar, dueño de un siniestro aire de ajenidad, aunque irse de aquel lugar sin haber cumplido el esperado alquiler de cuerpos era similar a cavar su propia fosa hacia el abismo de la desesperación. Afuera lo aguardaba un tren, impiadoso y veloz, al que ningún ruego podría detener, cuyo objetivo fuera el de lanzarse pujante sobre él……y no precisamente para llevarlo como pasajero…
Le parecía estar escuchando la lúgubre sirena acercándose hasta él, estremecido por el escalofrío, cuando se escuchó decir:
-E-está… bien. Me quedo con la …t-tullida…
-¡Greeeeeetaaa!!! –aulló Edith, sobresaltándolo, siempre sin levantar la vista de sus uñas, más que perfectas. -¡Decile a Isabel que tiene visitas!!!
Sergio Cejas estaba a punto de acercarse a la cortina de cuentas de vidrio que separaba la sala en penumbras del pasillo hacia donde imaginaba que estaban las habitaciones, cuando oyó un chistido que lo detuvo en seco.
-Se paga por adelantado –anunció Edith, terminante. –Son treinta pesos. –Cejas dejó el dinero sobre la mesa, con mano trémula. La mujer obesa aclaró: -Si es de los que se impresionan, lo lamento; no hay devolución.
Manoteó los billetes, mirándolos apenas, se los guardó en el escote, y ya no habló más.
La cortina de cuentas de vidrio cantó al abrirse. Una chica delgada y morochita, vestida con una solera de sarga, luciendo una amplia sonrisa rematada en dos enormes paletas de conejo, le hizo una seña para que pasara. Sergio Cejas la siguió, con paso vacilante. El sonido de la cumbia sonaba cercano. Por debajo del perfume barato había un intenso olor a humedad. Caminaron hasta el fondo de un largo pasillo, donde sobre una ajada puerta de madera la morochita golpeó dos veces.
-Pase. Está abierto -respondió una voz de mujer.
La chica abrió, empujó la puerta, y sin borrarse la estúpida sonrisa de conejo se hizo a un lado para que Sergio Cejas pudiera entrar. Una vez que traspuso el umbral, ella cerró la puerta a sus espaldas.
La imagen de la cama en el centro del cuarto con la mujer recostada sobre ella acaparó toda su atención, salvo por la silla de ruedas, antigua y maltratada, que yacía cerca del colchón, con una bata sobre ella. La bombita desnuda alumbraba desde el techo, develando a una chica de unos treinta y tantos años, de tez trigueña, bonitas facciones, cabello enrulado, hombros sólidos, pechos firmes, vientre un tanto abultado y caderas amplias. Algunas cicatrices le cruzaban el abdomen, producto de varias operaciones. Se la veía bien alimentada, el tronco apoyado sobre varias almohadas, y aunque estuviese desnuda por completo, las sábanas le cubrían las piernas desde el borde superior del muslo hacia abajo. O mejor dicho: donde deberían haber estado sus piernas.
-Hola –lo saludó ella. –Bueno… ¡Qué suerte la mía! Dale, vení… Acercate. No siempre me tocan clientes tan finos como vos.
Sergio Cejas pensó la chica se burlaba de él, considerando la desarrapada imagen que presentaba desde hacía tiempo. Se detuvo a pensar en la clase de hombres que visitarían a esta chica a diario, y contuvo sus ofensas. ¿A diario? Algo le hizo pensar que, dadas sus condiciones, Isabel no debía ser muy requerida por los clientes del lugar. Y sin embargo, alguien con sus características hubiera sido muy solicitada por quienes gozaran de perversiones como éstas. Si hasta parecía bonita…
-Vamos, che. No seas tímido –lo incitó ella, tendiéndole un brazo para que se acercara.
Él avanzó tembloroso, sobrecogido por la imagen que contemplaba, sintiendo una honda vergüenza, como si quien estuviese desnudo fuera él. ¿Llegaría a tener una erección sabiendo lo que había –o no había- debajo de aquella sábana?
De pronto, deslumbrado ante lo inesperado de la sensación, avasalladora como locomotora desbocada, advirtió que lo único que quería obtener de ella era un fuerte y cálido abrazo que lo contuviera. La cruel inermidad que contemplaba sobre aquella mujer le parecía insignificante frente a su propio desvalimiento.
Caminó hasta el brazo extendido, se sentó sobre el colchón, y antes de que Isabel comenzara a quitarle la campera Sergio Cejas se derrumbó sobre ella, sin mirarla, abrazado a esos hombros sólidos y musculosos como un borracho aferrado a un poste de luz, y comenzó a llorar.
Un llanto agónico, profundo, de esos sollozos que emergen desde los abismos del alma y pronto se convierten en una caudalosa catarata, devastando cualquier falsa apariencia de normalidad.
Sorprendida, Isabel le devolvió el abrazo, con una calidez inusual, desconocida para sus cada vez más ocasionales clientes, y comenzó a acariciarle el cabello de la nuca, mientras murmuraba, casi a su pesar:
-Bueno… bueno… ya va a pasar… No te pongas así… Ssshhhhh…
Sergio Cejas se aferró aún más a ella, a su piel, a su calor. Ya no le importó saber dónde se encontraba, ni ante quién estaba, ni cuál era su condición. Sólo le importaba saber que existía ese abrazo, ese afecto momentáneo que desconocía la manera de calmarlo, pero que al menos intentaba hacerlo sentir un poco menos solo. Un oasis en medio del desierto, en el que sólo quería refrescarse y beber, de la manera que fuera…
Sin siquiera secarse las lágrimas, con la mirada enturbiada, comenzó a besarle el cuello, a incorporar a la chica hasta sentarla en la cama, a desplazar lentamente sus manos a lo largo de aquella espalda, descendiendo hacia una cintura donde comenzaba una zona cruzada de marcas, y ascendiendo luego hacia sus pechos, experimentando una ternura insólita, como hacía mucho tiempo no sentía al lado de nadie, olvidando por completo el contrato pactado con la mujer obesa.
Isabel recuperó parte de su integridad profesional, relegando aquel momento de tierna debilidad, cuidando de no caer en el peor de los errores que podía cometer: enamorarse ante los sentimientos de los clientes. Al tipo éste se lo notaba destrozado, aunque su cuerpo estuviese entero. Ella, ignorando cómo, parecía sentirle el alma partida en pedazos dentro del pecho, y sólo atinaba a abrazarlo y acariciarlo, como si con aquel contacto pudiese combatir sus propios temores. Hasta que volvió a intentar quitarle la campera, y esta vez él le ayudó, reaccionando como un autómata, desvistiéndose en busca de una mayor cuota de calor.
Una vez con el torso desnudo, y aún sin verla a través de sus lágrimas, que le bañaban las mejillas, volvió a abrazarla. La suavidad de su piel, junto al vibrante roce de sus pezones, lo estremeció, causándole una erección casi dolorosa que lo obligó a desprenderse violentamente del pantalón.
Tenderse sobre ella y penetrarla fue mucho más que un acto de placer; se convirtió en una desconocida necesidad vital. La prostituta tullida, acaso deforme, se convirtió en la mujer ansiada y amorosa, nutricia de ternura y contención. Y el orgasmo, inexplicable para ambos, los transportó muy, muy lejos, allí donde las palabras carecen de toda significación.
Las lágrimas se secaron sobre la piel y las almohadas. Los jadeos se extinguieron en una serie de acompasados suspiros. Y ninguno de los dos, sostenido de ese abrazo, atinó a quebrar aquel momento con palabras vacías.
Sólo después de un buen rato, ambos se irguieron muy lentamente, consiguieron mirarse a los ojos, y sin premeditarlo, preguntaron a la vez:
-¿Cómo te llamás?
*
¡Cuánto duele pensar, recordar cosas!
Lamentar lo que pudo haber sido
y no fue.
La osadía congelada por el miedo
trocó los anhelos por quimeras.

¡Cuánto soñar, creerse cosas!
Atracarse a la fe, idealizar los tiempos venideros.

¿Para qué volver por el camino andado
y tropezar nuevamente con las culpas
si no puede regresar la circunstancia, el tiempo?

¿Para qué soñar,
cuando falta la fuerza que convierte
en realidad las utopías?

Sin embargo, hasta Hiroshima vive.
*De Miguel Crispín Sotomayor arcomar@cubarte.cult.cu


DEL EDITOR DE INVENTIVA SOCIAL:
A los Amigos lectores de la edición mensual:
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El costo de la suscripción en Argentina es de 36 pesos anuales más gastos de trasferencia bancaria o giro. Les ruego a quienes quieran y puedan incorporarse como nuevos suscriptores que me escriban a: inventivasocial@yahoo.com.ar
Saludos afectuosos.
*
Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 20 de abril del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor brasilero Edson Zampronha. Las poesías que leeremos pertenecen a Cláudio Fonseca (Brasil) y la música de fondo será de Mario Guacarán (Venezuela). ¡Les deseamos una feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

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17.4.2008 GMT

El Salto del Río Cura

"Salto del río Cura", bajo éste simpático nombre conocí por allá por los lados de Valle Morín al sur del estado Aragua específicamente en el cruce que tiene el río con el pueblo de La Aguadita, una fabulosa cascada que aún cuando ya estamos en período de "sequía" ella no quiere enterarse y displicente e indiferente deja caer sus aguas con fiereza.

Para llegar hasta allá debemos manejar por la autopista que lleva hasta Cuá, Charallave, San Casimiro y Valle Morín. Siguiendo una carretera de tierra (preferiblemente con vehículo rústico) con algunos baches en poco tiempo
se encuentra un caserío pequeño con muy pocas casas muy cerca del río, dejando nuestro carro al cuidado de los dueños de una bodeguita, de inmediato comenzamos a caminar monte adentro. Hacía varios años ya estuve allí y hoy me sorprendo al ver el cambio tan drástico del paisaje, lo que otrora era "monte y culebra", un sendero estrecho escondido entre vegetación abundante y variada, hoy está convertido en un camino ancho y despejado, no en todo la ruta, bordeado de malezas, plantas "pinchudas" jala pá-tras, con subidas y bajadas suaves terreno árído de piedrecillas molidas y arena. Los lechos de riachuelos que bajaban de un costado de la montaña están secos, sus grandes piedras brillantes por el sol, mudas me miran tristes. Un largo tiempo recorrí el camino hasta llegar a una bajada que me llevó directamente a la orilla del río, por allí continúa el ahora estrecho sendero. A principio daba saltos sobre las piedras para no mojarme las botas, pero luego se hizo "costumbre" zambullirlas con placer infantil en aquellas aguas. Pasadas algunas horas sorteando obstáculos de árboles caídos, ramas en el medio, rocas altas resbalosas, picadas de insectos, lucha con la maleza, el encontrar el rasro del camino perdido, se llega al topo de la montaña y se recoje la recompensa del esfuerzo
realizado. Es todo un espectáculo la visión del agua cayendo impetuosa y cristalina en un fuerte chorro que más abajo se divide en dos, festoneada por líquenes y musgos de un brillante color verde, con su tronar oscuro y sonoro al caer que cubría el canto de los pájaros. Toda una hermosura que fue captada para el recuerdo por las cámaras fotográficas. Luego se impone un baño bajo la ducha de la cascada que renueva las energías perdidas en la ardua caminata. Un sabroso almuerzo campestre terminó de hacer el milagro. Merecido descanso posterior que hubo de interrumpirse para el regreso. En el bosque oscurece muy pronto. Ya en los vehículos nos despedimos de los compañeros de caminata con el grato sabor de la aventura compartida y el conocer o rememorar un nuevo rincón de nuestro país.
Edilia C. de Borges
Foto. Julián Mostacero





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17.4.2008 GMT

Blog de Ciclismo.

Mil Lagos de Finlandia

extremgirl

http://elchicodeltransporte.blogspot.com/



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15.4.2008 GMT

No sólo es mi nariz

NO SÓLO ES
MI NARIZ
Mi nariz está oliendo conmovida
una fuerte acritud de ese ayer en tinieblas.
Oriflama de pardos que inundan los resquicios
de los pasos del tiempo.
Provocantes roedores que siguen en sus cuevas
junto a cada alimaña embebida de plomo
hablando de indigencia mientras se esconde el pan.
Mi nariz no soporta tanto olor a basura
a mugre de pantano de trinchera en un cubo.
Los cómplices los verdes los que raspan la tierra
juegan de albicelestes afilando sus garras.
Mi nariz se dilata cuando huele a carroña
y esta náusea que insiste brillar sobre el desfile
de tanto subvertido enhiesto de poesía.
Ese hedor que fustiga de orina entre las heces
de portales abyectos que escriben con sus cirios
de caimanes alertas con su disfraz de oveja
siempre vuelve a ranciar el aire con su lodo.
Mi nariz se incomoda por tanta connivencia
y el cuerpo es una hoguera que amanece afiebrado
cuando salen las liendres a acariciar su sueño
de aquel pasado vil.
Mi nariz se lastima de tanto virus suelto
con versiones falaces
y se sopla los mocos.
Siempre encuentra cobijo
en un pañuelo blanco
de tres puntas que aún buscan
PAZ VERDAD y JUSTICIA.
© Silsh
(Silvia Spinazzola)
-Argentina-abril/2008


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12.4.2008 GMT

¡Qúe respuestas Dios mío!

Estimad@s tod@s:

Como profesor universitario, puedo decirles que el siguiente texto es bastante creíble. De hecho, he visto cosas peores. Lo reenvío tal cual me llegó, aunque odie enviar textos en rojo.
Saludos cordiales






Estas son algunas respuestas de alumnos, a consignas dadas en el examen de ingreso a la Universidad Católica de "XXXXXX" Los comentarios en rojo son de los profesores que comenzaron a enviarse mutuamente las respuestas .


RESPUESTAS DE EXAMENES

Los cuatro Evangelistas:
Los cuatro evangelistas eran 3: San Pedro Y San Pablo.
Leo y releo, y no entiendo cuál es el tercero -y último- de los 4...

Formación de las cordilleras:

Las montanas no se forman en uno o Dos dias, tardan mucho tiempo en formarse.
Si ¿Semanas, tal vez?

¿Qué es la atmósfera?:

La atmosfera es el sitio donde se encuentran los procesos atmosfericos como las nubes. En esta parte se producen los rayos sismicos, que son aquellos que producen los terremotos y el temblamiento de tierra.
Sin palabras

Movimientos del corazón:

De rotacion alrededor de si mismo y de traslación alrededor del cuerpo.
Debe estar estrangulado por la aorta, lo que le impide pensar...

Círculo:

Es una linea pegada por los dos extremos formando un redondel.
Yo no podría definirlo mejor...¡¡Qué Hijo de p... !!

Averiguar si es primo el numero 2639:

Para mi que este numero es primo porque no hay ningun numero que dividido por este numero que es 2639 nos de exacto. Si usted ve que esta mal lo corrija.
Me encantó la puesta en juego de la subjetividad para esta respuesta!'Para mí que...' Total, el error matemático puede cometerlo cualquiera.Y que el profe lo corrija.

Primera ley de Mendel:

Mendel era un hombre que durante toda su vida se dedico al cruce de las plantas. De sus experiencias hizo un libro pero lo publican en una encuadernacion mala y la gente no se entero Despues de Mendel dos personas descubrieron lo mismo que el sin saberlo y vieron que habian perdido el tiempo inutilmente.
Qué bol... los dos tipos que vienieron después de Mendel, no? Descubriendo el agua tibia...
A propósito, ¿Quién es Mendel?


Etapas más importantes en la evolución del hombre:

Sobre el año 570 se cree en la primera aparicion del Homo sapiens. A partirdel 570 y hasta el 1200 el Homohabilis. A partir del 1200 y hasta aproximadamente el 1700 el Homohabilis
y despues, hombres normales. No me puedo parar de reir...

El anarquismo:

Es una ideologia racional y astringente.
¿Será buena para la limpieza del cutis?

Marco Polo :

Fue un descubridor cartagines que pretendia descubrir America; que lo consiguio. Marco Polo: un pionero.
Colón: como los 2 huevones posteriores a Mendel.

Acueductos:

Eran para transportar el agua de un extremo a otro en vez de ir cargando con los cubos.
Esta es la más racional de todas.

Los "FONT-SIZE: 13.5pt; FONT-STYLE: italic; FONT-FAMILY: Tahoma">

Viven en la calle, no tienen dinero y no poseen privilegios como es ovio
. Sí, muy 'ovio'!!!

La nobleza:

No podian ser de ella si no tenian sangre y no eran de familia de ese grupo.
Sin palabras II

Una de posesiones:

En las tierras del noble se ubicaba la casa del señor, el molino, la tostadora del pan, etc...
Le faltó el magiclic, la multiprocesadora...

Literatura- Medir el segundo verso escrito en la pizarra:

Unos 75 centimetros
Sin palabras III

Esqueleto de la pantorrilla:

Esta formado por el hueso mas largo del cuerpo, que es el fémur que va desde el omoplato hasta la rotula.
Si te patea, se suicida...

El cerebro:

Las ideas, despues de hablar se van al cerebro.
¡Ojalá!

Aves prensoras:

Son las aves que viven en las 'prensas', sitios donde hay mucho agua. Tienen bonitos coloridos, como el cuervo.
Maravilloso!! Debe estar pensando en los colores de San Lorenzo...

Depuración del agua:

Se hace por los rayos ultraviolentos.
¿Vieron que la violencia está en todas partes?

Movimientos del corazón:

El corazon siempre esta en movimiento, solo esta parado en los cadaveres.
Bueno... éste no estaría del todo mal. Al lado de los otros...

Anfibios:

La rana tiene una hendidura cloacal, por la cual lanza el tipico sonido 'cloac, cloac'.
¡Insuperable!, casi mágico...

Ejemplo de parásito interno:

Las visceras.
Si, que a través del fémur te llegan al cerebro, jua, jua...

Productos volcánicos:

Las bombas atomicas.
Sin palabras IV

Las algas:

Son animales con caracteres de vegetales.
Otro para aprobarlo, al lado de los demás...

Antibióticos:

El alcohol, el algodon y agua oxigenada.
Si, y las curitas vendrían siendo by-pass removible...

Glaciares:

Pueden ser por erosion y por defuncion.
O por opción..

Moisés y los israelitas:

Los israelitas en el desierto se alimentaban de patriarcas.
El comentario del colega lo borré, era medio antisemita (Hugo)

La soberbia:

Es un apetito desordenado de comer y beber, que se corrige practicando la lujuria.
Si, y la ceguera se corrige sacándote las córneas...

Geografía-Qué rio pasa por Viena:

El Vesubio Azul.
Sin palabras V

Fases de la luna:

Luna llena, luna nueva y menos cuarto.
Este atrasa...(Noooo, un poquito )

Geografia-Holanda

En Holanda, de cada cuatro habitantes, uno es vaca.
Qué suerte que yo no vivo en Holanda o ya estaría en el Matadero...

Geografía-Afluentes del Duero por la margen derecha:

Son los mismos que por la izquierda.
No está mal... ¿No son ambidiestros?

Fe:

Es lo que nos da Dios para poder entender a los curas.
Y para seguir dando clases!!!!

El hombre primitivo:

Se vestia de pieles y se refugiaba en las tabernas.
Otro que no podés parar de reirte..




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11.4.2008 GMT

Cierre del Parque Nacional El Âvila

Inparques ordenó el cierre de diferentes accesos al Parque Nacional El Ávila

10 de abril de 2008.-

Una medida precautelativa determinó el cierre de diferentes accesos al Parque Nacional el Ávila, por considerar que constituyen áreas de alta incidencia de incendios, poniendo en riesgo la vida de deportistas, excursionistas y usuarios.

La medida judicial entró en vigencia este miércoles 9 de abril y debe cumplirse hasta el 15 de junio . El Juzgado décimo séptimo de primera instancia en funciones de control de Caracas, ordenó la ocupación por parte de funcionarios del Escuadrón Montado del Comando Regional N° 5 de la Guardia Nacional, de todos los accesos al Parque Nacional El Ávila, con excepción del paso hacia la población de Galipán, el Camino de Los Españoles y el área recreativa Los Venados .

A través de una nota de prensa Inparques explicó que la medida, prohíbe expresamente el acceso de excursionistas, deportistas, a pie o en vehículo, a ocho áreas neurálgicas de El Ávila: Topo Padrón (adyacente al Terminal de Oriente), Estribo de Galindo (Terrazas del Ávila), Estribo de Duarte, Cachimbo, Sebucán, Loma del Cuño, Arauco y Catuche .

Detalló la nota que sólo se permitirá el acceso hasta los puestos de guarda parques en los sectores: La Julia (desde la Avenida Boyacá), Pajaritos (quebrada Pajaritos hasta quebrada Quintero-Sabas Nieves I ); Sabas Nieves I (desde la Ave. Boyacá hasta Sabas Nieves II), Chacaito-Loma del Viento ( desde la Ave. Boyacá hasta el puesto de guardaparques); Cacaito-Cortafuego-puesto de guardaparques Loma del Viento-Callejón Gamboa .

La medida también ordenó la retención de sustancias, materiales u objetos que puedan servir como elementos acelerantes de incendios forestales como: fósforos, cigarrillos, yesqueros, velas, velones, mechas, cocinillas, envases de vidrio, luces de bengala,



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11.4.2008 GMT

Del Universal La destrucciòn del ambiente*/ Rio Cura.

Ambientalistas coinciden en que El Caura es el pulmón más importante del trópico (Cortesía UNEG)
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Por unas onzas
El mito de El Dorado está vivo. Al menos al norte de Bolívar, donde los resquemores de la Conquista vuelven para advertir que el oro es buen caldo de cultivo para enfrentar a mineros y aborígenes. Por Joseph Poliszuk

CASO MARIPA

Una parábola ye'kwana aconseja no sacar el oro y los diamantes de la tierra so pena de despertar la furia de una serpiente emplumada a la que llaman Wiyu. La tradición oral narra una suerte de Goliat, que prometió venganza si los seres humanos se metían con los minerales que le pertenecen. De eso hace ya varios siglos, pero justo en la casa de esa y otras etnias indígenas están retando a un gigante: la fiebre del oro anda de vuelta por la cuenca del río Caura del estado Bolívar, el único pulmón vegetal intacto que asilan estas fronteras.

Más de 500 personas acaban de ser desalojadas de un territorio que sólo habitan cerca de 5.000 indígenas. El Teatro de Operaciones Número 5 del Ejército nacional desmontó los campamentos mineros la última semana de febrero, pero en algunos puntos ya hay un daño ambiental.

Donde había árboles y animales quedan pendientes maltrechas de barro y arenas movedizas. Lo verde se volvió arcilla. Las fotos que tomaron los efectivos militares son la mejor prueba que sustentan las alarmas de los chamanes, la preocupación de los ambientalistas por conservar uno de los ecosistemas menos intervenidos del planeta, y, viejos y nuevos rencores que saltan entre mestizos y aborígenes del noroeste de Bolívar.

´Todo comenzó a mediados del año 2006. En el pueblo de Maripa, capital del municipio Sucre, comenzaron a preguntarse de dónde salía el oro que unos indígenas negociaban a espaldas de sus comunidades. Despejada la pregunta, las llamadas bullas mineras que convocan a los cazadores de fortunas penetraron las más de 4,5 millones de hectáreas que serpentea el río Caura.

Varios contingentes de personas así cruzaron por primera vez el albergue de casi 1.500 especies animales y 2.600 variedades vegetales. Mineros del estado Bolívar, Brasil, Colombia, Guyana y hasta Centroamérica llevaron sus máquinas a Maripa para iniciar un viaje de más de 12 horas en lancha y otras tantas a pie, que les permitió estrenar los yacimientos del Caura. Ese fue el inicio de una serie de afrentas entre "criollos" e "indígenas" que continúan hasta hoy.

Humo y caucho quemado

Agrupados en la Organización Indígena de la Cuenca del Caura Kuyujani, los representantes de 52 comunidades ye'kwanas y sanemas alertaron a las autoridades. Las tribus que habitan la zona desde antes de la Conquista solicitaron el despeje. Y la respuesta llegó, pero acompañada de una cadena de abusos militares que dejó a varios mineros aislados en medio de la selva.

Los testimonios que reposan en el Tribunal Séptimo de Control de la circunscripción militar de Ciudad Bolívar dan cuenta de torturas contra hombres arrastrados por el fango y mujeres que fueron desnudadas para despojarlas de las onzas de oro que escondían bajo la ropa. Los mineros entonces contraatacaron con más violencia.

Una cortina de humo y caucho quemado cercó al pueblo por tres largos días que empezaron el 21 de septiembre de 2006. Los mineros que alcanzaron a llegar al muelle saquearon cuatro casas de indígenas y quemaron dos de ellas junto con la del alcalde Juan Carlos Figarella, a quien también responsabilizaron de lo ocurrido.

"Las amenazas hacia los indígenas que tienen casas en Maripa fueron subiendo de tono durante el día, al punto que no podían salir por temor a los mineros", recuerda la minuta de una reunión que varios ye'kwanas y sanemas de Kuyujani sostuvieron el 25 de septiembre de 2006.

La única carretera que cruza a esa villa de 5.000 habitantes fue bloqueada por los disturbios. Mientras tanto, la noticia de cuatro ahogados que habían huido de los militares terminó de estallar el conflicto: "Queremos la cabeza de... ", decía una pancarta al pie del atracadero seguida de los nombres de siete representantes ye'kwanas.

La vehemencia de esos días se disipó, pero el clima de entonces decantó en un escenario de fricciones que muestra brechas raciales. Es un problema latente que se manifiesta en momentos como este, cuando los indígenas han vuelto a advertir una segunda incursión en el Caura.

Amenazas y resentimientos

Aunque la historia de Venezuela habla de uno de los mejores mestizajes del continente, el oro ha creado fricciones al norte de Bolívar y es algo de lo que ni siquiera se han percatado en el resto del país. "Hay un problema de racismo que creíamos superado y que vuelve a raíz de la minería", advierte Alberto Rodríguez, uno de los coordinadores de Kuyujani.

El representante indígena añade que se trata de un fenómeno que jamás había ocurrido antes de 2006 y que se manifiesta entre personas que han sido vecinos y antiguos compañeros de clase: "Día a día no hay inconvenientes pero sabemos que nos ven con resentimiento cuando caminamos por Maripa", asegura. "Un grupo de criollos incluso intentó golpear el mes pasado a un ye'kwana que logró escaparse".

Rodríguez reconoce que los propios aborígenes abrieron la Caja de Pandora. Algunos de los ye'kwanas y sanemas establecidos en Maripa comenzaron la explotación de oro, pero seguro de que en toda sociedad hay transgresores pide todo el peso de la ley para ellos y el resto de los responsables, pues interpreta la minería como una traición a la cultura y las comunidades que se mantienen selva adentro.

En esta historia, sin embargo, no hay héroes ni mártires; en el Caura no hay una película en blanco y negro. Lo dice el sacerdote René Bros, que vive en las comunidades ye'kwanas y sanemas de la zona desde los años 70: "Es necesario defender la cuenca pero también entender el problema, porque Maripa y sus alrededores son pueblos y caseríos sin perspectivas de futuro".

En algún momento hubo siembra de arroz, maíz y algodón, recuerda. También promesas de una planta procesadora de yuca y algún tipo de movilidad social que ofrecía otra clase de trabajos en Ciudad Bolívar y Puerto Ordaz. Ahora no. De cualquier forma, Bros suma su voz a la de los ambientalistas que advierten que lo imperativo es preservar el Caura. Mucho más tratándose de una zona del sur del país en las que nunca se habían registrado explotaciones mineras.

Migraciones y desalojos

El Ejército nacional ha ejecutado en los últimos siete meses tres desalojos de minas a lo largo de todo el estado Bolívar, aún así los ambientalistas advierten que no es suficiente. El mapa de la minería ilegal está cambiando pero la deforestación del sur del país no ha parado, explica Nalúa Silva, docente del Centro de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Experimental de Guayana.

Los controles que el Gobierno de Brasil ha aplicado al norte de su territorio y las operaciones militares que en Venezuela han cerrado algunas de las minas que rodean lugares como La Paragua, permiten concluir a Silva que "hay una migración de capitales". Los mineros se están desplazando de una zona a otra y en medio de ese panorama, el mercado del oro y los diamantes ha posado los ojos sobre el Caura, un territorio en el que se han declarado cinco áreas bajo régimen de administración especial, entre las que destacan tepuyes como el Jaua Sarisariñama.

"Pareciera que se vuelve a revivir el mito de El Dorado", lamenta Silva. La antropóloga advierte que en tiempos de calentamiento global el verdadero tesoro que guarda el Caura está muy lejos del oro que pueda guardar. Ponerlo en peligro sería algo así como vender "la última cuenca prístina del mundo tropical" por un plato de lentejas.

Ambiente y puntos verdes

Un mapa de bosques que Silva guarda en su oficina ubica el punto verde más grande que hay de este lado del mundo en El Caura: "Salvo una pequeña manchita en África y otras en países como Brasil y Guyana, no hay en la Tierra pulmones vegetales como este porque Rusia, Finlandia y América del norte cambian de acuerdo con las estaciones, por lo que sus bosques permanecen inactivos durante otoño e invierno".

Desde el Centro de Investigaciones Antropológicas Ecológicas de la Universidad Nacional Experimental de Guayana, el biólogo Hernán Castellanos agrega que acompañados de funcionarios del Ministerio del Ambiente, el organismo que representa tiene el propósito de visitar la zona afectada, ubicada en el sector Las Pavas, para determinar el daño que se haya podido producir.

Castellanos adelanta, por lo pronto, que "en un mes 6.000 metros cúbicos de tierra podrían ser removidos por efecto de la explotación minera de un solo monitor". Y en este caso el Ejército no encontró uno sino una docena de motores que los mineros transportaron desde noviembre.

Aunque no descarta una que otra persona escondida en la selva, el comandante del Teatro de Operaciones número 5, José Gregorio Montilla, informó que los campamentos fueron desalojados. El general del Ejército asegura que esta vez no hubo ningún tipo de violación a los derechos humanos: la orden indicaba que ningún oficial podía decomisar oro para evitar los hurtos que en 2006 acusaron abusos militares. Cree, de todas maneras, que "la Ley de Protección del Ambiente es muy leve" y que sus penas no son suficientes para evitar un daño que no duda en catalogar como un "crimen contra la humanidad".

Montilla informa que la Fuerza Armada Nacional instaló tres puestos de control para evitar otra incursión en El Caura, pero los ambientalistas advierten que hace falta vigilancia permanente en toda la cuenca. "Esto es una situación cíclica en la que están involucradas las trasnacionales del oro", previene el presidente del Parlamento Indígena de América y diputado de la Asamblea Nacional, José Poyo.

Su homólogo Julio García Jarpa añade que en la Comisión de Ambiente de la AN hay conciencia sobre el valor de esa cuenca. En el Ministerio del Ambiente, no obstante, ignoraron una solicitud que pedía luces sobre los planes que el Gobierno tiene sobre el Caura.

De acuerdo con García Jarpa, las cifras oficiales advierten que "16 quebradas se están secando anualmente en Venezuela". Se trata de un fenómeno al que no quisiera sumarle los problemas que pudiera acarrear la tala, el mercurio y la lucha de mineros en El Caura. Pero si la ciencia no basta, los presagios de la mitología ye'kwana indican que Wiyu pagará con enfermedades y catástrofes a los que roben los huevos de oro y diamante que depositó en las fauces de la Tierra.

jpoliszuk@eluniversal.com



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11.4.2008 GMT

Nuevo libro de Salvador Pliego /Poesía



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2.4.2008 GMT

Aventura en la Patagonia/Serie por nuestros cerros / porEdilia de B orges

LOS GLACIARES Y TORRES DEL PAINE

Participantes: Marta Matos, Juana Frontera

y Edilia C. de Borges

Diciembre 2007

Mis amigas y yo queríamos cerrar el inventario de nuestras excursiones del año con otra diferente para nosotras, impactante, así que planificamos irnos al centro del hielo en Argentina, a La Patagonia . Disfrutamos con nuestras familias de la nochebuena del 24 y después de unos días partimos desde Maiquetía a la ciudad de Buenos Aires. En el aeropuerto Internacional Ezeiza ya nos esperaban con sendos carteles con nuestros nombres los chóferes que nos trasladarían al hotel reservado en el centro de la capital. Dos días estuvimos allí y aunque yo ya había estado dos veces anteriormente, me divirtió servir de cicerone a mis amigas, recorriendo los lugares turísticos usuales, como la Av. Corrientes con su alto obelisco, la plaza de las madres de mayo, la Casa Rosada, plaza de San Martín con una estatua monumental de grande de éste prócer y no podía faltar el sector de La Recoleta donde fuimos al cementerio a ver las tumbas de Gardel y de Eva Perón, aprovechando de hacer algunas compritas en sus Centros Comerciales muy modernos y bien surtidos. El día 29 nos fue a buscar nuestro transporte para llevarnos al aeropuerto doméstico Jorge Newberry donde tomaríamos un avión con destino a la ciudad de El Calafate. Fue un viaje tranquilo de varias horas. Pronto a aterrizar desde la ventanilla del avión, pude divisar extensas zonas de tierra agreste de color marrón y ocre con poco de verde y la larga huella de una carretera que serpenteando en ella se extendía en el horizonte.

Aquí en este aeropuerto pequeño pero de gran movimiento, también nos estaban esperando nuestros anfitriones: coordinador, guía y chofer. En una camioneta Van junto con otras sonrientes personas que nos acompañarían en nuestra aventura, nos trasladaron a la ciudad donde fuimos distribuidos en diferentes hoteles según las reservas de alojamiento contratadas. Nosotras nos alojamos en el Hostal Los Pioneros, sin muchas pretensiones pero bastante amplio, limpio y organizado, con un clima de total camaradería entre los hospedados y una babel de conversaciones que aturdía. Nos dieron una habitación sencilla de 4 literas, al rato se nos unió una muy joven simpática española de nombre Noelia, con apenas una semana de casada, pero que por razones de planificación en el hostal su recién flamante marido estaba en otra habitación con los hombres. Nos bastó muy breve tiempo para que Noelia se hiciese nuestra “compinche” Ála, vamos, vale!.

Esa noche la cena de bienvenida por parte de nuestros anfitriones fue en un restaurante a 1 km de distancia del hostal a donde fuimos caminando. Comprobé el choque brusco de la temperatura al salir del ambiente calientito del hostal al frío brutal helado de la calle, el fuerte viento en ráfagas me hizo “bambolear” varias veces. Susto, no quise ni pensar como sería en la montaña. El restaurante construido en madera era acogedor y desde sus ventanales amplios de cristal, se divisaba parte del Lago Argentino. Fue una cena cordial donde nos presentamos unos a otros y entre diversas edades y varias nacionalidades sumábamos 18 personas.

Al otro día desayunamos en “El punto de encuentro”, un pequeño restaurante ubicado dentro de los predios del hostal. Para mi sorpresa toda la comida era bastante diferente a lo que acostumbraba: Medias lunas (pan dulce con esa forma), mermelada, dulce de leche, manteca (mantequilla), y café con leche, que nunca pude hacerlo llegar a mi gusto. Pero es así, “donde fueres come lo que hubiere”.

Luego del desayuno nos dirigimos en bus a El Chaltén, un pequeño y pintoresco pueblo cordillerano al pié del Cerro Fitz Roy, recorrimos unos 220 kms a través de la estepa patagónica. Ésta es un ambiente árido, la vegetación está compuesta de plantas adaptadas a condiciones de escasa humedad y fuertes vientos.

Arbustos de pequeña altura, espinos de forma globosa junto con pastos de hojas duras proveen cierta protección al suelo evitando la erosión, además de servir de alimento a los ” guanacos” (mamíferos parientes de la llama, la vicuña y el ñandú petiso). Sobrevuela el cóndor, el águila y el carrancho ; lagartijas y matuastos se asolean en los roquedales. Nos detenemos en un parador de campo donde saboreamos tortas caseras y dulces artesanales. Frente a él corre con fuerza un riachuelo cristalino y desde ese punto tuve una inmejorable visión del Lago Viedma. Los fuertes vientos siempre presentes.

En una vuelta del camino. Nos encontramos de pronto con una hermosísima visión de montañas nevadas y hasta un glaciar. Ya estamos en territorio del Parque Nacional Los Glaciares, a lo lejos diviso las casitas del pueblo El Chaltén .

Nos detenemos en el Centro de Visitantes de Inparques, acá los guardaparques nos dictan una interesante charla informativa de recomendaciones e instrucciones relacionada a nuestra permanencia en el parque, nos entregan folletos y bolsas plásticas para la basura. Seguimos nuestro recorrido hasta llegar a otro hostal, conocemos a quien será nuestro guía: Juan Pablo, almorzamos y oímos sus instrucciones. Dejaremos aquí parte de nuestro equipaje y ya listos llevándonos solamente lo indispensable para tres días de marcha durante los cuales nos alojaremos en campamentos, comenzamos nuestra caminata.

Desde las afueras del pueblo fueron 3 horas en subida por senderos que faldean el río de Las Vueltas hasta los primeros miradores del cerro Fitz Roy, nos acercamos a la laguna de Los Patos. Una encantadora caminata enmarcada en un entorno natural pleno de aromas y colores, la imponencia del paisaje y su magnitud cuyo telón de fondo son las soberbias montañas nevadas, me invitan a una silenciosa contemplación. Durante el trayecto nos detenemos en distintos miradores para disfrutar de “increíbles vistas panorámicas hacia ríos, lagunas, cerros y picos nevados. Arribamos a nuestro primer campamento de la “Laguna Capri ”, premontado con carpas de tipo iglú de fuerte color amarillo, con un saco para dormir y ropa personal de cama, tienda comedor con toda su vajilla e implementos completos ¿ nevera.?, no hacía falta, cocina y sanitarios. Nos recibieron gentilmente Macarena y dos jóvenes más, nos hicieron pasar a la tienda comedor ofreciéndonos galletas dulces y café caliente o jugo de frutas. Luego nos asignaron las carpas. El frío se hacía sentir. Recorrimos un poco el lugar admirando de cerca la laguna de aguas quietas y profundas. Cenamos temprano para descansar durmiendo de las sorpresas del día.

Temprano desayunados y porteando solo nuestro abrigo y cámara fotográfica nos fuimos caminando sorteando el “Chorrillo del Salto” siempre con las impresionantes agujas del macizo glaciar enfrente nuestro hasta llegar al campamento base del Río Blanco, había bastantes montañistas aquí. El Cerro Fitz Roy es considerado una de las montañas más imponentes del planeta, el Fitz Roy o El Chaltén como también se le conoce con una altitud de 3.405 m., constituye un desafío para los andinistas por la dificultad que presentan sus escarpadas paredes para ser escaladas. Pasamos otro campamento: “ Poincenot ” y desde allí luego de una empinadísima subida de hora y media de duración llegamos a uno de los miradores más espectaculares del parque, “La laguna de los tres”, el cerro Fitz Roy eleva sus agujas verticalmente al frente sobre los glaciares circundantes. Bajamos la pendiente hasta las orillas de las lagunas “Madre e Hija, me recordó las lagunas de Los Anteojos en nuestra querida Mérida, son preciosas. El guía me convenció para “subir otra lomita” y ofrecerme una sorpresa, pedruscos sueltos y grava me detienen medio remolona, pero lo hice y vaya que valió la pena el esfuerzo. Otro escenario maravilloso. Desde la altura diviso otra laguna mal llamada “Sucia”, no sé porqué, brilla y titilan sus aguas turquesas, a los lados y encima de ella el glaciar la vigila, de repente un sonido bronco y el guía me señala su origen, una pequeña avalancha de nieve se escurre cual angosta cascada hacia la laguna tornando la quietud de sus aguas mansas en círculos concéntricos que se alargan hacia las orillas.

Aquí en el mejor restaurante del mundo para mí almorzamos y luego bajamos para reunirnos con el resto de los amigos y desandar el sendero hasta nuestro campamento.

Una muy pequeña biblioteca en una mesa de la tienda comedor, encontré en ella una joya de libro, su título “El último aliento” autor Meter Stark, Editorial Planeta,cuya lectura amena e interesante consumió todas las pilas de mi linterna en varias horas. Se lo recomiendo a quien le guste este género de deporte extremo. Esa noche era 31 de diciembre, nuestra cena fue bastante divertida ya que había que celebrar la partida del año viejo y la entrada del nuevo.

Argentina acababa de ajustar su huso horario, no recuerdo si para antes o después de la hora venezolana, pero además algunos otros países estaban representados aquí, así que la hora cumbre fue diferente para todos, pero no importó cada vez que alguno de nosotros señalaba que en su país eran las doce, levantábamos las copas plásticas conteniendo rico vino champañizado y brindábamos democráticamente, así celebramos todos y también tuve la grata sorpresa de que celebraran mi cumpleaños, alguien se le escapó el datico . Confituras, vino y exquisiteces extraídas de varias mochilas constituyeron el condumio general. Emotivamente divertido.

Por la mañana rodeamos la laguna Capri y seguimos el sendero que corre por el Valle de las lagunas Madre e Hija. Atravesamos un espeso bosque, zona de transición ( ecotono ) en la que se encuentran especies típicas del bosque conviviendo con otras características de la estepa. Grupos de Ñires y Lengas (árboles) se intercalan entre matorrales de Calafate (fruto dulce pequeño y de color con sabor a mora, quien lo come seguro regresa a la región) comí muchos. Tuve la suerte de ver y oír el canto de un Pitio, pájaro carpintero. Bajamos al Valle del Cerro Torre por donde corre el río Fitz Roy que remontamos hasta su nacimiento en la Laguna Torre. En ella observamos un iceberg traslúcido desprendido del glaciar y una pareja de paticos nadando en las frígidas aguas. Caía la nieve en copos pequeños. El escenario lo completaba el impresionante grupo de agujas de Cerro Torre con sus 3.128 metros de altitud. Hicimos campamento en las orillas de la Laguna Torre.

Por la mañana recorrimos la cercanía de la laguna con vistas del Cerro Solo y el glaciar Adela. Algunos compañeros extendieron la excursión pasando el brioso y gélido río colgados de una tirolina e incorporando el uso de grampones a sus botas, se disponían a caminar sobre el glaciar del cerro y acceder a vistas más cercanas de las paredes verticales de éste. No me atreví a tamaña hazaña, no creo tener afinidad con las focas

Con otras amigas rehusamos la oferta y luego de fotografiar a los amigos en su pase por la tirolina, esperamos un poco para ver la cumbre del Cerro Torre, que no se descubrió nunca, envuelta en algodones blanquísimos de nubes. En vista de ello proseguimos nuestra caminata esta vez dándole la vuelta a la zona, por preciosos sitios boscosos llegamos a nuestro campamento. Recogimos nuestras cosas sin esperar a los otros que regresarían tarde y caminamos rumbo a El Chaltén, lo hicimos por otro camino que nos permitió vistas del cañón profundo del río Fitz Roy que nace en la laguna Torre, atravesando bosques umbríos de árboles retorcidos o caídos por los fuertes vientos, arracimadas como en un círculo montones de margaritas blancas o amarillas se lucían frente al radiante sol. Fue un descenso de 3 horas sumamente agradable.

Ya en El Chaltén y teniendo éste día libre optamos por contratar una excursión particular esta vez al Glaciar Viedma el más grande de Argentina. Muy temprano en la mañana nos fueron a buscar en una camioneta que ya traía otros pasajeros, nos llevaron al puerto de embarque a la orilla del Lago Viedma ya que sólo navegando se puede acceder al glaciar. Nos bebimos un café caliente y con nuestros pases en la mano subimos al catamarán que en 45 minutos nos trasladó hasta las orillas del glaciar. Desembarcamos con precaución en un promontorio que forma una morrena rocosa frente al mismo, cuidadosamente subimos por las resbalosas rocas y al término de ellas, cosa de 20 minutos, el guía nos explicó las directrices para la travesía sobre el hielo, nos colocamos los grampones y en fila comenzamos la ascensión que duró 2 horas y media sobre el fantástico glaciar pasando entre sumideros, grietas y cuevas. Casi al término de la caminata nos sentamos en heladas piedras sobre la fría nieve y nos fue ofrecido por parte de los organizadores de la travesía, sendos tragos de un rico y dulce licor, brindando por nuestra travesía, sin caídas ni sorpresas desagradables.

Algunos precavidos habían llevado consigo en sus mochilas el almuerzo, los que no, como yo, tuvimos que almorzar en el barco que también resultó divertido. Mientras navegábamos de vuelta, el hermoso paisaje me impulsó a subir a la cubierta sin embargo el frío y los vientos eran tan fuertes, que hube de regresar pronto a la calientica cabina. En la tarde regresamos al Chaltén .

Al otro día luego del desayuno salimos en bus hacia la provincia de Magallanes, área donde se encuentra el glaciar Perito Moreno, éste turístico sitio se ha acondicionado con servicios y restaurantes de forma tal que realizando cortas caminatas bajando y subiendo escaleras de madera, podemos apreciar el Canal de los Témpanos y obtener vistas hermosas, lo vemos en su totalidad de altura. Regularmente hay rupturas de pequeños y grandes bloques de hielo que se desprenden de las paredes frontales de más de 60 metros de altura. Disfruté sacando fotografías. Al atardecer regresamos al Calafate.

Siendo verano no nos dábamos cuenta del pasar de las horas, eran las 10.30 p.m. y todavía el sol brillaba, para comprobarlo tomé algunas fotos. Hambrientas por todas las energías consumidas ese día, sin sueño ni cansancio recorrimos la ciudad en busca de un restaurante con comida típica, pero nos fue difícil hallarlo porque todo tiene que ser con reserva. Sin embargo subimos una colina donde se vislumbraba una casa hermosa, hasta allá llegamos y resultó ser un restaurante acogedor y apacible, cuya dueña con gentileza nos dio la bienvenida, con la hermosa vista del lago Argentino, la suave calefacción, la atención delicada de la mesera, la exquisita comida y el generoso vino artesanal de la zona, fueron el marco para un delicioso banquete especial de guerreras.

Nuestra alegría y algaraza era tal que hasta el dueño del lugar nos pidió tomar fotografías de recuerdo, aunque aquí entre nos. Creo que quería que desalojásemos el local por reír tanto. Que se le hace, la pasábamos muy bien.

Al día siguiente después de desayunar salimos con todos nuestros bártulos de Calafate a través de una carretera de bellas vistas de la estepa patagónica, vimos grupos o solitarios guanacos pequeños o grandes no son nada tímidos, más bien altaneros de andar elegante, se dejan fotografíar . Una tranquila águila mora en apacible vuelo. A las 4 horas de recorrido llegamos a “Cancha Carrera” cruce de la frontera entre Argentina y Chile, donde hubimos de presentar nuestras credenciales y aceptar la revisión de nuestro equipaje. Al continuar nuestra marcha ingresamos ahora al Parque Nacional Torres del Paine (patrimonio de la humanidad nombrado por la Unesco, región de Magallanes y Antártica Chilena, declarado Reserva de Biosfera también por la Unesco el 28.4.78 con superficie de 181.414 ha-) El macizo del Paine conforma un pequeño sistema montañoso independiente de los Andes Patagónicos, el último episodio glacial más el clima que sigue erosionando la roca ha esculpido el macizo en forma impresionante como se ve hoy.

Presenta una infraestructura para la realización de diferentes actividades recreativas, se destaca el excursionismo para lo cual cuenta con 200 km de senderos distribuidos en diferentes áreas, allí se descubre y visita las maravillas que encontramos en varios valles. Durante el trayecto vimos panoramas del Lago Nordenskjold, nos bajamos a la orilla de la Laguna Amarga de aguas salobres donde encontramos un pequeño zorrillo de pelaje amarillento, los cuernos del Paine (montañas nevadas), nuestro guía también nos llevó a ver una hermosa cascada: “El Salto Grande” entramos por una desviación de la carretera, seguimos caminando un angosto caminito bordeando el lago y la vimos de muy cerca en un mirador resguardado por barandas, con bastante fuerza cae el agua desde lo alto, proseguimos caminando más adentro hacia la montaña hasta un mirador ubicado en una colina no muy alta pero desde donde se ven “Los Cuernos del Paine ” en primera fila, una vista excelente y afortunadamente estaba todo despejado así que disfrutamos hasta “el piquito” de ellas, pasado un buen rato nos dirigimos hasta el lago Pehoé donde está nuestro nuevo campamento.

Al otro día temprano en la mañana cruzamos en barco el Lago Pohoé desde Puerto Pudeto y en 40 minutos estuvimos en la zona del Refugio Pehoé, desde allí caminando nos fuimos al Valle Francés, hermoso valle de montaña que desciende desde el interior del macizo hacia el lago Nordenskjold flanqueado por los Cuernos del Paine (montañas nevadas en forma de dos cuernos independientes con una misma base) además del impresionante Paine Grande de 3.050 m al oeste. Remontamos el valle hasta los miradores espectaculares.

Subimos una larga morrena de piedras sueltas y cortantes y a su término encontramos el anfiteatro natural rodeado de algunas de las agujas y paredes más espectaculares del macizo: Cuernos, Espada, Hoja, Aleta de Tiburón, Catedral, Paine Grande, son nombres que se les ha adjudicado a las agujas por semejanza. Largo rato estuvimos sentadas esperando pasivamente que las nubes que cubrían la cima de las Agujas de las Torres del Paine se disiparan y nos permitieran tener una visión total, pero lamentablemente fue imposible, no levantaron las nubes, persistiendo el misterio de sus cumbres.

Sin embargo el bosque y la presencia de los glaciares colgantes que desde el Paine Grande provocan continuamente caída de nieve y hielo, dan un toque misterioso a esta caminata.

Descendemos por el mismo camino bordeando el Lago Skottberc y llegando al nuevo campamento junto al Refugio Pehoé . Fueron 7 horas de camino.

Este nuevo día lo dedicamos a visitar el Valle del Lago Grey y el imponente glacial del mismo nombre, desandando el Campo de Hielo Patagónico cae al lago en su extremo norte, entre bosques de lengas y morrenas . Éste lago de aguas grises se caracteriza porque en él caen continuamente témpanos azules que navegan por el viento rumbo sur.

El sendero que seguimos nos lleva a un impresionante glaciar y las montañas que emergen al oeste del Campo de Hielo, continuando ahora estamos en otro mirador justo enfrente del glaciar, todo ello caminando a través de matorral andino y bosques de lengas a la sombra de imponentes hongos de hielo que tapizan la cumbre del Paine Grande, por cuyas faldas caminamos por 8 horas y al final del día cruzamos de nuevo en barco el Lago Pehoé para después subirnos a nuestro bus y que nos trasladasen al nuevo alojamiento en hostal en Puerto Natales..

De esta pequeña ciudad salimos temprano dirigiéndonos a El Calafate, no sin antes despedirnos con cierta nostalgia de los amigos que seguían rumbo a la ciudad última de la Patagonia, Ushuaia.

Al llegar a El Calafate nos trasladamos a nuestro alojamiento utilizando el resto del día en recorrer la moderna, dinámica y simpática ciudad, haciendo algunas compras. En la noche todos los que quedamos, incluyendo guía, coordinador y chofer, nos reunimos en un restaurante local para despedirnos degustando una deliciosa cena.

Al otro día nos fueron a buscar a mis amigas y yo para trasladarnos al aeropuerto de El Calafate y de allí a Buenos Aires. Ya en la capital en el mismo hotel donde llegamos originalmente y dejado parte de nuestro equipaje, nos deleitamos muchísimo tiempo bañándonos con agua caliente y espumoso y oloroso jabón de tocador. ¡Que delicia, la civilización!, aseadítas y perfumadas salimos a recorrer la ciudad y a cenar en un restaurante típico donde la especialidad es la parrilla argentina con cordero, mientras comíamos disfrutamos del show que un cantor arrabalero y dos parejas de tango ofrecían a los comensales.

Con nuestras maletas en el aeropuerto internacional, se nos empañó un poco nuestra alegría ya que por motivos de huelga del personal de la aerolínea, los vuelos estaban atrasados o suspendidos, así felizmente, sólo porque a ellos les favorecía el armar revuelo ante la opinión pública para su causa. Debíamos estar en Caracas el viernes 11 y llegamos el domingo 13. Pero no importa éste desagradable incidente no bastó para borrar de nuestras mentes todo lo visto, admirado y vivido durante estos días pasados. Increíbles, extraños y maravillosos paisajes, congeniando con lugareños amables y cordiales, entre frío, nieve, vientos, ríos, lagos, montañas, estepas, bosques y glaciares y la inmensa satisfacción de compartirlo entre amigos.

Nos vemos en la próxima,

Edilia C. de Borges Fotografías: Juana Frontera



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1.4.2008 GMT

Revista ediciòn papel abril

Teta de Niquitao, Venezuela
Teta de Niquitao Venezuela Trujillo
Voces susurros
Rumor y Gritos
Periódico Cultural
Director Editor: Rubén Patrizi
Abril 2008.AÑO3#22
Blog: revistavoces.ohlog.com/profile
http:elsaltodelarana.blogia.com
:revistavocessusurrosrumorygritos.blogia.com
Viajando en metro.
En el pasado era toda una delicia viajar en el metro, deslizarse bajo tierra, sentarse en los butacones super modernos y observar a los otros compañeros de viaje que nos acompañan, niños, madres, ancianos, jóvenes; gentes de todas partes que sonreían y se miraban con la complicidad de estar en el siglo XX en una nave moderna que nos trasnporta suavemente bajo tierra a nuestros destinos. Toda una novedad en nuestra capital...
Hoy día es todo un caos, te empujan, te maltratan y hasta unas señoras gordas a lo luchador Sumo, te atrapa en su llave, y sus enormes brazos hacen palanca y te apetan hasta asfixiarte.
Los vagones van y vienen llenos hasta el tope, y cuando te quieres montar, las otras personas quieren salir y después de una lucha que la campana de cerrar puertas finaliza, te quedas en un corto espacio y haces malabarismos para buscar un apoyo en donde asirte para no dar de tropezones como muñeco porfiado a los demas pasajeros.
Salir es otro problema la gente se amontona en las puertas y pasillos y te imposibilita y cuando al fin consigues llegar a las puertas, de nuevo el pandemonium, hay gente que quiere entrar
Y de nuevo la alarma toca su pito; las puertas se cierran como un par de tenazas y atrapan en su torque despuès del nuevo choque de titanes, alguna presa; una cartera
un pie, un brazo, una mano, una revista, un periòdico, un maletìn, y hacen que algunos zapatos tueden hasta los rieles del tren.
Tambièn muchos vagones vienen sin aire acondicionado y el calor hace del viaje un
grandiosos sauna, y el piso se viste de amariulo, cual papelillos en carnaval por los ahora tiket usados.
En estos dìas es màs pintoresco viajar, en algunas horas; se consiguen a personas
con las bocas selladas con tirro, haciendo alusiòn a los agitados dìas, se encuentra al indigente que enseña su pìerna infectada y camina por todo el vagòn pidiendo dinero, a los niños con carita sucia y ojos tristes, y que con sus manitas extendidas, piden ayuda para paliar sus horas y los trovadores nunca faltan con instrumentos en mano; fuitarras uatros maracas, mansolinas y algunos con tambores y gaitas, interpretando cniones para luego pedir la respectiva colaboraciòn, sin hablar nada sobre los raperos...
Hay algunos vagones que vienen manchados con rayas y letreros, y ahora es comùn y novedoso, el udo del timpbre de emrgencia para anunciar la pròxima parada.

Desde Argentina Haykus por Gloria E. Benitez.

Recién nacida:

colgadita del cielo

la luna llena.

xxxxxxxx

Jardín en brumas

en espera del sol

día tras día.

Xxxxxxxxx

De gran coloquio

reunidas en el río

las garzas blancas.

xxxxxxx

Corte y quebrada

se lucen con un tango

los bailarines.

.......................... ..................................

Tepui Canaima www.michaeljohnmeehan.com ]

Felicidades a los amigos que cumplen años este mes

Italia campora

Ambar Herrera

Morros de San Juan
San Juan de Los Morros

Palabras de Ámbar:

El verdadero amor es benevolente, no guarda rencor, no es jactancioso, no goza de lo injusto y se entrega por completo por hacer feliz al ser querido.

La sonrisa es la mejor cédula de identidad del ser humano!.... hay que sonreír desde el corazón para conquistar las almas de alrededor.

Detrás de cada día lluvioso se esconde un radiante sol, no te desanimes si el día de ayer no fue bueno, levántate con la esperanza de que hoy será mejor.

Clásicos de la India.

¿ Y quién te ata?.

Angustiado el discípulo acudió a su instructor y le preguntó:

--¿ Cómo puedo liberarme, maestro?

El instructor contestó:

--Amigo mío, ¿y quién te ata?

*El Maestro dice: La mente es amiga o enemiga. Aprende a Subyugarla.

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Una Partícula de Verdad

En compañía de uno de sus acólitos, el diablo vino a dar un largo paseo por el planeta tierra. Habiendo tenido noticias de que la tierra era terreno de odio y perversidades, corrupción y malevolencia, abandonó durante unos días su reino para disfrutar de su viaje. Maestro y discípulo iban caminando tranquilamente cuando, de súbito, este ultimo vio una partícula de verdad. Alarmado, previno al diablo:

--Señor, allí hay una partícula de verdad, cuidado no vaya a extenderse.

Y el diablo, sin alterarse en lo más mínimo, repuso:

--No te preocupe, ya se encargarán de institucionalizarla.

*El maestro dice: Nadie puede monopolizar la verdad, ni la verdad es patrimonio de nadie.

Cayo Sal

Chichiriviche estado Falcon Venezuela

Caballito por Rubén Patrizi

Tengo un perro. Bueno, es una perrita y es muy linda, tiene unas orejas larguísimas, casi las arrastra al caminar, y cuando come se le meten en el plato. En estos momentos está amamantando unos cachorritos, éstos tienen pocos días de nacidos y son tricoloreados, pardos de dos tonos, uno mas claro que otro y las orejas son blancas y tan largas como las de su madre, son cinco en total y solo saben comer y dormir.

También tengo un gato, me lo regalaron cuando él y yo éramos muy pequeños, él era toda una bolita de pelos dorados que solo maullaba y maullaba. Cuando empezó a crecer siempre bromeábamos con él, le decíamos el dueño, porque su maullido era como un pronombre posesivo, mío, mío, mío.

Hoy día es todo un señor gato, gordo, grande, su color dorado compite con los rayos del sol y posee una carita de gato muy simpática, parece que siempre estuviese sonriendo. Es muy travieso hace cabriolas y persigue las pelotas y todo lo que rueda, lo único que no hace es perseguir ratones, aunque no se ven, creo que los ahuyenta por su olor.

También hay conejos, patos, gallinas y un pavo muy escandaloso.

Hubo un par de gansos, eran enormes, como dos nubes blancas emplumadas, como dos almohadones de esos reconfortables que invitan a descansar sobre ellos. Mami los vendió, porque correteaban a los muchachos y a las personas que venían a visitarnos.

Los conejos son muy lindos, hay de varios colores y razas; blancos con ojos rojos, blancos con patas, cola y cara negras, mamá los llama california, hay otros grises, dorados con pintas, negros y uno que lo llama mariposa, que tiene unas manchas negras en su cuerpo blanco diz que en esa forma. Mami tiene muchos y viene un señor que se los lleva a vender cuando están grandes, ellos dicen: “listos para el sacrificio”.

Las gallinas se la pasan como unas señoronas chismosas, vigilando desde su corral todo lo que pasa en la granja, todo lo que se mueve y con su cacareo parece que hablaran comentando los sucesos diarios.

El pavo es un señor muy elegante, todo plumas coloreadas, se la pasa exhibiendo su atuendo contorneándose entre los corrales, es muy escandaloso y su principal juego es pelear con la perrita. Mami dice que lo tiene hasta diciembre.

También hay un par de lechones que comen más que todos los animales de acá juntos, solo saben comer y gruñir.

Ahora que cumplí los diez años y estoy en quinto grado, papá me regaló un caballito.

Tiene grandes manchas de color en su cuerpo y lo llamo pinto.

Sus orejas y sus ojos son muy inquietas y es muy travieso. No le gusta que lo aten, empieza a revolcarse como loco y cuando siente una soga al cuello suele cabritar, parece chivo, por cabecear y por lo terco.

Parece que está bravo y se va sobre nosotros, corremos y luego el se retira, lo agarramos y jalamos entre todos, se pone terco, tieso, parece de madera.

Cuando está suelto es como un perro dócil, lo único que le falta es mover la cola y ladrar, es muy interesado, cuando tienes una zanahoria en la mano se dirige hacia a ti como un manso corderito.

¡ Oh caballito travieso! De piel suave y ojos despiertos, mueve constantemente sus orejas, le pongo bozal y se deja montar al pelo, tiene un paso corto y brincador, parece de estilo, papá dice que va ser trochador, mueve sus patas delanteras con elegancia, parece bailarín.

Una mancha en su ojos es oscura y mis amigos le dicen el pirata, le gusta andar todo el tiempo por los caminos del monte con nosotros, y los muchachos le gritan “pirata, el pirata”.Le gusta pastar donde están las florecitas amarillas y donde nacen los tréboles, para hartarse de ellos, y se va al riachuelo, parece que goza viéndonos en nuestros juegos, en nuestras risas y en las piruetas que hacemos en los pozos

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Laguna de Sal

Cayo sal Chichiriviche Edo Falcòn Venezuela

Serie para la salud Libera tensión en hombros y cuello

Toda la tensión que soportamos cotidianamente se va acumulando en nuestro cuerpo quien, de alguna manera, intenta que se elimine. Lo más común suele ser dirigir esa tensión hacia nuestros hombros y cuello agarrotándolos de tal manera que si los tocas los notarás endurecidos y doloridos.
Lo mejor para relajarlos es un masaje descontracturante, pero como no siempre es accesible, te propongo un ejercicio muy sencillo pero muy eficaz que podrás utilizar en cualquier parte y en cualquier momento en el que notes que la tensión se vuelve a apoderar de tu cuerpo.
Esto es lo que debes hacer
Lo primero es buscar una posición cómoda.
Si lo vas a ejecutar en el trabajo tendrás que amoldarte a las posibilidades para hacerlo de la manera mas eficiente posible. Puedes hacerlo de pie o sentado como mejor te convenga dadas las circunstancias.
Si estás muy tenso este simple movimiento puede llevarte un rato. Se trata de que procures relajar y estirar las partes del cuerpo tensionadas.
Tómate tiempo para comenzar a relajarte, manteniendo los ojos cerrados. Deja que los hombros y brazos vayan cayendo y procura dejar la espalda recta. .
Una vez que tengas los hombros y brazos caídos, con la cabeza gacha, el mentón apuntando al huequito que se forma entre las clavículas y gira lentamente la cabeza hacia la derecha, llegando al hombro y como si quisieras ver algo en esa dirección, no inclines la cabeza, déjala llevar su movimiento y llega hasta donde te lo permita. Procura que el movimiento sea lento y recto. Cuando hayas llegado tu límite derecho (sin forzar) mantén la posición de la cabeza y cuenta hasta 10. Después vuelve la cabeza lentamente hacia el centro,
relajada mientras cuentas hasta 5.
A continuación repite el proceso de girar lentamente la cabeza hacia la izquierda. Una vez que hayas llegado a tu límite (sin forzar) mantén la posición de la cabeza mientras cuentas hasta 10. Después vuelve lentamente hacia el centro.
Una vez llegado de nuevo al centro mantén la posición y cuenta hasta 5.
Ahora vamos ha realizar el movimiento de la cabeza lentamente hacia abajo.
Recuerda hacerlo despacio. Cuando hayas llegado a tu posición límite (sin forzar) mantén la posición mientras cuentas hasta 10. Después vuelve lentamente al centro.
De nuevo en el centro mantén la posición mientras cuentas hasta 5.
Ahora dirigiremos muy despacio la cabeza hacia atrás hasta llegar a tu límite (sin forzar) y cuando hayas llegado abre la boca de manera que te sientas cómodo y di la letra O. Mantén la posición y cuentas hasta 10.
Cuando termines, cierra la boca y vuelve al centro. De nuevo en el centro mantén la posición y cuenta hasta 5.
Ahora nos vamos a centrar en los hombros (que deberían seguir caídos y relajados). Para ello respiras profundamente tres veces y comienzas con el ejercicio.
Levanta los hombros lo que puedas (sin forzar) y comienza a realizar rotaciones giratorias hacia adelante y despacio. Realiza 10.
Cuando hayas terminado vuelve a dejar los hombros caídos y relajados mientras cuentas hasta 5. Después vuelve a respirar profundamente tres veces Ahora realizarás el mismo movimiento con los hombros pero las rotaciones giratorias serán hacia atrás. Realiza 10.
Cuando hayas terminado vuelve a dejar los hombros caídos y relajados mientras cuentas hasta 5. Para terminar, ve levantando los brazos hacia arriba hasta tenerlos completamente estirados y junta las manos por encima de tu cabeza mientras cuentas hasta 10. Después regresa los brazos hacia abajo lentamente y retoma una posición normal. Respira de nuevo profundamente tres veces.
Para terminar vuelve a tu posición corporal normal y sacude las manos y los brazos 5 veces mientras realizas movimientos giratorios con los hombros hacia atrás, y luego levanta y deja caer los hombros como quien hace "que me importa" 5 veces, gira la cabeza para un lado y para otro 5 veces y ya te sentirás un poco mejor!.... Eso espero!!!

Serie danzas Americanas Ritmos Costumbres y Ritos ........parte 1

Cabeza de Cochino. México

Es una danza del estado de Yucatán.

La ceremonia de la cabeza de cochino trata de la designación de la persona que encabeza la fiesta de año próximo.

La Música de Cajún

La música de Cajún se toca principalmente para bailar en casas tradicionales de baile y en clubes modernos.

El violín es el instrumento cajún más antiguo mientras el acordeón es una influencia d4el sur.

Antillas. Antigua.

En las Antillas, antigua mantiene el carácter tradicional de las Antillas El reggae y el calipso son los ritmos populares más escuchados en el país y manifestados en los carnavales.

En la Bahamas.

El Goombay es diversa forma música tradicional mezcla de calipso y soca.

Barbados

En Barbados tenemos al Calipso y otros ritmos musicales. Las letras del calipso hablan sobre la identidad cultural y política que emerge del orgullo negro que se rebela contra la segregación racial que se vive en la isla.

Belice

Los beliceños celebran el carnaval con disfraces hacen un evento anual antes de la cuaresma.

Costa Rica.

Los bailes comunales y otras actividades culturales giran alrededor de las iglesias. Allí se reúnen para disfrutar del cielo despejado en una noche de verano.

Cuba

En Cuba tenemos la Danza Habanera, la música cubana cuenta con diversos acordes y estilos ricos en variedad la habanera es un género musical considerado patrimonio cultural del país. Tuvo origen en una contradanza a la que se le incluyeron versos cantados al compás de la música.

Dominicana

En la República Dominicana, se celebra durante el período de febrero a marzo. A lo largo de esta fiesta se realizan competencias de bailes concursos para la reina de carnaval, desfiles de traje regional y exposiciones culturales acerca de las tradiciones y costumbres del país.

Serie Poesía Rolando Revagliatti Argentina

Al reino de los cuentos

No te despertaré

para vivir contigo

un instante de sol

Pero uniré

Al tuyo mi sueño

Volaré contigo

Al reino de los cuentos

En la Encrucijada

Qué elegir:

El mal por desidia

O el bien por reacción

El Amigo Falso

Sus promesas

Se exfolian

Se desacen

Como papas hervidas

El Mango estimula todos los sentidos por maría Eugenia Rodríguez.

Fruto nacido en la India y llevado –como un polizón- a América por los colonizadores portugueses, debe su nombre a una fusión del tamil “mangay” con la lengua lusitana. Esa mezcla dio origen a la palabra “manga”, término utilizado para designar a una clase específica de ese delicioso fruto. Actualmente, existen muchas variedades dispersas por todo el mundo, sin embargo, la India se mantiene como líder en producción y México encabeza la lista de países exportadores.

De piel pintada con atractivas tonalidades rojizas y forma ovalada, el mango es un fruto que estimula todos los sentidos. Su delicioso olor, su suave textura, su impactante color amarillo y su jugoso sabor exótico, han hecho de él, un alimento digno de veneración.
Catalogado como uno de los frutos más exquisitos, el "melocotón de los trópicos" -como también se le conoce- pertenece al árbol de la familia de las Anacardiáceas, especie originaria de la India que también habita en algunas naciones intertropicales. Según fuentes bibliográficas, se cree que su llegada a América fue a finales del siglo XVIII, gracias a los colonizadores portugueses que se asentaron en Brasil. Posteriormente, con el paso del tiempo, fue propagándose al resto del continente.
Indonesia, India, Hawai, México, Sudáfrica, Egipto, Israel, Brasil, Cuba, Hawai, Filipinas, Venezuela, Colombia, China, Estados Unidos, España, entre otros países, son productores de este suculento comestible.

La planta de mango se caracteriza por ser un árbol leñoso que esparce sus ramas a lo ancho del tronco. Tiene una altura superior a los treinta metros, no requiere de un riego permanente y, por lo menos en Venezuela, puede encontrarse durante todo el año, aunque su mejor época es de mayo a septiembre. La temporada varía de acuerdo a las condiciones climáticas de la zona donde esté ubicada la plantación.

En cuanto a cómo saber si el mango está en su punto, algunos chefs venezolanos comentan que es importante palpar la firmeza externa porque, si está blanda, probablemente haya un deterioro. Pero, la forma de reconocer si está fresco y maduro, es cuando sus colores son amarillo y rojo. Cuando las tonalidades son rojo y verde, Catalogado como uno de los frutos más exquisitos, el "melocotón de los trópicos" -como también se le conoce- pertenece al árbol de la familia de las Anacardiáceas, especie originaria de la India que también habita en algunas naciones intertropicales. Según fuentes bibliográficas, se cree que su llegada a América fue a finales del siglo XVIII, gracias a los colonizadores portugueses que se asentaron en Brasil. Posteriormente, con el paso del tiempo, fue propagándose al resto del continente.

Indonesia, India, Hawai, México, Sudáfrica, Egipto, Israel, Brasil, Cuba, Hawai, Filipinas, Venezuela, Colombia, China, Estados Unidos, España, entre otros países, son productores de este suculento comestible.

La planta de mango se caracteriza por ser un árbol leñoso que esparce sus ramas a lo ancho del tronco. Tiene una altura superior a los treinta metros, no requiere de un riego permanente y, por lo menos en Venezuela, puede encontrarse durante todo el año, aunque su mejor época es de mayo a septiembre. La temporada varía de acuerdo a las condiciones climáticas de la zona donde esté ubicada la plantación.

En cuanto a cómo saber si el mango está en su punto, algunos chefs venezolanos comentan que es importante palpar la firmeza externa porque, si está blanda, probablemente haya un deterioro. Pero, la forma de reconocer si está fresco y maduro, es cuando sus colores son amarillo y rojo. Cuando las tonalidades son rojo y verde,

Palmeros de Chacao.

Una tradición que nació en el siglo XVII, cuando un sacerdote ofreció en la Misa de Ramos, una ofrenda que paliaría una epidemia de fiebre amarilla, invitando a los peones de las haciendas recorrieran la montaña en busca de la palma.

Todos los años los palmeros parten en Chacao, Vía Sabas Nieves el jueves en la madrugada pernotando 2 noches en la montaña, y luego de tres días de recolección, los palmeros regresan el sábado día antes de la Misa de Ramos, para así dar cumplimiento a la tradición viene cargados con la hojas de palma que va a ser repartida en las iglesias de la parroquia.

Personajes

William Harvey.

Medico Ingles

Nacido en Fol Kestone (Gran Bretaña) en 1958 y muerto en Hempstead (Gran Bretaña) en 1657.

Fue el descubridor de la circulación de la sangre.

El joven Harvey se licenció en medicina en Padua (Italia) bajo la dirección del profesor Fabricio Aquapendente. Se estableció en Londres, donde fue nombrado medico del rey.

Harvey aprovechó las ventajas de su alto cargo y obtuvo autorización para hacerse discretamente de los cuerpos de los ajusticiados, con los cuales pudo continuar sus investigaciones. En aquel entonces la idea de disecar cadáveres parecía escandalosa a la opinión publica.

El 17 de abril de 1616, el medico afirmó, en una conferencia celebrada en la Universidad de Londres, que el corazón hacía circular la sangre en un doble sentido: hacia los pulmones, donde la sangre se regenera y hacia todo el cuerpo, el cual alimenta.



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