Revista Literaria Periódico Cultural

19.9.2010 GMT

maritza álvarez /chile serie poemas

Pájaros libres

Pájaros libres son las lágrimas

que resbalan de una canción

de un sentimiento que abortó

de la noche que pasó

Pájaros negros que se meten en el alma

buscando bocados de susurros

granos indigestos que atorarán los sueños

interrumpirán las luces

y acabarán en un pañuelo

Desandar

Aquí,

en la espesura de una tarde

cargada de soles acuarelables

Así,

en un mismo cielo compartido

pero no en el mismo sitio

Aquí,

en una distancia ajena e indolente

respiro de este sol inconstante

que derrama sangre en sus matices

(la mía)

Así,

yo te espero y esperaré

mudando mi rostro

entre soles y luna llena

Veré, entonces, cambiar de ropaje a los árboles

florecer la higuera y caer las hojas del limonero

llover todas las lluvias de este cielo encaprichado

hasta que,quizás, mi pecho se canse

mis manos entumezcan y busquen abrigo

y mi boca en un gesto entristecido

(tal vez)

pueda acusar recibo de que ya no vienes

ni vendrás (mi entendimiento se lo dirá)

y mis pasos entonces comenzarán

en pesado trabajo, a desandar las calles

a devolverse por el camino compartido alguna vez

atestado de recuerdos y madreselvas

que aromen la noche en mis espaldas largas

retomaré la vida que estuve a punto de olvidar

esa que un día te entregué entera

sólo por pronunciar tu nombre

y respirar tu aroma, mirar con tus ojos

y abrigarme sólo de tus brazos amantes...

EL ARTE DE PERTENECERSE

Pedacitos de vida que van creciendo

mezclando los amigos humanos

con los otros...

Prolongaciones vuestras al reconocerse

vida a vida, y piel con piel,

cada día el arte de pertenecerse

Yo llevaré una rosa...

hay que esperar

que todavía hay tiempo

hay que perseverar

Pedacitos de existencia, Dios mío!

en mis pupilas vespertinas

siempre juntos, aunando fuerzas

para levantar la vida

esa vida tuya que se iba

se iba

enfebrecida de cariño y la tarde que dormía

Y nuestras complicidades,

y la calle,

y la tarde,

y pedacitos de amor,

repartidos en los días

Yo llevaré una rosa.

Hay que esperar,

que todavía hay tiempo

Debemos perseverar!

Érase que se era

Érase que se era unos amantes

que doblados del frío de la vida

de la escasez de roces

de la escasez de ternura

intentaban hacer calor

día tras día

vez tras vez

esperando las sombras

alquilando cuartos

con el peso del mundo sobre ellos

Érase que se era la locura

que cubrían las sábanas y las paredes

su mente no era libre

(la de ella)

día tras día

vez tras vez

esperando no sé qué del alma

(la de él)

respetando tiempos de stress

con el peso de sus miembros sobre ella



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