Revista Literaria Periódico Cultural

9.1.2011 GMT

Paolo Mario Astorga Requena / Anatomía de un Vacio

Todos los derechos quedan reservados a su autor

© Paolo Astorga 2006

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Augusto Rodríguez*

Siempre he creído que la poesía es un estado o una posición ante la vida. Y

que cada poeta con su propia mirada crea un mundo dentro de este mundo.

Los poetas tienen en la poesía un gran instrumento para ser escuchados por la

manada pero no desean ni les interesa ser la manada. Eso y más es el

poemario Anatomía de un vacío del joven poeta peruano Paolo Astorga que se

lee con disfrute, con furia, con una secreta perversidad.

Sus versos transcurren en el gran mapa-imaginario de la ciudad donde el poeta

sigilosamente viaja por sus calles, disfruta de sus inconsecuencias, de sus

banalidades, de su hipocresía, de sus falsedades, y con un bisturí en mano, se

va adentrando en las heridas nocturnas más profundas de nuestra urbe, nos

enseña cuales son sus dilemas más absurdos, sus mentiras piadosas, sus

risas sin sentido y nos recalca:

Calles invisibles, ciudades fantasmas clavando tus espaldas.

Sólo recuerdos que se erigen sobre la farsante alegría

que brota de las paredes, una bola de estambre que se mancha de sangre

una historia frustrada que recorre tus manos frías,

tus pies disueltos en el alcohol de un tibio vaso de cerveza

mientras ya no es un trozo de carne lo que encuentras,

sino simples sombras,

simples sombras que se van con tu cuerpo

muriendo sobre la mano que se entrega

a una palabra mutilada por la nieve.

Astorga con este poemario va creando un gran inventario de sus visiones

personales y cuestiona el mundo que lo rodea. Que por supuesto son las

mismas preocupaciones de la generación de poetas latinoamericanos que le

precede y de todo ser humano que se ve encerrado en un tiempo y espacio

determinado (que muchas veces no desea ni quiere vivir) y se asume como un

crítico- observador de su realidad, y lo hace a su corta edad, pero de una forma

desenfadada, directa y con el arma de la ironía como su bien más preciado:

En medio de la pista de baile

donde morimos lentamente,

el dolor es un espectáculo divertido,

una paloma blanca olvidada en la inmensa soledad

de una falda rasgada en medio de inútiles calles

mudas ante el eterno llanto de una niña

enterrada en el asfalto.

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No hay que olvidar que Anatomía de un vacío es el primer libro virtual de

Astorga pero ya parece un poeta que ha vivido mil luchas y mil vidas y ha

sabido construir con sus palabras, un mundo muy propio y ya eso es bastante

para su edad y nos dice:

El hombre calla

y acaricia al buitre que lo espera

siempre entre la lluvia

con las alas rotas

moviendo sus ojos hacia el cielo.

El poeta como cualquier mortal disfruta de la ciudad, del baile, de las

discotecas, se enamora, se desamora, ríe y es pisoteado por las horas del día,

por el consumo, por lo superficial, pero esto no quita que pierda la utopía de

que todo cambie para mejor. Siempre lo he dicho: el poeta no debe dar las

respuestas pero sí generar las preguntas, y Astorga se da tiempo para esto y

más, y hasta no pierde la ilusión y la esperanza ante la crueldad de la

cotidianidad y así escribe su poema Guerra en el espejo :

A veces cuando escribo entre luciérnagas

una canción me toca el cuello

y me desnudo ante una mosca,

le cuento mis lamentos

el porqué de mis lágrimas.

La mosca siempre vuela indiferente

se va por la ventana.

Duermo entonces

otra vez feliz

sobre un trozo de vidrio ensangrentado.

De esta forma quiero cerrar este breve viaje y mirada por la poesía de un poeta

peruano como lo es Paolo Astorga. Lo aliento para que siga, pues el camino es

largo y eterno en la poesía, pero desde ya puedo decir que estamos ante uno

de los jóvenes poetas más valiosos y prometedores del Perú actual.

*(Guayaquil, Ecuador, 1979) Ha publicado los poemarios Mientras ella

mata mosquitos , Animales salvajes y La bestia que me habita . Ha

obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vásquez, el Premio

Nacional Universitario de Poesía Efraín Jara Idrovo y Mención de Honor

en el Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade. Es fundador del

grupo cultural guayaquileño Buseta de papel . Poemas suyos han salido

en antologías, periódicos y revistas de Hispanoamérica. Editor de la

revista literaria El quirófano .

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Paolo Astorga, palabras y caminos plurales

Lic. Miguel Fajardo Korea

Premio Nacional de Promoción y Difusión Cultural de Costa Rica

( Correo de Costa Rica ).-La poesía seguirá siendo el estandarte más

certero contra las insanias Un estadio de certitud ante la pobreza material o

espiritual. Sirve para ganar el espíritu, proponer una fe acendrada o creer en

el ser humano desde la aldea global de la que formamos parte, en este acerbo

proceso de mundialización.

En la era digital, uno recibe impactos de sobriedad, de imágenes, de

trabajo. A mi correo electrónico llegó la revista digital "Remolinos", que dirige

Paolo Astorga Requena. En esta era de la información, nos vemos asediados

con la existencia de infinitos medios. En muchos casos, la opción eliminar es la

respuesta; en otros, como en esta ocasión, abrirla fue descubrir un abanico de

posibilidades expresivas desde el ámbito cultural sin fronteras.

Paolo Astorga Requena (Lima- Perú 1987) estudia Literatura - Lengua

Española en la Universidad Enrique Guzmán y Valle. Es técnico en Diseño web

y computación. Sus poemas iniciales aparecieron en la antología "Reflejos del

Alma". Es Director y Editor de la revista " Remolinos ". En el 2006 fue Finalista

del II Premio Internacional de Poesía "Desiderio Macías Silva" y,

recientemente, obtuvo el segundo premio del III Concurso Internacional

"Revista Hybrido", en poesía. Su trabajo creativo, se encuentra en revistas

literarias, tanto físicas como digitales.

Me propongo una aproximación interpretativa a su poemario " Anatomía

de un Vacío " (editorial electrónica Lulú, 2006). El texto contiene epígrafes de

diversos escritores, a saber: Julieta Valero, Cristian Cruz, Lilia Díaz, José

Watanabe, Luis Luna, Blanca Varela o Inés Cook, entre otros. Dichos

paratextos se comportan como parte de las afinidades electivas del autor, en el

entramado de su tejido textual.

Desde el incipit, el poemario, que contiene 24 textos, establece un

objetivo: desnudar los vacíos, porque " el dolor es un espectáculo divertido/ ante

el eterno llanto de una niña enterrada en el asfalto ", es decir, el hablante

increpa a quienes llenan de dolor la vida de los seres en cualquier parte del

planeta. La muerte, uno de los vacíos humanos, se enquista como "invisibles

cuchillas". Ya no es la muerte natural, sino la provocada por la incomprensión

y la maldad. Hoy, nuestra vida depende de los otros.

El concepto de lo vacío implica la presencia por negación, pues " volviste

de tu propio laberinto / y entonces nos miraste contra la luz ". Véase que no es

a favor de la luz, sino contra ella, su vacío, su opuesto. Ese será el clima de su

textualidad.

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El simbolismo de la burbuja es un refuerzo semiótico del vacío " una

burbuja, una triste burbuja inocente / y llena de voces ajenas ", sin embargo,

dicho elemento se humaniza, adquiere voz, pero deja de pertenecerse, porque

es ajena. Además, hay " una campana a punto de surgir sobre un cuerpo

ajeno ". La ajenidad es otro vacío, porque dejamos de ser nosotros, en función

de los otros. Por ello, somos seres de incompletitud.

La asimilación de elementos inanimados refuerzan la rotundidad de los

desplazamientos " un espejo calcinado/ otra vez / tendido en el piso, / invadido

por estatuas ". Es decir, en este mapa lírico, hay rupturas de sistema, con lo

cual, su poesía gana en profundidad expresiva, por ello, " las manos / están

llenas de lágrimas rojas ", o bien, " El niño / le mira el rostro al ángel / grita un

nombre desconocido / y se mata de risa ". Puede advertirse, entonces, la

exigencia creadora para alcanzar los índices de las nuevas construcciones

lingüísticas. Su empeño establece una especie de sistemas recolectivos que

totalizan sus presupuestos estéticos.

Lo desconocido, lo inmaterial sirve como estera, por ello, " Duermo

entonces/ otra vez feliz/ sobre un trozo de vidrio ensangrentado ". Los símbolos

del rompimiento como el vidrio establecen un discurso de enajenación, a pesar

de ello, se puede dormir feliz. Esa ruptura gana en profundidad constructiva.

La anatomía implica un proceso sistemático, sin embargo, es una

especie de vivisección " y tu sombra/ atrás/ ya se ha aventado al vacío ". En otro

apartado endiña " Por fin uno puede llorar simples sombras que se van con tu

cuerpo/ (…) a una sombra mutilada por la nieve ". La composición discursiva de

sombras en la nieve sostienen una gran categoría estética, implican

ahondamiento expresivo y profundización del elemento eje: el vacío. Borrar las

sombras de la nieve signa, desde luego, un vacío estelar. Otro más, pero en

ningún caso el único.

Dos de los elementos naturales eternos, el fuego y el agua, se

confabulan para una actuación poética " mientras arden las hogueras/ y el mar

se hace perfecto ". Estos versos sostienen una gran categoría poética.

El vacío puebla las instancias personales, sin embargo, el olvido es un

vector semiótico desolador que se equipara con el vacío " te das cuenta por fin/

que eres sólo un simple pronombre/ que se olvida sin descanso ". Muchas

veces, las personas ni siquiera alcanzan a ser un pronombre, porque la

sociedad los tiene innominados, su única referencia es la de seres extraños en

su propio mundo, desclasados, entre otras marcas.

El silencio es un símbolo emblemático para reforzar la aniquilación del

vacío " eres una roca/ la memoria de todos los amores que se han lanzado

hacia el abismo/ acariciando tu silencio ". El silencio es un vacío, donde opera lo

no dicho.

Igualmente, es fuerte el símbolo de la devoración que signa el buitre " el

hombre calla/ y acaricia al buitre que lo espera (…) moviendo sus ojos hacia el

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cielo ". El yo lírico se adentra en los resquicios naturales, como una onda

expansiva " Estoy programado para estallar (…) al conocer el infinito ". Uno

piensa en el silencio del infinito; en lo infinito del silencio y nos aturde, como el

vacío, como símbolo totalizador que campea en este espacio expresivo.

Paolo Astorga es uno poeta que maneja presupuestos estéticos en las

imágenes y las aniquilaciones " Solo su triste imagen (…) me hace desnudarla

otra vez / (…) ante una piedra/ donde arrojo mis vacíos ". Sobran los

comentarios, sus imágenes atrapan al lector y lo dejan en honda reflexión.

En este universo del autor sudamericano, asistimos a una lectura de

visiones laberínticas que, intrínsecamente, abren vías de exploración del

quehacer humano más auténtico " Sólo salgo de la escena corriendo en

círculos/ buscando mi alma entre las piedras/ antes de morir ". La muerte como

respuesta y camino ineludible ha sido poetizada desde una cumbre dolorosa.

La búsqueda de su alma, entre piedras, condiciona un dolor inédito, antes del

golpe final que, muchas veces, es signo liberador.

El tópico laberíntico es un asedio, un vacío. Es difícil no encontrar

laberintos, ahora. " Y ya nadie, detrás y delante, ya nadie ". No tener compañía

implica, un vacío. La inmensa soledad hastía. Se trata de buscar asideros " sus

manos ya cansadas de recorrer el laberinto ", aunque su empeño es impreciso,

pues " sólo salgo de la escena corriendo en círculos ". El espacio recurrente es

una asfixia " Derrota en todos los ojos (…) / si sus manos fueran como las mías

(…)/ No volveríamos a ver aquella sombra ".

"Anatomía del vacío", de Paolo Astorga establece la desnudez del olvido,

el descanso de las piedras, la mercancía de la materialización globalizada " no

llores porque estás sonriendo al jurado que aúlla a tus ovarios ". La figura

humana se vende al mejor postor, se canjea como si fuese objeto y, cada vez,

somos menos sujetos de nuestro propio destino.

En un mundo desangelado, Astorga Requena grita contra los signos de

la infelicidad, en un mundo de "lágrimas rojas", donde campea la tristeza, el

llanto, el dolor, lo desconocido, el silencio, el laberinto, las piedras, la muerte,

en suma, las apuestas aniquiladoras, esto es, el vacío sin cuerpo, su propia

anatomía que se pierde.

En síntesis, " Anatomía de un vacío ", de Paolo Astorga , poeta peruano,

es un poemario de honda expresión discursiva. Incorpora una innumerable

cantidad de símbolos, tanto cortantes como de índole devoradora, los cuales

establecen una incidencia en el ámbito de la rotundidad, de marcar el vacío

como elemento eje del poemario. El vacío ahonda la coyuntura de un orbe

desigual, conflictivo. El vacío es la ausencia de compañía, la sombra

derritiéndose en la nieve, la oscuridad de los secretos, los cuerpos de la

soledad para llorar en las hogueras, los encerramientos o los exilios.

Enhorabuena, Paolo Astorga. Tu libro cala hondo. Su lectura ha de ser

morosa, para advertir los peligros del vacío, incluso en la propia lectura. Con tu

libro demuestras que le has estado leyendo al mundo todas sus comedias.

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HERIDAS NOCTURNAS

Te aplicas a olvidar y lo consigues;

el dolor, un velero que se aleja.

Andrés Neuman

cuando cierras la puerta sobre mi espalda

todas las luces se apagan.

Carlos Wertheman

Pero fue un instante

que estuvimos ilesos.

Julieta Valero

8

DISCO

En medio de la pista de baile

abres abruptamente los ojos,

y tu cuerpo desaparece entre las sombras verdes

forzada a mirar hacia un espejo.

En medio de voces lacerando tus piernas

bajas la mirada hacia el piso lleno de lamentos,

invisibles cuchillas se hunden en tus labios

y escapas ocultándote el rostro

con tus manos heridas.

En medio de la pista de baile

donde morimos lentamente,

el dolor es un espectáculo divertido,

una paloma blanca olvidada en la inmensa soledad

de una falda rasgada en medio de inútiles calles

mudas ante el eterno llanto de una niña

enterrada en el asfalto.

9

EL RETORNO

he vuelto por una tarde al pueblo

y mi fervor del regreso se cae a pedazos.

Cristian Cruz

Fueron tus lágrimas duplicando la antigua tristeza de esta urbe,

de estos hombres piratas obligados a vaciar sus pupilas a un vaso

y beberse a sí mismos, como un trago de veneno.

Tus lágrimas que caían al piso e incineraban las huellas puestas

sobre el rencor de tus lamentos.

Tu llanto desgarrando las paredes donde buscabas tu silueta,

tu rostro aún intacto.

Nunca supiste hacia donde quedaba el horizonte.

Volviste de tu propio laberinto

y entonces nos miraste contra la luz

y solos, sin pronunciar una palabra,

vimos un puñado de arena, un reflejo,

un tétrico reflejo,

tentando un espejo agrietado

acariciando tu rostro.

Sólo eso,

sólo tu tristeza volviéndose inocente.

10

POEMA A UNA FÁBULA VACÍA

Convulsionadas piernas se acercan,

la flama está en la inútil soledad que encontramos al bajar las escaleras

y volver la mirada hacia el amanecer

cuando aúllan nuestros pechos

y desfallecen las aves paralíticas en las ciudades de barro que caen

y contemplan nuestros pies

y muerden nuestras huellas,

por sus bocas preñando un eclipse de fuego.

Ruidos fétidos huyen de tu piel anaranjada

y raspan tus pómulos rosados con la misma mañana

que sonríes mientras los fierros se retuercen.

Un humo negro

no es visto por tus ojos aún inocentes.

Grita una piedra en medio de la pista

y nace tu voz.

El viento sopla los vidrios

y allí no vemos más que cualquier cosa;

un gusano regordete que se mezcla

entre palabras sin seducción.

Ahora volando desde la nada,

no estoy desnudo

no estoy con los ojos cerrados,

pero te veo

desde aquella hoja marrón que siempre baja hasta tu cuello

y te duerme en la arena como

una burbuja, una triste burbuja inocente

y llena de voces ajenas.

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PUCCA (FUN LOVE)

Cenizas en mi boca derraman la tristeza de mi polo

una foto en el poste y mi voz como danza rota

escondida en un cadáver a la moda.

Vacía estás como el abismo que se oculta en el sudor de tus manos

quemadas por la indiferencia de aquellos ojos desconocidos

donde no se puede llorar porque está prohibido mientras bailas

en esta discoteca.

Y deseas los bailes cortados con cuchillas eléctricas

mientras arrancan tu voz que grita en el silencio de un baño maloliente

perdidas lágrimas arañando tu cuerpo

perdidas entre la multitud de cadáveres improvisados llenos de sudor

mientras sus rostros desaparecen en un mar de eructos cerveceros

y disparos al aire.

Sonríe. Y detrás de ti

diluye las miradas en tu cara blanca y en tu piel garabateada

por las mismas sombras de donde escapas

y te mueves haciendo sueños

como un niño que hace una burbuja

y llora al estallar. Sonríe, porque tus dientes prueban el piso

mientras te mueves sin compasión

por la soledad de algún espejo, por las calles arremolinadas a un perfume

desasido por las formas que te invaden,

cuando de pronto te das cuenta

que tú también sientes frío

y que tus manos

están llenas de lágrimas rojas,

mientras te vuelves a convencer

que es tu sangre

tu sangre.

12

MEMORIA

Una imagen que golpea las paredes,

un roedor sin nombre que se esconde en nuestras sombras

inútilmente buscando

otro roedor entre los fragmentos de un vidrio hecho pedazos.

Un retrato que traza tu mano,

una balsa que se aleja para siempre

como un campo de batalla abandonado.

Sólo el fuego que dejaron dos puertos,

un espejo calcinado

otra vez

tendido en el piso,

invadido por estatuas.

13

ANATOMÍA DE UN VACÍO

Despierto

En el cuerpo que al centro es una luz.

Lilia Díaz C.

deambulo entre las cosas

con un báculo roto

Ignacio Miranda

Algún día, Dios mío, alcanzaremos a decirte

de qué materia estamos hechos.

José Watanabe

14

FIEL REPRODUCCIÓN DE UN HARAKIRI

Un niño mira un ángel caer a la vereda

Se acerca desesperadamente

un hombre

coge al ángel entre sus hombros

y le arranca una pluma de las alas

El niño

le mira el rostro al ángel

grita un nombre desconocido

y se mata de risa

15

GUERRA EN EL ESPEJO

A veces cuando escribo entre luciérnagas

una canción me toca el cuello

y me desnudo ante una mosca,

le cuento mis lamentos

el porqué de mis lágrimas.

La mosca siempre vuela indiferente

se va por la ventana.

Duermo entonces

otra vez feliz

sobre un trozo de vidrio ensangrentado.

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DESPUÉS DE 50 AÑOS DE NEGACIÓN

Entonces

mis manos cayeron y no vieron sus tristes recuerdos

ahogados en el río.

Una fotografía

que se olvida en el tiempo

y que notas en tu espalda mojada,

todos los días de tu vida.

Viejas canciones que palpitan labios pintados,

y tú

al borde, siempre al borde de un mar que encadena tus costillas,

y que te absorbe

el ave blanca de tu pecho

hasta olvidar

que eres una roca

la memoria de todos los amores que se han lanzado hacia el abismo

acariciando tu silencio.

17

OTRO

Otro hombre se mira en el espejo

y dice que hay un bastardo que le tapa su reflejo.

Sale fuego por su nariz

y una muchacha que esparce agua por sus pechos,

detrás de las puertas llenas de balas

detrás de la Luna cortada con tijeras

el viento

le hace una seña al hombre,

le señala una caja negra

y un coro de señoras que sonríen

a una hormiga suicidada,

sobre el nombre de su lápida.

El hombre calla

y acaricia al buitre que lo espera

siempre entre la lluvia

con las alas rotas

moviendo sus ojos hacia el cielo.

18

EXTRAÑO

Vuelvo al bastión de inocentes

y me duermo sobre el pecho de una mujer de piedra

mientras le pregunto si tiene un cigarrillo.

La mujer me regala su mirada

y yo

no tengo escapatoria.

Estoy programado para estallar

como una paloma

al conocer el infinito.

19

LA SENDA AL CENAR A LAS 8:35 pm

Derrota en todos los ojos

fauces violentas que se acercan.

Mi hermano no puede hacer nada,

yo tampoco.

Si su piel fuera como la mía

si sus ojos fueran como los míos

si sus manos fueran como las mías

nada cambiaría en nuestras entrañas

No volveríamos a ver aquella sombra

No tendríamos porqué comer en el piso

como perros.

20

EL REGRESO DE UN ÁNGEL DE BATALLA

Y recordé sus alas

y la abracé como un niño, indiferente de las historias de los búhos

o de los párpados que estallan.

La miré sólo a los ojos

para compartir sus lamentos. La acaricié con mis labios

para sentir sus manos ya cansadas de recorrer el laberinto.

He tocado sus alas

y he logrado ver sus ojos débiles y casi partidos

por el murmullo prematuro de un pájaro amarillo.

He dormido esta noche abrigado por su voz suave

y un eclipse nos ha cubierto

con la piel que hacemos al pisar sobre el concreto.

Y he despertado,

y ya no la he visto.

Sólo su triste imagen que se ha robado mis ojos,

me hace desnudarla otra vez

ante una flor recién nacida,

ante una piedra

donde arrojo mis vacíos.

21

ANATOMÍA DE UN VACÍO

Una chica me mira y está parada en medio de la calle.

Soy el único que se ha salvado de besarla

soy el único

que no se atreve a ver sus cabellos y silbar su sombra.

Una palabra rueda por los charcos de mi estómago

y la chica parada en medio de la calle

no se mueve y me mira.

Los gatos se le acercan con guitarras eléctricas a cantarle una balada.

Un perro le tira un hueso hasta sus piernas.

Un hombre le ha tomado una fotografía.

Soy el único que la mira y no le silba al cuello.

Soy el único que no vuela entre sus ojos,

sólo salgo de la escena corriendo en círculos

buscando mi alma entre las piedras

antes de morir

antes de morder el anzuelo

y enterrar la garza amada de mi vientre,

esperar a la luna anciana otra vez abriendo su pecho interminable.

La chica ha muerto me dice un ciego tocándome el bolsillo.

Yo orgulloso corro a perseguirla

Escarbo sobre una pared su efímero perfume

y sólo humo

sólo barro y cemento

me muestran su cuerpo,

el que nunca deseé como ahora.

22

CONFESIONES A UN ABISMO

Hay derrumbes de sombra en nuestra casa

Y cuartos silenciosos donde el sol nunca llega.

Luis Luna

Mentira. No matan

el tiempo:

el tiempo es el que los mata.

Alberto Guillén

cuál es la luz

cuál la sombra

Blanca Varela

23

MISS UNIVERSO

Aún sin estrellas

se sientan a escribir

constelaciones

Inés Cook

Debes estar limpia, con la cara plástica y tu vestido

de hilos morados, las sandalias de cuero de elefante

y el brillante collar de perlas azules.

No, no lloriquees, debes caminar por esa pasarela de fuego rojo

y sonreír a un par de buitres de madera, mover tus manos

hasta acariciar las luces que incineran tus ojos.

Tus cabellos no deben sentir el dolor de la calle, y tu corona

no debe caer en el espejo de tus palabras

contra la guerra en Irak.

Resiste toda la saliva que araña tu garganta

y tus entrañas vacías, mientras un látigo te azota las piernas,

y no llores porque estás sonriendo al jurado que aúlla a tus ovarios

y te escupe desde sus máscaras

y te despedazas en silencio

y te atemoriza morir de sobredosis,

pero no puedes hacer nada

la corona es más fuerte que todas las sombras

que detrás de ti te piden perdón y tratan de acariciar

el moretón de tu rostro que no deja de fingir.

24

VELO

A él lo imaginabas sin manos ni piernas

como un poema que se recuesta entre la luna estéril

que se hunde bajo las lágrimas de un niño iraquí.

Veías sus heridas

a su madre muerta a su costado

a su padre preso por un plato de comida

a su abuelo, la caja negra donde colecta

las fracturas de su voz.

Y ya nadie, detrás y delante, ya nadie.

Aún el aliento que huye por las ventanas

y las moscas que regresan a su piel,

gritos que ahogan sus entrañas,

debajo muy debajo

una tierna palabra derrotada

que parece hacerlo dormir.

25

TANGO MALVA

Copas estallando eternamente en silencio.

Mil bocas soplan tus cabellos y mis vacíos se llenan de ceniza.

Tus brazos se alzan y brota un bosque triste ascendido en la memoria

del piso secreto

sobre la oscura danza eterna que te mueve los pies,

que te hace gritar las llamas que arden los trajes

que arden las sombras que se pierden en tus ojos malva

que nunca te han dejado respirar.

Son una utopía tus labios, mientras las bestias queman sus gargantas

y borran tus huellas,

tus palabras asechando una copa vacía en el cemento.

Bailas, bailas, caes al piso,

y tu sombra

atrás

ya se ha aventado al vacío, y no has podido llorar

no has podido oír siquiera la infinita acequia que recorrió en algún momento

tu ternura.

26

LA REALIDAD DE UNA ENREDADERA

Una quinceañera todos dicen,

siempre alegre

de blanco, siempre de blanco

a las doce

una chica feliz, que todo lo puede,

nuestra reina

En la soledad

sin embargo

todo lo contrario, todo lo contrario

Por fin uno puede llorar

27

LA CIUDAD FANTASMA

Sólo encuentras aquí carne

un amargo trozo de carne que se ofrece sobre troncos secos

y llora mientras ríe

mientras su cartera se llena

y sus ojos se hunden en los ceniceros.

Sentías que tu cuerpo tenía un nombre

pero aquí no había más que caminos enrejados e infinitas faldas,

aquí sólo viste espejos esparcidos al azar,

miles de ratas lastimándote los ojos.

Calles invisibles, ciudades fantasmas clavando tus espaldas.

Sólo recuerdos que se erigen sobre la farsante alegría

que brota de las paredes, una bola de estambre que se mancha de sangre

una historia frustrada que recorre tus manos frías,

tus pies disueltos en el alcohol de un tibio vaso de cerveza

mientras ya no es un trozo de carne lo que encuentras,

sino simples sombras,

simples sombras que se van con tu



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