Revista Literaria Periódico Cultural

9.10.2010 GMT

Parque Los Chorros/ Edilia de Borges.

PARQUE LOS CHORROS

Hola amigos de la montaña, les cuento:

La restricción de subir al Parque Nacional El Ávila en toda su extensión solamente hasta la casa del guardaparque, no nos parecía muy invitadora. El día domingo había amanecido tan hermoso, con un cielo limpio de nubes el sol brillando como recién lustrado, una brisa suave y una visión de la fila del Ávila cristalina, nítida, la veíamos toda con precisión, desde la bandera nacional ondeando orgullosa cerca del Hotel Humboldt en Cerro Ávila, Lagunazo, La Silla de Caracas, Pico Oriental, Cabeza del Elefante, Estribo Duarte y mucho más todavía si mirábamos hacia el este. Basta que se nos prohíba algo para que justamente en ese momento queremos hacerlo.

Pero no, ¿Para qué buscarnos un incidente desapacible al negarnos el paso? Pensamos un poco y nos vino la idea. Visitaremos un sitio que ambas conocimos tiempos atrás, cada una por su lado sin conocernos todavía, de la mano de nuestros padres: Parque Los Chorros.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.
Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

Caminamos desde la Av. Francisco Miranda siempre hacia arriba, hacia la montaña en la Urb Los Chorros hasta llegar a la Av. Arístides Calvani, en una vuelta de la calle se encuentra el portón de piedra entrada al parque, un empleado de Inparques la custodia, nos da la bienvenida y a la vez nos hace recomendaciones en cuanto a lo que veremos y a la seguridad, en este punto hace énfasis de estar "ojo avizor" si vemos alguna persona en actitud sospechosa, suaviza el tono cuando ve que nuestros rostros se demudan recelosos: "Pero no se preocupen por allí están algunos jóvenes custodios de la seguridad". Pero el mal ya estaba hecho, mi corazón y el de mi amiga tuvieron un movimiento brusco de sobresalto, cruzamos miradas y casi de inmediato nos despojamos de los relojes, lentes, escondimos los celulares y las máquinas fotográficas regresaron al morralito.

Desde la entrada sombreada que le da el techo de madera, la penumbra es Ley, hay tanta sombra de árboles altísimos y frondosos que al sol le cuesta trabajo hacer llegar sus rayos al suelo, los tamiza y escurre entre las ramas dibujando arabescos en nuestros rostros.

El parque se ubica en 4,5 hectáreas, su atractivo principal es que en él existe una preciosa cascada natural, tiene muchas bajadas y subidas senderos con escalones de piedra (originales), barandas de madera y en ciertas partes (cascada) de hierro forjado de color verde semejando enredaderas, en algunas partes está caída sin reparación, algunos puentes, uno de ellos me pareció de "Ojiva" no pude distinguirlo muy bien por estar muy penumbroso e invadido de plantas por encima y sus dos lados.

Estrecho riachuelo custodiado por doquier por grandes rocas, aguas transparentes que corren fuertes pero tranquilas, pozos naturales y otros hechos por la mano del hombre con las mismas piedras existentes sin perturbar el paisaje, donde se bañan, juegan y retozan los niños, y a veces no tan niños, aún cuando hay carteles que indican la prohibición de baño para adultos, lo que no impide que éstos se descalcen e introduzcan los pies en el río mientras cuidan sus retoños.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.
Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

La flora existente es maravillosa, muy variada: caobos, bucares, palmeras, bromelias, orquídeas, mangos, líquenes, musgos, barbas de palo, coquetas, plátano de jardín y muchas más que no identifiqué. Pude ver algunas mariposas grandes y pequeñas, de color azul, negras, listadas, mi amiga Rosana quien tiene una especie de "justa" con ellas, hizo maromas con su cámara fotográfica para tratar de robarle la imagen, pero ninguna de ellas posó, será en otra oportunidad, Mientras el canto de un colibrí casi me hace "dislocar" el cuello tratando de ubicarlo sin resultado positivo.

No había mucha gente ese día o sería porque era temprano, por eso cuando vimos a unos jóvenes uniformados, con radio en mano, nos le acercamos y pudimos hacer preguntas y obtener respuestas satisfactorias en relación al funcionamiento del parque y la receptividad de los usuarios: "El parque abre de 8.30 am a 4.30 p.m., no se paga entrada, sólo estacionamiento, tiene zonas para picnic, baños en buen estado, no se permite la entrada de vendedores de ninguna clase, existe un restaurante con abanico de ofertas, desayuno, almuerzo, o merienda, dulces, helados, refrescos, atendido por un matrimonio italiano que tiene mucho tiempo establecido en el sitio, servicio esmerado, con mesas afuera si se quiere, menú variado y sabroso, pulcro y atención de primer ler. Orden y precios solidarios. Lo pudimos comprobar.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.
Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

El joven de seguridad que nos atendía, al notar el anhelo con que veíamos la hermosa cascada, nos invitó a subir al mirador hasta donde termina el área del parque, él nos acompañaría, ya que no era recomendable hacerlo nosotras solas.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

Nos contó que el grupo de vigilantes (No son de Inparques) son de una Cooperativa que desde hace muy poco tiempo trabaja en el parque, viven allí en un módulo especial y se turnan cada 15 días, cuando regresan a su lugar de origen en el Edo. Guárico, conformada por 14 personas. Nos cuenta que con la ayuda de la Guardia Nacional el índice de delitos ha disminuido mucho. Antes de ellos llegar a cualquier hora o momento de descuido los maleantes entraban al parque por un orificio que hicieron (nos lo mostró) en la cerca metálica que marca y separa el parque de la montaña (PN EL Ávila). Visitante que se descuidaba lo robaban, cometiendo delitos muy graves, no solamente robos.

Para olvidar el mal sabor de estas informaciones, con sumo cuidado porque la escalera de piedra está resbalosa con el rocío del agua, algunas veces el pasamano no existe, o algún escalón se deslizó y con ayuda de nuestros bastones, siguiendo al guardia, subimos hasta el último mirador. Allí la belleza de la caída del agua me deslumbró, hay un sonido fuerte, sonoro, miles de gotitas se desprenden de la cascada y el viento las lleva lejos, la fronda a su derredor brilla con la humedad, reluciendo con el sol, Es una caída limpia de un chorro fortísimo, al caer y toca el pozo debajo de ella, la espuma salta por todos lados. Es profundo allí se nos informa 3 m y algo, las orillas todas al derredor se va ahondando mientras más una se acerca al centro. Fue maravilloso poder contemplar por un buen rato, fotografiar y admirar la maravillosa visión sin perturbarnos por la contaminación sónica de voces y gritos de otras personas.

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.

Ya con nuestras fotografías realizadas y sumamente agradecidas por la gentileza del guardia, nos despedimos y caminando lentamente tomamos el sendero que nos trajo de vuelta al bullicio vehicular. El resultado de esta caminata tan suave y rica en belleza y tranquilidad, nos hizo reflexionar de cuál será la razón que el parque no sea visitado por un mayor número de personas, de padres que lleven a su hijos a encontrarse con la naturaleza en ese remanso de paz ornado con mariposas, pájaros, río, plantas, sardinitas, a sentir y palpitar la vida.

Nos vemos en la próxima,

Edilia C. de Borges

Fotografías: Rosana Langerano



En: No Categorizado
Permaenlace: Parque Los Chorros/ Edilia de Borges.
Comentarios: 0
Leído 2030 veces.

Dejar Comentario

*
Smilies
*
Ingrese el código mostrado. 

vocessusurrosrumorygritos-vocessusurrosrumorygritos