Revista Literaria Periódico Cultural

8.2.2011 GMT

Por nuestros cerros/Del Pgp La Julia.... Por EDILIA DE BORGES.

Hola amigos de la montaña, les cuento:

Este domingo pasado, 3 amigas subimos al PN El Ávila por el Marqués, era temprano y en el cielo apenas timidamente se asomaba un sol adormilado, sin embargo al mirar hacia la montaña, se veía tan hermosa, radiante y límpida que fue una mayor motivación para realizar nuestra pequeña excursión. Desde la Av. "Cota Mil"(Boyacá) ya el terreno estaba bastante resbaloso, la escalerita que se sustenta apenas no sé ni como, no la utilizamos, preferimos irnos por un lado de ella donde se ha abierto un sendero angosto que circunda el paso difícil y cae de nuevo en el sendero original, lo único malo es que ese sitio lo utilizan para dejar desechos orgánicos, no se de que tipo pero que despiden un hedor insoportable. Bueno pañuelo en la nariz y hacia arriba, la vía encementada reitero bastante resbalosa, íbamos con enorme cuidado para no resbalar, al llegar al final de ésta tomamos por la izquierda el sendero que sube por el bosque, siempre me ha gustado por lo frondoso, fresco y verde por doquier. Guacharacas ya se oían con sus chilllidos agudos y disonantes.
Llegados al PGP, solicitamos permiso para seguir, como no íbamos a acampar ni a llegar muy lejos se nos concedió.
La neblina en ciertos momentos se hacía espesa ocultándonos el paisaje circundante, una brisa helada nos arropaba, todo estaba silencioso y cautivante. Deteniéndonos a veces para tomar fotografías u observar alguna planta, llegamos a la curva donde está el sendero que lleva a los petroglifos, quise enseñárselo a mis amigas que no lo conocen, pero al intentar entrar el "enmontado" me hizo retroceder, no era cosa de tentar la posibilidad de un encuentro cercano con algún "bicho" reptante. Será en otra oportunidad. Llegamos de seguidas al "tanque", parece al llegar allí que por ese sitio no transcurriera el tiempo, excepto que el banquito que siempre etauvo, hoy día sólo le quedan los soportes de madera, el asiento "se evaporó", y todavía a nadie se le ocurrió colocarle uno nuevo, ni siquiera al guardaparque. El agua que sale en un fortísimo chorro del tanque estaba helada, pero no nos dió confianza beberla. ¿Quién sabe cuántos animalejos están allí dentro muertos, cadáveres, yertos? mas la descomposición orgánica de algunas plantas. Mejor evitar y beber el agua que trajimos de casa.
Pasado un rato de contemplación y descanso proseguimos por el pedregoso y hermoso camino, con subidas y bajadas bruscas producidas por las lluvias pasadas, bastante erosión, pero también bastantes flores y mariposas. Una vez en el cruce del Mirador del Edén, constatamos que los letreros señalizadores de ruta (Dos Banderas, Tanques de Duarte, El Edén), están rotos y "tirados" en el suelo. Como pude los recogí y coloqué en el sitio donde deben estar ubicados para que el caminante no se equivoque.
El famoso árbol de mango que siempre estuvo allí y donde recuerdo haberme deleitado con sus frutos, ya no está, solamente quedá un tocón del tronco.¿Porque lo cortaron?, Misterio triste. De "Mirador" sólo le queda el nombre a ese sitio, porque todas las orillas de la colina está obstruídas a la vista y al paso (para los que se ariresgaban a bajar por allí), por un espeso e intrincado monte alto.
Así que no pudimos realizar fotografrías de la ciudad ni contemplar a ésta en toda su extensión como antaño lo hacíamos.
Bajamos luego de merendar y descansar un poco y casi llegando a la casa del guardaparque, una de mis amigas se acercó a a orilla del camino porque entrevió en el monte una bella Bromelia, pero enseguida retrocedió asustada, u pequeño grito nos alertó a las demás y el gesto de su mano nos inmovilizó, y era que allí paseando tranquilamente reptaba una brillante y hermosa serpiente "Falsa Coral" Erythrolamprus bizona Jan, a simple vista se confundía facilmente con una coral verdadera debido a su coloración de anillos rojos, negros y blancos. Nos acercamos sigilosamente, sin movimientos bruscos ni ruido y así pudimos retratarla.
Con este incidente pequeño sorpresivo, llegamos al PGP y de allí bajamos hacia la avenida, pero esta vez tomamos la cinta de cemento que está a la izquierda, que pretendimos fuese más segura, menos resbalosa,no lo es tanto.
Llegamos temprano a nuestros respectivos hogares, con la satisfaccción de haber caminado la montaña en una mañana fría.

Nos vemos en la próxima,



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