Revista Literaria Periódico Cultural

15.4.2007 GMT

Por Nuestros cerros/La Sima Ña Plàcida /Edilia de Borges

No disponible La mujer sobre aro

Carlos Prada

Escultor Venezolano

LA SIMA “ÑA PLÁCIDA”

Sábado 17.3.2007

Hola amigos todos, les cuento:

Fue tan interesante nuestra última exploración al “interior de la tierra” (Cueva El Peñón), que mis amigas y yo no dudamos en aceptar el reto de explorar una sima. Así que simplemente nos equipamos con todo lo necesario para ese tipo de aventuras, sin importar que mi casco fuese recuerdo de una pasada campaña política (no digo que año), o el de mi amiga fuese de ciclista. El asunto era protegernos de los “golpes” con techo y paredes sólidas. Bien entonces ya listas, salimos de nuestro sitio de reunión en Caracas “tempranísimo”, se nos recomendó porque el camino era largo. Cuando llegamos a la plaza Bolívar del pueblo, ya nos esperaba Teobaldo Alvarado y sus hijos Aníbal y Lisandro, después se nos sumaron tres profesores universitarios y un menor de 11 años, “bien pilas”. Abraham.

El sector de montaña donde se ubica esta sima es bastante retirado de la ciudad, así que subimos en un transporte, que nos hizo el “acercamiento”. Mientras subíamos por la carretera de tierra, admiré el extenso panorama a nuestros píes, Charallave, Cúa, otros caseríos menores, la cadena de montañas de la Serranía del Interior, las instalaciones del recién inagurado tren, las columnas de humo, todo esto difuminado entre la bruma de la calina y el humo de incendios. La sequía en éste verano es fuerte este año.

Llegados a cierto punto nos bajamos del jeep nueve personas, comenzamos a caminar por la carretera que ahora desciende. Pisamos fuerte, enérgicos y cuidadosos, aún así el impacto de las pisadas levantan una polvareda, que pronto cubre nuestras humanidades con un polvillo dorado y muy fino. En consecuencia es graciosa la cara de mi amiga, parece una “muñeca japonesa”.

Es un día bastante caluroso, el sol arremete con fuerza, nuestro paso ligero y la entretenida conversación hacen olvidar estos “detallitos”. Bajamos una última loma, seguimos ahora una senda estrecha, hay bastantes rocas grandes color platino. El final del sendero es bastante inclinado, la tierra esta suelta, no hay donde agarrarse. En una curva mis botas resbalan y se deslizan raudas hacia el barranco, por suerte Lisandro va delante de mí, se afianza bien en el suelo y con la misma me agarra por un brazo deteniendo mi avance ¡Sustote! Con ésta experiencia lo que resta por bajar lo hago en digno estilo culi -cross.

Llegamos a un pequeño plano por un lado rodeado de altas y serradas piedras grisáceas, las sorteamos con cuidado.

Ya ante nosotros está la formación que venimos buscando. En desigual simetría rocas altas y serradas.

Sin embargo con gran decepción nos damos cuenta que no estamos solos, un ruido inoportuno, vocinglero y escandaloso nos recibe, se trata de un grupo de personas que se nos han adelantado. Un horroroso y aparatoso equipo portátil de sonido, “vomita” estruendosa música vallenata, botellas con licor, cava portátil, vasos de cartón y la gente ¡ Ahaa la gente !. Una veintena de personas entre hombres, mujeres y niños con gritos y risas de altos decibeles. Nuestra brusca aparición y la expresión de desagrado e incredulidad de nuestros rostros al presenciar el espectáculo, es tan palpable, que produce un silencio ominoso, lo que aprovecha Teobaldo para señalarnos un montículo cercano al lado, en la parte alta de las piedras. Él se queda a dialogar con aquellas personas, tratando de persuadirlos para que adoptasen una conducta cónsona con el ambiente donde se encuentran.

Nosotros nos apresuramos a subir una corta y empinada rampa natural, encontrándonos de frente con una “boca” de entrada pero ésta es horizontal.

Y es que “ Ña Plácida” es una cueva, con una sima (donde se encontraba la gente), cuyo acceso principal es justamente por ahí. Es todo un complejo de galerías y túneles que se forman en el interior del monte, con muchos ramales y cóncavos de mucha extensión, algunos o casi todos se comunican entre sí, algunas claraboyas y techos abovedados, llenos de raras e intrincadas molduras, que forman en la piedra, el agua subterránea que escurre en su interior, y que muy raras veces aflora en gotas al exterior.

El nombre de “ Ña Placida” cuenta la leyenda, que viene dado porque esta formación se ubicaba dentro de las tierras propiedad de una señora



En: No Categorizado
Permaenlace: Por Nuestros cerros/La Sima Ña Plàcida /Edilia de Borges
Comentarios: 0
Leído 463 veces.

Dejar Comentario

*
Smilies
*
Ingrese el código mostrado. 

Rubén Patrizi

Venezuela, Venezuela

Las personas que adornan una esquina, dando colorido a su lucha diaria en su eterno vivir, para ellos,...

Mi perfil Completo


Buscar

 


atom



Blog Gratis para humanos.


vocessusurrosrumorygritos-vocessusurrosrumorygritos