Revista Literaria Periódico Cultural

16.8.2007 GMT

Serie De nuestros indígenas/Iniciaciòn de la mujer Ye'Kuana

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CÉSAR RENGIFO
La Ternura de la Tierra
1972 | óleo sobre tela | 85 X 67 cms.

LA BORRACHERA RITUAL EN LA INCIACION DE LA MUJER YE´KUANA.

Un claro ejemplo de ceremonias sociales es este. En la primera menstruación de la muchacha es aislada en el rincón más oscuro de la casa por medio de parabienes, mientras dura el sangramiento no puede comer, ni beber sino aquello que obtenga de la liana del agua. Su cabeza es rasurada completamente y sus adornos femeninos le son quitados. Duerme en una hamaca bastante elevada del suelo y no puede tocar nada sino por medio de una vara.
Diez días después los hombres de la tribu limpian con sus manos el camino del pueblo al conuco y las mujeres y niñas ña esperan a la salida. La abuela de la joven la saca del entierro tirando de uu extremo del palo que ha usado durante ese tiempo y todas las mujeres y niñas las acompañan hasta la entrada del conuco donde no se permiten hombres. La abuela inicia un canto y otra anciana le responde, así continúan quince minutos aproximadamente. La segunda mujer saca un manojo de hierbas y le frota con ellas las manos, recogidas en las espaldas, a la iniciada mientras recita fórmulas en las que indica sus deberes como mujer. Enseguida la joven se pone a recoger yuca. La oficiante repite el proceso con todas las mujeres que asisten a la ceremonia. Luego éstas se dispersan por el conuco e imitan lo que hace la muchacha, el cortejo se dirige al pedazo que la muchacha trabajo mientras que limpia un círculo de dos a tres metros de diámetros. La abuela corta una vara de aproximadamente tres metros de largo, la apoya oblicuamente sobre un tocón viejo del conuco, sobre ella se sienta la muchacha y comienza a dar vueltas sobre si mismo, finge cortar con un machete algo en la tierra y repite el estribillo anterior agregando una parte en la que se habla de raíces que atan a la muchacha. En un momento la joven es arrojada al piso cuando arranca la vara.
Cada mujer representa la preparación de yaraki bebida fermentada de yuca, y la iniciada obsequia a todas, quienes hacen como si bebieran, este licor ficticio. Finalizando esto vuelven al poblado. EN el camino las esperan los hombres con látigos de palma en la mano; al verlos echan a correr gritando y ellos las persiguen golpeándolas hasta las entrada del pueblo que han sido bloqueadas con ramas espinosas y cuerdas tensas para provocar caídas.
Al entrar la muchacha se coloca junto al poste central o Arbol de la Vida, en cuyo pie hay brasas encendidas y un budare; y le son traídas una yuca y un rayador. Comienza a rayarla, a cada golpe el tubérculo le es quitado por otra mujer y ella debe recuperarlo. Cuando ha completado su labor le dan totumas viejas. Ella finge cocinar una torta, rompe las totumas y coloca sobre ellas un poco de harina.
El shamán llama a todos los hombres de la tribu, éstos hacen como que comen lo que la muchacha reparo y al finalizar cada uno repite al padre de ella, que hace las veces de anfitrión, la fórmula: Primo aya comí bastante
Sale toda la tribu. El shamán corta una vara de tres metros de largo que apoya sobre un tronco, y repite la ceremonia anterior realizada por la abuela de la iniciada en el conuco. Esta ceremonia, y la fricción del cuerpo con hierbas, se repite varias veces durante el día.
La ceremonia formal de iniciación tiene lugar después de la tercera menstruación. Esta liberará a la mujer de su encierro y reclutamiento y la colocará en capacidad de enfrentarse al mundo femenino.
Toda la tribu se reúne junto al Palo Central, el shamán fuma. La muchacha está bellamente arreglada, muy seria y algo aparta del Arbol de la Vida. Su padre y el shamán entonan los cantos de la familia de Wanadi ( Máxima deida Ye´kuana), las gestas wanadi en la tierra y el tema de al Yuca y su robo por Kushu (mono sagrado). Al finalizar el canto lleva a su hija y la coloca junto al Poste Central, al que ella se agarra fuertemente con sus manos por detrás. Dos ancianas acercan dos envases donde se reúnen vente litros de yaraki.
El shaman vuelve a entonar el canto de la yuca y comienza a dar a beber a la muchacha del licor, a pesar del fuerte estado de embriaguez y los repetidos vómitos debe completar los veinte litros. De vez en cuando, interrumpen para preguntarle ¿ya estas borracha?
Al finalizar con todo el yaraki cae inconsciente en brazos de su abuela y su madre, a lo que el shaman y el padre repiten: se murió. La madre y la abuela se llevan a su muerta ritual a su hamaca y la dejan descansar. Cuando se despierte seis a ocho horas más tarde, ya será una mujer completa.
En esta muerte y resurrección la niña Ye´kuana se hace mujer.

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