Revista Literaria Periódico Cultural

27.1.2009 GMT

serie por nuestros cerros/ escursión a soledad

EXCURSION “SOLEDAD”

Domingo 10.08.2008

Hola Amigos todos, les cuento:

Desde que leímos la invitación para este domingo, todos estábamos “en ascuas” porque el “descubridor” de la nueva ruta no soltaba prenda alguna al preguntársele al respecto. Así que tuvimos que conformarnos en esperar el gran día. Y llegó, pero parece que las damas somos siempre mas curiosas que los caballeros, fuímos mas “ellas” que “ellos. Sin embargo la compañía masculina estuvo muy bien representada tanto por el guía como por el invitado botánico especialista en helechos. De allí que siempre fuimos informadas por uno u otro en cualquier pregunta que se nos antojase con respecto a la bellísima flora que encontramos.


Este hermoso paraíso no se encuentra muy lejos de la ciudad, hay que “rodar” un poquito pero con el tiempo que se nos regaló con un fuerte sol y brisa suave los pocos obstáculos
que conseguimos en alguna de las vías que utilizamos no nos hizo perder las ganas que teníamos de llegar a él. Apenas una “ garuíta ” intentó sin éxito que nos arrepintiésemos de seguir adelante.

Al dejar la vía principal y el camino rural dejando los vehículos en éste último, comenzamos la caminata como diríamos “de una”, estábamos a una altura de 1300
m.s.n.m
., cuidadosamente dimos pocos pasos y ya estábamos dentro de aquél bosque maravilloso, que hasta podría de catalogarse “virgen”, un sendero angosto principal va bajando por la montaña, de vez en cuando conseguimos otro más estrecho casi siempre a la izquierda, pero no cedimos a la tentación de recorrerlo ya que seguíamos la senda que nos señalaba el guía. Árboles muy altos poco comunes, mezclados con Yagrumos, daban una muy extensa sombra al camino, estaba umbroso y fresco, uno que otro rayo de sol lo iluminaba, alguna vez este camino de sotobosque fue una carretera, a veces se ve parte del cemento, también hay algunas murallas de piedras todas cubiertas de vegetación, un poste grueso oxidado señalizó alguna vez algo, se dice que se intentaban urbanizar la zona. Pero la naturaleza cubrió todo aquello y se adueño con creces de lo que un momento le quitaron, ahora sólo vemos helechos arborescentes, acompañados de bastantes especies de palmas y altos árboles cuyas ramas sostienen grandes y coloridas bromelias ; heliconias destacan con alargadas espigas de flores, coquetas en diferentes colores tapizan el suelo, una hermosísima orquídea de diminutas flores amarillas, rubiaceas, zingiberiaceas ( Costas e " Ilusiones"!), piperaceas, solanaceas, marantaceas, musaceas, melostamataceas, araceas, y tantas otras familias típicas del bosque nublado, helechos de muchas especies.

Tres horas caminamos aquél hermoso bosque nublado, era tan hermoso, tan delicioso el ambiente, tanta quietud, tanta paz que el tiempo corrió sin darnos cuenta, sólo cuando el reloj biológico comenzó a susurrarnos que era hora de almorzar, fue cuando comenzamos el regreso, pero todavía quedaba mucho camino que recorrer ya lo haremos en otra oportunidad.

Fuera del bosque buscamos un sitio a la orilla de la carretera y nos sentamos a almorzar, contemplando la vista, posteriormente seguimos nuestro camino para visitar los viveros de compañeros amigos, por supuesto que la mayoría de nosotros salimos de allí con una planta comprada, nunca se cansa una de llevar una nueva a la casa. Otra visita en un mercado permitió adquirir frescas, lozanas y sabrosas frutas. Con la alegría de un domingo muy bien empleado nos despedimos.

Nos vemos en la próxima,

Edilia
C. de Borges

Foto:
Sven
Nehlín



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